Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Un deber ineludible para el G20

In Actualidad, Economía on 11 agosto, 2011 at 0:00

Zheng Xiwen

Las economías desarrolladas que emiten divisas de reserva internacionales deben ser capaces de asumir sus responsabilidades fiscales. El 1 de agosto, el callejón sin salida en que se hallaba la deuda de EEUU se abrió a última hora, después de meses de forcejeo partidista. EEUU podrá seguir pidiendo prestado en lo adelante, para evitar caer en impagos o cerrar agencias estatales.

Sin embargo, el tema de la deuda de EEUU está lejos de haber sido resuelta.

Según compromiso alcanzado a última hora entre los republicanos y los demócratas, el Gobierno de EEUU prometió recortar sus gastos a cambio de elevar el límite de deuda.

Para noviembre queda pendiente entonces el plan de reducción del déficit. Sin embargo, no es difícil ver que ninguno de los dos partidos tiene propuestas concretas específicas para aumentar los réditos del Gobierno, o ideas prácticas de cómo salir del atolladero de la deuda. El acuerdo actual es solamente un arreglo temporal para ganar tiempo. Cuando llegue la hora de definir los detalles fundamentales, el problema volverá a acaparar las primeras planas de los diarios.

Las cosas han cambiado mucho en el mundo en el siglo XXI. Hubo un tiempo en que el dólar era equivalente al oro, los bonos de Hacienda de EEUU se consideraban libres de riesgo y los activos del país se percibían como “refugio seguro”. Ahora, asombrosamente, el Gobierno de EEUU bien podría disponer de menos efectivo que el fabricante de los populares iPad e iPhone.

Según algunos informes, la cantidad de dinero con la cual cuenta el Gobierno de EEUU antes alcanzar el techo de la deuda es de unos $73.800 millones, cerca de $2 mil millones menos que las reservas de Apple inc., que ascienden a $76.200 millones en efectivo y acciones.

De hecho, EEUU no está solo en la lucha con el problema de la deuda. Algunos países de la Eurozona y Japón también están sufriendo por la misma causa. La deuda japonesa equivale a 200 por ciento de su PIB y sigue aumentando. Por su parte, la crisis de la deuda soberana en la Unión Europea no hace sino empeorar.

El G20 está llamado a desempeñar un papel fundamental, que permita a los países abordar la crisis financiera internacional de una manera cooperativa. Muestra de ello es la transformación del grupo en activo mecanismo económico global capaz de regular la gobernanza. De cara a las implicaciones globales que generan los problemas de la deuda de los países desarrollados, el G20 no debe hacer la vista gorda.

En la 6ta cumbre anual del G20 en Cannes, Francia, en noviembre próximo, el G20 deberá exhortar a EEUU y a otras potencias emisoras de de monedas de reserva internacional a adoptar políticas monetarias y fiscales responsables, para proteger los intereses de los acreedores y hacer esfuerzos comunes que garanticen una sólida base para la recuperación económica mundial.


(*) Zheng Xiwen es un analista de temas internacionales.

[Fuente: Diario del Pueblo]






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