Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Una de antiilustrados y halcones del déficit. Teoría económica creacionista.

In Actualidad, Economía, Opinión on 30 junio, 2011 at 0:01

Dean Baker


A veces puede ser divertido adentrarse en otra perspectiva para responderse cómo logran lidiar  con información contradictoria. Por ejemplo, ¿cómo hacen los creacionistas para reconciliar su postura de que todas las plantas y animales fueron creados en su forma actual hace alrededor de 10.000 años, con la información proveniente de restos fósiles, que denotan que la existencia de seres vivos se remonta a cientos de millones de años atrás?

En la misma línea, es válido preguntar cómo los que proponen reducir el déficit piensan que mientras menor sea el déficit será mayor el crecimiento y la creación de empleo en una economía hundida en la depresión. La respuesta no es sencilla.

Hay una historia de manual introductorio sobre cómo la reducción del déficit puede estimular la economía. La teoría establece que si el gobierno reduce su déficit, y luego pide menos préstamos, se reducirán las tasas de interés. Un interés más bajo incentivará a las empresas a invertir más.

Asimismo, una reducción en las tasas de interés causaría un declive del dólar, dado que los bonos del gobierno y otros activos en dólares resultarían menos atractivos para los inversores extranjeros. Si el dólar pierde valor, entonces nuestros bienes serán más competitivos en el mercado mundial. Ello nos llevaría a importar menos y a exportar más, con la consecuente creación de puestos de trabajo.

De todos modos, ¿creen los halcones del déficit que es esto lo que va a ocurrir ahora? La tasa de interés de los bonos del Tesoro a 10 años ya ha caído al 3%. Suponiendo una tasa de inflación del 2%, esto se traduce en una tasa real cercana al 1%.

¿Cuánto más bajo creen que podrían caer las tasas de interés si recortamos repentinamente el déficit? Además, ¿cuánta más inversión suponen que podría inducirse si experimentáramos una gran reducción (por ejemplo, de medio punto porcentual) en la tasa de interés real?

¿Realmente piensan que este tipo de caída en las tasas de interés devaluará el dólar y mejorará entonces nuestra balanza comercial? ¿Con relación a qué divisas podría caer el dólar gracias a una menor tasa de interés?

Ninguna de estas historias realmente supera el test de la risa. En el mejor de los casos podríamos esperar tasas de interés modestamente menores si el recorte del déficit presupuestario ralentiza aún más el crecimiento. Pero no existe ninguna razón para esperar que cualquier descenso futuro  tenga más efecto que el de la reciente disminución de la tasa del tesoro desde 3,6% en el invierno a cerca del 3% en este mes.

Hay otra historia que en ocasiones fogonean los halcones del déficit. Ésta dice que si reducimos los empleos en el sector público se incrementará el empleo en el sector privado.

Presumiblemente, esta historia parte de que los despidos masivos en el sector público depreciarán aun más los salarios de los trabajadores, haciendo más atractiva su contratación para los empleadores. Pero hay un elemental problema en este esquema. Si los salarios realmente caen, el empleo que se genere en el sector privado no será tan grande como la pérdida de empleos en el sector público.

En otras palabras, si despedimos a 500.000 trabajadores en el sector público, el sector privado creará menos de 500.000 puestos de trabajo ya que, de lo contrario, los salarios tenderían a crecer, no a disminuir, y los empresarios no tendrían incentivo alguno para emplear más trabajadores. Esto significa que esta ruta del estímulo económico mediante recortes gubernamentales puede, como mucho, conducirnos a una situación similar a la que estábamos antes de los despidos. Esta no es una manera adecuada para agregar empleos a la economía. Y aun en el mejor de los escenarios tomaría un tiempo considerable, ya que los salarios no caen rápidamente.

Ninguno de estos argumentos parece ser muy prometedor, como casi cualquier persona seria lo reconocería. Nos resta todavía el argumento de las malas sensaciones. Este cuenta que los empresarios se sienten mal por el déficit. Están preocupados porque podrían tener que pagar impuestos más altos en el futuro, porque podría haber inflación, o porque el gobierno podría colapsar. De no ser por estas razones, los empresarios estarían invirtiendo sus considerables beneficios en lugar de estar apoltronados sobre ellos.

Hay dos problemas con el argumento de las malas sensaciones. El primero es que los empresarios, en realidad, están invirtiendo a tasas bastante prósperas. Hubo una enorme sobre-construcción durante la expansión inmobiliaria, pero la inversión en equipos y programación informática medida por su participación en el PIB está casi al nivel previo a la recesión. Dado el exceso de capacidad en este sector, en realidad deberíamos estar preguntándonos por qué la inversión es tan elevada, no por qué es baja.

El segundo problema que presenta esta historia es que el miedo a los altos impuestos en el futuro es una buena razón para que los empresarios intenten invertir y ganar beneficios ahora. Cuando la Oficina de Presupuestos del Congreso utilizó varios modelos para estudiar el impacto de los recortes impositivos de Bush, aquellos que mostraron los efectos más positivos fueron los que asumieron que los recortes serían temporarios. Esto, efectivamente, estimularía la inversión y el trabajo durante el periodo de impuestos bajos. El punto es que si la gente realmente creyera que pagará tasas mucho más elevadas en el futuro, deberían estar trabajando duro e invirtiendo hoy, lo opuesto a lo que señala la historia del déficit que cuentan los halcones.

Por lo tanto, al final del día, no tenemos una historia coherente sobre cómo podríamos generar crecimiento reduciendo el déficit presupuestario, así como los creacionistas no tienen una explicación coherente para lo que conocemos sobre los reinos animal y vegetal. La gran diferencia es que los halcones del déficit determinan la política económica.


(*) Dean Baker es el codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR). Es autor de  Plunder and Blunder: The Rise and Fall of the Bubble Economy, y de False Profits: Recoverying From the Bubble Economy.


[Traducción para www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider]






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