Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

¡No a la intervención de la OTAN en Libia! Comunicado conjunto.

In Actualidad, África, Comunicado on 10 abril, 2011 at 0:00

La oleada de movilizaciones populares que se está produciendo en el mundo árabe, haciendo tambalearse a los gobiernos títeres de Túnez y Egipto, se ha extendido a otros países como Yemen, Jordania, Bahrein, Omán o Libia.

No obstante, lo que está sucediendo en Libia es muy diferente de lo ocurrido en Túnez y Egipto, y por tanto requiere un análisis más pausado.

La situación actual en esta área geopolítica es resultado de la permanente injerencia del imperialismo, de los procesos de descolonización formales, de las políticas neocoloniales de las anteriores metrópolis y de la lucha entre las potencias imperialistas por conquistar esferas de influencia. Durante décadas y hasta su salida del poder, Ben Ali y Mubarak fueron peones del imperialismo favorecidos y protegidos por los países del capitalismo central, donde la fracción socialdemócrata de la burguesía llegó a aceptarlos como miembros de pleno derecho de la Internacional Socialista.

En su momento, Egipto, Argelia y Libia, a diferencia de Túnez o Bahrein, fueron puntales del movimiento de países no alineados y contaban o cuentan con dirigentes que, en lo formal, se muestran como continuadores de los procesos de liberación nacional (personificados en Nasser, Ben Bella y el propio Gadafi en su momento). Estos países fueron en su día referentes del panarabismo y tenían una orientación socialista, al menos en lo formal, que los ponía en el punto de mira de las antiguas potencias coloniales que se resistían a perder el control sobre una zona de importancia geopolítica enorme.

Los procesos de emancipación y liberación nacional en los países árabes del norte de África, caracterizados inicialmente por su firme oposición al imperialismo, pero carentes de una nítida posición socialista y de un contrapeso en la esfera de las relaciones internacionales, como lo fue en su momento la URSS y el campo socialista, han ido derivando, con el paso del tiempo, hacia posiciones de conciliación con las potencias imperialistas, bien cambiando de dirigentes, bien manteniéndose los mismos, haciendo uso de una retórica antiimperialista que ocultaba lo verdaderamente esencial: los acuerdos económicos y políticos de carácter estratégico con el imperialismo que condenaban a estos países a mantener un su status colonial. De esta manera, a los pueblos del norte de África se les robó la oportunidad de construir un nuevo marco de relaciones con las antiguas potencias coloniales, abriendo paso nuevamente a la penetración total de los intereses occidentales en sus países y al surgimiento de una oligarquía ligada a los centros imperialistas y basada en la explotación de las masas populares y el expolio de los recursos de estos países. Ahora, cuando estallan todas las contradicciones acumuladas, cuando esos pueblos, hartos de tanto sufrimiento y tantas carencias, como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas en colisión con las relaciones de producción en el proceso capitalista, se movilizan para exigir cambios en sus condiciones de vida y sus sistemas políticos, el imperialismo interviene decididamente, tratando de manipular estos procesos para reconvertirlos en una situación nuevamente controlable, que le permita continuar el expolio de sus recursos naturales, minerales y energéticos, utilizando para ello todas las medidas a su alcance.

En efecto, la información que nos han ofrecido los medios de comunicación masivos, propiedad del gran capital, ha sido extremadamente sesgada, haciéndose muy difícil saber con claridad qué ha ocurrido al inicio de la crisis. Han lanzado una campaña de acoso mediático contra el gobierno de Trípoli, difundiendo noticias de supuestos bombardeos contra la población que posteriormente han resultado desmentidos por diversas fuentes, mientras preparaban toda la maquinaria intoxicadora que incluye al Tribunal Penal Internacional y a las agencias de noticias afines.

Varios líderes socialistas y antiimperialistas, principalmente Fidel Castro, Daniel Ortega y Hugo Chávez, han advertido repetidamente del peligro de intervención de la OTAN mientras el imperialismo seguía con sus preparativos de guerra y finalmente ha acabado confirmando sus terribles intereses con el ataque militar a Libia. Por otra parte, la prensa burguesa nos hablaba de manifestantes indefensos siendo reprimidos con dureza, aunque a los pocos días hemos visto cómo surgían grupos armados de opositores a Gaddafi que ya eran capaces de cercar ciudades enteras.

Estamos viendo, por tanto, que en Libia no se estaba dando ningún proceso revolucionario que esté estuviese siendo reprimido duramente por un gobierno, sino un proceso de guerra civil alentado por las fuerzas imperialistas y sostenido desde el interior por los sectores burgueses y feudales para quienes Gadafi se ha convertido en una rémora que impide el desarrollo acelerado del proceso de acumulación capitalista en un país que, a día de hoy, es el país africano con el mayor índice de Desarrollo Humano y la mayor Renta per Cápita. Desde el inicio, estos grupos rebeldes, que se han apropiado la dirección del descontento popular, han enarbolado la bandera de la monarquía pro-occidental y han recibido el apoyo inequívoco de los Estados Unidos. Hillary Clinton, así como el senador McCain, han planteado proveerlos de armas. Por otra parte, son innegables los asesinatos de ciudadanos de raza negra por parte de estos “luchadores por la libertad”. Además, se ha tenido conocimiento de la presencia en Cirenaica (este del país) de mercenarios y asesores estadounidenses, británicos, franceses y holandeses. La maquinaria imperialista se puso en marcha también en el Parlamento Europeo, que aprobó una resolución para reconocer como legítimo al “gobierno” de los opositores libios, haciendo caso omiso del propio derecho internacional burgués.

Realmente, no son los supuestos crímenes de Gaddafi lo que preocupa a los imperialistas, sino las inmensas reservas de petróleo que tiene Libia. El mayor crimen que ha cometido el líder libio, no ha sido reprimir a la población sino haber cerrado las bases militares de EEUU y Gran Bretaña en Libia tras tomar el poder, así como nacionalizar la industria petrolera y los intereses comerciales bajo control estadounidense y británico, y haberse opuesto a EEUU durante décadas. Curiosamente, la izquierda reformista aliada de la Unión Europea así como sectores de la izquierda radical coinciden plenamente con las tesis de la derecha neoliberal, llegando incluso a pedir armas para los rebeldes. Así, esta izquierda tan necesaria para la burguesía capitalista, avala las tesis de los políticos del imperialismo frente a las de los líderes del ALBA. Pero esto no es nada nuevo realmente. Los que hoy en día apoyan a los rebeldes pro-imperialistas y racistas de Libia son los mismos que ayer apoyaban a los talibanes en su lucha contra la “invasión soviética” en Afganistán o a la guerrilla fascista UÇK en Kosovo, etc. Desde la izquierda revolucionaria, en cambio, afirmamos que lo que persiguen los rebeldes anti-Gaddafi es el restablecimiento de un régimen reaccionario y pro-occidental para que Libia vuelva a ser una neo-colonia.

Creemos que a falta de un movimiento progresista y soberano que aglutine las justas protestas contra Gaddafi en sentido antiimperialista y de afirmación de la soberanía nacional, y teniendo en cuenta las actuales circunstancias, el pueblo y los trabajadores libios no tienen nada que ganar y sí mucho que perder con la caída de su gobierno legítimo. Las consignas del tipo “ni OTAN, ni Gaddafi”, solamente facilitan las cosas al imperialismo, colocando al líder libio y al monstruo imperialista en un mismo plano, con la consecuencia de que la intervención militar imperialista (cuyos resultados ya hemos visto en Kosovo e Irak) sea vista con mejores ojos por parte de la opinión pública.

Los abajo firmantes alertamos a la opinión pública ante las mentiras de la propaganda de guerra imperialista, que bien nos recuerda a la de las famosas e invisibles armas de destrucción masiva iraquíes, y condenamos absolutamente esta agresión imperialista del conglomerado formado por la Unión Europea, EE.UU, el Consejo de Seguridad de ONU y la OTAN, con la vergonzosa participación del Estado Español, e instamos al gobierno de Zapatero a que dé marcha atrás en esta aventura militar, de consecuencias desastrosas para el propio pueblo libio y para el conjunto de los pueblos y la paz internacional. Exigimos el regreso de las tropas españolas y abogamos por que el conflicto sea resuelto por una vía pacífica, democrática y respetando la soberanía y la integridad territorial de Libia, sin injerencias de ningún tipo.

¡ALTO A LA AGRESIÓN CONTRA LIBIA!
¡FUERA EL IMPERIALISMO DE ÁFRICA Y ORIENTE PRÓXIMO!
¡VIVA LA LUCHA DE LOS PUEBLOS ÁRABES!


Colectivo Comunista 27 de Septiembre

Partido Comunista de los Pueblos de España

Partido de los Trabajadores de España (PTE-ORT)

Unión de Jóvenes Comunistas-Madrid

Unión Proletaria

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