Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Los Familiares de Fusilados de San Lorenzo acusan al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (Gupo de Gobierno PSOE) de utilizarlos electoralmente y no cumplir los acuerdos para el homenaje de los fusilados

In Actualidad, Comunicado, Represión on 19 mayo, 2011 at 15:03

Plataforma de Familiares de los Fusilados de San Lorenzo


Los Familiares de Fusilados de San Lorenzo decepcionados con la poca implicación de la concejalía del distrito de Tamaraceite en concreto con la concejala Isabel Mena, por el incumplimiento de acuerdo ratificado, aprobado y firmado por el alcalde Jerónimo Saavedra en la comisión de cultura.

Queremos denunciar públicamente nuestra repulsa con el grupo de Gobierno del Ayuntamiento (PSOE). Consideramos los familiares una gravisima falta de respeto a la memoria de nuestros muertos, muertos por la LIBERTAD y la DEMOCRACIA, uno de ellos el Alcalde del Municipio de San Lorenzo, Juan Santana Vega.

No entendemos como por resolución firmada y acordada no se ejecuta , dandonos la impresión de que todo ha sido una maniobra electoral a consta del sufrimiento de las familias. Ni siquiera aprobado por el Alcalde Jerónimo Saavedra, se cumplen los acuerdos.No se han colocado ni elaborado los rótulos del Mirador de La Milagrosa, los rótulos de las calles, la placa del Parque de la Mayordomía no se ha cambiado cuando el alcalde Jerónimo Saavedra lo aprobó. La placa está realizada pendiente de que alguien se digne a “aprobar” que se vaya a instalar. Los Familiares de Fusilados no estamos dispuestos a que se nos manipule con fines partidistas por parte del grupo de gobierno (PSOE) y nos parece de verdadera verguenza con todo el apoyo que hemos tenido del alcalde Jerónimo Saavedra y que todo se vaya a quedar en agua de borrajas.

Solicitamos publicamente que el alcalde Jerónimo Saavedra intervenga personalmente ante esta gravisima situación, donde se nos ha engañado,manipulado y mentido para utilizarnos electoralmente.




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Son los nuestros

In Actualidad, Opinión on 19 mayo, 2011 at 13:23

Julio Anguita


Están hartos. Saturados de discursos y prácticas tramposas. Escandalizados de que tanto ladrón ilustre acapare los flashes y las cabeceras de los informativos en lugar de las crónicas de los juzgados de guardia. Dolidos por causa de la sordidez de las políticas al uso, aparentemente dictadas por esos inventos exculpatorios denominados mercados. Atónitos ante la degradación y caricaturización de conceptos como Justicia, Libertad o Democracia. Zaheridos por el permanente agravio que suponen el despilfarro de una minoría frente a los esfuerzos infructuosos para supervivir, de una mayoría. Lúcidamente rebeldes ante una pasividad generalizada y además cultivada por la cultura oficial instalada en medios de comunicación, el adocenado lenguaje político al uso y los penosos discursos de tantos tenores huecos.

Se han lanzado a la calle y la siguen llenado sin complejos, poniendo en evidencia a quienes debían y debíamos haberlas llenado antes. Todavía no son conscientes del todo del valor y del ejemplo de su acción; todavía no han caído en la cuenta de lo que apuntan, de lo que han empezado a entreabrir y orear. Tienen la ingenuidad y la imprudencia de todos aquellos que se han atrevido a decir que el rey está desnudo y que la farsa es eso, una farsa.

Y lo hacen- a tenor de las declaraciones de sus portavoces- con una finísima mezcla de sentido común, valentía moral y madurez ciudadana que los hace casi únicos en este páramo berroqueño en el que la Ética y los valores ni cotizan en bolsa ni tampoco en las urnas. España siempre se parece a sí misma. Por las trazas se deduce que ellos se suman con fuerza joven a una minoría que siempre ha intentado acabar con esa miseria de nuestra historia. Tienen vocación de mayoría cívica capaz de desalojar de su aconchado caparazón a esa otra mayoría que traga connivente y cómplice.

Los he acompañado por la calles de Córdoba el día 15 y me he sentido de ellos A mis años y con la hoja de servicios amarilla de tiempo he sentido el impulso de intensificar ante mí y ante los míos, mi nunca abandonada lucha. Son los nuestros; y esta expresión quiere poner especial énfasis en la acepción de pertenencia que el posesivo conlleva; son los nuestros porque les pertenecemos. Son los nuestros porque rezuman aquella voluntad de cambio que otrora dio sentido a nuestra apuesta política. Lo han dejado claro, son apartidistas pero no apolíticos. Gracias compañeros y compañeras por esa decencia y sabiduría que por desgracia sólo están al alcance de vosotros y unos pocos más

Creo que nuestra militancia comunista exige de nosotros y a título personal, enrolarnos, comprometernos y engrosar sus filas sin más soldada que la gratificante sensación de que volvemos de nuevo a galopar hacia Utopía; o lo que es lo mismo hacia la honestidad, la justicia, la igualdad y el lenguaje limpio y veraz al servicio de la comunicación de ideas.

Cuando acabe el coro de grillos en el que el bipartidismo y adheridos han transformado la campaña electoral y asistamos al rigodón de pactos, repactos y contrapactos, no olvidemos que ya hay quien nos mira limpia y organizadamente; ya hay quien nos va a demandar algo más que lo políticamente correcto para hoy y hambre para mañana. Los mejores editoriales, las más incisivas crónicas, los más claros análisis y los juicios más justos no se hacen ahora en los medios (casi siempre mediados) sino en las calles y plazas de España. Demostremos que Democracia es mucho más que el rito cuatrienalmente repetido.


[Fuente: Colectivo Prometeo]




Human rights? Libya? It’s the economy, stupid! (y III)

In Actualidad, África on 19 mayo, 2011 at 1:47

Francisco Javier González


OBJETIVO GADDAFI

El integrismo, de cualquier especie, necesita un malvado integral, un enemigo de tal naturaleza que pueda ser considerado responsable de toda la maldad y que, por lo mismo, se convierta en el objetivo a destruir. Los integrismos religiosos lo tienen fácil. Toda religión que se precie tiene, frente a su Dios, a su demonio, su diablo, casi todos con cuernos, rabo y olor a azufre. Hasta nuestros antepasados tenían su Guayota dentro de Echeyde y su Tibicena, aquel perro lanudo y malencarado que no tenía cuernos pero si rabo que nos arrebató la colonización. El integrismo político –que tiene per se carácter cuasi religioso, tanto que a veces, incluso, se solapan- tiene que crearlo ex profeso. Así, por ejemplo, los nazis eligieron a los judíos; el nacionalcatolicismo español al contubernio judeomasónico-comunista-separatista; los modernos fascistas de la supuestamente culta y sensible Europa a los inmigrantes, cuanto más oscuros mejor y los neocon, más amplios de objetivos, a todo bicho viviente que no comparta sus ideas.

No hay nada a quien mejor convenga la definición de “integrista” que al Imperio y hoy, Imperio, así con mayúscula, solo está el gringo con su componente neocon incluida. El Imperio quiere regirlo todo, con la ayuda divina desde luego: “In God we trust” impreso incluso en su símbolo patrio más valioso: el dólar. La suya tiene que ser la moral universal, su ética es “la ética” y su razón es “la razón”. El que no acepte esta verdad revelada es agente del demonio y, por ello, susceptible de recibir el fuego del infierno en forma de bombardeos con sofisticados marines como ángeles ejecutores que no pararán hasta acabar con el Satán de turno. Ya en 1983 el presidente Ronald Reagan proclamó a la hoy extinta URSS como “Evil empire”, el “Imperio del Mal” y, para prevenirlo, el “Imperio gringo del Bien” llenó a Europa Occidental de misiles con cabezas nucleares. Después de los cristianos y humanitarios bombardeos sobre Serbia hasta arrojar al diablo, el presidente George H. Bush declaró, en su discurso del Estado de la Unión de enero 2002 a Irán,  Irak y Corea del Norte como “Axis of evil”, el “Eje del Mal” al que, un par de meses más tarde añadió a Cuba. Libia y Siria. Todos ellos son para el Imperio “rogue states” o “estados granujas” y, como clamaba en un discurso en la Virginia Military Institute el 17 de abril de 2002, “Estos estados representan al eje del mal y el mundo tiene que acabar con ellos”.

No juzgo yo aquí la calificación moral de estos “estados granujas”. La realidad es que Irán ahí sigue, erre que erre con su diablo M. Ahmadineyad aún intacto. Cuba, que ya resistió el embate imperial en Bahía Cochino y Playa Girón, anda más mal que bien con un embargo al cuello, y ya en Siria se empieza a ver el trabajo de acoso y derribo.  Por su lado, Irak, sembrado de benefactor uranio empobrecido, va camino de “convertirse al bien” después del accidente legal que tuvo Hassan Hussein con una soga y de algo así como 1.200.000 iraquíes camino del cielo gringo según la estimación de muertos solo entre marzo de 2003 y agosto de 2007 realizada en estudios de campo por la Opinion Research Business en enero de 2008. De Corea del Norte, el entonces Subsecretario de Defensa yanqui y luego Presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, en el transcurso de la “II Asia Security Conference” en Singapur el 31 de mayo de 2003, contestaba a la pregunta de ¿Cómo Irak si y Corea del Norte no? que La diferencia más importante entre Corea del Norte e Irak es que, económicamente, en Irak no teníamos alternativa. El país nada en un mar de petróleo”.

Lo de Gaddafi y Libia arranca de más lejos. Ya Reagan venía desde 1980 manifestando que la política libia de apoyo a Palestina e Irán era totalmente inaceptable”,  por lo que, cuando en 1986, tras la muerte de un militar yanqui y dos civiles alemanes en un atentado con bomba en la discoteca “La Belle” de Berlín frecuentada por los marines del imperio, la administración USA  culpa del mismo a los servicios secretos libios, aprovecha la ocasión y ordena el bombardeo de Trípoli, Sirte y Benghasi con 3 objetivos escalonados muy concretos: Causar la muerte de Gaddafi; provocar su derrocamiento si no se lograba este primer objetivo y, si esto tampoco se lograba, darle “una lección” al que denominó como el perro rabioso de Oriente Medio. Frente a las costas libias el Imperio gringo y sus aliados británicos concentraron 30 buques de guerra con los portaviones “América” y “Coral Sea” y más de un centenar de aviones con base en Gran Bretaña que el 14 de abril bombardearon las tres ciudades. Contra el complejo residencial donde vivía Gaddafi y su familia se dirigieron 4 bombas “inteligentes” dotadas de mini TV y guiadas por láser, de una tonelada de explosivos cada una, para destruir totalmente la residencia. El entonces secretario de Defensa yanqui, Caspar Weinberger declaraba que eliminar a Gaddafi no sería un asesinato sino el cumplimiento de un deber y una acción perfectamente ética. Gaddafi no estaba en el complejo pero allí, en el bombardeo, murieron 60 civiles, entre ellos su hija Jana, a la que mi querido amigo Francisco Tarajano dedicó un hermoso poema.

Desde Canarias, en ese momento, fuimos bastantes los que, aún en desacuerdo con muchos de sus postulados políticos, apoyamos a la Yamahiriya Libia, máxime cuando Gaddafi, tras el ataque, manifestaba que seguiremos apoyando a todos los pueblos que luchan por su libertad”. Aunque hoy algunos destacados independentistas no solo no lo reconozcan sino que, incluso, renieguen virulentamente de ese apoyo, los que luchábamos por la independencia de esta tierra hicimos lo que estaba en nuestras manos para ello. En lo que personalmente me compete, un mes después, el 25 de mayo, con motivo del “Día de África”, el Centro “Amílcar Cabral” que yo presidía celebró en la Universidad de La Laguna un acto de apoyo con la asistencia de miembros de los Comités Revolucionarios Libios y del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, acto en que Francisco Tarajano leyó su poema dedicado a Jana Gaddafi y en el que se repartieron ejemplares del “Libro Verde” a los asistentes. También asistí, representando al Centro “Amílcar Cabral” y al FREPIC-AWAÑAK –del que entonces era Secretario General-,  los días 5, 6 y 7 de julio en La Valetta –Malta- al I Simposium que organizó el Comité Maltés por la Paz presidido por el veterano luchador antiimperialista y premier maltés Dom Mintoff, con la presencia de más de 25 organizaciones de Asia, África y Europa que, unánimemente, expresaron “la condena del terrorismo de estado practicado por USA, manifestado una vez más por la bárbara agresión contra la Yamahiriya Libia, y rechazan la pretensión colonialista de identificar como de naturaleza terrorista a lo que son Movimientos de Liberación…..Muestran todo su apoyo a la lucha contra la presencia colonial en el Norte y Noroeste de África y en el área mediterránea”.

De todas formas, la relación Libia-Canarias no fue nunca fácil. Desde que en agosto de 1984, Libia y Marruecos firmaran el Tratado de Uxda, el régimen de Gaddafi, involucrado además en la Guerra del Chad apoyando a Goukouni frente a Hissen Habre y Francia, había dejado de lado el apoyo a la causa del Frente POLISARIO ya que Marruecos no admitía reparos a la anexión del antiguo Sáhara Español, pero la ruptura por Marruecos en septiembre de 1986 del acuerdo hace que Gaddafi, en declaraciones en enero del 87 a la revista francesa Politique Internationale reproducidas por Cambio 16 y posteriormente por casi toda la prensa española y canaria, califique a su ex-aliado Hassan II de soberano reaccionario y feudal y recupere para el Polisario el calificativo de Movimiento revolucionario en el Maghreb árabe y que su interés era ver nacer en la región una fuerza capaz de destruir al feudalismo monárquico artificial y el poder norteamericano”. Consciente de la escasa población saharaui y de lo que eso implicaba, proponía como soluciónque el Polisario y el partido nacionalista de las Islas Canariasno se refería al PNC sino al independentismo organizado en Canarias, en ese entonces solo CNC y Frepic-  constituyan un partido político unificado porque el Sahara Occidental y las Islas Canarias son parte de la misma zona geográfica. Deben reunir sus fuerzas para  vencer al imperialismo español y fusionarse en un único y verdadero estado”. La idea suscitó, como es lógico, el rechazo de los partidos españolistas en Canarias. Solo contó con el apoyo público de Antonio Cubillo que, en prensa canaria y en Radio Canarias-Antena 3 declaraba que desde 1960 publiqué en la revista Afrique-Asia la idea de la Federación Canarias-Sahara que luego toma Gaddafi. Cubillo, que ejercía de abogado en un caso de embargo sobre pesqueros libios de la empresa “Lispafish” en el Puerto de La Luz, declaraba también que mantengo buena amistad con Gaddafi y la idea de la Federación Canarias-Sahara servirá fundamentalmente para controlar las aguas de la zona y todo el banco pesquero canario y sahariano. Entre el FREPIC -que no aceptaba ningún proyecto federal sin la previa independencia de los estados a federar- y los representantes de los Comités Revolucionarios Libios se rompieron las relaciones por la aseveración cainista que hizo algún destacado independentista al representante de los CRI, Abdul Karim Nass, de que el FREPIC era “una creación de la policía española”, herramienta de desprestigio ampliamente usada en algunos sectores del independentismo canario. A partir de ahí solo he tenido contactos directos con los activistas imazighen libios que vinieron al Congreso Mundial Amazigh en Tafira y con compañeros tuareg del Fezzan que protestaban contra la persecución cultural que sufrían por el régimen libio, que esa si me consta.

Todo lo que sabemos sobre la vida en Libia y el carácter de su régimen nos procede de los llamados “mass media” y estos son poco proclives a la verdad desnuda y crítica que pueda afectar a los intereses económicos que los rigen. Por ello no puedo emitir una opinión seria sobre lo que allí pueda estar sucediendo y, de hecho, poca gente fuera del país puede seriamente hacerlo, máxime cuando la figura de Gaddafi, al menos desde una óptica no libia, tiene tintes que se prestan a la caricaturización y parecen indicar un acusado egocentrismo que lo hace blanco fácil de ataques mediáticos. Su figura, en una etapa en que nacionalizaba el petróleo, apoyaba a movimientos de los que el poder establecido denomina como terroristas, y formaba parte del “eje del mal” se convirtió, por obra y gracia de la opinión publicada occidental, en el prototipo de demonio arabo-africano perverso, sobre todo a raíz del atentado de Lockerbie en el 88,  las sanciones de la ONU contra Libia y el imperial bloqueo desde el 92 al 2003. Desaparecida la URSS las posturas antiimperialistas libias tenían difícil soporte, el aislamiento internacional  y la caída de los precios del petróleo de los 90 al 2000 resultaba un duro hándicap para el régimen  que propicio un programa reformista en su economía hasta ese momento fuertemente estatalizada, desmontando así gran parte de su especial modelo “socialista” que, al menos desde fuera, no entendíamos por su específico rechazo a la existencia de las clases sociales. El gobierno libio da entrada de nuevo al capital extranjero en la explotación petrolera, desmantela sus misiles y renuncia al apoyo a movimientos revolucionarios, lo que unido a millonarias indemnizaciones y concesiones a los capitales foráneos logran la transmutación alquímica capaz de convertir a un demonio declarado de nuevo en “el líder libio” algo extravagante, con vestidos de opereta, que plantaba su jaima en El Pardo, almorzaba en La Moncloa con el presidente Zapatero, se abrazaba en La Zarzuela con su amigo Juan Carlos, regalaba caballos árabes a Aznar, asistía a banquetes oficiales en El Elíseo con Sarkozi y era recibido en Bruselas  por el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. El aura antiimperialista de Gaddafi se desvaneció ante los resultados de las visitas a Libia de políticos europeos, que comenzaron con el presidente español Aznar  en 2003, continuaron con Tony Blair –que se trajo a Gran Bretaña importantes contratos para la Shell- el canciller Schröeder –interesado en transportes e infraestructuras- Chirac, Berlusconi o la Condoleeza Rice y el rey Borbón…..todos ellos profusamente acompañados de los buitres empresariales que olfateaban copiosos beneficios.  Se privatizaron múltiples empresas estatales y el dinero libio corría por las venas empresariales del imperio y sus satélites europeos, desde la española Repsol, la italiana Agip, las francesas Total y Suez, las británicas British Petroleum y Shell  o las yanquis Hess, Exxon, Chevrón y Conocco Philips, pero también lograba que el país fuera el de mayor nivel de vida y de Índice de Desarrollo Humano de todo el continente africano. Ese elevado nivel de vida comparado con los de sus dos vecinos Túnez y Egipto hacía sumamente improbables que los movimientos populares de estos dos países se trasladaran a Libia, hasta tal punto que el analista y escritor argelino Mohammed Moulessehoul –conocido por su seudónimo de Yasmina Kahdra, en realidad el nombre de su esposa- opinara en “El País” el 4 de febrero que Para Libia, la cuestión ni se plantea. Para los libios, Gadafi no es un dictador sino un líder iluminado. Tardaremos en ver sumidas en la cólera a las calles de Trípoli”.

La profecía no aguantó un mes. No contaba con que los gringos se tomaban en serio sus renacionalizaciones y el incremento de la parte del estado libio en sus negocios, por ello, un buen día nos despertamos con la noticia de que el pueblo libio se había “movilizado contra el dictador” y había sido inclemente y criminalmente bombardeado por los “sicarios extranjeros” a sueldo de Gaddafi, y eso que, como todo el mundo sabe, solo las tropas yanquis en Irak o Afganistán tienen bula para usar sin desdoro a inmigrantes latinos no ciudadanos imperiales como carne de cañón. La noticia, mil veces repetida por los medios de información publicada, indigna a todo el orbe cristiano y hasta al más retrógrado musulmán del Golfo petrolero, aunque las agencias gubernamentales rusas desmientan por la observación satelital de la zona que existieran tales bombardeos. A los pocos días ya aparecían tanques,  armamento antiaéreo y milicias armadas por todo el este libio –la antigua Cirenaica- enarbolando la bandera del rey Idris  y sin que nos preguntemos ¿de donde salieron tantas banderas de la noche a la mañana? En menos de una semana y sin que nadie aporte pruebas de lo que sucede, más de un centenar de discursos sobre derechos humanos y protección de la “masacrada población civil” rellenan las agendas de la ONU y de Ginebra. El dócil Consejo de Seguridad, con Ban Ki-moon a su frente presa de ardor guerrero, con la débil oposición de Rusia y China –miembros permanentes del Consejo con derecho a veto- y en contra del artículo 2.7 de la Carta de la ONU que establece que sus miembros no podrán intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados acuerdan, por 10 votos a favor y las abstenciones de Rusia, China, Alemania, Brasil e India, aprobar la Resolución impulsada por Líbano –único país árabe en el Consejo-  USA, Reino Unido y Francia, según ellos a petición de los países golfopetroleros como Bahrein y los EAU, de declarar una “Zona de Exclusión Aérea” que les permita derribar cualquier avión libio y bombardear todo lo que se mueva, supuestamente, como dice la resolución para proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles bajo ataque en libia, incluido Benghasi, todo ello, como declaró uno de los miembros del Consejo, precisamente el libanes, a causa de los crímenes atroces en contra de su pueblo que cometen las autoridades libias que, hasta la fecha, siguen siendo solo parte de esa “verdad” creada y publicada por los medios de los países implicados, incluido por supuesto España, y de la que estamos esperando una comprobación imparcial como solicitó el gobierno libio.

La protección a los civiles y las áreas pobladas de la Resolución debe estar escrita en un idioma solo entendible por el imperio y sus acólitos –España incluida, con sus aviones, sus fragatas, sus submarinos y unos 500 soldados destacados al efecto- porque no parece ser la realidad. Más allá de los intensos bombardeos sufridos por el ejército y las defensas militares del territorio controlado por el gobierno, la destrucción del país y sus infraestructuras se parece cada vez más a las inmediatas anteriores intervenciones militares del imperio (Serbia, Kosovo, Irak, Afganistán).  Tal vez es que Trípoli o cualquiera de las poblaciones libias atacadas por el imperio no tengan “civiles”. Tal vez es que todos sus habitantes son “mercenarios de Gaddafi” y, por ello, objetivos a eliminar. O tal vez es que la cruda realidad es que se ha ido a acabar, no solo con Gaddafi, sino con cualquier intento de posterior oposición al reparto imperialista del petróleo –y el uranio- que posee Libia. Por mi parte me quedo con las declaraciones de Monseñor Martinelli, Arzobispo de Trípoli, sobre lo que está viviendo en esa ciudad, hechas a Alberto Tundo de Peace Reporter que reproduce Rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128432). Para el Arzobispo, que, por supuesto no es ni libio ni musulmán, los bombardeos indiscriminados de la OTAN son una realidad asesina pero, tal vez como antes decía, es que ni siquiera el Arzobispo es un “civil a proteger”. Vayan su palabras: Lo que sucede es lo que la OTAN decide que suceda. Las bombas están cayendo sin cesar”…” Las bombas están cayendo sobre viviendas, y qué cree yo deba pensar: ¿que son víctimas falsas? Las bombas están cayendo sobre los hospitales. ¡Venga a verlo! Dígale a los responsables que vengan a ver lo que están haciendo sus bombas que caen junto a las viviendas. Los niños mueren, los ancianos mueren. Ahora mismo, en Marsa El Brega ayer murieron sesenta imanes, hombres de religión. No son cuentos, basta venir a verlo y constatarlo….. La televisión está documentando constantemente lo que sucede, las muertes de inocentes. Luego, de noche, es una cosa imposible: toda la noche parece que haya un terremoto. No entiendo qué es lo que quieren atacar todavía, por qué golpean instalaciones civiles.”. Su opinión sobre las noticias de prensa occidentales es categórica: “son todo mentiras para hacer el juego y encubrir lo que la OTAN está haciendo con sus bombas. La Alianza se ha negado incluso a una tregua para dar un respiro a la población, a pesar de los llamamientos de la ONU y el Santo Padre. Día y noche siguen los bombardeos, no podemos siquiera dormir. Continuar los bombardeos es algo inmoral

Desde luego que lo que dice el religioso católico puede ser sometido al mismo criterio de duda que lo que publica los mass del imperio, pero me merece más confianza dado que el buen señor no tiene intereses petroleros, y que su superior jerárquico, el Papa, más bien parece cojear del lado progringo que del de “el demonio” Gaddafi.

Canarias a 18 de mayo de 2011

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Human rights? Libya? It’s the economy, stupid! (I)

Human rights? Libya? It’s the economy, stupid! (II)



La Bolivalogía (XVIII)

In Cultura, Historia, Opinión on 19 mayo, 2011 at 0:00

Víctor J. Rodríguez Calderón


La rebeldía de Bolívar aniquila la resignación y el temor a la derrota, Su lucha como expresión práctica es el antídoto necesario para poder proseguir con su campaña. Necesita penetrar su causa en la conciencia de todos y por esto es que sabe que tiene que enfrentarse a todas las dificultades que se le venían encima.

Sus rápidos triunfos conseguidos no le borran de su mente el hecho que daba una especial característica a su audaz empresa; la marcada minoría numérica de sus tropas frente a la que disponía Monteverde desde San Carlos a Caracas. Al llegar a Trujillo ordena la salida de Girardot en persecución de las fuerzas del capitán Cañas e inmediatamente se dedica a reclutar combatientes a nombre del Gobierno de la Nueva Granada ofrecía el indulto a todos los soldados dispersos del ya exterminado ejército de Correa y a los que se presentasen con su fusil, bayoneta y fornitura, la gratificación de cuatro pesos.

Pero en Trujillo no existía ningún entusiasmo por la causa libertadora, la juventud no se presentó y lo campesinos huían a los bosques vecinos para evitar ser reclutados. Ni víveres, ni bestias, ni soldados le fue posible conseguir, pues la población se encargó de esconderlo todo, presentando una resistencia pasiva a los esfuerzos de los oficiales republicanos.

Si Bolívar hubiese pensado con el pesimismo como lo hizo Miranda, la causa habría muerto allí mismo en Trujillo, esto ahondando los consejos e insistencias de muchos de sus colaboradores. Pero supo manejar como “el hombre de las dificultades” la complejidad de todos aquellos problemas, nunca se sustrajo de su responsabilidad social política y militar. Bolívar, en un despliegue extraordinario y científico, se nos revela más digno que nunca del glorioso destino que le esperaba.

En la historia de la humanidad muchos grandes hombres han sintetizado antiguas fuerzas sociales en marcha y conquistado la gloria por su poder de asimilación de un gran proceso colectivo, pero muy pocos han logrado y podríamos decir: intentado, crear de la nada un movimiento revolucionario histórico, como de este momento en adelante lo realizó Bolívar. Trujillo es el teatro de la lucha emancipadora, es la evolución de la causa, allí nace la dialéctica de Bolívar, la forma que ya venia construyendo, sembrando, para la propagación de la libertad y justicia. No naufraga su fe en el apoyo de los pueblos pues es allí precisamente donde su energía humana lo conduciría como revolucionario a levantar la conciencia americana.

DECRETO DE GUERRA A MUERTE

Este documento político es una expresión a la lucha imperial que se mantiene en ese momento, es un documento que concibe la autentica guerra, cien veces mas difícil, mas larga, mas complicada, porque está encarnizada por un pueblo que busca su libertad y abortar todas las formas de esclavitud.

Documento que evitan mencionar la mayoría de historiadores por considerarlo “Infame” “bárbaro” pero que es una respuesta a una represión inhuma desatada por los esclavistas españoles.

El 15 de junio de 1813 el Libertador dicta, en horas de la madrugada, la famosa proclama de Guerra a Muerte Llamado por muchos como un documento terrible, calificado por algunos como de extrema crueldad y por otros como de una necesidad perentoria, como único medio de hacer interesar a los americanos en su propia causa y de aterrar a los españoles. Para los que han creído que esta Proclama de Bolívar en Trujillo era totalmente innecesaria y contraria a la moral, baste con recordarles todos los crímenes, excesos, violaciones, torturas, desmanes sin cuento de los realistas en esos días en que veían acercarse el fin de su dominación en tierras americanas.

La guerra en Venezuela adquirió un carácter particularmente violento entre los años 1813 y 1814. Las crueldades y la falta de toda consideración para el contrario fueron la norma entre los bandos beligerantes. Los realistas, desde 1811, se habían negado a reconocerles beligerancia a los patriotas.

Los trataban como alzados, bandidos y traidores al Rey, sin reconocerles el derecho a luchar por la causa que defendían. En segundo término, la guerra de independencia presentaba características de una guerra civil. Los realistas obtuvieron fáciles triunfos, porque muchos pueblos se sublevaron contra los republicanos y proclamaron su adhesión al Rey de España. En el propio campo de batalla, los soldados patriotas desertaban y se pasaban al enemigo. Los jefes realistas supieron aprovechar la influencia del régimen colonial sobre el pueblo, la ignorancia y el fanatismo en que lo habían mantenido, para utilizarlo ahora en contra de la causa independiente.

Era necesario, pues, crear una conciencia nacional en favor de la independencia. El Libertador comprendió este hecho y se dispuso a tomar medidas para impedir que el enemigo siguiera teniendo éxito en sus propósitos de dividir al pueblo. Para transformar la guerra civil en guerra internacional; para crear en el pueblo y en los soldados la imagen de la patria libre que luchaba por la causa justa de su independencia nacional.

FRAGMENTOS DE LA PROCLAMA DE GUERRA A MUERTE

(CUARTEL GENERAL DE TRUJILLO, 15 DE JUNIO DE 1813)

Simón Bolívar… a sus conciudadanos…

Tocado de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia a las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña, y os han destruido con la muerte: que han violado los derechos sagrados de las gentes: que han infringido las capitulaciones y los tratados más solemnes; y, en fin, han cometido todos los crímenes, reduciendo la República de Venezuela a la más espantosa desolación. Así pues, la justicia exige la vindicta y la necesidad nos obliga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre: que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignorancia y mostrar a las naciones del Universo que no se ofende impunemente a los hijos de la América…

Todo español que no conspire contra la tiranía a favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo y castigado como traidor a la patria, y, por consecuencia, será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestros ejércitos con sus armas o sin ellas: a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen el gobierno de Venezuela, y se unen a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al estado, serán reputados y tratados como americanos…

Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables, y sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente, los autores de vuestros crímenes, han podido induciros a ellos…

Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedad: el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos…

Españoles y canarios, contad con la muerte, aún siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América; americanos, contad con la vida, aún cuando seáis culpables”.

El deseo evidente de establecer una situación privilegiada para los americanos, aunque fueran enemigos y una guerra sin cuartel contra los españoles, así fueran indiferentes, revele claramente el propósito de Bolívar de crear una frontera definitiva entre España y América, en el cual se engendrará la conciencia de libertad y justicia.

(…Continuará)


La Bolivalogía (XVII)

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La Bolivalogía (III)

La Bolivalogía (II)

La Bolivalogía (I)


(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.