Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Chávez entrega militante al estado terrorista colombiano, pierde la confianza de la izquierda y no ganará la de la derecha

In Actualidad, Comunicado, Represión on 27 abril, 2011 at 10:41

Comisión Política Nacional del
Partido Comunista Brasileño (PCB)

El Partido Comunista Brasileño (PCB) manifiesta su indignación con la reciente detención, en Caracas, del militante colombiano Joaquin Pérez Becerra, cuando llegaba de un vuelo procedente de Alemania, y su posterior extradición ilegal y abominable para Colombia.

Ex-concejal de la Unión Patriótica en el municipio de Corinto, Estado de Valle Cauca, y uno de los pocos supervivientes del exterminio de más de 5.000 militantes de esa organización, promovido en los años noventa por el estado terrorista colombiano, Pérez fue obligado a huir de las persecuciones en Colombia y a exilarse en Suecia. Su esposa fue secuestrada por los grupos paramilitares. Actualmente, Pérez es director del portal de noticias ANNCOL, especializado en informaciones alternativas sobre la lucha del pueblo colombiano.

El PCB se suma a la indignación generalizada de todas las fuerzas progresistas del mundo en relación a la detención y a la extradición arbitrarias, hechas de común acuerdo con el servicio de inteligencia colombiano (subordinado a la CIA), violando todos los principios democráticos, jurídicos y de respeto a los derechos humanos. Pérez tiene ciudadanía y una vida legal en Suecia, donde ejerce el periodismo.

La entrega a Colombia de un ciudadano buscado por los servicios de inteligencia de ese país es una verdadera sentencia de muerte, dada la violencia y brutalidad con que son tratados los prisioneros políticos del estado colombiano, que se transformó, como Israel en Oriente Medio, en una gran base militar del imperialismo norteamericano contra América Latina.

Es un error grave el de Chávez imaginar que, cediendo a las presiones, disminuirá la oposición que le hacen la burguesía venezolana y el imperialismo. Por el contrario, mientras más cede, más nuevas exigencias le harán. Sólo le va a agradar al capital si ponga fin a la revolución bolivariana. Y aún así no será perdonado, sino humillado. El ejemplo de Libia muestra que no basta con hacer concesiones.

Además de eso, hay una cuestión de principio. Más que un error, se trata de una traición. ¿Cómo un gobierno que se dice revolucionario puede entregar un militante de izquierda a las fuerzas más reaccionarias de América Latina, sabiendo que su destino será la tortura, o incluso la muerte, en las siniestras prisiones colombianas? ¿Cómo un gobernante que se dice revolucionario puede colaborar con los servicios secretos colombianos y norteamericanos?

Y esta no es la primera concesión de Chávez en esta cuestión de principios. Primero, extraditó para las cárceles españolas a militantes vascos refugiados en Venezuela. Después, repatrió para Colombia a militantes de las FARC y del ELN.

El PCB – con la autoridad de haber apoyado con independencia política, hasta ahora, el gobierno Chávez y, principalmente, el proceso de cambios en Venezuela – hace un llamado a todas las fuerzas progresistas, a las organizaciones sociales y de la juventud, a las organizaciones populares y a los defensores de los derechos humanos en nuestro continente, y al pueblo venezolano, en particular, en el sentido de expresar el firme repudio a la detención y extradición del compañero Joaquim Pérez Becerra.

A estas torpes decisiones de entregar militantes a sus verdugos, se suma ahora una oscura negociación en curso en Caracas, que envuelve a Chávez, a Manuel Zelaya, al dictador hondureño (Porfirio Lobo) y al presidente de Colombia (Santos), con el objetivo de legitimar el golpe de estado en Honduras, con el reconocimiento del gobierno de hecho por parte de la OEA, en pago de algunas concesiones en el campo de la democracia burguesa.

Se trata claramente de una inflexión del gobierno de Chávez a la derecha, rindiéndose a los sectores corruptos y anticomunistas y a los nuevos burgueses que lo cercan y, sobre todo, al capital y al imperialismo. El destino de la llamada revolución bolivariana está ahora en las manos del pueblo venezolano, sobre todo de los trabajadores y del proletariado en general.

Queda aquí nuestra solidaridad militante a los pueblos venezolano y colombiano, a sus organizaciones revolucionarias y, expresamente, al Movimiento Continental Bolivariano (MCB) y a la Agencia de Noticias ANNCOL, que continuarán contando con nuestro Partido en la lucha emancipadora de todos los oprimidos de América Latina.

¡Toda solidaridad a los que luchan!


Rio de Janeiro, 26 de abril de 2011




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