Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La guerra y la paz según el “Nobel” Obama

In Actualidad, África on 3 abril, 2011 at 0:00

Li Hongmei


¿Cómo logrará la alianza militar occidental liderada por EEUU deshacerse de Muamar el Gadafi, a la vez que deja caer la democracia y los derechos humanos sobre el territorio de la atribulada Libia desde 40.000 pies de altura, al costo de la vida de civiles y sin verse involucrada en un prolongado conflicto armado? ¿En qué modo podrá la actual intervención “traer paz” a un país en guerra? Quizás no haya respuestas hasta que logremos disipar las nubes de beligerancia que hoy ocultan la realidad, las mismas que imposibilitan entender lo que ocurre realmente en Libia.

EEUU, Francia y Gran Bretaña hicieron cumplir “completa y exitosamente” la implementación de la zona de exclusión aérea sobre Libia declarada por la ONU, bombardeando el territorio del país norafricano durante días, con el objetivo de evitar que las fuerzas de Gaddafi continuaran sus ataques contra los rebeldes en el este del país.

Con toda la ironía que conlleva el suceso, el Premio Nobel de la Paz Barack Obama ha estado supervisando la tercera guerra lanzada por EEUU en una década, con tanto celo, que el pasado martes suspendió su visita a América Latina para intentar arrojar algo de claridad sobre una intervención que ha dividido al pueblo estadounidense y al mundo.

Obama, reprendido por los republicanos, los observadores de política exterior, e incluso por algunos de sus propios seguidores en el Partido Demócrata, trata de demostrar que la intervención en Libia está en consonancia con los valores e intereses de EEUU, y que la misma durará poco, por lo que estuvo de acuerdo con que la OTAN asumiera el papel líder en las operaciones. “El cumplimiento cabal” de las recientes resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU tiene por objetivo “proteger al pueblo libio”, dijo el mandatario estadounidense.

Pero desde entonces no cesan las complicaciones, según crece el coro de voces críticas a lo que está ocurriendo y que incluyen a Turquía, China y la India, entre otros. También Vladimir Putin, primer ministro de Rusia, ha calificado la resolución de la ONU de “llamado medieval a la cruzada”. En ese sentido expresó sus dudas sobre hasta qué punto las incursiones aéreas aliadas protegían realmente a los civiles, pues el número de bajas en la población crece por día bajo estos ataques.

La arremetida occidental despertó una mezcla de estupor. A este tenor, el secretario general de la Liga Árabe, Amro Moussa, dijo que “lo que está sucediendo en Libia difiere del objetivo de imponer una zona de exclusión aérea; deseamos la protección de civiles; no más bajas entre ellos”.

Todo lo expuesto permite concluir que para “el Nobel” Obama tienen mucho más peso los intereses de EEUU y sus estrategias geopolíticas en el mundo árabe que el compromiso que conlleva el galardón otorgado por los académicos suecos. El conflicto libio no hace más que exacerbarse con el ajetreo diplomático occidental y sus ataques militares encabezados por EEUU. Su propósito rebasa el simple “cambio de régimen”, algo que niegan repetidamente en Washington, para centrarse en aislar a Irán y apoderarse de todo el mercado árabe, aventando sí el caos político para que los ramalazos lleguen hasta Rusia y China, como modo de neutralizar sus emergentes poderíos.

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