Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

10 razones que hacen a China diferente

In Actualidad, Economía, Opinión on 7 junio, 2011 at 0:01

Stephen Roach


Los escépticos de siempre sobre la capacidad de China salen una vez más a la palestra. Parecen venir en oleadas -cada cierto número de años. Sin embargo, durante todo este tiempo, China ha desafiado a los agoreros y se ha mantenido a flote.

Un académico prominente advierte que China podría caer víctima de la “trampa de los ingresos medios”, que ha descarrilado a muchos países en desarrollo.

Hay algo de cierto en esas aprensiones, especialmente con respecto al problema actual de la inflación. Pero las mismas derivan en gran parte de generalizaciones mal interpretadas. Aquí expongo 10 razones por las que resulta un esfuerzo vano diagnosticar el estado de la economía china sacando conclusiones de experiencias ajenas:

Estrategia: Desde 1953, China ha enmarcado sus objetivos macroeconómicos en el contexto de planes quinquenales, con metas bien definidas e iniciativas de política diseñadas para llegar a dichos objetivos. El 12mo Plan Quinquenal recientemente decretado (2011-2015) podría ser un hito estratégico crucial – que genere un vuelco en la modalidad de exitoso productor de los últimos 30 años, propiciando el tránsito hacia una próspera sociedad de consumidores.

Compromisos: Marcada por las memorias de la agitación política, que reforzó la “Revolución Cultural” (1966-76), el liderazgo de China pone la prioridad más alta en la estabilidad. Tal compromiso sirvió a China extremadamente bien para evitar daños colaterales derivados de la crisis de 2008-2009. Dicho plan deberá desempeñar asimismo un destacado papel en la lucha contra la inflación, las burbujas de activos y el deterioro en la calidad de los préstamos.

El “modelo de China” es muy diferente – especialmente por su énfasis en la estrategia, el compromiso con la estabilidad y su capacidad para cumplir.

Recursos: El compromiso de China con la estabilidad es efectivo. Más de 30 años de reformas han desatado su dinamismo económico. Las reformas empresariales y financieras de mercado han predominado, y sigue llegando más reformas. Por otra parte, China ha demostrado ser buena aprendiz de las lecciones de crisis pasadas, de ahí que sea capaz de cambiar de curso cuando sea necesario.

Ahorros: Una tasa de ahorro doméstico superior al 50 por ciento le ha servido muy bien a China, pues le permitió financiar los imperativos de la inversión en el desarrollo económico y alimentó el amortiguador de las reservas de divisas, que ha blindado a China contra choques externos. China está lista ahora para absorber algo de esos ahorros disponibles, en el esfuerzo por promover un cambio hacia la demanda interna.

La migración rural-urbana: En los pasados 30 años, la parte urbana de la población china se ha elevado de 20 a 46 por ciento. Según las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, otros 316 millones de personas deberán trasladarse del campo a las ciudades de China durante los 20 años próximos. Una tasa tal de urbanización, nunca vista antes, proporciona una sólida base para la inversión en la infraestructura y la actividad de construcción comercial y residencial. Los temores a los excesos de inversión y a las “ciudades fantasma” quedan del lado de la oferta, sin dar el peso debido a la creciente demanda.

Consumo: El consumo privado abarca solamente cerca de 37 por ciento del PIB de China – la parte más pequeña de cualquier economía importante. Al concentrarse en la creación de empleos, los aumentos salariales y la red social de seguridad, el 12mo Plan Quinquenal podría propiciar un aumento importante en la capacidad discrecional de compra al por menor.

Servicios: Los servicios podrían llegar a ocupar el 43 por ciento del PIB chino -bien por debajo de las normas globales. Los servicios son una parte importante de la estrategia favorable al consumo de China – especialmente para las industrias de gran escala que descansan en las transacciones, como en los casos de la distribución (mayorista y minorista), transporte, logística de cadena de suministros, y hostelería y ocio. Durante los cinco próximos años, la parte del PIB chino vinculada a los servicios podría elevarse por encima de la actual meta de 4 puntos porcentuales. Esta es una receta de crecimiento dependiente de la fuerza de trabajo, de la eficiencia de recursos y del crecimiento inocuo para el entorno natural –justo lo que China necesita en su próxima fase de desarrollo.

Inversión directa extranjera: La China moderna ha sido desde hace mucho un imán para las corporaciones multinacionales globales, que buscan eficacia y un punto de apoyo en el mercado más populoso del mundo. Tales inversiones proveen a China de tecnologías y sistemas de gerencia modernos – un catalizador para el desarrollo económico. El reajuste venidero chino para entrar en una etapa de consumo implica un cambio potencial en la inversión directa extranjera – alejada de la fabricación y vinculada a los servicios – que podría propulsar mucho más su crecimiento.

Educación: China ha dado pasos gigantescos para hacerse de capital humano. La tasa de instrucción de adultos es hoy de casi 95 por ciento, y las tasas de matrícula escolar secundaria llega hasta 80 por ciento. Los estudiantes de 15 años de edad de Shanghai quedaron recientemente en primer logar global en matemáticas y lectura, según el patrón métrico internacional PISA. Las universidades chinas gradúan en la actualidad a más de 1,5 millones de ingenieros y científicos anualmente. El país avanza seguro hacia una economía basada en el conocimiento.

Innovación: En 2009, se registraron en China cerca de 280.000 patentes domésticas, lo que pone al pais en tercer lugar mundial en ese aspecto, detrás de Japón y Estados Unidos. China ya es la cuarta, y sigue subiendo, en términos de solicitudes de patentes internacionales. Al mismo tiempo, China se propone dedicar 2,2 por ciento de su PIB a la investigación y el desarrollo para 2015 -doble de la proporción de 2002. Este factor calza bien en las prioridades del 12º Plan Quinquenal, al destacar la innovación en las “industrias estratégicas emergentes”-, conservación de la energía, la tecnología de información sobre nueva generación, la biotecnología, la fabricación de equipos de alta calidad, la energía renovable, los materiales alternativos y los automóviles que funciona con combustibles alternativos. Actualmente, estas siete industrias abarcan 3 por ciento del PIB chino. El Gobierno se propone alcanzar una proporción del 15 por ciento para 2020, un alza significativa en la cadena de valor.


(*) Stephen Roach es miembro de facultad en la Universidad de Yale, así como presidente no ejecutivo de la firma Morgan Stanley Asia, y autor del libro “El Asia siguiente”.



[Fuente: Diario del Pueblo]





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