Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Internet y celulares: campo de batalla

In Actualidad on 22 junio, 2011 at 0:01

Elsa Claro


Setenta millones de dólares no es poco en tiempos de crisis, sobre todo, si por ejemplo, no se dedican a aliviar el grave problema del desempleo en Estados Unidos que tendrá consecuencias a largo plazo, aunque se recuperen la economía y las finanzas de la unipotencia.

Tampoco es muy decente que se empleen para desestabilizar a distintospaíses, tergiversando el curso normal de su historia. Esa cantidad fue usada por el Departamento de Estado en programas capaces de esquivar cualquier tipo de control sobre Internet y la telefonía móvil. El asunto fue abordado por The New York Times y pone al descubierto los sofisticados y recientes proyectos subversivos del gobierno norteamericano bajo el entusiasta madrinazgo de Hillary Clinton.

Una laptop, diminutas antenas y tecnología de punta, son recursos suficientes para darle vida a una red entre opositores, disidentes omercenarios a la orden. Una vez instalado el artilugio, sería invisible oinaudible para el estado donde se emplaza.

En EE.UU., quienquiera ocupe la Casa Blanca, es hábito practicar la duplicidad de enfoque y acción. Actualmente la tendencia puede no establecer record pero no reduce sus dimensiones esperpénticas. Dicen que en Libia se trabajó duro creando focos discordes en pleno gobierno y con otro golpe de timón, le dieron pie a la propaganda sobre muertos que no han aparecido nunca. El cóctel se completa con una acomodaticia resolución internacional sobre la cual, pese a su ductilidad, han pasado de forma indigna.

Otrosí: Encierran en condiciones extremas al soldado Manning porque suponen que pasó información a Wikileaks, o le organizan una trampa de faldas a Julian Assange, para mantenerle a raya y de ser posible, callarlo por siempre. Y mientras limitan que sus trapos sucios sean conocidos, la señora Clinton se confirma en lo que llama lucha por la “libertad en la red”. (La libertad, como la democracia, son vocablos urgidos de un buen detergente ycepillo, dígase de pasada, y este caso lo reconfirma.)

En la práctica se trata de “sistemas furtivos de Internet y de telefonía celular con el propósito de ayudar a disidentes a socavar gobiernos autoritarios”. Así lo plantea el New York Times, asegurando que no se trata de una entelequia sino de todo un programa concebido para crear redes inalámbricas clandestinas puestas a disposición de entes o grupos que por su índole subversiva, requieren eludir la acción de las autoridades.

El mecanismo está en marcha en la hostigada Libia, les decía, en la no menos asediada Siria (!cuánto me gustaría saber la verdad de lo que allí sucede!) y en Irán, foco de la cuarta guerra de Obama, de acuerdo con estimados de algunos politólogos que la vaticinan.

En Afganistán se han probado armas y métodos de guerra, indican otras afirmaciones oficiosas, y también se le dio alta a una red independiente de telefonía celular aprovechando las torres de algunas bases militares estadounidenses y técnicas que caben en una maleta de viaje de tamaño regular, escondrijo de un sistema de transmisión portátil para comunicaciones encriptadas y que tiene lo mismo aditamentos de uso habitualen estos tiempos de automatización, como más específicos y propios delabores de inteligencia o conspirativos, en cualquiera de sus modalidades.

Vestido para que aparezca en la propaganda como asistencia a los actores que se enfrentan a regímenes antidemocráticos, el artilugio se ha destinado a aquellos estados que EE.UU. considera hostiles con o sin motivos. Cuando no existen razones siempre hay a mano el recurso de inventarlos. (Irak y las hipotéticas armas de destrucción masiva no es la primera y puede que tampoco la peor mentira made in U.S.A.)

Este maletín fue dispuesto para que pasara camuflado por aduanas u otros obstáculos con el propósito nada ingenuo de crear plataformas de comunicación inalámbrica con enlaces globales a la red. Ese objetivo, reveló el New York Times, fue desarrollado por el Pentágono y el Departamento de Estado.

A estas alturas del merengue ¿por qué será que todo esto me suena a Alan Gross y la misión que le trajo a Cuba?


[Fuente: Progreso Semanal]






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