Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Protesta de intelectuales revolucionarios contra la prisión en Venezuela y la entrega al gobierno colombiano del comandante Julián Conrado de las FARC

In Actualidad, Comunicado, Represión on 5 junio, 2011 at 10:29

La prisión en Venezuela, con la colaboración de la inteligencia militar colombiana, del comandante Julián Conrado de las FARC y la decisión del gobierno de Hugo Chávez Frías de entregar aquel destacado revolucionario al gobierno neofascista de Juan Manuel Santos fue recibida a nivel mundial con sorpresa e indignación.

Los argumentos citados por el gobierno venezolano para justificar la medida (solicitud de la Interpol, acuerdos con Bogotá, etc., son inaceptables e incluso ridículos). ES chocante invocar la lucha contra el terrorismo en el ámbito de una colaboración con un gobierno narcotraficante cómo lo de J.M. Santos, que practica el terrorismo de estado como estrategia de poder. Con una agravante: durante años, el Presidente Hugo Chávez apeló para el reconocimiento de las FARC como fuerza revolucionaría beligerante.

Nuestra preocupación e indignación es tanto mayor cuánto el gobierno de Bogotá, según las agencias informativas, estaría ya estudiando la posibilidad de atender a una eventual solicitud de extradición del comandante Julián Conrado para los Estados Unidos.

Tenemos presente que la actitud asumida por Venezuela se inserta en la continuidad de una cooperación espuria con las vigilas colombianas que se tradujo recientemente en la entrega a Juan Manuel Santos del periodista sueco Joaquín Pérez Becerra, director de la agencia ANNCOL, y de destacados combatientes de las FARC.

En la esperanza de que las autoridades venezolanas liberen inmediata e incondicionalmente el comandante Julián Conrado, los abajo firmantes –solidarios con la Revolución Bolivariana– subrayan que las opciones democráticas y progresistas del gobierno de Hugo Chávez son incompatibles con el gesto que motiva nuestra protesta vehemente.


Anita Leocádia Prestes, profesora universitária, Brasil

Angeles Maestro, médica, dirigente partidaria, España

Annie Lacroix Riz, historiadora, Francia

Carlos Aznarez, periodista, Argentina

Daniel Antonini, dirigente partidario, Francia

Domenico Losurdo, filósofo y professor universitario, Italia

Edmilson Costa, profesor universitario y dirigente partidario, Brasil

Filipe Diniz, arquitecto, Portugal

Francisco Melo, editor, Portugal

George Gastaud, filósofo y dirigente político, Francia

George Hage, ex diputado, Francia

Henri Alleg, escritor, Francia

Istvan Meszaros, filósofo y profesor universitario, Reino Unido-Hungria

Ivan Pinheiro, abogado y dirigente político, Brasil

James Petras , sociólogo, profesor universitario, EEUU

Jean Salem, historiador, profesor universitario, Francia

John Catalinotto, escritor y dirigente partidario, EEUU

Jorge Figueiredo, economista, editor de resistir.info, Portugal

Jose Paulo Gascao, editor de odiario.info, Portugal

Jose Paulo Netto, profesor universitario, Brasil

Leyla Ghanem, antropóloga y dirigente política, Líbano

Luciano Alzaga, periodista, Argentina

Marina Minicuci, periodista, Italia

Mauro Iasi, profesor universitario y dirigente partidario, Brasil

Miguel Urbano Rodrigues, escritor, Portugal

Pavel Blanco Cabrera, dirigente político, México

Pierre Pranchere, ex diputado, combatiente de la Resistencia, Francia

Virginia Fontes, historiadora y profesora universitaria, Brasil


Nuevas adhesiones a este documento pueden ser enviadas al correo electrónico: conrado_adesao@resistir.info 






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Los bancos le quitarán su vivienda a más de 28.000 familias canarias

In Actualidad, Economía on 5 junio, 2011 at 0:02

Más de 28.000 familias canarias (el 1,3% de la población del Archipiélago) perderán su vivienda en los próximos cinco años, fruto de las ejecuciones hipotecarias de los bancos que se han venido produciendo a raíz de la crisis, según las estadísticas publicadas por el Consejo General del Poder Judicial español.

La consecuencia más inmediata para muchos de los más de 314.000 parados en las Islas es la pérdida de vivienda debido al impago del crédito hipotecario. Además, los desahuciados seguirán debiendo el crédito al banco, ya que tanto PP como PSOE se niegan a implantar por ley lo que es norma en el resto de países: que la entrega de la vivienda responde por la totalidad del crédito y lo cancela. En el Estado español, a la pérdida de vivienda sigue el embargo judicial en las nóminas.

A su vez, colapso en los juzgados de los procedimientos de desahucio ha generado una bolsa de vivienda en ejecución hipotecaria sin finalizar. Teniendo en cuenta que el tiempo medio de duración de este tipo de procedimientos se acerca al año y medio desde su tramitación judicial, los juzgados de Canarias sufren un colapso acumulado desde inicio de 2009, que a día de hoy supera los 10.000 expedientes.

Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, mucha población perdió su empleo y también la posibilidad de vender su vivienda, cuyo precio además descendió abruptamente. Como consecuencia, más de 28.000 familias canarias con alguno de sus miembros en el paro no pueden afrontar el préstamo hipotecario que solicitaron y, en caso de venta, el valor actual del inmueble, no alcanza para cubrir su deuda.


 Los bancos le quitan su casa a 13.500 familias canarias





Afganistán: crímenes de guerra

In Actualidad on 5 junio, 2011 at 0:01

Editorial de La Jornada


Luego de la muerte, el pasado fin de semana, de más de 30 civiles no combatientes en Afganistán –14 de ellos en Helmand (sur) y una veintena más en la provincia de Nuristán (noreste)–, como resultado de supuestos errores en bombardeos de las tropas aliadas, el presidente de ese país centroasiático, Hamid Karzai, advirtió a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que si no detienen sus bombardeos contra nuestras casas, su presencia en Afganistán será la de un invasor; añadió que la historia muestra cómo reaccionan los afganos contra los invasores y pidió a las potencias occidentales que traten a esa nación como un país aliado y no como uno ocupado.

Desde el inicio de la agresión estadunidense contra la nación centroasiática, a fines de 2001, y con el pretexto de vengar los atentados terroristas perpetrados por Al Qaeda el 11 de septiembre en Nueva York y Washington, una constante de la guerra en Afganistán han sido los ataques realizados por la artillería y la aviación invasora contra población inocente, los cuales han arrojado un elevado saldo trágico: dos mil 800 civiles muertos tan sólo en 2010, y entre 14 y 34 mil en la década transcurrida desde el inicio de la invasión.

La cifra de muertes de civiles inocentes en esta guerra es demasiado elevada para ser atribuible a errores o descuidos de un aparato bélico que se llama a sí mismo inteligente; en cambio, la reiteración sistemática de episodios como los referidos, en conjunto con los empeños de los mandos extranjeros por presentar a las víctimas como bajas colaterales e incluso por ocultar esas muertes –así se ha documentado en cables diplomáticos filtrados por Wikileaks–, pone en perspectiva la continuidad, en Afganistán, del patrón depredador y genocida que el anterior gobierno de la Casa Blanca puso en práctica en territorio iraquí, en el contexto del cual han muerto cientos de miles de civiles inocentes en el país árabe. Si hace 10 años las muertes de no combatientes en el conflicto afgano podían ser presentadas por las naciones invasoras como sucesos fortuiros, accidentales y hasta inevitables, a estas alturas la lógica de exterminio resulta tan palmaria e inmoral que incluso el gobierno títere de Kabul se ve obligado a protestar ante sus mentores, por más que sus advertencias resulten tibias, tardías e insuficientes.

Con este telón de fondo cobran verosimilitud los dichos formulados ayer por el gobierno de Libia, en el sentido de que 718 civiles han muerto y más de cuatro mil han resultado heridos en el contexto de los ataques perpetrados por la propia OTAN para derrocar al régimen de Trípoli encabezado por Muammar Kadafi.

Las recurrentes masacres de civiles cometidas por las tropas aliadas en Afganistán pueden ser consideradas crímenes de lesa humanidad y los mandos de las mismas tendrían que estar corriendo, por elemental sentido de justicia, una suerte muy similar a la del general serbiobosnio Ratko Mladic, recientemente capturado y acusado de genocidio por su participación en la matanza de Srebrenica, en la ex Yugoslavia.

En cambio, la ausencia de responsabilidad penal para los autores intelectuales y materiales de los crímenes cometidos en territorio afgano pone en perspectiva –además del enorme peso político y diplomático de Washington y de sus aliados europeos para neutralizar todo mecanismo de justicia que pueda derivar en procesos contrarios a sus intereses– la hipócrita actitud de las potencias occidentales, siempre dispuestas a condenar y hasta derrocar a gobiernos independientes que cometan atrocidades contra la población, pero incapaces de reconocer sus propias acciones genocidas en las guerras injerencistas y colonialistas que, en la segunda década del siglo XXI, siguen emprendiendo en diversas zonas del mundo.






La OMS bajo el poder de la industria nuclear

In Actualidad, Medio ambiente on 5 junio, 2011 at 0:00

Thierry Brugvin


La central nuclear de Fukushima explotó en marzo de 2011. Unos días después de la catástrofe, el portavoz de la OMS (Organización Mundial de la Salud) anuncia que los riesgos para la salud de las poblaciones civiles que viven fuera de Japón son bastante reducidos. Sin embargo, teniendo en cuenta la historia de la OMS en materia nuclear ¿se puede realmente confiar en esta organozación?

«Desde la firma del Acuerdo OMS-AIEA (WHA 12-40) el 28 de mayo de 1959, la OMS parece estar subordinada a la Agencia Internacional de la Energía atómica (AIEA), en lo que concierne a la radiactividad artificial y particularmente al estudio de las consecuencias sanitarias de la explosión de Chernóbil. […] Profesionales de la salud». [1].

Por tal razón, el 26 de abril de 2007, la ONG Infancia de Chernóbil-Bielorrusia, la CRIIRAD [Comisión de investigación e información independientes sobre la radiactividad], la Red Salir de lo Nuclear, la ContrAtom de Ginebra (entre otras muchas ONG) lanzaron un llamamiento a favor de la independencia de la OMS.

El acuerdo del 28 de mayo de 1959 obliga a la OMS a consultar previamente a la AIEA antes de hacer cualquier declaración pública sobre los problemas de salud relacionados con lo nuclear, con el fin de «resolver el asunto de común acuerdo». El artículo III prevé «tomar medidas de restricción para el carácter confidencial de algunos documentos». La misma AIEA está bajo la influencia de la industria nuclear civil (AREVA) y militar.

Anteriormente, la OMS ya había sido sometida a la presión de los lobbies tabaqueros, del amianto (Saint-Gobin), a la de los laboratorios farmacéuticos, etc. [2]

En 1995, la OMS había organizado un coloquio sobre las consecuencias de Chernóbil, con 700 investigadores, médicos, científicos. Michel Fernex, el representante de la Asociación de médicos para la prevención de la guerra nuclear (IPPWN) afirma que las actas de este coloquio han sido simple y llanamente censuradas.

Los lobbies nucleares y la Agencia internacional de la energía atómica ejercieron toda su potente influencia para que no se publicaran las intervenciones y las minutas de este encuentro. El entonces Director General de la OMS, el doctor Nakajima confirmó, en un programa de la Televisión suiza italiana de 2001, que la censura de las actas es consecuencia de los vínculos jurídicos entre la OMS y la AIEA (…). Esta última «depende del Consejo de Seguridad, desde donde coordina la promoción de la energía nuclear comercial. Mientras que la OMS y otras agencias dependen únicamente del Consejo Económico y Social» [3]

En realidad, para los Estados miembros del Consejo de seguridad, como los Estados Unidos o Francia, el desarrollo de la industria nuclear civil está íntimamente ligado a la industria nuclear militar. Dominique Lorentz comenta que desde la Segunda Guerra Mundial, a fin de consolidar el campo anticomunista, los Estados Unidos compartieron con Francia los secretos de la tecnología nuclear, y por su intermedio, con varias naciones. En particular con Israel, África del Sur (durante el apartheid), Irán, Irak [4]. Paradójicamente, la supuesta existencia de armamento nuclear fue el motivo (y pretexto) principal de la guerra contra Irak en 2003. El Estado francés y Nicolás Sarkozy incrementaron aún más la diseminación nuclear, negociando la venta de centrales nucleares a Libia en 2007.

«En cuestión de proyectos de investigación, “resolver el asunto de común acuerdo”, es quitarle toda libertad a la OMS en el ámbito de los accidentes nucleares.» El anexo al programa de las Conferencias de la OMS de Ginebra menciona que, “a principios de 1990 el ministerio soviético de la salud pidió a la OMS poner en pie un programa de ayuda internacional. Mayo de 1991 Finalización del proyecto internacional por parte de AIEA”. Así pues, fue la AIEA quien entregó los planes que el Ministerio de Salud de URSS pidió a la OMS. Esto explica por qué no se mencionaron las consecuencias genéticas, cuya importancia se conoce desde la publicación en 1957 de los resultados de una investigación encargada por la OMS acerca de los “Efectos genéticos de las radiaciones en el hombre”. Para la AIEA el tema de la caries dentales y la salud buco-dentaria son más importantes [5].

En 1995 la AIEA ponía en tela de juicio las muertes y los cánceres de tiroides de los niños que viven en las proximidades de Chernóbil. A partir de 1996, gracias a la presión de investigadores y asociaciones, las cifras oficiales empezaron a evolucionar.

En la conferencia de la OMS de Kiev, del 4 al 8 de junio de 2001, A. González, representante la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), declaró que « Chernóbil causó 31 muertes, 2000 cánceres evitables de la tiroides en los niños y que hasta el día de hoy no existe prueba alguna, validada internacionalmente, referente al impacto sobre la salud pública por exposición (a las radiaciones) que pueda atribuirse a Chernóbil » [6].

Sin embargo, hubo entre 600.000 y 800.000 «liquidadores», bomberos, militares, civiles, que se encargaron de reparar las averías causadas por la explosión nuclear de la central y hacer desaparecer todo rastro de los efectos de la catástrofe, exponiéndose directamente a las radiaciones [7].

Según el diputado de Bielorrusia, A. E Volkov, en su país se registró un 85% de niños enfermos en las regiones contaminadas; antes de la explosión constituían sólo un 15% [8].

En 2001, el jefe médico de la Federación Rusa señalaba que había fallecido un 10% de los 184.175 liquidadores rusos y que un tercio sufría invalidez.
Ucrania proveyó 260.000 liquidadores. «Según el comunicado de prensa de la Embajada de Ucrania en Paris publicado el 25 abril del 2005, 94,2% de ellos estaban enfermos en el 2004.

Durante la Conferencia de Kiev en el 2001, se supo que el 10% de estos trabajadores seleccionados (la mitad de ellos eran jóvenes militares), habían fallecido, y el tercio estaban gravemente inválidos. La Embajada de Ucrania contaba con 87,85% de enfermos entre los habitantes de los territorios contaminados por la radiactividad. La proporción de enfermos iba aumentando cada año (www.independantwho.info 02-12-2007)».

Finalmente, según Alla Yarochinskaga hubo «70.000 mineros de los que una mayoría murió instalando los tubos de enfriamiento bajo la losa del reactor para evitar una explosión termonuclear» [9].

En la misma tónica, entre 1960 y 1996, Francia no dudó en realizar 193 pruebas militares nucleares experimentales a escala real. Aparentemente también pretendía estudiar el impacto de la radioactividad nuclear sobre el ser humano. «Cerca de 150.000 personas participaron, en tanto que personal civil y militar, a los 210 ensayos nucleares franceses —unos 50 a cielo abierto — realizados en el Sahara argelino entre 1960 y 1962 y en la Polinesia francesa, en los atolones de Mururoa y Fangataufa, entre 1960 y 1996».

El ejército francés detonó explosiones nucleares experimentales sin proteger suficientemente a los asalariados, que pertenecían a la población local, y a los soldados franceses. El 27 de abril de 2009, los tribunales examinaron los expedientes de ocho demandantes, de los cuales tres todavía eran «sobrevivientes». El 26 de noviembre de 2008, el Ministro de Defensa Hervé Morin había reconocido que estos ensayos habían originado enfermedades y anunció una ley de indemnización de las víctimas de los ensayos nucleares franceses en el Sahara y en la Polinesia.

La URSS, China y los Estados Unidos también hicieron pruebas nucleares.

Entre enero de 1951 y 1962, detonaron más de 100 explosiones atómicas al aire libre en el desierto de Nevada [10].

En 1980, en Salt Lake City, 1992 demandantes acusaron a la administración central estadounidense de ser responsable de las enfermedades ocasionadas por dichas explosiones, sin embargo, el número de personas afectadas supera esa cifra.

Algunos consideran que para poner fin a la guerra contra Japón, las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki no eran imprescindibles. Consideran que el gobierno de los Estados Unidos sacrificó millares de civiles con fines de experimentación en poblaciones, pero sobre todo, con el objetivo de exhibir su nuevo poder y así valerse de una futura ventaja psicológica ante un país que no dispusiera de la bomba nuclear.

Efectivamente, una sola bomba hubiera bastado. Vemos pues, de nuevo, que en general el poder de los intereses militaro-industriales pasa antes que el interés de los pueblos.


NOTAS

[1] www.independantwho.info, Llamamiento de profesionales de la salud a favor de la independencia de la Organización mundial de la salud

[2] Ver el Acuerdo entre la Agencia internacional de energía atómica y la Organización mundial de la salud.

[3] www.independantwho.info 02-12-2007.

[4] Dominique LORENTZ, Affaires atomiques (Asuntos atómicos), ediciones Les arènes, París 2001.

[5] www.independantwho.info 02-12-2007

[6] Maryvonne David JOUGNEAU (bajo la dirección de), Les Silences de Tchernobyl, L’avenir contaminé (Los Silencios de Chernóbil, El futuro contaminado), Editions Autrement, Collection Mutations n°10. París 2004.

[7] GSBPCCPCS (Grupo estratégico del buró político del comité central del Partido comunista soviético), Punto 5 del documento confidencial “Protocolo n°10” – 10 05 1986, titulado “Informe de la reunión de GSBPCCPCS, encargado de las cuestiones relativas a la supresión de las consecuencias del accidente de Chernóbil”, en Jougneau, 2004, pág 40.

[8] Alfredo PENA-VEGA, Les incertitudes de l’incident de Tchernobyl, L’émergence du sens dans les territoires contaminés en Belarus, Société (Las incertidumbres del incidente de Chernóbil, La emergencia del sentido en los territorios contaminados de Bielorrusia), Société CETSAH/EHESS, n° 77, París 2002-3.

[9] Alla YAROCHINSKAGA, “Absolument confidentiel :Les Autorités Soviétiques face à la catastrophe” (Absolutamente confidencial: las autoridades soviéticas ante la catástrofe), in JOUGNEAU, París 2004.

[10] Christian BATAILLE, Henri REVOL, Rapport sur les incidences environnementales et sanitaires des essais nucléaires effectués par la France entre 1960 et 1996 (Informe sobre las incidencias medioambientales y sanitarias de los ensayos nucleares realizados por Francia entre 1960 y 1996), Assemblée Nationale, N° 3571, París 05/02/2001.



[Fuente: VoltaireNet]