Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Dilemas sobre la ofensiva aérea occidental contra Libia

In Actualidad, África on 13 abril, 2011 at 0:00

Editorial de
Diario del Pueblo


Cuando han pasado tres semanas desde su inicio, la ofensiva aérea contra Libia liderada por Occidente se encuentra aparentemente entre la espada y la pared. Por una parte, parece improbable que sólo con ataques aéreos, sin invasión terrestre adicional, se pueda acabar con el régimen de Muamar el Gadafi; por otra, las potencias occidentales suelen ser reacias a suspender sus acciones militares sin haber logrado sus objetivos.

El pasado 19 de marzo, algunos países occidentales, principalmente Francia, Reino Unido y Estados Unidos, lanzaron la Operación Odisea del Amanecer (Odyssey Dawn) contra Libia; y durante las últimas tres semanas bombardearon el sistema de defensa aérea, los tanques y la artillería de las tropas gubernamentales libias.

La ofensiva aérea occidental en Libia se presentó como una operación destinada a proteger a la población civil del país; sin embargo, el recrudecimiento del conflicto armado interno ha incrementado el número de civiles muertos y, según las autoridades libias, los bombardeos extranjeros también han causado muchas pérdidas entre la población civil.

Por el momento, las potencias occidentales no han llegado a enviar tropas a Libia para invadir el país por tierra. Detrás de esa decisión hay por lo menos dos razones. La primera, que una invasión terrestre supondría más bajas para la coalición multinacional y provocaría un movimiento contra la guerra en muchos países, un precio que los líderes occidentales no están dispuestos a pagar. La segunda, que la invasión por tierra incumpliría la resolución sobre Libia aprobada el pasado 17 de marzo por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que excluye el envío de tropas terrestres.

Las potencias occidentales que intervienen en la operación ni siquiera han decidido todavía si suministrar armamento a las fuerzas de oposición libias. De hecho, entre esas naciones surgieron desavenencias sobre la cuestión libia desde el principio, que con el tiempo se han agravado.

Alemania, que es miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, se abstuvo inesperadamente en la votación sobre la Resolución 1.973, que autorizaba el establecimiento de las medidas necesarias para proteger a la población civil de Libia ante el conflicto interno y la ola de violencia que se estaba viviendo allí, incluida la imposición de una zona de exclusión aérea sobre ese país del norte de Africa.

Turquía, que es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), expresó públicamente su oposición a los ataques; e incluso Estados Unidos, que ha liderado las recientes guerras de Afganistán (2001) e Irak (2003), mantiene dudas sobre continuar o poner fin a esos bombardeos.

Considerando todo eso, puede que la ofensiva aérea occidental en Libia esté dando tumbos por una carretera sin salida.

Sólo nuevos medios como unas negociaciones pacíficas podrán conducir a paz y la estabilidad en Libia, proteger de verdad a la población civil de ese país y ayudar a encontrar una salida a la presente crisis política.

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