Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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El XIV Congreso del PCV reafirma la histórica política comunista de Unidad Popular Revolucionaria

In Actualidad, Comunicado on 7 agosto, 2011 at 11:40

Partido Comunista de Venezuela (PCV)


En el Acto de instalación del XIV Congreso del Partido Comunista de Venezuela (PCV), realizado el pasado jueves en la Sala Plenaria de Parque Central, se proyecto un video realizado por la Secretaria Nacional de Prensa y Propaganda del Partido en la cual se hizo un recorrido de la permanente lucha de las y los comunistas venezolanos y del mundo por unir a los partidos y movimientos sociales tras el alto objetivo de luchar por la liberación nacional, contra el imperialismo, la soberanía y el justicia social.

La vocación unitaria de las y los comunistas es conocida, su papel desde el movimiento obrero, siempre ha sido el impulso de iniciativas que permitan enfrentar al enemigo común con la fuerza más amplia posible según las circunstancias históricas del momento.

«La Unidad Popular es para los comunistas una concepción estratégica. Pensamos que las clases y capas sociales oprimidos por el imperialismo y sus aliados locales pueden y deben unirse para conducir a Venezuela por una vía capaz de conquistar para el pueblo el progreso a que tiene derecho. El PCV busca y considera indispensables las alianzas con los partidos y organizaciones coincidentes con esta política.»

Así se enuncia en el Programa vigente del PCV el principio rector que ha orientado a las y los comunistas venezolanos en la construcción de una amplia alianza para avanzar hacia los objetivos históricos de nuestro pueblo: liberación nacional, afirmación de la soberanía, desarrollo independiente y democrático, y socialismo.

Nuestra participación actual en las discusiones preliminares con miras a la constitución del llamado «Gran Polo Patriótico», de conformidad con nuestra Línea Política, se inscribe dentro de lo que ha sido un esfuerzo constante del PCV por la construcción de la Unidad Popular a lo largo de nuestros 80 años de historia partidista.

El concepto de la amplia alianza ha sido parte de la línea política de las y los comunistas de todo el mundo desde los propios orígenes de nuestros Partidos. En 1935, el VII Congreso de la Internacional Comunista (Comintern), bajo la dirección de Georgi Dimitrov, aprobó como orientación general para todos los Partidos Comunistas del planeta la política aliancista del «Frente Popular».

Fue en ese mismo VII Congreso que se produjo la admisión del PCV como miembro de la Internacional Comunista y, por lo tanto, como Partido Comunista oficialmente reconocido ; de manera que la política de amplia alianza ha formado parte del ideario de nuestro Partido desde sus momentos fundacionales.

Un ejemplo de ello el de la «Junta Patriótica», formada por iniciativa del PCV en junio de 1957, a la que se sumaron de inmediato AD y URD y tardíamente COPEI, y que fue el instrumento fundamental para el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez. El éxito de la insurrección popular del 21 de enero de 1958, y la caída de la dictadura dos días después, demostraron lo acertado de nuestra política de alianzas en ese momento.

Otro ejemplo es el «Frente de Liberación Nacional» (FLN) y sus fuerzas armadas (FALN), establecidos a principios de los años 60 en alianza con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y ciertos sectores de la Unión Republicana Democrática, así como con elementos de las Fuerzas Armadas Nacionales y de otras esferas del país, una vez que quedó en evidencia la traición de Acción Democrática y COPEI a las aspiraciones de justicia de nuestro pueblo.

Hoy, al revisar crítica y autocríticamente nuestras decisiones tácticas de esa época, reivindicamos no obstante el heroísmo de los miles de camaradas y amigos que emprendieron el duro camino de la clandestinidad y la lucha armada, y de los cientos que hicieron el sacrificio máximo en el esfuerzo por reivindicar los derechos de nuestro pueblo.

Al volver a la vida legal con nuestro propio nombre y nuestros símbolos, reiniciamos de inmediato nuestra búsqueda de la amplia alianza de las fuerzas populares y democráticas, ahora para enfrentar en la arena política al sistema bipartidista de AD y COPEI establecido para promover los intereses antipatrióticos del imperialismo y sus aliados nacionales. Durante las cuatro décadas siguientes, en confrontaciones electorales diversas, en el terreno de la lucha obrera y sindical, en los combates por los derechos del pueblo, y en la denuncia del sistema bipartidista, las y los comunistas procuramos la construcción de diversos formatos de alianza para avanzar hacia la derrota de ese sistema.

A lo largo de los años, este concepto ha variado de nombre y características, pero manteniendo su contenido; así por ejemplo el VII Congreso del PCV en 1985 usó la denominación «Amplia Conjunción de Fuerzas Democráticas y Progresistas», el XII Congreso en 2006 la llamó «Frente Amplio Nacional Patriótico», y en la arena electoral hemos usado en años recientes denominaciones como «Polo Patriótico» o «Alianza Patriótica». Pero en todos los casos, independientemente del nombre particular y de la forma concreta que se haya adoptado en correspondencia de las circunstancias de cada momento, la esencia de nuestra política se ha mantenido inalterable.

Esa continuidad a lo largo de las décadas se debe a que la política del Partido Comunista, tanto en este asunto como en general, es producto no de antojos momentáneos ni decisiones voluntaristas, sino de la reflexión, el debate interno y la elaboración colectiva orientada por el análisis materialista dialéctico. En cada caso, el PCV ha estudiado el juego de las contradicciones activas en la sociedad y la correlación de fuerzas existente en cada circunstancia, y ha identificado la contradicción principal de cada situación. Como resultado, el Partido ha diseñado una línea política orientada a la construcción del instrumento más propicio y efectivo para lidiar con esa contradicción principal del momento.

Nuestros intentos de construcción de alianzas han tenido diferentes grados de éxito y no siempre han sido bien recibidos por quienes no entendieron nuestras razones y nuestro proceso de decisión y análisis. La más polémica e incomprendida de esas construcciones fue la que en 1993, y por unos meses, nos llevó a apoyar el segundo gobierno Caldera. Para el PCV estaba claro que de lo que se trataba en ese momento era de contribuir a debilitar el sistema bipartidista y abrir las puertas a otras posibilidades en el futuro cercano, y, pese a la incomprensión que todavía subsiste, la historia ha demostrado que la decisión del Partido Comunista en ese caso fue la correcta.

Y en 1998, ese mismo procedimiento de análisis y construcción colectiva nos llevó a convertirnos en el primer Partido político que declaró oficialmente su apoyo a la candidatura presidencial de Hugo Chávez, una vez más dentro de una amplia alianza.

La composición de la alianza que hoy continúa apoyando al Presidente Chávez ha variado desde entonces; algunos de sus componentes originales se han ido y otros se han venido desarrollando y han cambiado cuantitativa y cualitativamente.

Pero 13 años después, el PCV sigue firme en su apoyo al actual gobierno, y no por conveniencia momentánea, oportunismo o fidelidad automática al líder, sino porque nuestro análisis de 1998, ha sido ratificado por tres Congresos sucesivos (el XI de 2002, el XII de 2006 y el XIII Extraordinario de 2007), por una Conferencia Nacional y por innumerables Plenos de nuestro Comité Central.

El XIV Congreso que hoy se inicia, se plantea entre sus tareas examinar la composición, las perspectivas de desarrollo y el alcance del «Frente Amplio Nacional Patriótico» de carácter antiimperialista y antimonopolista, con el liderazgo del Presidente Chávez, como instrumento político imprescindible en el momento actual para seguir avanzando hacia la liberación nacional.

Y este XIV Congreso también examinará la necesidad de ir construyendo dentro de ese Frente Amplio, junto a las fuerzas más consecuentemente comprometidas con la perspectiva socialista, un «Bloque Popular Revolucionario», que agrupe con visión estratégica, más allá de la lucha antiimperialista y la liberación nacional, a quienes nos proponemos la completa abolición del sistema de explotación del humano por el humano.

Hoy como siempre, en Venezuela y en todo el mundo, las y los comunistas estamos dispuestos a continuar contribuyendo, con entusiasmo y energía, a la construcción de alianzas con todas las otras fuerzas y organizaciones políticas y sociales comprometidas con la causa del progreso, la soberanía nacional, el desarrollo de la democracia y la justicia social.

¡Que cuente con nuestro firme apoyo quienquiera que comparta estos propósitos!. Que cuente con nuestra enemistad declarada quienquiera que se oponga al avance de nuestro pueblo!




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Emancipación y revolución mundial

In Actualidad, Opinión on 7 agosto, 2011 at 0:01

Luis Britto García


EL MUNDO SE DESCOLONIZA

Avanza el mundo entre conmociones que imponen las cadenas de la explotación y sacudidas que las fracturan. Las independencias son rupturas de vínculos con el explotador internacional; las revoluciones, aniquilación de órdenes impuestos por explotadores internos y sus aliados transnacionales. Emancipaciones y revoluciones son las grietas que rompen la trama de la explotación del hombre por el hombre: toda independencia aspira a ser Revolución.

Señalo siempre que la Conquista de América fue el mayor proceso de colonización de la Historia. Con las riquezas expoliadas se mantuvo la hegemonía de España durante dos siglos, y luego la de Europa sobre el mundo hasta fines del siglo XIX.

La Independencia de América fue asimismo el mayor proceso de descolonización del mundo.

El segundo gran proceso de descolonización se cumplió en el siglo XX, con la masiva emancipación política y en parte revolucionaria de Estados en Asia, África y Europa.

El tercer gran proceso emancipatorio y revolucionario de la Historia arranca ahora, abarca el planeta entero y afecta incluso a las potencias hasta hoy hegemónicas.

LAS CONDICIONES MADURAN

En esos tres grandes procesos liberadores concurren las mismas condiciones: 1) Debilitamiento coyuntural de potencias imperiales por pérdida de hegemonía o pugnas entre ellas 2) Forzada imposición asistemática de elementos o prácticas de la modernidad a países o estratos sociales dominados 3) Preservación o creación, dentro de los países o estratos sometidos, de culturas con alto grado de disonancia hacia las de las potencias hegemónicas 4) Masivas movilizaciones de clases o sectores sociales populares de los pueblos sometidos, en contra de la explotación y en defensa de sus especificidades culturales.

Todas y cada una de dichas condiciones se intensifican en el mundo contemporáneo:

1) Las potencias imperiales pierden hegemonía por el colapso del capitalismo, que les impone deudas públicas impagables, negación de todas las conquistas sociales de sus ciudadanos, crecimiento de la inflación, incremento de los impuestos y motorización de la economía mediante una producción armamentista que desemboca en guerras imposibles de ganar.

2) La imposición asistemática de elementos de la modernidad por las potencias hegemónicas a países del Tercer Mundo deriva en modernización deforme, signada por dependencia económica, intercambios desiguales, destrucción ecológica y depauperación masiva de poblaciones a las cuales se destruyeron sus medios tradicionales de vida sin ofrecerles inserción segura ni remunerativa en el sistema capitalista.

3) El Tercer Mundo, a pesar de la ubicua penetración cultural, preserva y crea elementos culturales que evitan que la inmensa mayoría de la población del globo se identifique con los valores y códigos de la modernización imperial.

4) Las clases y pueblos sometidos protagonizan hoy la más amplia movilización que haya ocurrido en la Historia en contra de la explotación y en defensa de sus culturas.

Así, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe optan democráticamente por gobiernos progresistas; el mundo islámico es un hervidero de movimientos contra las imposiciones imperiales y los gobiernos sumisos hacia ellas; las potencias emergentes muestran claras señales de independencia con respecto al G-7.
Pero incluso en países del bloque hegemónico como Inglaterra, Italia, Francia, España, Portugal, Grecia e Islandia irrumpen multitudinarias movilizaciones sociales contra políticas que arrojan la totalidad del peso del colapso financiero sobre los trabajadores, al tiempo que en Estados Unidos surgen graves indicios de intranquilidad social.

Como si no faltaran detonantes para esta vertiginosa situación, una crisis alimentaria disparada por el cambio climático y la especulación financiera de los monopolios agrícolas triplica y quintuplica el precio de los alimentos básicos y coloca a la humanidad entre la espada y la pared. Examinemos la Historia: gran parte de los movimientos revolucionarios fueron detonados por escaseces de alimentos, y la que ocurre hoy tiene carácter global.

El sistema colapsa: sólo la Revolución mundial evitará que arrastre con él al resto del planeta.

LOS IMPERIOS CONTRAATACAN

Los imperios amenazados por la radicalización de los pueblos en América Latina, Asia, África y en la misma Europa, responden con un recurso que la agrava: la multiplicación de agresiones militares en territorios cada vez más extensos y remotos.

Estos ataques intensifican los sentimientos culturales y políticos de rechazo de los pueblos invadidos, y son incosteables para agresores con arcas fiscales exhaustas por la crisis.

Los imperios quiebran.

Pues los países hasta ahora hegemónicos están en quiebra. Según el FMI, para 2011 la Deuda Externa de Francia equivaldrá al 99% de su Producto Bruto Interno; la de España al 74%, la de Alemania, al 85%, la de Italia, al 130%, la de Japón, al 204%, la del Reino Unido, al 94%, la de Estados Unidos, al 100% (World Economic Outlook; OECD, Economic Outlook). Son pasivos impagables, que es imposible cancelar devaluando monedas o aumentando impuestos, y que las dirigencias tratan de financiar eliminando las ventajas sociales de los trabajadores. Estados Unidos admitió en junio de 2011 que estaba a punto de declarar una moratoria de su deuda con China. En julio hubo complejas negociaciones para salvar el euro. Con razón casi todos los Estados en quiebra se agavillaron para saquear a Libia sus reservas monetarias y energéticas.

La declaración de una bancarrota fiscal de Estados Unidos llevaría consigo el desplome de la divisa sin respaldo que dicho país obliga a aceptar al resto del mundo como pago de sus obligaciones. Otro tanto podría suceder con un quebranto del euro, cuya salud no es ejemplar.

Repasemos la Historia Universal: casi todas las revoluciones de la Época Moderna fueron precedidas por bancarrotas fiscales que debilitaron y deslegitimaron a los Estados y los forzaron a solicitar sacrificios imposibles y consensos sociales problemáticos para conjurar el déficit.

Estos países en bancarrota se desvanecen también por la declinación demográfica: no tienen consumidores para sus productos, ni brazos para producirlos. Hacia el 2010 el mundo ronda los 7.500 millones de habitantes. Estados Unidos cuenta con 313.232.000 pobladores, toda la Unión Europea, con 501.259.840. Sus tasas de crecimiento poblacional son insignificantes. Más de las tres cuartas partes del incremento total de la población de la UE se debe a la inmigración. Sus economías dependen de ésta y de la tercerización de fuerzas laborales en el exterior: a ambas les niegan todo derecho; éstas pueden corresponder negándoles toda lealtad.

Como resultado de ello, el ejército de la primera potencia imperialista de la tierra está conformado esencialmente por mercenarios, reclutados mayoritariamente entre sus marginalidades excluidas: afroamericanos, hispanos y pobres. Los beneficiarios de las políticas del Imperio se niegan a luchar por él. El Imperio Romano cayó después de que sus ejércitos dejaron de estar integrados por ciudadanos y pasaron a depender de fuerzas mercenarias. La experiencia podría ser significativa para potencias que dependen cada vez más de la agresión militar.

La quiebra fiscal y demográfica de las potencias hasta ahora dominantes no implica que renunciarán en términos pacíficos a su hegemonía. Precisamente en un clima de bancarrota del Estado y proletarización de las clases medias surgieron los fascismos europeos, para tratar de reconquistar mediante la violencia racista las posiciones perdidas.

LA ENERGÍA FÓSIL SE AGOTA

En fin, el capitalismo en colapso, con su economía del consumismo, del derroche y del sobrecrecimiento del sector servicios, con sus maquinarias militares y su sistema de concentración de la población en megalópolis, está también irreversiblemente condenado por el acelerado e inminente agotamiento de las reservas de energía fósil que lo sustentan. Más del noventa por ciento de la energía que el planeta consume viene del petróleo y sus derivados; las potencias hegemónicas tienen muy pocas reservas naturales, y a nivel mundial ya ha sido alcanzado el tope de su producción. De ahora en adelante, la explotación petrolífera y gasífera sólo aportará rendimientos decrecientes antes de su agotamiento en un período que podría durar poco más de medio siglo. Estados Unidos es el mayor consumidor de hidrocarburos del mundo, y actualmente gasta en ellos unos 600.000 millones de dólares cada año. Su crisis fiscal podría impedirle continuar tales desembolsos.

Ante ello, intensifica las también incosteables guerras de saqueo de hidrocarburos, que a la larga plantearán una confrontación de magnitud global con las restantes potencias del planeta.

Los países imperiales pueden por poco tiempo reforzar y aplicar su preponderancia tecnológica en tales conflictos contra los países menos desarrollados, pero históricamente la sofisticación táctica ha fracasado contra la resistencia cultural y política popular. Así pasó en los grandes fiascos imperiales de Corea, Vietnam, Cuba, Argelia, Afganistán, Irak, Somalía, y en la presente agresión contra Libia, que se esperaba decidir en pocos días y que la resistencia de los patriotas podría convertir en descalabro para Estados Unidos y sus satélites de la OTAN.

EL MUNDO SE LIBERA

Existen los recursos científicos y tecnológicos para revertir esa maquinaria monstruosa hacia una civilización fundada en la conservación de la naturaleza, el aprovechamiento de las energías y recursos renovables y el reciclamiento de lo consumido. Pero así como el sistema no puede ganar sus guerras imperiales porque no entiende el funcionamiento social, económico y cultural de los pueblos que invade, tampoco se comprende a sí mismo lo suficiente como para emprender las reformas culturales, sociales y económicas que lo salvarían. Paralizado en su modelo predatorio que lo condena a buscar la ventaja propia en la ruina de todos, es incapaz de entender que la salvación de todos es la condición de la propia supervivencia.

Nunca como hasta ahora la amenaza nuclear ha sido tan insuficiente para garantizar que las plutocracias de un insignificante porcentaje de la población mundial se apropien de los recursos y del fruto del trabajo del resto de la humanidad. La Tercera Revolución, una prodigiosa era de cambios y movimientos renovadores, está en marcha.


[Fuente: CubaDebate]






Un cambio político no puede desembarazarse del trasfondo histórico-cultural

In Actualidad on 7 agosto, 2011 at 0:00

Tian Wenlin


A medida que se profundiza el caos en Medio Oriente y el norte de África, el “cambio político” se ha convertido en un tema candente. Las noticias del asesinato del líder de las fuerzas rebeldes libias, Abdul Fattah Younis, el pronto juicio de Hosni Mubarak y de Ali Abdullah Saleh, decidido a no entregar el poder en Yemen, demuestran que el cambio está más lejos que las expectativas de Occidente.

La política del mundo árabe tiene un misterio difícil de comprender para los occidentales. Tratemos de entenderlo con el cuento del “pavo”. La historia cuenta que un viejo beduino, al ver que le habían robado el pavo, dijo: “ahora estamos en el momento más peligroso”. Los hijos no estaban de acuerdo. Más tarde, se robaron el camello y también el caballo. El viejo beduino les dijo a sus hijos: “en el momento en que vieron que se podían llevar el pavo sin que nadie se quejara, entonces perdimos todo”. Este cuento refleja profundamente una mentalidad y una manera de reflexionar: si uno se muestra débil, rápidamente puede perderlo todo.

Una protesta política aparentemente normal, ¿por qué se convirtió en un conflicto violento de vida y muerte en algunos países? En principio, aquellos en el poder no consideran a la oposición como ciudadanos del país, sino más bien ven a los manifestantes como personas externas que quieren derrocarlos. En concordancia con esto, la oposición tampoco considera a las autoridades como sus líderes. Por ejemplo, frente a los ataques aéreos de la OTAN, los opositores al gobierno de Libia reaccionaron con un grito de “¡Viva Sarkozy!”, porque consideraban que Occidente los estaba ayudando a derrocar a la “dominación extranjera”. En otras palabras, algunos países continúan siendo esencialmente “países tribales”, en lugar de “estados-naciones”.

De hecho, debido a que la mayoría de los países árabes no han experimentado una industrialización, la estructura del país no está completa, y esto lleva al sectarismo, autoritarismo y otras “reglas ocultas”que juegan un papel importante. Ignorar este hecho e intentar aplicar un sistema de elecciones multipartidistas con separación de poderes, probablemente provocará que la competencia política caiga en los límites del tribalismo y el sectarismo, disminuyendo la cohesión nacional, aumentando la posibilidad de confrontación entre grupos étnicos y poniendo en riesgo la unidad nacional. Una democratización prematura es como un objeto de lujo que no se sabe disfrutar, sólo puede llevar a una situación de disputas en estos países y provocar el debilitamiento y decaimiento de la política.

En este sentido, la democratización de Irak se ha convertido en una advertencia. Luego de la guerra, Estados Unidos quiso hacer de él un “modelo de democracia en Medio Oriente”. Al diseñarle un sistema federal de gobierno y democracia parlamentaria, dio origen a un gobierno débil que no podía manejar la situación de inestabilidad.

En la actualidad, numerosos países árabes que se encuentran con disturbios, especialmente aquellos donde hay un gran sentido tribal y sectario, enfrentan un porvenir similar al modelo de distribución del poder en “mosaico” como Irak. Yemen ha entrado en una situación compleja de interrelación conflictiva entre el presidente Saleh, la oposición, las fuerzas tribales y los grupos terroristas. La política de un Saleh omnipotente ha terminado. Yemen probablemente pasará de ser un país con gobierno fuerte y sociedad débil, a tener un gobierno débil y una sociedad débil, lo que lo pone en el riesgo de “estado de cuasi-anarquía”. El caso libio es similar. Libia se formó a partir de la unión de tres áreas que en un principio eran independientes. Allí, las tribus constituyen la unidad social básica del país y poseen gran poder de influencia. Un estudioso estadounidense señaló que la lucha entre las fuerzas fieles a Gaddafi y los rebeldes, se trata en gran parte de un enfrentamiento entre tribus. Incluso en caso de que los manifestantes libios resulten victoriosos, será difícil realizar la democratización del país.

Asumir que sólo es un cambio de la centralización a la descentralización, los males a los que se enfrentan los países de la región son difíciles de curar. Casi un siglo de cambios políticos en los países árabes demuestran que no se puede desembarazar del trasfondo histórico-cultural, sobre todo si no hay cambios en las relaciones de producción. Los cambios políticos que aparecen con una aparente “marcha triunfal”, más tarde es difícil que no salgan del camino trillado y los deseos de miles de personas queden en el aire.


[Fuente: Diario del Pueblo]