Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Aclarando que es gerundio

In Actualidad on 1 agosto, 2011 at 0:02

Manuel Trujillo Artiles
[Pollo de la Barranquera 1º]


Hola mis queridos amigos, camaradas y compañeros:

No. No estado de vacaciones ya que los comunistas nunca estamos de fiestas mientras haya un gramo de injusticia en el mundo. Mi ausencia se debe a que he sufrido una intervención quirúrgica de próstata.

Estoy bien en estos momentos aunque con algún trabajillo para sentarme delante del ordenador. No quiere decir ello que no haya estado al día de las noticias.

Ya tenemos otra fiesta a la vista: Elecciones generales y precisamente el 20.N. ¿Será homenaje al fascismo?

Nada, mis queridos amigos.

Un abrazo REPUBLICANO

¡¡¡LIBERTAD PARA LOS CINCO HEROES CUBANOS PRESOS EN LAS CARCELES DE LOS ESTADOS UNIDOS POR LUCHAR CONTRA EL TERRORISMO!!!

La Habana 29-07-11






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Diez razones por las que EEUU está condenado a repetir la crisis de 2008

In Actualidad, Economía on 1 agosto, 2011 at 0:01

Brett Arends


La última crisis financiera no terminó, pero ya podríamos empezar a prepararnos para la próxima. Lamento ser pesimista, pero está a la vista. ¿Por qué? Aquí tiene diez razones.

1. De la última crisis, estamos aprendiendo las lecciones equivocadas. La burbuja inmobiliaria, ¿en realidad fue causada por Fannie Mae, Freddie Mac, la Ley de Reinversión en la Comunidad, Barney Frank, Bill Clinton, los “liberales”, y así sucesivamente? Eso es lo que ahora alega un creciente ejército de personas. Sólo hay un problema. Si es así, ¿cómo es entonces que también hubo una gigantesca burbuja inmobiliaria en España? ¿Y qué decir acerca de las enormes burbujas inmobiliarias en Irlanda, el Reino Unido y Australia? ¿Todo lo provocó Barney Frank? ¿Y las burbujas por toda Europa del Este y otras regiones? Me reiría, pero decenas de millones de personas son engañadas por este artificio que es promovido con el propósito de cubrir a los verdaderos culpables para que puedan escapar. Y está funcionando.

2. Nadie fue castigado. Ejecutivos como Dick Fuld, de Lehman Brothers, y Angelo Mozilo, de Countrywide, junto con muchos otros, se llevaron cientos de millones de dólares en efectivo antes de que el barco se estrellara contra las rocas. Prestamistas depredadores y deshonestos prestamistas hipotecarios hicieron millones de dólares en ganancias ilícitas. Sin embargo, no están en la cárcel. Ni siquiera son sometidos a un proceso penal. Salieron impunes. Como regla general, cuanto peor se haya comportado uno entre 2000 y 2008, mejor ha sido tratado. Y por eso volverán a hacerlo. Está garantizado.

3. Los incentivos siguen siendo deshonestos. La gente ajena al mundo de las finanzas -desde respetados analistas políticos como George Will hasta la gente común- todavía no puede entenderlo. Las reglas de Wall Street no son las mismas que en el resto de la sociedad. El tipo que maneja un banco en Wall Street no está expuesto la misma ecuación de “riesgo/recompensa” que, digamos, un tipo que maneja una tintorería. Tomemos todas nuestras imágenes mentales de la empresa de libre mercado estadounidense y pongámoslas a un lado. Esto es totalmente diferente. Para la gente de Wall Street, si sale cara, ganan, y si sale ceca, vuelven a tirar. Gracias a las acciones restringidas, las opciones, el juego de las bonificaciones, la titularización, estructuras de comisiones, transacciones con información privilegiada, ser “demasiado grande para quebrar” y la responsabilidad limitada, se les paga para comportarse de forma imprudente y pierden poco -o nada- si las cosas salen mal.

4. Los árbitros son corruptos. Se supone que tenemos un sistema de libre empresa amparado en la ley. Con un único problema: los jugadores pueden sobornar a los árbitros. Imaginemos que eso ocurriera en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés). Los bancos y otros sectores colman de enormes cantidades de dinero al Congreso, los presidentes y todo el establishment de ayudantes, asesores y parásitos de Washington. Lo hacen a través de contribuciones de campaña. Lo hacen a través de US$500.000 en honorarios por conferencias y privilegios en una mesa de directorio a la hora del retiro. Y lo hacen gastando fortunas en grupos de lobby así uno sabe que si se portan bien cuando están en el gobierno, también pueden obtener un trabajo de US$500.000 al año como cabildero al jubilarse. ¿Qué tan grandes son los sobornos? El sector financiero gastó US$474 millones sólo en lobby el año pasado, según el Center for Responsive Politics (una organización independiente y sin fines de lucro con sede en Washington DC).

5. Las acciones se han disparado otra vez. El índice de Standard & Poor’s 500 se duplicó desde los mínimos de marzo de 2009. ¿No es una buena noticia? Bueno, sí, hasta cierto punto. Porque es cierto que en gran parte se debe al deterioro del dólar (cuando el dólar baja, Wall Street sube, y viceversa). Y nos olvidamos de que hubo enormes alzas en Wall Street en el marco de los mercados bajistas de las décadas de 1930 y 1970, al igual que en Japón en la de 1990. Sin embargo, el auge del mercado, dirigido en especial hacia las acciones más riesgosas y de peor calidad, aumenta los riesgos. Deja a los inversionistas menor margen para las sorpresas positivas y mucho más lugar a la decepción. Y las acciones no son baratas. La rentabilidad por dividendo en el S&P es sólo de 2%. De acuerdo con una medición de largo plazo -”la teoría de la q de Tobin”, que compara los precios de las acciones con el costo de reposición de activos de la empresa- las acciones están ahora cerca de 70% por encima del promedio de las valoraciones. Además, en EE.UU. tenemos el envejecimiento de la población del “baby boom” de posguerra, que todavía tienen muchas acciones y que van a venderlas a medida que se acerquen a la jubilación.

6. La bomba de tiempo de los derivados es más grande que nunca, y en cuenta regresiva. Justo antes del colapso de Lehman, en lo que ahora llamamos el punto más alto de la última burbuja, las empresas de Wall Street llevaban riesgosos derivados financieros en sus libros, por un valor astronómico de US$183 billones (millones de millones). Eso representaba 13 veces el tamaño de la economía de Estados Unidos. Si suena una locura, lo era. Desde entonces, hemos tenido cuatro años de pánico, una presunta reforma y el retorno a la sobriedad financiera. Ahora bien, ¿a cuánto asciende cifra ahora? Unos US$248 billones. En serio. Ah, los buenos tiempos.

7. El antiguo régimen está al mando. Me tengo que reír cada vez que escucho a los republicanos despotricar porque Obama es “liberal” o “socialista” o comunista. ¿Están bromeando? Obama es un Bush. Un poco más parecido al más viejo que al más joven. Pero veamos quiénes siguen manejando la economía: Bernanke. Geithner. Summers. Goldman Sachs. J.P. Morgan Chase. Hemos tenido al mismo establishment a cargo desde al menos 1987, cuando Paul Volcker se retiró como presidente de la Reserva Federal. ¿Cambio? ¿Qué “cambio”? (E incluso lo poco que teníamos era demasiado para Wall Street, que en 2010 se compró un Congreso nuevo y más obediente).

8. Ben Bernanke no entiende su trabajo. El presidente de la Reserva Federal hizo una asombrosa admisión en su primera conferencia de prensa. Citó el auge del índice Russell 2000 de acciones riesgosas con pequeña capitalización como una señal de que el “relajamiento cuantitativo” había funcionado. La Reserva Federal tiene por ley un doble mandato: bajar la inflación y bajar el desempleo. Ahora, al parecer, tiene una tercera obligación: impulsar la cotización de las acciones de Wall Street. Esto es una locura. Si termina bien, me sorprenderé.

9. Estamos apalancando como locos. ¿Busca de una “burbuja crediticia”? Ya estamos en ella. Todo el mundo sabe acerca de la disparatada deuda federal, y del riesgo de que el Congreso no eleve el techo de la deuda. Pero eso es sólo una parte de la historia. Las corporaciones de EE.UU. han tomado prestado US$513.000 millones en el primer trimestre. Están pidiendo el doble de préstamos que a fines del año pasado, cuando la deuda corporativa ya estaba en alza. Los ahorristas, desesperados por obtener ingresos, van a comprar casi cualquier tipo de bono. No sorprende que los rendimientos de los bonos de alto rendimiento se hayan derrumbado. Basta de hablar acerca de que hay “efectivo en los balances”. Las corporaciones estadounidenses no financieras en general están profundamente endeudadas, en el orden de los US$7,3 billones. Eso es un nivel récord, y un aumento de 24% en los últimos cinco años. Y cuando se suman deudas de los hogares, la deuda pública y las deudas del sector financiero, el nivel de deuda alcanza al menos los US$50 billones. Más apalancamiento implica más riesgo. Es algo que está en la primera página de los manuales de economía.

10. Las sobras de la economía real en el tanque. La segunda ronda de relajamiento cuantitativo no ha conseguido nada notable a excepción de bajar el tipo de cambio. El desempleo es mucho, mucho más alto que lo que dicen las cifras oficiales (por ejemplo, incluso la letra chica del Departamento de Trabajo de EE.UU. admite que uno de cada cuatro hombres de mediana edad carece de empleo a tiempo completo, lo que es asombroso). Nuestro déficit de cuenta corriente es de US$120.000 millones al año (y no se ha registrado superávit desde 1990). Los precios inmobiliarios están en caída, sin recuperarse. Los salarios reales están estancados. Sí, la productividad aumenta. Pero eso, irónicamente, también ayuda a reducir el empleo.

Seguro que sabe lo que dijo George Santayana (filósofo español-estadounidense) sobre las personas que olvidan el pasado. Pero somos incluso aún más tontos. Estamos condenados a repetir el pasado no porque lo hayamos olvidado, sino porque nunca hemos aprendido las lecciones.



(*) Brett Arends es analista económico de The Wall Street Journal.

[Fuente: CubaDebate tomado de The Wall Street Journal]






Escapemos de la “paradoja de Huntington”

In Actualidad on 1 agosto, 2011 at 0:00

Ye Xiaowen


La modernización es una tendencia del desarrollo de la historia de la humanidad, es un proceso histórico a nivel mundial”, aunque “engendra estabilidad, sin embargo, el proceso de modernización provoca disturbios. La razón de la producción de desorden no está en la falta de modernidad, sino en el esfuerzo por realizar esa modernidad. Si en un país se producen disturbios, no se debe a que sea pobre, sino a que quiere volverse rico.

Estas palabras son de la famosa “paradoja de Huntington”.

De hecho, si tomamos el ejemplo del Reino Unido, uno de los primeros países en entrar en la modernidad, vemos que su proceso de modernización está plagado de contradicciones y conflictos. “En 1750, la ciudad de Londres estaba atrapada por bandidos que se habían confabulado con las fuerzas del orden.” (Robert Lowie) En cuanto a la modernización “tardía y a partir de modelos extranjeros”, fue aún más caótica. En América Latina, Asia Oriental y el norte de África, numerosos países cayeron en una inestabilidad política con disturbios sociales y la “trampa de la modernización” que causaba crisis interminables.

Sin embargo, el mundo se sorprendió al ver que la “paradoja de Huntington” no es aplicable a China. Desde hace más de 30 años de reforma y apertura, China no sólo se ha desarrollado rápidamente, sino también ha mantenido su estabilidad. Además, está impulsando un “desarrollo sostenible” bueno, rápido y estable.

¿Cómo puede China escapar a la “paradoja de Hungtington”?

China tiene un núcleo dirigente muy fuerte. Hungtington observó que para los países que se consagran a la modernización, “el principal problema no es la libertad, sino construir un orden público legítimo”. “Un partido político poderoso puede reemplazar los intereses individuales de distintos grupos, con un interés público institucional. Puede sentar las bases para ir más allá de un concepto estrecho de lealtad y reconocimiento, y convertirse en el vínculo que mantiene unidas a las diferentes fuerzas sociales”. Esto es verdad. Algunos países en vías de desarrollo han experimentado disturbios políticos y sociales durante su proceso de modernización. En ello han influido factores externos, pero el factor interno surge de la pérdida de confianza en el gobierno o partido gobernante. En China, hay un partido poderoso apoyado por el pueblo: el Partido Comunista, que es el organizador, movilizador y líder de la modernización. El partido proviene del pueblo, tiene sus raíces en el pueblo y sirve al pueblo, porque el derecho le fue concedido por él, por lo cual el pueblo usa ese derecho, el amor conecta al pueblo y el beneficio es para el pueblo. El partido no puede evitar cometer faltas, pero su fin es servir al pueblo, por eso puede descubrir esos errores a tiempo y enmendarlos a conciencia, para cumplir con su función de integrar a la sociedad, movilizar la política, orientar a la comunidad, reunir la voluntad del pueblo, juntar los recursos sociales, mostrar sus ventajas y llevar a cabo objetivos estratégicos, resolviendo constantemente todo tipo de contradicciones y conflicos que surgen durante el proceso de modernización, para lograr que el desarrollo de China sea rápido, estable y saludable.

Hemos encontrado un camino correcto para el desarrollo. La modernización es el sueño chino desde hace cien años. ¡Cuántas personas con ideales lucharon heróicamente para poder abrir las puertas de la modernidad! Cómo enfrentar las nuevas exigencias de un país próspero y poderoso, en el que el pueblo se enriquece en conjunto, y cómo enfrentar las nuevas expectativas de los chinos para la felicidad de sus vidas, es un asunto que el partido comunista está explorando para poder lograr la realización de la modernización china y contruir un camino para el socialismo con características chinas. A lo largo de este camino, no podemos vacilar, sino debemos perseverar y marchar hacia delante.

Siempre conscientes de las dificultades, debemos prever los problemas. El presidente Hu Jintao, en su discurso del 1 de julio, durante el aniversario de la fundación del partido comunista, destacó que el desarrollo es un objetivo importante y la estabilidad es una tarea muy difícil. Si no se tiene estabilidad, entonces no se puede lograr nada y se pueden perder los frutos recogidos hasta el momento. Esta idea no sólo tiene que quedar fija en la mente de los camaradas de todo el partido, sino también en la de todas las personas del país. Si logramos esto, podremos trabajar juntos y concentrarnos en la construcción del país.

¡Escapemos de la “paradoja de Huntington”! En la tendencia de modernización mundial, China tiene una nueva teoría, un nuevo camino, mostrar sus logros y convertirse en una nueva esperanza para la humanidad.


(*) Ye Xiaowen es comentarista de Diario del Pueblo y primer vice decano del Instituto Central de Socialismo de China