Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Incoherencias

In Actualidad on 6 julio, 2011 at 0:01

Edgar Meléndez
del Partido Comunista de Venezuela (PCV)


Es incoherente que en la forja de la nueva sociedad, dónde debe ser extirpada la corrupción, existan solidaridades automáticas con algún funcionario investigado, esto de alguna u otra forma pone obstáculos políticos a la práctica del sano principio que establece que todo funcionario público o funcionaria pública, mucho más en un gobierno progresista, puede y debe estar sometido a investigación.

Es incoherente llamar terrorista a quienes hacen lo que dices hacer y defienden, en condiciones realmente adversas, lo que se dice defender desde la comodidad de un cargo.

Es incoherente hablar de protagonismo y participación si a la vez el intento de protagonismo y participación es condenado cuando es critico.

Es incoherente hablar de unidad en la diversidad si se adjetiva peyorativamente a los “diversos”.

Es incoherente que el esfuerzo de recuperación económica del país sea servido en bandeja de plata para deleite de sectores de la burguesía nacional; es decir, de los enemigos políticos (no me refiero a lo invertido en materia social).

Es incoherente que al frente de importante instituciones públicas que adelantan insignes proyectos del gobierno nacional sean nombradas en las regiones personas que adversan estos proyectos.

Es incoherente que se condene el consumismo y la vanidad como antivalores inoculados por el capitalismo y muchos funcionarios y dirigentes “identificados” con la revolución manejen carros que parecen “naves espaciales”.

Es incoherente que se nos diga que estamos construyendo el socialismo a la vez que se permite la persecución laboral contra los trabajadores y trabajadoras que luchan por el Control Obrero.

Es incoherente con el socialismo la improvisación y la ineficiencia.

Es incoherente luchar para que aquellos y aquellas que tanto daño le hicieron al país nunca más gobiernen aquí mientras se reproducen sus prácticas y valores.

Es incoherente con la soberanía que importemos casi todo lo que consumimos.

No solo deseamos, sino que desde nuestra humilde trinchera seguiremos redoblando esfuerzos para desnudar estas incoherencias que deben ser revertidas a tiempo y además sumar propuestas que apunten a la construcción de soluciones y de esta manera salvaguardar la esperanza que millones, entre los que me cuento, tienen en la revolución bolivariana y en la posibilidad de empezar, de una buena vez, a construir las bases de la nueva sociedad.






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