Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Renovación hacia el socialismo en Viet Nam: veinticinco años

In Actualidad, Economía on 6 agosto, 2011 at 0:00

Tran Dac Loi


Luego de que Viet Nam fuese completamente liberado, en 1975, su pueblo tuvo que padecer otra década de penurias. Antes de la guerra —que tuvo consecuencias onerosas para el país—, el sistema colonial empobreció a la mayor parte de su territorio. El conflicto armado impidió que la nación se desarrollase, al destruir su infraestructura y su medio ambiente y —lo más serio— matar a millones de personas y dejar a otros millones sin hogar ni padres, inválidos y víctimas de la dioxina del «agente naranja».

Tras la liberación fue necesario un entorno pacífico, así como recursos, apoyo y asistencia para sanar las heridas de la guerra, reconstruir el país y mejorar las condiciones de vida del pueblo. Pero eso no ocurrió; este tuvo que atravesar otro período difícil: los Estados Unidos le impusieron un embargo económico de casi veinte años y lanzaron muchas campañas de sabotaje y acciones provocativas, incluido el apoyo a actividades terroristas y separatistas. Simultáneamente, el Khmer Rojo de Camboya, que ya había cometido un genocidio contra su propio pueblo, inició ataques militares contra Viet Nam. Debido a que el ejército vietnamita ayudó al pueblo camboyano a liberarse de dicho régimen y a impedir su regreso al poder, Occidente y sus aliados utilizaron esto como pretexto para aislar y debilitar a Viet Nam. El conflicto y las tensiones a lo largo de las fronteras septentrionales también causaron muchas pérdidas humanas y de recursos materiales. La única limitada asistencia recibida fue de la Unión Soviética y de los países socialistas, pero estos también acababan de ingresar en tiempos difíciles y no tenían mucho que ofrecer.

Además de los factores objetivos que habían empeorado de manera significativa la situación socioeconómica en los años 70 y los 80, hubo también razones subjetivas que la agravaron aún más.

Poco después de la reunificación, en 1976, Viet Nam amplió su economía centralmente planificada, que tenía su base en el Estado y la propiedad colectiva a escala nacional. Todos los principales medios de producción, las fábricas y las empresas privadas fueron nacionalizados. La tierra cultivable pasó fundamentalmente a manos de las cooperativas y solo 5% se les distribuyó a los campesinos para el uso familiar individual. Asimismo, se permitió la producción y los servicios a escala familiar, desprovistos de trabajo asalariado y, del mismo modo, pequeños comercios y mercados destinados a la venta directa, al tiempo que todos los materiales esenciales para la producción y los bienes de consumo se distribuyeron a través del sistema estatal. Este modelo aportó igualdad social, pero no desarrolló lo suficiente la economía. La productividad del trabajo era bastante baja. Aunque Viet Nam continuó siendo una nación básicamente agrícola, padecía escaseces crónicas de alimentos. Como resultado, tenía que importar cerca de un millón de toneladas anuales de estos. También escaseaban otros bienes de consumo esenciales. El ritmo de inflación se disparó en el decenio de los 80 y alcanzó un máximo de 774%. El sustento de las personas se hallaba en muy malas condiciones; de hecho, el país estaba sumergido en una severa crisis socioeconómica.

Aparte de los factores externos desfavorables, se habían cometido errores al prolongar un tipo de administración de la sociedad y de desarrollo socioeconómico que funcionó bien en tiempos de guerra, pero que ya no era apropiado para el nuevo contexto.

  • Sobre la administración: Aunque el mecanismo de planificación central resultaba útil para eliminar cierto número de aspectos negativos de la economía de mercado, no era compatible con el nivel de desarrollo económico y administrativo de entonces. Una planificación abarcadora y centralizada no puede, por un lado, garantizar las necesidades diversas y cambiantes de la sociedad y, por otro, limita los rasgos dinámicos, innovadores y creativos de las bases. La planificación, conducida principalmente a través de un sistema administrativo, crea un mecanismo de «mendigar y otorgar limosna», que distorsiona las verdaderas relaciones económicas y contribuye a aumentar la burocratización de la economía.
  • Sobre la propiedad: La aplicación universal de las propiedades estatal y colectiva mediante la restricción de la propiedad privada y la abolición del sistema clasista explotador no se adecua al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en Viet Nam. En realidad, se socializó en exceso las relaciones de producción en momentos en que ese nivel era muy bajo, y se contrarió el principio marxista sobre las relaciones de producción. Como consecuencia, las motivaciones fueron socavadas y así fracasó el empeño de movilizar recursos dentro de la sociedad con vista al desenvolvimiento económico, mientras que los recursos del Estado siguieron siendo muy limitados.
  • Sobre la distribución: Aunque la aplicación de subsidios y los sistemas de distribución igualitarios garantizaban la equidad en el seno de la población y creaban un estado de bienestar en el cual todos tuvieran derecho al trabajo, la vivienda y los servicios gratuitos de educación y salud, para lograrlo el gobierno tenía que dedicarles todos los recursos disponibles, lo cual dejaba poco o nada para el desarrollo. Como resultado, todo el mundo era «igual», pero igualmente pobre, y la capacidad para mejorar los niveles de vida era muy restringida. Al propio tiempo, la distribución igualitaria contribuyó, junto con la propiedad colectiva, a disminuir la motivación de incrementar la productividad del trabajo, lo que condujo a notorias pérdidas en la producción y las actividades económicas.

En resumen, la mayor limitación en el desarrollo de Viet Nam fue la existencia de una confusión entre los objetivos deseados y la realidad económica del momento. La impaciencia por aplicar los logros del socialismo, aún en la etapa inicial del tránsito hacia ese sistema, era inmensa. Sus objetivos son nobles, pero para lograrlos se requieren condiciones económicas, materiales y técnicas adecuadas, así como desarrollo cultural. Es un proceso a largo plazo y no puede realizarse solo con voluntad política. De hecho, todavía no tenemos socialismo; nos encontramos en el inicio del proceso de su construcción y se requieren políticas y pasos apropiados y pertinentes con respecto al contexto real y a las condiciones objetivas.

EL PROCESO DE RENOVACIÓN Y LA ECONOMÍA DE MERCADO DE ORIENTACIÓN SOCIALISTA

Desde mediados de los 80, el Partido Comunista de Viet Nam (PCV) inició una política de renovación, llamada, en vietnamita, Doi Moi, con vistas a corregir las deficiencias anteriormente mencionadas.

Muchos de sus elementos tuvieron su origen en las iniciativas creadoras y los exitosos experimentos aplicados en varias localidades y luego apoyados por la dirección del Partido. El VI Congreso, en 1986, decidió oficialmente hacer realidad esta política. De inmediato recibió un apoyo amplio y entusiasta de toda la sociedad, y ello tuvo un impacto positivo en la situación general del país.

Con respecto al desarrollo socioeconómico, la Renovación hizo énfasis en el cambio hacia una economía de mercado con orientación socialista, cuyos rasgos son:

  • El mercado como medio de liberación de las fuerzas productivas como condición para lograr los objetivos de desarrollo socialista. Debe ser regulado por el Estado a fin de utilizar sus potencialidades y minimizar sus aspectos negativos, así como orientar su funcionamiento hacia la realización de los objetivos de desarrollo socioeconómico, para beneficio de toda la sociedad.
  • El mercado debe combinarse con la planificación macro para la distribución racional de recursos y para lograr esos objetivos de un modo integrado y coherente.
  • Como economía mixta en la cual el sector público desempeña el papel clave, las relaciones de producción deben desarrollarse de acuerdo con el nivel de las fuerzas productivas.
  • En tanto economía soberana, autoadministrada y vinculada con una integración y cooperación económicas internacionales en vías de expansión, Viet Nam debe concentrarse en maximizar la utilización del potencial interno en combinación con el uso racional de los recursos externos.

El desarrollo de una economía de mercado de orientación socialista en Viet Nam ha traído cambios positivos al país en los últimos veinticinco años. La economía ha comenzado a crecer; el Producto Nacional Bruto (PNB) ha aumentado a un ritmo acelerado, con un promedio anual de 7 a 8% durante este período. La estructura económica se ha diversificado según el tipo de propiedad para permitir la movilización de recursos adicionales; el sector estatal desempeña un papel preponderante en las esferas decisivas para la macroeconomía, tales como la energía, los principales recursos naturales, la industria pesada y la comunicación, los ferrocarriles, la aviación y el transporte público, la banca y los seguros, etc., así como en aquellas áreas de fuerte impacto para los intereses de grandes grupos sociales, como la construcción y sus materiales, la producción de fertilizantes y los bienes esenciales de consumo, la industria ligera, la comercialización de los productos agrícolas, etc.

El rendimiento del PNB en 2008 se debió en 34% al sector estatal, 6% al colectivo, 30% al familiar, 11% al privado nacional y 19% al de inversiones extranjeras. En 2009, la fuerza de trabajo se distribuía, según su estructura de propiedad, de la siguiente manera: el sector estatal daba empleo a 10,5%, el colectivo a 0,3%, el nacional privado y el familiar a 85,8% y el de las inversiones extranjeras a 3,4%.

La tierra destinada a la agricultura continúa siendo propiedad estatal, pero se distribuye a los campesinos sobre una base familiar para su usufructo a largo plazo. Nuevas formas de cooperativas comenzaron a emerger poco a poco junto al desarrollo de las fuerzas productivas en la agricultura sustentadas en la voluntariedad.

La cooperación económica internacional se ha ampliado rápidamente. El comercio exterior creció de golpe: de un volumen de 3 000 millones de dólares anuales en el decenio de los 80 a 155 000 millones en 2010; mientras que las exportaciones agrícolas se incrementaron de 1 000 millones a 71 600 millones en igual período. Los principales socios comerciales de Viet Nam, en 2010, fueron: China (27 300 millones de dólares), los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) (20 000 millones), los Estados Unidos (18 000 millones), la Unión Europea (17 700 millones), Japón (16 700 millones) y Corea (12 700 millones). El total de inversiones extranjeras directas alcanzó la cifra de 192 000 millones de dólares a fines de ese año, y los mayores inversionistas provinieron de Taiwán (11,8%), Corea (11,5%), Singapur (11,3%), Japón (10,8%) y Malasia (9,5%). A la altura de ese año, 39,4% del capital invertido provenía del sector estatal, 34,9% de fuentes locales no estatales, 22,6% de recursos foráneos y 3,1% de otros recursos. Las remesas de los vietnamitas radicados en el exterior han aumentado y en 2010 alcanzaron la cifra de 8 000 millones de dólares.

Dejando atrás su condición de país insuficiente en cuanto al abastecimiento alimentario, Viet Nam ha satisfecho las necesidades de consumo de su población y comenzó a exportar arroz desde fines de la década de los 80. En la actualidad, es el segundo mayor exportador de arroz del mundo y uno de los principales de otros productos agrícolas.

El aporte de la industria al PNB se ha incrementado, de 21,6% en 1988 hasta 41,1% en 2010, mientras que el agrícola descendió de 46,3% a 20,6%, y el de los servicios creció de 33,1% a 38,3%. La fuerza de trabajo dedicada a la agricultura se redujo de 73,02% del total laboral en 1990 a 48,2% en 2010; al tiempo que crecía en la industria y los servicios, de 12,1% a 22,4% y de 19,7% a 29,4% respectivamente, en el período comprendido entre 2000 y 2010. El PNB per cápita aumentó de 120 dólares en 1986 a 1 168 en 2010. Por lo tanto, de acuerdo con el criterio de la ONU, Viet Nam dejó atrás su condición de país subdesarrollado en 2008.

En lo que respecta al desarrollo social, el Doi Moi comprende los siguientes elementos claves:

  • Ubicar al ser humano en el centro y al desarrollo económico como facilitador de los objetivos del social. Garantizar que la igualdad social y el progreso vayan de la mano en cada paso del desenvolvimiento económico.
  • Permitir a todo el pueblo realizar su potencial y alentarlo a incrementar sus ingresos y su prosperidad de manera legal, mientras el Estado y la sociedad concentran sus esfuerzos en el alivio de la pobreza, el empoderamiento de los pobres y la asistencia a las personas en circunstancias difíciles.
  • Contemplar la educación, la capacitación, la ciencia y la tecnología como una política nacional primaria a fin de acrecentar los recursos humanos como catalizadores para un desarrollo social sustentable.
  • Establecer el adelanto cultural como basamento del progreso de la sociedad.

En la actualidad, Viet Nam posee una población de más de 86 millones de personas, 70% de las cuales viven en zonas rurales. La nación está conformada por cincuenta y cuatro grupos étnicos minoritarios, al tiempo que los kinh (vietnamitas) representan 85% de la población.

El crecimiento económico ha ayudado al país a vencer la crisis socioeconómica de los 80 y a mejorar de manera apreciable las condiciones de vida del pueblo. El programa nacional referido al desarrollo agrícola y rural y el relacionado con el apoyo a las zonas remotas han constituido una prioridad del Estado y la sociedad: en 2008, más de 99% de las aldeas tenía electricidad (en comparación con 60,4% en 1994), 95% contaba con escuelas secundarias básicas (76,6% en 1994), todas tenían comunicación telefónica (82,6% en 1994) y escuelas primarias, y 99% poseía centros de salud.

La erradicación del hambre y la reducción de la pobreza constituyen un objetivo capital en la estrategia de desarrollo socioeconómico del país. Se han adoptado muchas políticas, y aplicado numerosos proyectos y programas con vistas a apoyar a los pobres, las minorías étnicas, las personas radicadas en zonas remotas, los discapacitados y otras en circunstancias difíciles. La incidencia de la pobreza ha disminuido, de manera paulatina y sostenida, de 75% en 1986, a 9,5% en 2010. Estas cifras muestran que, como promedio, el número de pobres en Viet Nam se reduce a la mitad cada diez años.

El Estado vietnamita sigue desempeñando un papel rector en los terrenos de la educación y la salud. En 2000, el país cumplió la meta de eliminar el analfabetismo y universalizar la enseñanza primaria y, según el plan, lo logrará con la educación secundaria básica en 2011. La matrícula en este nivel aumentó de 14,9 millones en el curso académico 1994-1995 a 23 millones en 2009-2010; y, en el mismo período, la población estudiantil universitaria se incrementó de 203 000 a 1 800 000. El número de centros comunitarios de educación ha aumentado de 370, en 2002, a 9 500 en 2009. En igual espacio de tiempo, la matrícula en la educación regular informal ascendió de 1,45 millones a 12,2 millones. La proporción de los gastos gubernamentales dedicados a la educación en el presupuesto nacional ascendió de 10% en 1986, a 15% en 2000 y a 20% en 2009.

En lo que respecta a la salud, muchas enfermedades epidémicas han sido estrictamente controladas.

El Estado ha emitido seguros médicos gratuitos para los pobres, las personas en circunstancias difíciles y los niños menores de seis años. El índice de desnutrición en menores de cinco años ha descendido de 51% en 1995, a 18% en 2010; el de mortalidad infantil cayó de 81% en 1990, a 14% en 2008; y el de mortalidad materna se ha reducido a la cuarta parte, de 233 a menos de 60 por cada cien mil nacidos vivos. La expectativa de vida aumentó de 62 años en 1990, a 72 en 2007. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) del país creció de 0,498 en 1991, a 0,688 en 2000 y a 0,733 en 2007.
Un reciente estudio de Naciones Unidas ha mostrado que Viet Nam es uno de los países líderes en la realización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

SOBRE EL SISTEMA POLÍTICO EN VIETNAM

Las características fundamentales del sistema político vietnamita están determinadas por el proceso histórico concreto y los objetivos de orientación socialista del país.

En relación con el proceso histórico, el sistema político formado tras la Revolución de Agosto fue multipartidista. El gobierno encabezado por Ho Chi Minh inició las primeras elecciones libres y democráticas en la historia de la nación, en las cuales los comunistas recibieron la mayoría absoluta de votos. Hubo algunos partidos que no salieron bien parados de esas elecciones; pero, con el objetivo de promover la unidad nacional, Ho Chi Minh convenció a sus colegas para que les reservasen 70 escaños, de un total de 403, en la Asamblea Nacional (Parlamento).

La invasión de los franceses, y después de los norteamericanos, tuvo un profundo impacto en el contexto político vietnamita: algunos partidos se alinearon con los invasores extranjeros, en contra de su propio pueblo, y al hacerlo se excluyeron de la arena política cuando el país fue liberado. Al propio tiempo, la sabia dirección de Ho Chi Mihn y del PCV, y los ejemplos de sacrificio de los comunistas, han propiciado que el Partido cuente con la máxima credibilidad y, por ello, el pueblo habitualmente lo llama «nuestro Partido». De ahí que pueda decirse que la posición rectora del PCV es consecuencia de la lucha histórica del pueblo vietnamita a lo largo de los últimos sesenta y cinco años.

De otro lado, la construcción del socialismo no es un proceso espontáneo, sino consciente y a largo plazo, orientado hacia el logro de los objetivos socialistas. La continuidad y coherencia de la dirección política es por lo tanto inevitable y vital para ello. Viet Nam está intentando desarrollar un sistema político utilizando una forma de organización y administración de la sociedad basada en el principio del «consenso social», y no en la «centralización» (como en las dictaduras y los regímenes totalitarios). Ello es posible porque la sociedad socialista está orientada hacia valores, intereses y objetivos comunes, y no hacia la competencia entre grupos e individuos que velan por sus propios beneficios, lo cual siempre resulta en la dominación y explotación de una minoría más acaudalada sobre la mayoría restante.

El sistema político vietnamita consiste en la dirección del Partido Comunista, la administración del Estado popular y el papel maestro del pueblo unido a través del consenso social, que se sustenta en objetivos e intereses comunes.

El actual PCV cuenta con más de tres millones de miembros, además de una red enraizada en las bases de todas las localidades del país. Viet Nam se halla inmerso en el proceso de construir un Estado socialista con ciertas reglas y que sea del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. La Asamblea Nacional es el cuerpo legislativo supremo. Elegida cada cinco años a través del sufragio popular mediante el voto directo y secreto, ejerce el poder legislativo y supervisa las operaciones de los órganos estatales; sus sesiones de debate y las audiencias más importantes son trasmitidas en vivo por radio y televisión a toda la nación.

Millares de diversas organizaciones populares se han extendido a lo largo y ancho del país, entre ellas el Frente de la Patria de Viet Nam, así como asociaciones sociopolíticas de masa, de profesionales y no gubernamentales. Las agencias de medios de difusión han progresado con rapidez y desempeñan un papel activo y significativo, al brindar información al pueblo, reflejar opiniones públicas, y luchar contra la burocratización y la corrupción. En la actualidad, los usuarios de Internet representan cerca de 25% de la población vietnamita.

Otro logro del socialismo en Viet Nam es la libertad religiosa, incluida la posibilidad de no asociarse a ninguna religión. Hoy en día existen en el país unos diez millones de budistas, seis millones de católicos, 800 000 protestantes, 2,5 millones de seguidores del Cao Dai, dos millones del Hoa Hao y 70 000 musulmanes. Además, la mayoría de los vietnamitas son practicantes de cultos ancestrales tradicionales. El número de pagodas e iglesias, al igual que el de nuevos practicantes, se ha incrementado notablemente en los últimos años.

Por otra parte, el papel y la condición de la mujer han seguido mejorando. En la actualidad, el país cuenta con una representación de 25,8% de mujeres en la Asamblea Nacional, mientras que alrededor de 17% de los diputados proviene de las minorías étnicas, debido a la aplicación de la «democracia de las bases», que ha posibilitado la participación cada vez más directa del pueblo, y su función rectora en sus respectivas localidades.

SOBRE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

En el actual contexto internacional, el mantenimiento de un ambiente pacífico y estable y la cooperación para el desarrollo resultan de interés para todas las naciones. Viet Nam sostiene una política exterior de independencia, autodeterminación, diversificación y multilateralización de las relaciones internacionales; desarrolla cooperación amistosa, igualitaria y mutuamente beneficiosa con todos los países, en particular con sus vecinos y con los de la región, y al mismo tiempo contribuye a la lucha común de los pueblos del mundo por la paz, la independencia nacional, la democracia y el progreso social.

Bajo el lema «Engavetar el pasado, mirar al futuro», Viet Nam normalizó relaciones con países que antes le eran hostiles: con China en 1991 y con los Estados Unidos en 1995. Pasó a ser miembro de Naciones Unidas en 1976; ingresó a la ASEAN en 1995, a la Reunión Asia-Europa (ASEM) en 1996, a la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en 1998, y a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2006. Hoy en día, mantiene vínculos diplomáticos con ciento ochenta países. Se considera a sí mismo un amigo y un socio confiable para la comunidad mundial, y basa sus intercambios con naciones, territorios y organizaciones internacionales en el principio del respeto a la independencia, la soberanía, la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos, la no amenaza o uso de la fuerza, la solución de desacuerdos y disputas a través de negociaciones, el respeto mutuo y la cooperación igualitaria y mutuamente beneficiosa.

Al tiempo que diversifica sus relaciones internacionales, Viet Nam ha seguido consolidando y fortaleciendo de manera coherente sus vínculos con amigos tradicionales y los países del Sur. Siempre ha apoyado a Cuba, mantiene su solidaridad con Palestina y con las justas causas de otros pueblos del mundo, y participa activamente en el Movimiento de Países No Alineados por un mundo de paz y justicia.

DESAFÍOS Y TAREAS

Viet Nam está experimentando un proceso de transición profunda y multidimensional que incluye pasar de un país subdesarrollado de base agrícola, a uno industrializado y moderno en el contexto de la globalización, la competencia y las crisis globales energética, ecológica y de cambio climático; de una economía centralmente planificada a otra de mercado con orientación socialista; de un sistema de «ordeno y mando» a la formación de un Estado en el que impere la ley; y de una sociedad relativamente cerrada a una abierta que incluya la integración a un mundo en rápido proceso de cambio, con niveles crecientes de desigualdad, desafíos y crisis múltiples.

Sin embargo, a pesar de los logros alentadores, el país aún dista de la sociedad que desea; existen muchas limitaciones y debilidades que es necesario vencer. En lo referido al desarrollo económico, sigue siendo una nación pobre, con niveles relativamente bajos de sus fuerzas productivas, una frágil infraestructura, poca calificación de sus recursos humanos y una capacidad insuficiente para administrar el mercado. Además, los elementos conducidos por este en el crecimiento económico causaron serias limitaciones en la calidad y sustentabilidad del desarrollo.

La competencia, dura y desigual en el injusto orden económico internacional, y la creciente dependencia de los mercados y recursos extranjeros plantean un desafío permanente a la soberanía macro y microeconómica vietnamita. El sector estatal de la economía también está amenazado, debido a su bajo nivel de eficiencia y a la débil administración, cuando compite con otros sectores en vías de crecimiento. A ello hay que añadir que Viet Nam es uno de los países más afectados por los desastres naturales y el cambio climático.

El XI Congreso del PCV ha enfatizado en la calidad y la sustentabilidad del desarrollo, con atención especial al mejoramiento de la gerencia del mercado y del sistema administrativo, la calidad de los recursos humanos y la infraestructura para el próximo período. Otras tareas consisten en ampliar las fuerzas productivas progresistas nacionales, garantizar la soberanía económica y la efectividad del sector estatal como actor protagónico en la economía. El objetivo general para Viet Nam es convertirse en un país industrializado y moderno para 2020, con un PNB de tres mil dólares per cápita.

Con respecto al desarrollo social, al margen de los numerosos logros, aún persisten muchos problemas y desafíos. El legado de la guerra continúa siendo una carga para el país. Parte de su población se mantiene en la pobreza; siguen sin cumplirse las expectativas de muchos trabajadores relacionadas con sus condiciones de vida e intereses; las disparidades sociales van en aumento. La calidad de la educación y de la atención a la salud, y el número de servicios públicos son limitados.

Los impactos negativos de la economía de mercado y de la apertura continúan dañando el sistema de valores sociales y éticos; el consumismo y el individualismo se difunden, y los males sociales se vuelven cada vez más complejos.

El XI Congreso del Partido se fijó tareas para seguir reduciendo la pobreza, mejorar aún más los niveles de vida de las personas, la calidad de la educación y de los servicios de salud, promover la igualdad y el progreso sociales, reforzar los valores éticos y los cimientos culturales de la sociedad. Los objetivos fundamentales, para 2020, son disminuir la pobreza en 2% cada año, elevar los ingresos reales de las personas en 3,5 veces, prolongar la esperanza de vida hasta los 75 años, y ascender al grupo de países con un nivel de desarrollo medio.

En lo tocante a la política, un desafío externo es el hecho de que existen fuerzas que siguen usando como pretexto «la democracia y los derechos humanos» para realizar sabotajes contra Viet Nam, propugnando la «evolución pacífica», provocando conflictos religiosos y étnicos para desestabilizar la situación política y socavar el rumbo socialista de la nación. Por otra parte, el principal reto interno es la burocratización y la corrupción, la desorientación ideológica y la degradación ética, que podrían conducir al debilitamiento de la orientación socialista, basamento político del país, así como en la relación entre el pueblo y el Partido. Por lo tanto, el Onceavo Congreso del PCV consideró como tareas claves fortalecer la capacidad de liderazgo y la militancia del Partido, y luchar por la pureza, la solidez y la efectividad del sistema político. También planteó la necesidad de mejorar las instituciones y los procesos democráticos para consolidar la participación de la población y los vínculos entre el Partido, el Estado y el pueblo, y reforzar la unidad nacional en torno al objetivo común de edificar un país con un pueblo próspero, una nación fuerte y una sociedad democrática, equitativa y civilizada.

CONCLUSIÓN

La construcción del socialismo mediante la economía de mercado y la apertura significa la aceptación de una lucha abierta y directa entre el socialismo y el capitalismo en los aspectos económicos, sociales, políticos, ideológicos y culturales de la vida cotidiana de la sociedad. La orientación socialista es un proceso continuo de consolidación y fortalecimiento de los factores socialistas en todas esas esferas, de un modo coherente e integrado. Esta es una tarea nueva que supone un gran desafío, sobre todo dada la situación mundial de hoy. La correcta dirección del Partido y el apoyo del pueblo son los factores más importantes y decisivos en este proceso.

Creemos que el camino elegido es justo y pertinente para los intereses del pueblo vietnamita. Esto se refleja en el hecho de que ha obtenido las más altas calificaciones en la encuesta internacional sobre el índice de optimismo en los últimos años. En ocasión del XXXV Aniversario de la reunificación del país, en abril de 2010, la agencia Associated Press, en colaboración con Encuestas GfK, llevó a cabo un sondeo y llegó a la conclusión de que «el pueblo vietnamita está contento con sus logros revolucionarios», al tiempo que 85% de los encuestados manifestó que la economía se está desarrollando, 87% cree que seguirá esa tendencia, y 81% siente que el país marcha por la vía correcta.2

Los logros de la Renovación a lo largo de los últimos veinticinco años han mostrado que el desarrollo de orientación socialista es posible, viable y necesario para el pueblo vietnamita, especialmente en el contexto actual de las crisis globales.


NOTAS 

1. PCV, «Resoluciones del XI Congreso del PCV», 20 de enero de 2011, disponible en http:// es.vietnamplus.vn

2. GfK, «The AP-GfK Poll: Vietnam», GfK Roper Public Affairs & Media, Nuremberg, febrero-marzo de 2010, disponible en www.ap-gfkpoll.com


(*) Tran Dac Loi es Vicepresidente de la Fundación Paz y Desarrollo de Viet Nam.


[Fuente: Revista Temas. Traducción del inglés: David González. ]






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