Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Posición de la Juventud Comunista británica sobre los disturbios en Londres

In Actualidad, Comunicado on 15 agosto, 2011 at 11:22

Liga de la Juventud Comunista (YCL)


La Liga de la Juventud Comunista apoya el llamamiento de la juventud de Londres por la justicia y por el futuro.

Condenamos la violencia generalizada y la criminalidad imprudente de las noches recientes, pero la entendemos como un producto directo del sistema capitalista, así como de la peligrosa inseguridad y precariedad que provoca en la juventud de hoy, acompañadas de un proceso de marginación y de un nivel de alienación sin precedentes.

Además, la forma caótica en la que los jóvenes están expresando su ira es sólo una consecuencia peligrosa de la propaganda que los medios burgueses hacen de las acciones de protesta de la “gente indignada” sin organización, convocados a través de medios sociales sin democracia, dirección ni orientación política clara.  Su mensaje es que la organización no es necesaria para el cambio y, por lo tanto, los sucesos de Londres son el reflejo de un individualismo sin perspectiva ni de clase ni de comunidad, desprovisto de toda responsabilidad social.

Está claro que la ira de los jóvenes se deriva de una serie de factores como la brutalidad policial, la reducción masiva del gasto público en la juventud y otros servicios, y una frustración general en un futuro con pocas perspectivas.

La YCL advierte que los recortes en el gasto público han tenido un impacto desproporcionado tanto en los jóvenes como en los grupos étnicos minoritarios.

Sin embargo, esta forma de protesta, promovida a través de los órganos del enemigo de clase, sofoca el desarrollo político de los jóvenes, en un momento en el propio sistema capitalista está en crisis profunda y que muchos dudan de su futuro.

La YCL sostiene que la política sin el marxismo-leninismo es como un viaje sin mapa.

La elección de los jóvenes de Gran Bretaña sigue siendo clara: ¡Socialismo o barbarie!


Mick Carty
Secretario General interino






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Chile: los estudiantes ponen al régimen contra las cuerdas

In Actualidad, Educación on 15 agosto, 2011 at 0:01

Ángel Guerra Cabrera

El presente año ha visto un florecimiento infrecuente de los movimientos populares por el número, dimensiones, diversidad de sus integrantes y veloz propagación geográfica transcontinental. Estos movimientos, casi siempre con gran participación juvenil no se sienten representados por las instituciones y los partidos políticos del sistema ni creen que estos puedan ofrecer solución a sus aspiraciones.

Lo que expresa este sentimiento es el agotamiento del capitalismo, en especial del capitalismo neoliberal en su etapa agónica; no únicamente como modelo económico sino como régimen político capaz de mantener con la democracia representativa un mínimo de consenso social. Al igual que en la puerta de El infierno de Dante, en la del modelo se anuncia: “abandonad toda esperanza”. Es la horrible tragedia a la que son arrojados millones de seres humanos, ahora en los países ricos como en los pobres, entre ellos infinidad de jóvenes, grupo con frecuencia educado pero sin apenas perspectiva de lograr una vida digna.

¿Pero no era Chile el ejemplo del éxito económico y social neoliberal, a seguir por América Latina? ¿El país más estable de la región? ¿El que mejor había hecho la tarea? Pues a las protestas sociales de los últimos años -la del pueblo mapuche destaca por no haber cejado un día en la pelea-, se añade un potente y prestigioso movimiento estudiantil que ya dura cuatro meses. Demanda la educación pública de calidad, con cabida para todos los niños y jóvenes, independientemente de su condición económica, sin fines de lucro, multicultural, bajo la responsabilidad del Estado y reconocida como un derecho en la Constitución.

La dictadura pinochetista asesinó a miles de luchadores sociales, aplastó a las organizaciones populares y conculcó los derechos alcanzados en siglos de brega por el pueblo y la clase obrera chilenos. Pero no pudo asesinar las ideas, la memoria histórica, las tradiciones de lucha. Para no ir más lejos, este gigantesco movimiento lo antecedió en 2006 el de los memorables pingüinos, estudiantes secundarios que, además de las demandas económicas también enarbolaron la defensa de la educación pública.

Una gran virtud de la actual movilización es agrupar con la misma demanda fundamental a virtualmente todo el estudiantado de secundaria, enseñanza técnica y universitaria, tanto de centros estatales como privados y llevar a cabo su lucha de la mano con el reconocido Colegio de Profesores y el apoyo de varios de los más importantes rectores. También haber ganado a los padres de familia, sindicatos y organizaciones populares, de modo que cuenta con un 80 por ciento de apoyo nacional según encuestas, ratificado por las cada vez más nutridas marchas que han organizado. Más de 100 000 personas en la última de ellas el martes 9 en Santiago acompañada de movilizaciones en todo el país.

Los jóvenes han tenido un capaz liderazgo en Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y los dirigentes de otras instituciones de educación superior y han procesado sus demandas y respuestas a las propuestas del gobierno a través de un sistema asambleario de consulta con las bases que asegura su unidad y firme respaldo a los líderes. Por su parte el presidente Piñera ostenta la más baja popularidad de un gobernante posterior a la dictadura -26 por ciento- y más bajos andan su partido y la oposición.

Bajo Pinochet y gobiernos posteriores la educación se convirtió en un suculento negocio: un universitario debe 30 mil dólares en créditos cuando egresa. Ahora bien, la demanda estudiantil implica un cambio radical al neoliberalismo a rajatabla chileno no sólo en el campo educacional. Reconocer la educación como un derecho humano en la Constitución y no un “bien de consumo”, como la califica Piñera, exige un vuelco conceptual en el Estado, que tendrá que financiarlo. Para lo que deberá elevar exponencialmente los impuestos a las empresas del cobre, o renacionalizarlo, como ya se reclama en pancartas levantadas en las manifestaciones.

Los estudiantes han sido duramente reprimidos y amenazados ominosamente sus dirigentes. Visto que el gobierno no los escucha, ahora proponen un plebiscito sobre su demanda. Hay una amenaza no tan velada de recrudecer la represión pero los estudiantes no olvidan su historia, el luminoso gobierno de Salvador Allende, acervo con el que concurren a una cita decisiva con la historia latinoamericana.


aguerra_123@yahoo.com.mx


[Fuente: La Jornada]






Desafíos a la capacidad de ajustes sistemáticos de EEUU

In Actualidad, Economía on 15 agosto, 2011 at 0:00

Yuan Peng


La crisis derivada del límite legal de la deuda pública de Estados Unidos, la consecuente rebaja de su calificación crediticia y la caída del mercado bursátil de Nueva York, han agravado la desconfianza de la comunidad internacional en lo que se refiere a la deuda soberana y las perspectivas económicas del país. Se está incrementando el riesgo de una nueva ronda de crisis financiera internacional. Sin tiempo para un respiro, la administración de Barack Obama se ve obligada a continuar sus arduos esfuerzos para enfrentarse al desafío histórico de salvar el mercado financiero y la economía nacional.

La aplicación de las “nuevas políticas” de Obama ha demostrado que al mandatario no le queda otro remedio que aplicar el cambio sistémico para resolver los problemas que encara la economía estadounidense. La economía deficitaria se ha convertido en una de las características inevitables de la hegemonóa económica de EEUU. Al parecer, Obama está consciente de lo difícil de la situación, pero sigue obstinadamente hacia un callejón sin salida.

La razón por la cual la administración de Obama continúa contrayendo empréstitos es que no tiene otra salida, ya que “ni el más ingenioso puede sacar algo de la nada”. Intenta elevar el techo de endeudamiento para continuar la financiación, animar la recuperación económica con más déficits y alcanzar gradualmente la meta de reducir los mismos. La esencia del problema del radica en en si EEUU es capaz de recuperar su economía y mantener un crecimiento sostenible sin contraer más empréstitos.

La clave del éxito es que Obama continúe sus nuevas políticas con el dinero que pide prestado para lograr, en corto periodo de tiempo, promover la economía, aliviar el desempleo y fortalecer la confianza, cumpliendo así una nueva ronda de reforma sistémica a mediano y largo plazos. Por el momento, no sobran las razones para adoptar una actitud optimista en este terreno. Al parecer, todavía faltan las condiciones necesarias para que Obama impulse exitosamente sus “nuevas políticas”.

EEUU ha pasado por dos reformas sistémicas en su historia. Una de ellas fue el movimiento progresista registrado de finales del siglo XIX a principios del siglo XX. Esta campaña resolvió los problemas aparecidos en el proceso de transmisión del capitalismo libre al capitalismo monopolista, tales como la industrialización, la urbanización, la monopolización y la internacionalización. La otra fue realizada en los años treinta y cuarenta, en la época de Franklin Delano Roosevelt, cuando éste impulsaba sus políticas destinadas a enfrentar los desafíos generales de la transición del capitalismo monopolista al capitalismo monopolista estatal. Los esfuerzos mancumunados de los republicanos y demócratas permitieron el exitoso desarrollo del movimiento progresista, aunque ambas partes recurrieron a diferentes medidas para alcanzar la misma meta. La absoluta autoridad que detentó Roosevelt durante sus 13 años en el poder garantizó los éxitos de sus políticas. Otra condición necesaria la constituyen las dos guerras mundiales, que contribuyeron a transferir las contradicciones, promover la economía y aumentar el empleo.

Obama se encuentra en una coyuntura diferente a la que predominó entonces. Está desconcertado por las enconadas luchas entre los republicanos y los demócratas y la polarización partidista interna. Le hace falta una base para lanzar una significativa reforma política, al encarar las múltiples contradicciones sociales, las demandas de distintas comunidades de intereses, el recorte del bienestar público, el incremento de impuestos y la rebaja de gastos públicos. Todo esto le impide a llevar a cabo la reforma a pesar de su ambición, para no hablar de sus escasas aptitudes. Los socios occidentales de EEUU se encuentran en una situación no menos difícil. Las economías emergentes están en desarrollo impetuoso y el sistema internacional está experimentando un cambio profundo, lo que dificulta la tentativa estadounidense de aprovechar el mecanismo internacional para trasladar las contradicciones. Lo más importante es que los esfuerzos por impulsar la economía mediante la guerra antiterrorista han resultado mucho menos efectivos. Las guerras de Afganistán e Irak no han contribuido a promover la economía sino que han impedido su desarrollo. Esta es la razón por la que Obama no ha tomado la iniciativa en la guerra de Libia. En los momentos cruciales, parecen insuficientes el prestigio personal de Obama, su capacidad para tomar medidas y su base política, premisas indispensables para una exitosa reforma.

En fin de cuentas, los problemas económicos a que se enfrenta EEUU son de carácter político. No pocas personalidades clarividentes de EEUU se preocupan por el destino de la hegemomía estadounidense. El sistema político estadoundense, caracterizado por las restricciones mutuas entre gobierno y congreso, la complementariedad bipartidista, la vitalidad social y el espíritu empresarial, que tanto llenan de orgullo al paísce EEUU, no ha servido, como otrora, de adecuada plataforma para emprender oportunos ajustes políticos, sino que más bien ha actuado como impedimento a la recuperación económica del país. ¿En qué terreno se dilucida entonces el desarrollo económico estadounidense? ¿Podrían los dos partidos cesar sus luchas para definir la correcta dirección del desarrollo? ¿Debería el pueblo estadounidense estar preparado para llevar una vida de austeridad que le permita superar la adversidad económica estatal? Estos serán los temas candentes de cara a los comicios de 2012.


[Fuente: Diario del Pueblo]