Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Islandia: la revolución silenciada

In Actualidad on 6 abril, 2011 at 1:14

Recientemente nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez que han desembocado en la huida del tirano Ben Alí, tan demócrata para occidente hasta anteayer y alumno ejemplar del FMI. Sin embargo, otra ‘revolución’ que tiene lugar desde hace dos años ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de las plutocracias europeas.

Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar en el informe de la ONU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008. ¿Adivinan de qué país se trata? Estoy seguro de que la mayoría no tiene ni idea, como no la tenía yo hasta que me he enterado por casualidad (a pesar de haber estado allí en el 2009 y el 2010). Se trata de Islandia, donde se hizo dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su execrable política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución. Y todo ello de forma pacífica: a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos.

Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisis actual. He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años o se ha informado frivolamente y de refilón: ¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo? Y de paso confirmamos, una vez más por si todavía no estaba claro, al servicio de quién están los medios de comunicación y cómo nos restringen el derecho a la información en la plutocracia globalizada de Planeta S.A.

Esta es, brevemente, la historia de los hechos:

• A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país. El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido. A Landsbanki le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público. Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.

• El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.

• Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas y tres días después, las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.

• El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir.

• A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.

• Mediante una ley ampliamente discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.

• En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.

• El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.

• A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur Einarsson.

• En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa. Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país. Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.

• Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación, un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión. Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protegan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU y el paraíso para Wikileaks.

Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión. ¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos? ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no.

Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal. O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización de las pérdidas con recortes sociales y precarización de las condiciones laborales. Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio. Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.

Algunos dirán que Islandia es una pequeña isla de tan sólo 300.000 habitantes, con un entramado social, político, económico y administrativo mucho menos complejo que el de un gran país europeo, por lo que es más fácil organizarse y llevar a cabo este tipo de cambios. Sin embargo es un país que, aunque tienen gran independencia energética gracias a sus centrales geotérmicas, cuenta con muy pocos recursos naturales y tiene una economía vulnerable cuyas exportaciones dependen en un 40% de la pesca.

También los hay que dirán que han vivido por encima de sus posibilidades endeudándose y especulando en el casino financiero como el que más, y es cierto. Igual que lo han hecho el resto de los países guiados por un sistema financiero liberalizado hasta el infinito por los mismos gobiernos irresponsables y suicidas que ahora se echan las manos a la cabeza . Yo simplemente pienso que el pueblo islandés es un pueblo culto, solidario, optimista y valiente, que ha sabido rectificar echándole dos cojones, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

El país ya ha iniciado negociaciones para entrar en la Unión Europea. Espero, por su bien y tal y como están poniéndose las cosas en el continente con la plaga de farsantes que nos gobiernan, que el pueblo islandés complete su revolución rechazando la adhesión. Y ojalá ocurriera lo contrario, que fuera Europa la que entrase en Islandia, porque esa sí sería la verdadera Europa de los pueblos.


[Fuente: Solidaridad.net]

La Bolivalogía (XI)

In Cultura, Historia, Opinión on 6 abril, 2011 at 0:01

Víctor J. Rodríguez Calderón


EL BORRÓN Y CUENTA NUEVA DE MIRANDA

Muchos son lo errores cometidos por el generalísimo, por eso es necesario partir de sus implicaciones con realidad en el análisis político y desde el punto de vista revolucionario militar, no se trataba de un simple juego de revolucionarios ni tampoco una experiencia histórica sustancial para la primera república. Miranda el precursor falla y lo hace porque le es imposible descolonizarse de las castas militares aprendidas en la Europa de la cual intentó emanciparnos.

Esta situación no podía durar mucho tiempo, pues la conducta del generalísimo, ruda y despiadada se destacaba con su pertinaz silencio ante Bolívar, señalándole su fracaso, lo que no podemos negar; al principio si agudizó por algún tiempo su honda pena, al cerrarle todas las salidas y esperanzas de reivindicación, pero poco a poco le fue dejando mas tranquilo y un nuevo sentimiento, alimentado por el recuerdo de los desaires y las humillaciones que fue objeto, dio paso a principios definitivos y al conocer a Miranda como supuesto seudo-líder revolucionario, se fue contra él, al considerarlo traidor a la causa independentista que el mismo había despertado. La admiración por el ídolo de ayer se convirtió en odio profundo al ver hasta donde había llegado con la república, que conjuntamente habían liberado. Por eso lo llamó “jefe aborrecido y déspota arbitrario hasta el exceso”.

El crecimiento de esta hostilidad coincidió, para desgracia de Miranda, con los momentos en que él, dominado por el escepticismo, el desprecio, se preparaba a cerrar en forma melancólica su extraordinaria carrera publica. Porque en las dificultades del generalísimo, en sus vacilaciones y en sus errores cometidos en los procesos revolucionarios, donde mostró una miopía táctica y una deformación ideológica en cuanto a lo que exigía la causa emancipadora, encontró no solo el odio de Bolívar, sino su venganza. La incapacidad demostrada por el generalísimo libró definitivamente a Bolívar de la admiración que siempre le había profesado y a poderlo despreciar y calificarlo de inepto y traidor, como lo hizo poco después, su alma y sus principios se emanciparon de la desconfianza que le comunicó el desprecio de Miranda, por ser el de un hombre a quien admiraba y en cuyo juicio combatiente creyó.

El día 13 de Julio ocurrió un acontecimiento que aumentó el pesimismo del generalísimo; los esclavos negros del Valle de Barlovento se rebelaron y al grito de ¡Viva el rey!, se pusieron en marcha hacia Caracas, por el camino iban incendiando las haciendas, quemando plantaciones y asesinando cruelmente a los blancos. Miranda decidió entonces dar el mas triste y grave de los pasos de su vida publica, ante la gravedad de estos hechos, llevo sus intenciones al ultimo limite; se reunió con Francisco Espejo, Juan Germán Roscio, el coronel José de Sata y Bussy, Francisco Antonio Coto Paúl, y después de mostrarle la gravedad de la situación, les rogo encarecidamente de proponer un armisticio, como había venido aconsejándoselo el marqués de Casa León, cuya llegada a la Junta a ultima hora, inclino todas las voluntades a favor de esta miserable propuesta.

Al recibir Monteverde la iniciativa de estos pobres revolucionarios, sonrió y de inmediato los sometió a sus barbaridades. Miranda no lo pensó y acepto el armisticio como el jefe español lo requería. Para el colmo de su historia, estos términos bajo su responsabilidad los mantuvo en secreto hasta última hora, dando pie a que numerosos enemigos patriotas y especialmente la oficialidad del ejército pensaran cuando se conocieran, en la posibilidad de una traición.

Pero esto no demoró, al grito de ¡Nos vendieron a Monteverde!, se levantaron los cuarteles y los oficiales patriotas al no reconocer el vil pacto. Miranda logró dominar a los rebeldes y después de ordenar al comandante de Caracas la entrega de la ciudad, donde los patriotas, entre ellos Bolívar, temerosos de la voracidad y proximidad de Monteverde comenzaron su huida hacia la Guaira, pero un suceso inesperado los detuvo.

El hecho de que Miranda se preparara a salir del país, produjo general alarma entre los patriotas que habían acordado huir, este proceder confirmaba que el armisticio estaba envuelto en una terrible traición. Esa misma noche el grupo revolucionario se reunió a la cabeza de Bolívar, se pusieron en contacto con el comandante militar coronel Manuel María de Las Casas y con el gobernador civil, don Miguel Peña, allí acordaron detener a Miranda para exigirle cuentas por su conducta, e imponerle el digno castigo. Bolívar fue destinado para arrestarlo.

Sin pensarlo dos veces, Bolívar se hizo acompañar de algunos oficiales y se dirigió a la residencia de su antiguo ídolo a cumplir con los conceptos y preceptos de la revolución y a finalizar el largo duelo sin palabras que se venia librando entre ellos.

Al llegar a la residencia los recibió Soublette y les comunico que el generalísimo se encontraba entregado al sueño. Bolívar le ordenó despertarlo, diciéndole que traían una orden de arresto, Soublette comprimió el rostro asombrado, pero fue a cumplir la orden.

¿No es demasiado temprano?, preguntó el generalísimo al ser interrumpido en su descanso. Pero enterado de la diligencia de los oficiales, tranquilamente le respondió a su ayudante:

Dígales a esos señores que esperen; pronto estaré con ellos.

Se vistió con el cuidado que acostumbraba y salió de la habitación donde lo esperaban; una lámpara de luz débil de mano de su ayudante le alumbró los rostros a quienes lo buscaban.

Bolívar, mirándolo con firmeza, le anunció que estaba detenido y que debía de prepararse para salir sin demora. Miranda quedo en silencio por algunos segundos, no demostró la menor atención a la orden de Bolívar, lo miró con desprecio, con ese desprecio afrancesado por los suramericanos y le respondió:

¡Bochinche!, ¡bochinche!, esta gente no sabe sino hacer ¡bochinche!

Pero no tuvo mas remedio, se envolvió en su capa, emprendió la marcha en medio de sus apresores, hasta ayer sus subalternos, marcha que terminaría esa noche en la prisión de la Guaira y mas tarde en las terribles mazmorras de Cádiz, donde acabaría su vida este noble y glorioso aventurero.

El día 31 por la mañana, los autores del arresto del generalísimo se reunieron con de Las Casas para decidir la suerte del prisionero y estudiar la manera de escapar de Venezuela. Bolívar, quien ya no vacilaba en atribuir el fracaso de la revolución a la conducta de Miranda, propuso de inmediato su fusilamiento. Pero de Las Casas, hasta el momento de acuerdo con sus compañeros, les declaró francamente que en su calidad de comandante de la Guaira no entregaría al prisionero sino a las autoridades españolas y a ellos no les permitiría salir de Venezuela, para dar así cumplida ejecución al armisticio.

Bolívar no escapa, regresa a Caracas, pues sabe que si lo intenta, seria tratado sin consideraciones y en su caso era mejor tratar nuevas tácticas, demuestra como si fuese a someterse a los precarios términos del armisticio, y recurre esperanzado a la protección de un español antiguo amigo suyo, don Francisco Iturbe, a quien sabia amigo de Monteverde. Al oír éste los detalles del apresamiento de Miranda, no dudo de valerse de esta posibilidad para salvar a su joven amigo. Tan pronto como Monteverde llega a Caracas, Iturbe lo visita y le solicita el pasaporte para que Bolívar abandonara el país.

Monteverde, ocupado y consagrado en esos momentos a consolidar su poder en Venezuela, no opuso mayor resistencia a la petición de su amigo Iturbe y le pidió que se lo llevara a su despacho con el fin de expedirle el correspondiente salvoconducto. De esta manera y en la fecha fijada, Simón Bolívar fue presentado al jefe español. ¿Quién lo diría? Allí frente a frente estaba el futuro libertador de Venezuela y su actual conquistador, sin que ninguno sospechara lo que la historia les tenía preparado y los combates a muerte que les esperaba en un futuro próximo.

Monteverde abrazó a Don Francisco pero no le presto atención a Bolívar, quien mientras los dos conversaban, permaneció discretamente apartado, observando con curiosidad al jefe militar español. Este hombre fornido, de ademanes seguros, de mirada penetrante y sonrisa cruel, simbolizaba para Bolívar todo lo contrario de Miranda, él era la majestad de la victoria, que no podía menos de admirar y respetar como enemigo, la audacia de sus concepciones, la rapidez de sus ataques, muy a su pesar le atraían, como si en los mas profundo de su naturaleza revolucionaria trepidaran fuerzas de acometividad idénticas a las demostradas por el nuevo conquistador de Venezuela.

Después de conversar los dos amigos, Monteverde le ordenó a Muro, su secretario, Mirando a Bolívar:

Concédele pasaporte al señor en recompensa del servicio hecho al rey con la prisión de Miranda.

Bolívar no soporto ese insulto e inmediatamente respondió:

Perdone Usted, General, a Miranda lo arreste por traición a la patria y no por servir a su rey.

Monteverde lo miro indignado, pero Iturbe lo abrazo y le dijo tranquilizándolo:

No haga vuestra excelencia caso de esta calavera. Dele su papel y que se vaya.

Iturbe fue hábil al emplear este calificativo para borrar de Monteverde toda duda contra la imprudencia y resuelta frase de Bolívar.

¡Que lejos estaba Monteverde de sospechar que con aquel pasaporte, libraba al hombre que lo derrotaría con todos sus ejércitos e independizaría a Venezuela y parte de América!

(…Continuará)


La Bolivalogía (X)

La Bolivalogía (IX)

La Bolivalogía (VIII)

La Bolivalogía (VII)

La Bolivalogía (VI)

La Bolivalogía (V)

La Bolivalogía (IV)

La Bolivalogía (III)

La Bolivalogía (II)

La Bolivalogía (I)


(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.


Solidaridad por nunca y jamás

In Actualidad on 6 abril, 2011 at 0:00

Saul Landau y Nelson Valdés

El presidente Obama nunca deja de sorprendernos. “No puede deshacerse de maestros y de Tomahawks al mismo tiempo”, pero lo hizo, como dijo Jon Stewart. (Daily Show, 22 de marzo.) El presupuesto para necesidades internas será recortado. Obama ha declarado repetidas veces que el gobierno no tiene dinero, y después ordenó a las fuerzas armadas que lanzaran cientos de misiles de crucero Tomahawk -y EEUU perdió un bombardero a reacción. El costo de los reemplazos de los Tomahawks tan solo para el primer día de guerra es de más de $71 millones (Fox.com, 20 de marzo.) La primera semana de la guerra de la “zona de exclusión aérea” contra Libia pudiera costar $1 mil millones.

Viajó a Brasil y anunció allí que había encontrado una nueva oportunidad de hacer guerra a la que no se pudo resistir. Un cínico en Washington pensó que Obama tenía el plan secreto: reemplazar a Henry Kissinger como el que menos ha merecido el Premio Nobel de la Paz.

La presidenta brasileña Roussef expresó su firme oposición al uso de medios militares en Libia, y Brasil se abstuvo en la resolución de la ONU que autorizó la intervención armada. Al usar su visita a Brasil para anunciar y justificar su nueva guerra, Obama violó el protocolo. ¿Irrespetuoso? ¿Insensible? ¿O simplemente otra insensible comportamiento norteamericano?

Mientras ardía la guerra en Libia, Obama firmó en Santiago un pacto de energía nuclear con el presidente Piñera de Chile, justo cuando el gobierno japonés informaba a sus ciudadanos de los peligrosos niveles de radiación en el agua potable y la espinaca.

Obama se deshizo en elogios acerca de las maravillas del incremento del comercio entre EEUU y sus vecinos latinoamericanos, pero probablemente olvidó que algunos de esas grandes ventas a Latinoamérica fueron de armas, una exportación fundamental de nuestro gran país. También juró proseguir la guerra a la drogas desde mediante la educación y la rehabilitación, sin mencionar que las decenas de millones de usuarios norteamericanos –no son adictos-no utilizarán esos servicios y que el intento por rociar los cultivos y capturar a los narcotraficantes ha reportado cero beneficios, pero solo por poco más de un siglo. Denle un poco de tiempo.

Chile demuestra, peroró, que es posible “hacer la transición de la dictadura a la democracia -y hacerlo de manera pacífica”. Él no tiene edad como para recordar la manera en que en septiembre de 1973 el gobierno de EEUU ayudó a los chilenos a hacer la transición de la democracia a la dictadura; y por lo visto no lee lo que no le conviene. Pero el general Pinochet y sus fascistas militares solo gobernaron durante 17 años, cuatro años más que Hitler. Obama no se refirió al gobierno del Dr. Salvador Allende, elegido democráticamente y no dijo que el gobierno norteamericano ayudó a derrocarle por medio de la fuerza y la violencia.

Obama tampoco opinó acerca de los espías, policías, diplomáticos y banqueros norteamericanos que se desvivieron por ayudar a las dictaduras militares en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y gran parte de Centroamérica. Durante décadas masacraron, torturaron y exiliaron a sus disidentes. EEUU cerró sus puertas a casi todos los que huyeron de estas crueles dictaduras que EEUU apoyaba.

Se cuidó de contar cómo las tropas norteamericanas invadieron República Dominicana. En Haití, diplomáticos de EE.UU. secuestraron y exiliaron al presidente del país. Es más, después de siete años de exilio forzoso, el dos veces derrocado presidente haitiano Jean Bertrand Aristide casi no pudo regresar a casa. Mientras que el avión presidencial Fuerza Aérea Uno se dirigía al sur con el primer presidente “negro”, la Casa Blanca trataba de persuadir a Sudáfrica que impidiera que Aristide subiera a un avión con destino a su Haití natal.

Los exiliados tampoco aparecieron en el discurso de Obama. Ese feo asunto pertenece al basurero de la historia donde su fragancia no puede estropear la dulce retórica de la democracia “made-in-the-USA.” La realidad es algo diferente, a no ser que la “democracia” incluya a los narco-estados (México, Colombia, Centroamérica), donde decenas de miles mueren en batallas a tiros o la desnutrición endémica, la ausencia de cuidados de salud y de empleos que asedian al sur del continente. Para Obama, Cuba es la única mancha en este hemisferio casi perfecto.

Mientras el presidente Raúl Castro liberaba al último prisionero político arrestado en 2003 por aceptar dinero, bienes y servir al gobierno de EE.UU. y anunciaba una gran expansión de la privatización, Obama exigía: “Las autoridades cubanas deben realizar acciones significativas para respetar los derechos básicos de su propio pueblo -no porque Estados Unidos insista en ello, sino porque el pueblo de Cuba lo merece no menos que el pueblo de Estados Unidos o el de Chile o el de Brasil o de cualquier otro país.

Durante los pocos días que permaneció al sur de la frontera, utilizó lugares comunes políticos que pronostican lo que oiremos en la campaña de reelección de 2012. Enunció una nueva “solidaridad” sin hacer referencia a la colaboración regional ya existente de Latinoamérica en el plano económico, político y militar -sin la ayuda del Gran Hermano norteño.

Hasta en la última etapa de su viaje presidencial en El Salvador Obama evitó los temas de Latinoamérica, como el hecho de que la impresión sin fin de más dólares norteamericanos devalúa las reservas en dólares de estos países. También evitó hablar de cómo las políticas proteccionistas de EE.UU. van en contra de las exportaciones latinoamericanas, y de cómo los subsidios de EE.UU. a la agricultura joden la agricultura latinoamericana.

Un periodista de Univisión en San Salvador preguntó a Obama acerca de la Operación “Rápida y Furiosa”. Nadie le había informado que agentes de la DEA suministraron a los narcotraficantes mexicanos armas de alto poder que tenían ocultos localizadores de GPS, de manera que el ejército mexicano pudiera rastrear y destruir a las pandillas. ¡Vaya! Las pandillas eliminaron los localizadores.

Obama aseguró a los salvadoreños que esos operativos anti-drogas -olvídense de su mínimo error en México- invertirían $200 millones para montar una “iniciativa regional de seguridad” a toda prueba para eliminar el narcotráfico, la violencia de pandillas y la emigración centroamericana hacia Estados Unidos.

El mensaje presidencial fue sencillo — La democracia se fortalecerá por medio de los militares y las agencias antidrogas: la nueva solidaridad con Suramérica.

¡Un cambio en el que se puede creer!

 

[Fuente: CubaDebate]