Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Posición del KKE ante la Plataforma de Webb y los desenvolvimientos en el Partido Comunista de EEUU

In Actualidad, Comunicado on 28 abril, 2011 at 0:01

Secretaría de Relaciones Internacionales del Comité Central del
Partido Comunista de Grecia (KKE)


A los militantes y cuadros del Partido Comunista de EEUU (CPUSA);
A los trabajadores que luchan en los EEUU;
A los partidos comunistas y obreros:

Queridos camaradas:

En febrero del 2011, el Presidente del CPUSA, Sam Webb, publicó un artículo en Political Affairs, la publicación electrónica del CPUSA, titulada Un Partido del Socialismo en el siglo XXI: a qué se parece, qué dice, qué hace. Aunque el artículo específico es acompañado de una nota editorial que afirma “El siguiente artículo representa sólo las opiniones de su autor. No refleja necesariamente la posición oficial de ninguna organización o colectividad”, es obvio para nosotros que la posición pública del máximo dirigente de un Partido Comunista sobre un tema tan importante requiere de una atención especial.

El 16 de febrero recibimos una carta del equipo editorial de Political Affairs en que se nos invita a enviar nuestra opinión.

Nuestro Partido, después de estudiar el artículo y las reacciones que provoca en las filas comunistas, tanto de los EEUU como del mundo, considera necesario adoptar una posición pública a través de esta carta, como es requerido por su responsabilidad como parte del movimiento comunista internacional.

Nuestra evaluación es que estamos frente a una completa plataforma liquidacionista de 29 tesis que se sitúa frente al movimiento comunista internacional proponiendo la total revisión de los principios y tradiciones revolucionarias del movimiento comunista.

El KKE, como una sección del movimiento comunista internacional considera un deber refutar esta plataforma, la cual cuestiona la necesidad de la existencia de un partido de la clase obrera en los EEUU, y en general se dirige contra el movimiento internacional revolucionario y antiimperialista. El 18º Congreso de nuestro Partido señaló que “La batalla contra las tendencias socialdemócratas en los Partidos Comunistas –actuantes a través de mecanismos imperialistas, medios de comunicación burgueses y anticomunistas- debe ser firme y consistente para defender el papel histórico de la clase obrera y su vanguardia organizada, los principios del marxismo-leninismo y el socialismo. Esta tarea adquiere una importancia aún mayor frente a la creciente ofensiva anticomunista en la UE y en el mundo”.

Queridos camaradas:

La plataforma que fue presentada ahora, a través del artículo del Presidente del CPUSA, constituye la culminación de un proceso de “ajuste” en la última década, como el propio autor señala. Ya hubo movimientos en este periodo intermedio que los comunistas de Grecia, así como los de los EEUU y otros países, analizaron con preocupación, como:

· La entrega de los archivos del Partido a los imperialistas, al Estado burgués de los EEUU, en 2007.

· El fin de la publicación impresa del periódico (People’s Weekly World) y de la revista Political Affairs, con la simultánea modificación de su carácter.

· La reducción y desorganización del Partido.

· La política “seguidista”, detrás de uno de los dos pilares del sistema político burgués de los EEUU, es decir, detrás del Partido Demócrata.

· La posición con respeto de las ambiciones del imperialismo estadounidense (por ejemplo, el rechazo a la demanda de la inmediata retirar de las fuerzas de ocupación de Iraq).

· El bloqueo de la Declaración Conjunta de la Reunión Urgente de los Partidos Comunistas y Obreros en Damasco, porque en el texto final aparecía la posición de la retirada de las fuerzas imperialistas de ocupación de Iraq.

Tales tendencias se intensificaron después del 29º Congreso del CPUSA. No fue casualidad que inmediatamente después del Congreso, apareció publicado un artículo en Political Affairs que pone en duda no sólo la necesidad de mantener el nombre del partido, sino la posibilidad de inclusive la necesidad de la existencia del Partido Comunista en los EEUU en la actualidad.

La Plataforma de Webb se presenta hoy como la culminación de este proceso y aboga abiertamente por el abandono de la visión marxista-leninista del mundo, y la abolición del centralismo democrático y el debilitamiento de los principios del partido de nuevo tipo.

Nos gustaría llamar su atención sobre los siguientes aspectos básicos de esa Plataforma:

SOBRE LA CUESTIÓN DE LA TEORÍA DEL PARTIDO

Se propone la substitución de nuestra teoría por una mistura ecléctica que no vaya más allá de los límites de la ideología liberal burguesa. Se ataca el marxismo-leninismo directamente, que constituye una de las leyes centrales de la actividad del partido de nuevo tipo, como V. I. Lenin señaló: “Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario (…) el papel de vanguardia combatiente sólo puede cumplirlo un partido que se guie por la teoría más avanzada”. En esta Plataforma se presentan como nuevas varias posiciones oportunistas ya muy viejas (por ejemplo, el marxismo-leninismo es extranjero, antidemocrático, es una distorsión que Stalin hizo del marxismo, etc.), son éstas las posiciones que desarman al movimiento obrero y lo rinden, ya sin herramientas teóricas, frente a las garras del sistema explotador.

SOBRE LA CUESTIÓN DE LA PROPUESTA POLÍTICA DEL PARTIDO COMUNISTA

Promueve la opinión de que puede haber soluciones a favor de la clase obrera dentro de los marcos del capitalismo. Así promueve como una solución alternativa la línea de la llamada restructuración capitalista “verde”. Además, la Plataforma de Webb caracteriza la crisis como una crisis capitalista de sobreproducción insuficiente. Tergiversa la esencia de la sobreacumulación del capital, ya que la asocia con… falta de oportunidades de inversión. Afirma categóricamente: “La falta de un Nuevo Trato Verde (New Green Deal) a nivel global, es difícil ver por dónde va a llegar el dinamismo de una recuperación sostenida, para no hablar de un gran auge.

Estos puntos de vista reciclan teorías oportunistas y socialdemócratas sobre la recesión económica y su desenvolvimiento que blanquean al capitalismo encubriendo su esencia de clase, provocando que el Partido Comunista renuncie a su objetivo estratégico y apoye propuestas políticas que tienen como objetivo la adquisición de nuevos superbeneficios para los capitalistas, en nombre de la “ecología”, al tiempo que convierten a la naturaleza y los recursos naturales en mercancías, destruyendo al planeta de varias formas.

SOBRE LA CUESTIÓN DE LA PERSPECTIVA SOCIALISTA

Renuncia a la lucha por el socialismo. El concepto de revolución está totalmente ausente. Propone un interminable proceso de etapas sucesivas, en que las alianzas no se formaran en base a los intereses de la clase obrera. Webb propone trabajar para “cambiar el balance de fuerzas en una dirección progresista”.

Este punto de vista condena al partido a someterse a las circunstancias temporales y a no trabajar en una estrategia de derrocamiento del capitalismo a través de la concentración de fuerzas.

Sin embargo, es obvio para nosotros que la táctica de los Partidos Comunistas debe estar puesta al servicio de su estrategia, que es el derrocamiento del capitalismo y la construcción de la sociedad socialista-comunista.

La posición de Webb, en la práctica, elimina el objetivo estratégico del Partido Comunista, y finalmente aspira a cambiar el verdadero carácter del Partido Comunista. El socialismo está en cualquier caso en la orden del día, desde el momento en que vivimos en la época del imperialismo, la fase superior y última del capitalismo. La actualidad y necesidad del socialismo-comunismo está proyectada por los callejones sin salida del capitalismo, las guerras imperialistas, las crisis económicas, los inmensos problemas sociales, económicos, ambientales, ecológicos y otros que la sociedad capitalista genera.

Un Partido Comunista debe tener tácticas y formar alianzas que faciliten la concentración de fuerzas, la unidad de la clase obrera y la alianza social con los sectores populares, con el objetivo de hacer madurar el factor subjetivo para la toma del poder por la clase obrera, y no ser atrapado en alianzas y etapas que lo llevaran a batallar en luchas bajo “bandera extranjera” en la lógica de la gestión capitalista.

SOBRE LA CUESTIÓN DE LA FORMACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA

La Plataforma de Webb propone ir más allá de los Partidos Comunistas. Dice que “un partido del socialismo en el siglo XXI abraza el Marxismo, entendido como una amplia tradición que va más allá del movimiento comunista” Un partido que no lucha por los intereses de la clase obrera, sino que “lucha por los intereses del conjunto de la nación”. Esta postura niega la necesidad de la existencia del Partido Comunista, no sólo en los EEUU, sino de hecho, en el mundo entero.

El KKE se ocupó con éxito de puntos de vista semejantes, cuando estos surgieron en nuestro partido hace 20 años bajo la influencia de las teorías “Gorvachevistas”. Los comunistas griegos luchamos reciamente para rechazar esas posiciones oportunistas, para preservar el KKE, para mantenernos y fortalecer el carácter de clase, internacionalista y revolucionario de nuestro partido.

Hoy, 20 años después, los comunistas, no sólo en Grecia sino en todo el mundo, podemos juzgar como positivos los resultados de esta batalla librada por el KKE. El KKE pudo mantenerse de pie desarrollando importantes temas teóricos y políticos sin desviarse de los principios del marxismo-leninismo. Aprobó así su nuevo Programa y llegó a importantes conclusiones respecto a las causas del derrocamiento del socialismo, y a enriquecer su concepción del socialismo. Tomó importantes iniciativas para la unidad del movimiento comunista a nivel regional e internacional. Reforzó sus vínculos con la clase obrera y los estratos populares. La influencia de sus posiciones y de su prestigio se ha consolidado, ya que juega un rol principal en el reagrupamiento y desarrollo del movimiento obrero y sindical con orientación clasista y en las poderosas huelgas de los trabajadores en nuestro país. Nada se habría logrado si el oportunismo hubiera prevalecido hace 20 años en el KKE. El KKE estaría en camino de su disolución y el movimiento obrero y popular estarían sin su principal pilar de apoyo.

SOBRE LA LUCHA IDEOLÓGICA

La Plataforma de Webb renuncia a la lucha contra la ideología burguesa y el oportunismo. El partido que describe Webb abandona la lucha ideológica. El escribe: “Un partido del socialismo en el siglo XXI no convierte en enemigos a los liberales, a los partidarios de políticas de identidad, a los movimientos centrados en una única causa, a los líderes progresistas y centristas de las principales organizaciones sociales, a los socialdemócratas, a las comunidades sin ánimo de lucro, a las ONG, a los aliados inconstantes, y al “pueblo” (según algunos, una categoría desclasada que encubre la opresión de clase, de raza, de género).

¿Pero, puede un Partido Comunista guiar a la clase obrera, a los sectores populares, si no tiene un frente ideológico contra las posiciones que presentan al capitalismo como el único camino, que simplemente promueven tipos diferentes de gestión del sistema explotador? La respuesta del KKE a esto es que es imposible la lucha de los pueblos de no desarrollarse un frente ideológico firme y coherente, que luche contra las teorías anticientíficas burguesas y oportunistas. Esto es especialmente cierto en las condiciones actuales, cuando el papel de las distintas ONG se hizo evidente, las cuales están conectadas financieramente y de otros modos con las organizaciones imperialistas. En unas condiciones en que la socialdemocracia en el gobierno demostró en la práctica que es un pilar de apoyo del sistema político burgués. En estas condiciones los comunistas no sólo no deben renunciar al trabajo ideológico y a la lucha, sino que deben intensificar aún más la lucha contra estas fuerzas.

ORGANIZACIÓN OPORTUNISTA

Webb rechaza la organización leninista, la organización de vanguardia de la clase obrera que corresponde a las necesidades de la lucha de clases para la abolición de la explotación. Rechaza la organización leninista porque rechaza la lucha por el socialismo y tomó partido por la clase burguesa en la perpetuación del capitalismo.

Y así, la maquinaria estatal, más poderosa y experimentada, será enfrentada por un “partido”, según él, basado en la Internet, cuya política de puertas abiertas para nuevos miembros con un principio organizativo: “Militar no debe ser más difícil que militar en otras organizaciones sociales”.

Por lo tanto, podemos ver que no solo rechaza los principios organizativos aprobados y estudiados del Partido Comunista de nuevo tipo, que fueron formulados en la época de Lenin, sino que promueve una idea de partido tipo ONG, que se corresponde con las fórmulas que él mismo propone y que conducen a un “Partido Comunista” asimilado en el sistema burgués, que trabaja para la “corrección” y salvación del capitalismo y no por su derrocamiento.

¿EL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN O DE LA REFORMA?

Reforma es la respuesta dada por Webb para esta pregunta fundamental, que se formuló hace cien años. Su visión niega que el partido sea la vanguardia de la clase obrera y subordina su actividad al nivel más bajo de la conciencia de clase (“Un partido del socialismo en el siglo XXI toma como punto de partida los problemas que las masas (término relativo) están listas para confrontar”). Por supuesto, propone una línea revisionista y privilegia la intervención en las instituciones del Estado burgués. La lucha por las reformas dentro del imperialismo es reconocida no sólo como un “medio”, sino como un fin para el “nuevo” partido.

¿En realidad, cuándo el camino de las reformas del sistema capitalista condujo a la abolición de la explotación del hombre por el hombre y a la reivindicación de los anhelos de los trabajadores? La “receta” reformista fue probada por los pueblos a través de distintos gobiernos socialdemócratas y centro-izquierdistas que demostraron en la práctica ser los principales vehículos para la imposición de medidas contrarias a los trabajadores y al pueblo, y ser pilares de apoyo de las organizaciones imperialistas y de la guerra.

“MARXISMO”… SIN MARX

Webb pone en duda la naturaleza de clase de la democracia burguesa. Como él escribe “Lo que estoy desafiando es la noción de que todo está subordinado a las clases y a la lucha de clases, sin importar las circunstancias.” Cuestiona la naturaleza de la clase del Estado burgués, es decir, la dictadura de los monopolios estadounidenses y afirma que: “Ya que luego, la naturaleza de la lucha no es simplemente el pueblo contra el Estado, sino que el pueblo gana posiciones e influencia en el Estado y después los utiliza para hacer cambios (dentro y fuera del Estado)”.

Esta es una vieja postura oportunista que Marx ya rechazó en su época, y que fue revivida por la caduca corriente eurocomunista. Y esto por sí solo sería suficiente para que nosotros llegáramos a la conclusión de que el “marxismo” que se menciona como base teórica del “partido del siglo XXI”, no tiene nada que ver con Marx y sus contribuciones teóricas, sino que busca su tergiversación vulgar, el entierro de la teoría revolucionaria y el engaño de los trabajadores.

ILUSIÓN AL RESPECTO DEL PAPEL DEL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE Y DE LOS MONOPOLIOS

La Plataforma de Webb fomenta ilusiones y trabaja para la sumisión del pueblo al gobierno de los EEUU, es decir, del poder imperialista que domina el mundo: “La cuestión no es que simplemente el gobierno de los EEUU se arrastre dentro de su concha nacional, sino que debe participar en los asuntos mundiales bajo las premisas de la cooperación, paz, igualdad y beneficio mutuo…

Al mismo tiempo, fomenta ilusiones al respecto de la versión “humanizada” de los monopolios: “grandes secciones de la clase corporativa trasnacional tiraron el enchufe al pueblo norteamericano, a la economía, al Estadoel compromiso de las principales secciones de las élites trasnacionales con el sector público, con una fuerte economía nacional y con una sociedad moderna se desvanece…”

Ya que el Presidente del CPUSA renunció a un enfoque de clase de la sociedad, estas posiciones mencionadas eran de esperarse. Estas posiciones no tienen nada que ver no sólo con la historia y la lucha del partido que él representa, sino que tampoco guardan relación alguna con la realidad. Continúa la ocupación de Iraq y Afganistán, la nueva guerra imperialista en Libia, demuestran qué tipo de política desarrolla el gobierno de los EEUU fuera de su “concha nacional”. Y lleva a cabo la misma política antipopular en defensa de los intereses de los monopolios dentro de su propio país.

FORTALECIMIENTO DE LA LINEA “SEGUIDISTA” CON EL CAPITAL Y EL PARTIDO DEMÓCRATA

El fortalecimiento de la reacción política, algo intrínseco al imperialismo y que se intensifica en las condiciones de la crisis, es interpretado como “extremismo de ultra-derecha”. Esto conduce a las conclusiones que violan la verdad y la realidad, como ésta: “decimos también definitivamente que las fuerzas independientes no tienen ninguna oportunidad en absoluto de tomar el control político del Partido Demócrata. Podría darse el caso, pero es un error pensar en eso en este momento”. Identificar a la clase obrera y a su movimiento con la burocracia sindical de la AFL-CIO es coherente con la línea política de alianzas con sectores del capital.

VUELTA AL ANTICOMUNISMO

El artículo de Webb se caracteriza por colocarse del lado del enemigo de clase y alinearse completamente con el anticomunismo contemporáneo. Hace un llamamiento para “una ruptura inequívoca con Stalin” y a alinearse con el asalto difamatorio a la construcción socialista, que tanto ofreció a los pueblos soviéticos y jugó un papel decisivo en la victoria antifascista de los pueblos. En esencia, estas posiciones intentan ocultar la realidad, los complejos problemas de la lucha de clases en la URSS y la dura confrontación del poder de la clase obrera con la clase burguesa rural, los kulaks.

Adopta, en esencia, todo tipo de calumniosas simplificaciones de problemas complejos, como la intensificación de la lucha de clases en la URSS. Este artículo da un paso más y se une con los Havel, Walesa y todos los reaccionarios anticomunistas de la UE que hablan de “crímenes contra la humanidad”. Se alinea con la tendencia que intenta criminalizar a los Partidos Comunistas y la defensa del socialismo: “describir esas atrocidades como un error es un error criminal”.

Como es bien conocido, los actuales oportunistas en Europa que forman el llamado Partido de la Izquierda Europea (PIE) defienden una similar posición antihistórica.

Queridos camaradas del CPUSA;
Militantes, simpatizantes y cuadros del CPUSA;
Trabajadores conscientes de los EEUU;

En este momento crítico para su partido, el KKE pide a ustedes que tengan en cuenta que el ataque ideológico contra el Partido de Nuevo Tipo centrado en su identidad, su carácter y sus principios organizativos, comenzó desde el primer momento de su existencia. Los revisionistas siempre apoyaron la disolución del partido de la clase obrera; siempre fueron un pilar de apoyo de la burguesía. La clase burguesa y sus partidarios comprendieron desde un primer momento el papel del partido en la emancipación política de la clase obrera y de su movimiento. Este ataque ideológico continúa en nuestros días, como lo demuestra el artículo de Webb.

Hacemos a ustedes un llamamiento para que tengan en cuenta que el partido sólo puede cumplir un papel de vanguardia proletaria a condición que se equipe con la unidad de voluntad, con la unidad de acción, y con la unidad de una estricta disciplina. Su carácter internacionalista deviene de su naturaleza; constituye una parte integrante del movimiento comunista internacional.

La experiencia y la práctica, que es el criterio de verdad, confirman que la línea revolucionaria de lucha no sólo no restringe el trabajo entre las masas sino que lo refuerza. Refuerza las expectativas de la clase obrera, proporciona una salida y perspectiva, contribuye a cambiar la correlación de fuerzas. La acción independiente del partido es un requisito para la formación de una política de alianzas no subordinada y que sirva a la estrategia para el derrocamiento del capitalismo.

Además consideramos necesario tener en cuenta que la necesidad de una revolución socialista y la construcción de una nueva formación socioeconómica comunista no están determinadas por la correlación de fuerzas, que se va conformando en las distintas coyunturas históricas, sino en la necesidad histórica de resolver la contradicción básica entre el capital y el trabajo. Las contrarrevoluciones en la URSS y en otros países socialistas no alteraron el carácter de nuestra época, la cual es una época de transición del capitalismo al socialismo, transición oportuna y necesaria como demuestra la tragedia de millones de trabajadores, de desempleados que sufren la explotación y la intensificación de los problemas causados por el sistema explotador.

Pensamos que la substitución de los principios del marxismo-leninismo por un enfoque revisionista en el nombre de las particularidades nacionales causó un grave daño al movimiento comunista y continúa haciéndolo. Ninguna peculiaridad nacional puede negar la necesidad del derrocamiento revolucionario del capitalismo, la necesidad del poder político por la clase obrera, por la socialización y planificación centralizada de la producción. La crisis económica que explotó en el mundo capitalista y la intensificación de las contradicciones interimperialistas subrayan aún más la actualidad del socialismo. Bajo esas condiciones, hacer retroceder la nueva ola del anticomunismo, la defensa del socialismo que conocimos, de su gran contribución a la clase obrera mundial, y la defensa de la identidad y de las tradiciones revolucionarias del movimiento comunista adquieren una importancia especial.

Queridos camaradas:

La experiencia histórica, los propios acontecimientos refutaron las opiniones que hablaban del “fin de la historia”, de la “obsolescencia del marxismo-leninismo” y del “fin de los Partidos Comunistas”. Por el contrario, hoy existe una fuerte necesidad de la existencia de Partidos Comunistas que tengan sus raíces en la clase obrera y en los centros de trabajo, que estén convencidos del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario. El movimiento obrero debe trabajar de forma consciente y aceptar el reto de garantizar la existencia de un partido revolucionario de la clase obrera. Esto es un deber crucial y un desafío para la clase obrera más avanzada y para los comunistas de todos los países del mundo, y por supuesto, sobre todo en los EEUU.

La confrontación y el rechazo consecuentes con esa plataforma liquidacionista-oportunista es una exigencia que nace de las tradiciones históricas del movimiento obrero y comunista en los EEUU, es una condición para el renacimiento de los ideales comunistas revolucionarios en el movimiento obrero y en la sociedad de los EEUU.




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