Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

El pueblo idiota y los políticos listillos

In Actualidad on 28 mayo, 2011 at 0:01

Teodoro Santana


Lo ha dicho Antonio Morales, de Nueva Canarias: “La sociedad canaria ha demostrado este domingo que es idiota, permisiva e irresponsable“. Se refería al voto mayoritario al PP. “Es incomprensible que la gente castigue así a un partido cómplice del sistema neoliberal –en referencia al PSOE– para votar luego a otros cómplices“.

Algo más sutilmente, dirigentes del PSOE y voceros a sueldo en los medios que le son afines no cesan de afirmar que el reciente batacazo electoral se debe a que no han “sabido” comunicar la “necesidad” de las contrarreformas y el ajuste duro contra los derechos laborales y sociales.

En ambos casos, se parte de una premisa: la superioridad intelectual y/o ética de los políticos de turno sobre la inmensa mayoría de un pueblo tonto del culo, que ni entiende lo que pasa, ni está dotado de talla moral ni tiene sentido de la responsabilidad.

No es nada nuevo, sino la reedición de la vieja cantinela de “¡Este pueblo!”, consistente en señalar que, si la gente no me hace caso, no cabe entender que yo pueda estar equivocado o haciendo las cosas mal, sino en que es el pueblo el que yerra, no entiende nada y le falta “conciencia”.

Pero quienes intentamos defender proyectos políticos deberíamos, por el contrario, plantearnos que, a menudo, es el pueblo el que acierta y nosotros los que nos equivocamos. Y que, en los términos en que se suelen plantear las cosas, la gente tiene razón (y razones).

En el caso de Nueva Canarias, ¿acaso no es una fuerza de derechas y partidaria del capitalismo? ¿Se queja Antonio Morales, cofundador de la derechista Coalición Canaria, de que el resto de los mortales no entendamos sus reticencias con el PP, cuando su máximo líder, Román Rodríguez, gobernó Canarias en pacto de legislatura con el PP? ¿O cuando NC está intentando alcanzar un acuerdo con el PP en distintas instituciones del Archipiélago?

Comprendo que Morales prefiera cultivar una cierta imagen de “progre”, contradiciendo los hechos a base de marketing. Pero, por mucho que a él se lo parezca, la gente no es idiota.

En cuanto al PSOE y su claqué, nos hacen recordar al tipo pillado in fraganti en la cama con otra señora, que inmediatamente suelta a su mujer: “Esto no es lo que parece”. Pero, claro, resulta que siempre resulta que sí es lo que parece.

La cuestión no es que el PSOE no haya sabido explicar las políticas de ajuste duro. La cuestión es que las ha ejecutado. Y su problema no es que la gente no haya entendido lo que han hecho, sino que, precisamente, lo ha entendido muy bien. Como ha entendido que, a esos efectos, no hay diferencia entre PSOE y PP. Es el PSOE el que sigue sin comprender lo que ha pasado.

Pero tratándose de querer tomar al pueblo como retrasado mental, no puede uno finalizar sin referirse a esa eminencia intelectual y modelo de virtudes cívicas que es Santiago Pérez, prohombre histórico de la ortodoxia psoísta y del centralismo españolista más férreo, que siempre fue partidario del pacto PSOE-PP en Canarias.

Semejante prócer, que acaba de ser vapuleado como cabeza de lista por Tenerife de Nueva Canarias al parlamento autonómico, propone ahora un “pacto progresista” con PP, PSOE y Sí Se Puede en el ayuntamiento de La Laguna –del que es solitario concejal de XTF– con  el único objetivo de arrebatar la alcaldía a Coalición Canaria.

Por si fuera poco, propone una “unidad de la izquierda ecoprogresista”, en referencia a SSP y la parte de IUC que no pudo arrastrar al sereto de Nueva Canarias-PIL, porque se ha puesto a echar números y, ¡oh sorpresa de las matemáticas!, ha llegado a la conclusión que con los votos de SSP a estas horas ya sería diputado autonómico.

Pactar, lo que se dice pactar, podrá intentarlo con quién quiera, incluido el PP, o quién se deje. Lo desternillante es que crea que puede hacer pasar semejante pacto por “progresista”. Pero claro, es otro de los que cree que él es el listo y el pueblo el idiota.

Todos muy “demócratas”, como se ve, y partidarios de respetar la “voluntad popular”. Eso sí, si el pueblo no vota lo que yo digo, que me quiten este pueblo y me traigan otro, con otra “voluntad popular”. Y con semejantes “cabezas” quieren que hagamos un caldo de pescado. Señor, señor, qué cruz.






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