Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Carta abierta a Ramón Trujillo (III): Notas acerca de la izquierda y de la democracia

In Actualidad on 1 julio, 2011 at 0:01

Pablo Ojeda Déniz
Militante de base de IUC


Sin ánimo de ofenderle, como bien se habrá dado cuenta, esto se ha transformando en un diálogo de sordos, prueba concluyente de que en realidad formamos parte de dos proyectos distintos, aunque provisionalmente amparados por las siglas de IUC. Y se ha podido comprobar públicamente su concepto de la democracia y de lo que es una organización fundamentada en asambleas de base; es asamblearia cuando se trata de quebrar los marcos competenciales que se describen en nuestros estatutos, por ejemplo, planteando un cambio brusco de política de alianzas para derrocar a una dirección; pero ya no es asamblearia, cuando un militante de base exige responsabilidades a uno de sus dirigentes. Recuerde que usted no sólo es miembro de la dirección insular de IUC en Tenerife, sino que también lo ha sido del Consejo Político Nacional de IUC, en tanto que coordinador insular de IUC en Tenerife.

Con estoicismo y con mente fría le responderé, teniendo en cuenta las consecuencias de mis actos a tenor de las nuevas «sensibilidades» de IU Federal. Trataré de demostrarle su esclavitud hacia una cadena de errores que ha puesto en riesgo el proyecto de IUC. Digo esto, tras leer con sumo placersu réplica anterior. Así, agruparé mi réplica en tres puntos:

 1. Usted ha demostrado un desconocimiento claro y rotundo de nuestros estatutos y del funcionamiento de nuestra organización.

2. Usted ha implementado una política de alianzas que es ilegal, tanto en su discurso como en su praxis.

3. Usted ha participado, por activa o por pasiva, en una operación de derribo de la dirección nacional de IUC con miembros de la dirección federal.

Ahora me limitaré a desarrollar estos tres puntos, sin acritud y con toda la cordialidad que pueda ofrecerle.

Nuestra organización federal (IU) se diseñó en su momento como una síntesis de fuerzas de izquierdas a mediados de los ochenta, al calor de luchas contra la OTAN y contra la deriva neoliberal del PSOE. El proyecto se fundamentó en varios pilares, que usted puede comprobar repasando la documentación esencial que ha generado IU (documentos fundacionales y de las asambleas federales). Esos pilares son básicamente el federalismo, el anticapitalismo, la primacía de la lucha social sobre la institucional y la organización basada en asambleas de base. Y junto a estos pilares, que definían el proyecto político, teníamos unas señas de identidad ideológica para diferenciarnos de otras fuerzas políticas: el socialismo democrático, el ecosocialismo y el feminismo radical, entre las principales. Las fuentes de nuestro proyecto alternativo eran particularmente fuerzas políticas como el PCI o Los Verdes de Alemania de los años setenta y ochenta, con las virtudes (y los defectos) de estas referencias históricas.

IU es en síntesis, como usted sabe o debiera saber, un movimiento político y social, una federación de partidos y un proyecto político (programático). Ésta complejidad era su grandeza; convertir a IU en una formación socialdemócrata o, peor aún, en un radicalismo pragmático es hacer degenerar el proyecto, romperlo.

Nuestra organización se ha concebido en varias instancias o bloques que es necesario que usted conozca, que comprenda cómo se articulan los equilibrios de poder en una organización democrática, para preservar su funcionamiento democrático:

A. El ámbito federal debe mantener la cohesión de la organización en todo el Estado, de manera que el proyecto político tenga continuidad.

 B. El ámbito de las federaciones y su autonomía es necesario no sólo de cara al desarrollo democrático de la organización, para evitar burocratismos, sino para adaptarse a esa realidad multinacional y multirregional que es España.

 C. El ámbito de los derechos individuales de los y las militantes, necesario para garantizar la participación democrática como complemento de la actividad de los órganos de dirección.

Romper estos equilibrios es romper la democracia interna, es hacer que prime la burocracia, poner en riesgo un proyecto y colocar a la militancia entre la espada y la pared. Y no solo IUC ha sufrido las consecuencias; IU de Extremadura también ha padecido una situación similar por la intromisión federal, no sólo en su dirección regional sino en sus asambleas de base. Le invito a que acuda a medios de comunicación locales como Extremadura Progresista, para que palpe el rechazo de nuestros compañeros extremeños y nuestras compañeras extremeñas hacia la dirección federal. Usted y el sr. Rodríguez han permitido que IUC fuera el laboratorio de pruebas (el «arquetipo» de los dirigentes federales Miguel Reneses y Enrique Santiago) para la ruptura interna de la legalidad en IU e inaugurar un estado de excepción permanente contra las federaciones. Si usted quiere otro día podríamos profundizar en el caso de Extremadura y comprobar cómo se ha aplicado dos varas de medir para resolver la problemática de la política de alianzas de IU: contra IUC, defensa de las asambleas insulares o locales como última instancia de decisión para cualquier cosa; y contra IU de Extremadura, la dirección federal es la que decide todo. Muy democrático, muy equitativo, exquisitamente planteado, sr. Trujillo.

Entrando en la cuestión de IUC usted no da ningún argumento legal para el cambio de dirección, no explica qué órgano de manera excepcional se puso en marcha para suplir el problema de bloqueo interno que tenía IUC desde hacía tres años aproximadamente. Pero, ¿por qué no se produjo un arbitraje federal en 2009 ó 2010, según el art. 9 de nuestros estatutos federales, para poder convocar una Asamblea Nacional de IUC en condiciones y con los recursos económicos adecuados? Usted sólo aporta juicios de valor y ninguna prueba documental: ¿dónde está el acta del Consejo Político Federal, u otro órgano federal, donde se aprueba la intervención en Canarias?

Por ejemplo, la defensa pública de la forma en que se aplica la UAR, que usted ha realizado, es una defensa a favor del centralismo en IU, de que IU Federal pueda enviar cartas directas a la militancia con amenazas de expulsión, sin tener en cuenta la condición de parados/as o de que se haya pagado más del 50% de la cuota anual, exigiéndose cuotas ilegales, como es mi caso. Esto se demostrará en el ámbito interno si se reconstruye la legalidad de IUC. Puede que yo pertenezca al censo inflado, sin saberlo. ¡Qué grandeza de miras la suya, qué concepción de democracia demuestra!

¡Y qué grandeza cuando me pide participar en no sé qué asambleas! ¿Debo, sr. Trujillo, según su amistoso consejo, prestar también un juramento personal al autonombrado «coordinador general» de IUC? No sé si habrá dado cuenta, sr. Trujillo, pero mis convicciones comunistas me impiden hacer eso.

Y la dirección nacional de IUC, con sus aciertos y con sus errores, ¿manejó los ritmos de la crisis interna? ¿O éstos vinieron impuestos desde dentro y desde fuera? Usted sabe que la dirección nacional no tenía una alternativa a su renuncia, ante la fuerte presión de la dirección federal para imponer los pactos en Tenerife en la escala autonómica, porque la opción de la disolución de la organización de IUC en Tenerife nunca fue una opción real ni legítima; porque este método brutal y antidemocrático es el método del PSOE y es el método que el sr. Reneses ha querido aplicar en Extremadura. (http://www.diariocritico.com/2011/Junio/nacional/277086/extremadura-pp-iu-psoe.html).

Avancemos en la argumentación. Su política de alianzas responde a las coyunturas electorales y al posibilismo táctico. Usted no tenía ningún derecho a escribir el artículo Pacto por la democracia en Canarias, porque rompe la línea de política de alianzas de IUC, fundamentada en la Unidad de Acción, aprobada por la última Asamblea Nacional de IUC. Fue usted, y no el Consejo Político Nacional de IUC, quien rompió la Unidad de Acción en Tenerife con otras fuerzas de izquierda. Si usted, quiere, podemos analizar las declaraciones de los dirigentes de Alternativa Ciudadana Sí Se Puede que tienen una opinión distinta; y, por cierto, tienen derecho a discrepar.

Y le recuerdo que IUC no es una organización presidencialista; por lo tanto, usted tiene que atenerse a lo que se ha aprobado en la Asamblea Nacional de IUC, en primer lugar, y a lo que se ha aprobado en la Asamblea Insular de IUC en Tenerife, en segundo lugar, y por este orden. De hecho, la Asamblea Insular en Tenerife no puede decidir sola si IUC se presentaba a las elecciones autonómicas por esta isla, o no. Así es la democracia interna en IUC: respetar las decisiones de las asambleas de base, sí, pero también respetar los distintos niveles competenciales. Por cierto, la argumentación de la dirección federal, con respecto al caso extremeño, es que las competencias son suyas y que al resto de la organización sólo le resta ejecutar. Así, el responsable electoral de IU, Ramón Luque, ha dicho que «la federación [IU de Extremadura] no tiene soberanía para decidir su política de alianzas [sic.]» (http://www.publico.es/espana/383794/iu-extremadura-desoye-de-nuevo-a-lara-y-garantiza-el-gobierno-al-pp). Curiosa forma de entender el federalismo, sr. Trujillo.

Y para evitar equívocos, le diré que los miembros de IUC en Tenerife y los de X Tenerife merecen mi respeto, porque ha sido usted quien se ha equivocado en el fondo y en la forma: no se pueden romper las alianzas dos meses antes de las elecciones y no se puede permitir que uno de los nuevos aliados tenga dos mesas de negociación paralelas para dos tipos de alianzas que, teóricamente, son antagónicas: una «programática» en el ámbito local en Tenerife y otra «instrumental» en el autonómico para sumar votos  con Nueva Canarias y el PIL. Usted nunca controló el tempo de la negociación preelectoral, tan sólo se dejó arrastrar. Y ahora tiene unos resultados que difícilmente podrá gestionar, porque el ballet de pactos electorales está en marcha, con o sin usted. Por ejemplo, acabo de leer con sumo placer, casi extasiado, el artículo del candidato de X Tenerife a la alcaldía del Ayuntamiento de Santa Úrsula, Octavio Hernández, que lleva por nombre, ¡atención, sr. Trujillo!, Regreso al PSOE, esclarecedor de la situación real de X Tenerife y con el sello personal de su autor. Si usted quiere, en otra ocasión, ahondaremos en el análisis del sr. Hernández (http://www.canariasahora.com/opinion/7146/).

Los compañeros y las compañeras de IUC en Tenerife entenderán que una crítica de su posición política, sr. Trujillo, y una defensa del federalismo y de los derechos individuales de los y las militantes no supone un ataque contra ellos y ellas. Todo lo contrario. Y lo entenderán mejor analizando el caso extremeño. Su argumento está fuera de lugar: le recuerdo que usted no es la encarnación mística de los compañeros y las compañeras en Tenerife; es un mandatario de la Asamblea Insular y como tal no puede quebrar el marco competencial de la misma. Por ello, la no presentación de IUC en Tenerife al Parlamento de Canarias sólo la puede decidir el Consejo Político Nacional de IUC, teniendo en cuenta la propuesta de la Asamblea Insular de IUC en Tenerife. La Asamblea Insular de Tenerife en IUC sólo tiene potestad de decisión en el caso de acuerdos locales, programáticos y progresistas, como el que se ha dado con Socialistas X Tenerife y los Verdes de Canarias.

Usted ha reconocido ya la alianza indirecta con Nueva Canarias y que, por tanto, una alianza electoral no equivale siempre a listas conjuntas, sino que puede ser también no presentarse a las elecciones para no perjudicar a otra fuerza política. Recuerde, usted, que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno en 2000, Joaquín Almunia, ofreció a IU un acuerdo electoral basado en la retirada de nuestra organización de más de la mitad de las provincias de España. Ésta es mi tediosa manera de argumentar; la suya es la dificultad para justificar sus actos, amparado en una mera lógica de poder.

Lo he dicho en público y en privado: los resultados de IUC en el ámbito municipal (2,4% de los votos) son positivos; nunca he dicho lo contario. Pero los resultados autonómicos arrojan otro resultado diferente (0,8%). ¿Sabe usted que es ésta una de las mayores disparidades en toda España de IU, en aquellas comunidades autonómicas donde hubo elecciones autonómicas y municipales a la vez? Usted ha reconocido, ya, públicamente, que IUC en Tenerife no se presentó al Parlamento de Canarias para no perjudicar la candidatura de Santiago Pérez, por cierto candidatura de Nueva Canarias en coalición con Socialistas por Tenerife, según el BOC; esto es una prueba documental y unido a su afirmación, tiene usted una justificación rotunda para la dirección nacional de IUC en esta crisis, porque usted ha favorecido, «no perjudicar», a una candidatura de Nueva Canarias. Sumar votos con Nueva Canarias y el PIL tiene un precio moral, sumamente caro, para colocar a un candidato progresista en el Parlamento de Canarias. ¿Es consciente usted del alcance real de sus afirmaciones y de sus actos? ¿Es esto la plasmación coherente de una estrategia anticapitalista? ¿Quiere que siga enlazando pruebas documentales? El barco sin frenos rumbo a estrellarse fue puesto en marcha por usted, desde el sabotaje en la sala de máquinas.

Y respecto a los resultados en Gran Canaria, estos admiten muchas lecturas como usted sabrá y suele afirmar cuando le conviene. Una lectura puede ser la siguiente: al no ser del todo conocidos los candidatos y conocidas las candidatas que se presentaron por Gran Canaria, los y las cuales merecen mi respeto, porque entre otras cosas les voté, primó el trabajo acumulado de los años anteriores. Por si no lo sabe, se hizo un esfuerzo muy grande durante la huelga general en esta isla por parte de IUC. El aumento de votos de IUC en Gran Canaria corresponde a todos y todas, y seguramente podría haber sido más si usted y el sr. Rodríguez no hubieran montado un buen espectáculo preelectoral. Me remito, para refutar su posición, al desgraciado accidente electoral sucedido en Telde, uno de los epicentros del golpe de Estado contra IUC; tal vez en otra ocasión, podríamos abordar este dato con más calma si usted se atiene a razones. E insisto: quien diga que hubo un boicot dentro de IUC a la campaña electoral falta, gravemente, a la verdad.

Cerremos mi tercer punto de réplica: usted o ha actuado contra la dirección nacional de IUC o ha permitido la tenaza que contra ella han montado la dirección insular de Tenerife y la dirección federal de IU. No hay más: son los hechos desnudos.

Y esto ya venía de viejo, de la lamentable época de Gaspar Llamazares como coordinador general (2000-2008), de la praxis de la subordinación al PSOE y de las «izquierdas periféricas», donde IUC, entre otras federaciones de IU, se quedaba fuera. Y ya que le gusta tanto mover cifras electorales le recuerdo que con Llamazares en el 2008 IU obtuvo el 3,7% de los votos, frente al 10,5% de Anguita de 1996. Ése, sr Trujillo, es el precio del posibilismo, que es la filosofía política que usted ha abrazado.

Y una advertencia, que no amenaza, porque su persona como tal merece mi respeto, aunque usted no lo considere así en cuanto a mi persona; no importa, seguiré soportando la arrogancia de quienes han amparado el golpe de Estado interno. Ante la violación de legalidad en IUC tengo derecho de resistencia, como principio revolucionario elemental, para defender mis derechos individuales como militante de IUC y para defender el proyecto de IUC lo mejor que pueda. En ningún momento, he atacado a ningún militante ni al proyecto de IUC. Quien diga lo contrario miente.

Y cualquier día que pase en que un militante o varios se declaren, ilegalmente, como dirección nacional de IUC es una amenaza contra los derechos de los militantes y las militantes de IUC, porque de la misma manera que se usurpa la dirección se pueden negar esos derechos individuales, con las consecuencias dramáticas que ello pueda acarrear. A día de hoy, tanto usted, sr. Trujillo, como el sr. Rodríguez no han podido justificar sobre la base de nuestra legalidad interna qué pasó en IUC en abril de este año.

Por todo ello, exijo, sin acritud y cortésmente, su dimisión, por el bien de la organización y del suyo propio. Puedo añadir en sucesivas réplicas más motivos para pedir su tránsito a la base. El cuerpo de su discurso se agrieta ya de manera diáfana y no quisiera incrementar su carga, que ya es pesada.


Atentamente,

Pablo Ojeda Déniz, militante de base de IUC



Carta abierta a Ramón Trujillo (II): El juego de las verdades a medias o de las afirmaciones arbitrarias

Carta abierta a Ramón Trujillo (I): A propósito del cainismo en la izquierda






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