Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Aplazada a diciembre la huelga del Hotel Tamarindos

In Actualidad, Comunicado, Laboral on 13 agosto, 2011 at 13:42

Sindicato de Trabajadores Unidos (STU)


En el día de hoy, el Comité de Empresa del hotel Meliá Tamarindos, de la empresa Sol Meliá, S.A., después de analizar y debatir los resultados de la huelga llevada a cavo los pasados días 23 y 24 de julio, hemos decidido aplazar el preaviso de huelga previsto para los días 13, 14 y 15 de agosto, para el próximo 31 de diciembre y el 1 de enero de 2.012.

Hemos destacar del debate y el analice lo siguiente:

1.-La presencias de los medios de comunicación: Radios, TV, que se han hecho eco de nuestras reivindicaciones.

2.- La participación de colectivos y organizaciones políticas (el movimiento 15 M, el Partido Comunista Canario, Guaguas Municipales, Coordinadora Canaria de Colectivos, así como distintos colectivos que a través de sus páginas web se han hecho eco).

3.- La participación de los compañeros y compañera que salieron y estuvieron en la huelga y no se dejaron amedrentar, defendiendo con honor, coraje y valentía las reivindicaciones y la readmisión de los seis compañeros despedidos.

4.- Hemos considerado que la problemática que hoy tenemos en el hotel Meliá Tamarindos, con el ERE encubierto, a través de un Plan de Viabilidad, no es mas que una estratagema de la empresa, de cara a tener el centro de trabajo con una plantilla reducida y ser más atractiva a la hora de vender; como ya se sabe en la isla de Gran Canaria, la empresa ha venido vendiendo los hoteles o a dejado de explotar los que tenía en régimen de alquiler. Esta practica de la empresa, a igual que otras que se viene dando en el sector para hacer descuelgue y no pagar las subidas salariales, lo único que persigue no es otra cosa que seguir aumentando sus beneficios. Esta misma practica se viene dando en otros sectores de la producción, como puede ser en el sector de la alimentación: Siasa o en el de Siderometalúrgica.

5.- Convocar una reunión con todos los que estén interesado y tengan algún tipo de problemática, ya se a en su sector, empresa, etc.

Para ello les convocamos para el próximo miércoles, días 17, de agosto, a las 19:00 horas en Dolores de la Rocha, 50, local del S.T.U., con objeto de cambiar opiniones y tomar acuerdo de acciones conjuntas.


Manuel Mederos
en representación del Sindicato de Trabajadores Unidos (STU)

Las Palmas de Gran Canaria, 12 de Agosto de 2011






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EEUU despedirá a 120.000 trabajadores del servicio de correos

In Actualidad, Laboral on 13 agosto, 2011 at 0:02

El servicio de Correos de EEUU (USPS, por sus siglas en inglés) planea suprimir 120.000 empleos, el 20% de sus trabajadores, y dar de baja los planes de pensiones y el sistema de salud estatal, según informó ayer The Washington Post. USPS en los cuatro últimos años ha acumulado pérdidas por valor de 20.000 millones de dólares (8.500 de ellos sólo en 2010) con un descenso del volumen de la correspondencia del 20%.

Este brutal recorte, que incluye dejar sin cobertura médica a los empleados que no sean despedidos, necesita la aprobación por el Congreso, en manos de la extrema derecha republicana. Los representantes sindicales han rechazado el plan con contundencia y advierten que se opondrán a cualquier intento de destruir el derecho a la negociación colectiva. El presidente de la Asociación Nacional de Carteros, Don Cantriel, dijo que “nos oponemos absolutamente” y añadió que “rechazamos salir del plan Federal de Asistencia de Salud“.

USPS, que en los últimos 10 años ha reducido en 212.000 el número de empleos y ya anunció que pretende cerrar 3.700 oficinas, afirma que precisa eliminar otros 120.000 puestos para el 2015 y plantea además de los acuerdos de baja negociados, eludir con la ayuda del Congreso las obligaciones suscritas con los sindicatos y realizar un considerable número de despidos.






Good Bye Capitalism!

In Actualidad on 13 agosto, 2011 at 0:01

Javier Parra


Sin apenas haberse empezado a recuperar de la crisis capitalista de 2008 el mundo se encuentra al borde de una recaída de descomunales proporciones que arrastrará a medio mundo y sin ningún tipo de duda cambiará el panorama político, económico y social del planeta.

Hace 20 años, con la caída del bloque socialista y el fin de la experiencia soviética, el bloque capitalista liderado por EEUU, con voceros como Fukuyama a la cabeza, anunciaban “El fin de la Historia” y la muerte de las ideologías, dando inicio a un mundo basado en la política y economía neoliberal que se imponía a las utopías tras el fin de la Guerra Fría.

Y así, durante casi una década, el más voraz neoliberalismo se expandía de norte a sur, aplicando sus recetas y saqueando los países de latinoamérica y el este de Europa, al tiempo que se encontraba con las primeras resistencias del movimiento antiglobalización; el primer foco de resistencia de la nueva era.

El cambio de siglo llegó con la quiebra de economías como la Argentina y con los primeros varapalos políticos para el neoliberalismo en países como Venezuela, precursor de una sucesión de levantamientos democráticos contra el neoliberalismo en la zona. Llegaba también con la implantación de la doctrina de la guerra preventiva tras el ataque a las Torres Gemelas.

Hoy ya no son los países del tercer mundo los que tienen que asumir las recetas de los organismos financieros internacionales para ser rescatados –es decir, para prolongar su agonía y aumentar su dependencia–. Ahora son países del llamado “Primer Mundo” como Irlanda, Grecia, Portugal, Italia, España, etc, poniendo en peligro la Zona Euro, con el dólar al borde del abismo y con EEUU al borde de la recesión.

El Estado del Bienestar es abolido definitivamente y los derechos laborales son conculcados como medidas indiscutibles para salir de la crisis, y mientras tanto China acelera el paso para convertirse en la primera economía mundial al tiempo que las resistencias al sistema se multiplican y se expanden como la pólvora en un primer mundo que saborea los últimos sorbos del festín neoliberal.

Tras el crack del 29 –en la que sólo la URSS salió indemne–, el capitalismo agonizante abrió paso a dos alternativas:

La de un corporativismo estatal totalitario en una economía dirigista, con la sumisión de la razón a la acción y un fuerte nacionalismo con componentes victimistas que dirigió la violencia hacia el supuesto enemigo marcado por los aparatos de propaganda.

Y por otro lado a la de un orden político basado en el control y la democratización de la producción por parte de los trabajadores, con un fuerte componente internacionalista.

La primera alternativa se implantó por la fuerza a través de golpes militares o de gobiernos sumisos a las corporaciones. La segunda se forjó con la lucha democrática de los trabajadores.

Poco menos de un siglo después nos encontramos ante algo más grave que el Crack del 29 y ya es posible discernir a los gobiernos sumisos, las derivas autoritarias, las leyes represivas, la consolidación de los estados policiales, la propaganda xenófoba, y por otro lado ya resuenan los gritos y los tambores de trabajadores, estudiantes y ciudadanos en general en lucha por la democracia y por sus derechos.

La victoria de unos frente a otros determinarán las alternativas locales o globales a la actual crisis capitalista. Hace un siglo las salidas fueron el fascismo y el socialismo. Quizá hoy haya a quien no les gusten los conceptos ideológicos, pero les guste o no la realidad será la misma y las alternativas al capitalismo agonizante serán sin duda una u otra, las queramos llamar como las queramos llamar.

En cualquier caso lo que parece claro es que estamos ante el cadaver en descomposición del mayor criminal de la historia del mundo: Good Bye Capitalism!


(*) Javier Parra es secretario del Partido Comunista de España (PCE) de Paterna (Valencia) y concejal de Empleo.


[Fuente: October Revolution]






Washington declara la guerra a su pueblo

In Actualidad, Economía on 13 agosto, 2011 at 0:00

Alejandro Nadal

En 1961 el presidente saliente Dwight Eisenhower pronunció un discurso de despedida y una famosa advertencia. En aquella ocasión previno sobre el poder desmedido del complejo militar-industrial. Según uno de sus más importantes biógrafos, Geoffrey Perret, el borrador del discurso preparado por Eisenhower contenía la frase complejo militar-industrial-congresional para marcar el papel negativo que desempeñaba el Congreso como correa de transmisión del poder de la industria militar. En el último momento, el presidente prefirió eliminar la referencia al Poder Legislativo para no irritar demasiado.

Hoy Eisenhower habría dejado la referencia al Congreso en su discurso. Y es que por fin el Congreso estadunidense ha declarado abiertamente una guerra contra el pueblo de ese país, obedeciendo los designios del 5 por ciento más rico de su población. Aunque, pensándolo bien, la guerra comenzó hace mucho.

El fetichismo reaccionario ha logrado imponer como verdad la idea de que la causa del descalabro fiscal en Estados Unidos está en los programas sociales, en especial el sistema de seguridad social. Ha conseguido que el pueblo estadunidense considere que los derechohabientes del seguro social sean considerados parásitos sociales, a pesar de que una parte importante de sus prestaciones está cubierta con sus contribuciones a lo largo de su vida laboral. Eso no importa: la ideología reaccionaria insiste en que los pensionados son como sanguijuelas que consumieron más de lo que podían pagar y dejaron de ahorrar para enfrentar su vejez. Ésa es la más grande mentira que el pueblo estadunidense ha terminado por aceptar.

La realidad es que el sistema de seguridad social en Estados Unidos siempre se ha mantenido con superávit. El seguro social se alimenta con recursos provenientes del impuesto FICA que es pagado directamente por los trabajadores estadunidenses. Si se consultan las cifras oficiales (www.socialsecurity.gov) se puede comprobar que entre 1984 y 2009 los derechohabientes pagaron dos billones (castellanos) de dólares al seguro social y al programa Medicare por arriba de lo que recibieron como prestaciones. Dependiendo de los supuestos sobre evolución demográfica, empleo y crecimiento del PIB, así como el nivel del impuesto sobre nómina (15.3 por ciento en la actualidad), el seguro social estadunidense permanecerá con números negros hasta 2025 o 2035.

¿De dónde provenían esos recursos? En 1983 Reagan nombró a Greenspan presidente de una comisión para la reforma del seguro social. Esa comisión recomendó un incremento del impuesto sobre nómina que generó enorme superávit. Pero esos recursos no se mantuvieron en el fideicomiso especial del seguro social, sino que fueron desviados al fondo de ingresos generales. A cambio sólo quedaron pagarés inservibles del tesoro. Atención: no son bonos del Tesoro, son simples pagarés carentes de valor.

Es decir, el seguro social no contribuye al déficit, sino que ha subsidiado constantemente al gobierno federal y ese subsidio ha sido superior a los dos billones de dólares antes mencionados. Si el gobierno no hubiera usado esos recursos habría tenido que aumentar su endeudamiento, lo que habría implicado mayor carga financiera. El cálculo oficial indica que se habrían erogado otros 800 mil millones de dólares por el peso de la deuda si el gobierno no hubiera usado los recursos del fondo del seguro social.

En pleno debate sobre el techo de endeudamiento, el presidente Obama indicó que si no se llegaba a un acuerdo sería imposible garantizar que los cheques del seguro social fueran pagados a los derechohabientes. ¿Cómo es que no había dinero para pagar esos cheques si el seguro social tiene en teoría un superávit? La realidad es que ese fondo sólo contiene los pagarés que el Tesoro estadunidense ha entregado al seguro social a cambio de los recursos que se han captado por las cotizaciones individuales retenidas como impuesto.

En otras palabras, el superávit del fondo del seguro social ha sido saqueado para cubrir el costo de mantener bajos los impuestos a los ricos, para pagar el costo creciente de las aventuras militares imperiales y, más recientemente, para pagar los astronómicos rescates para el sector financiero.

En otras palabras, los recursos del seguro social fueron objeto de un desfalco, de una gigantesca malversación de fondos mientras el pueblo de Estados Unidos veía televisión y rendía homenaje a sus héroes caídos en guerras sobre las provincias más lejanas del imperio. A Obama le tocó la explosión de esta bomba de tiempo sembrada en 1983. En lugar de denunciarla, ha preferido abrazarla. La reacción en el congreso no ha titubeado y aprovechó bien la oportunidad para comenzar a desmantelar el seguro social. Es una forma de enterrar el problema.

Dicen que las guerras tienen la ventaja de quitar las máscaras. Así se conoce al enemigo, porque en la batalla lo que importa son las acciones, no las palabras. Ahora el saqueo del siglo ha quedado al descubierto.