Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

No se puede reprochar la ayuda china a África

In Actualidad, África, Economía on 17 agosto, 2011 at 0:00

He Wenping


Recientemente la comunidad internacional ha puesto los ojos sobre la seria hambruna que está azotando el “Cuerno de África”, especialmente Somalia. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China hace unos días expresó que el gobierno destinará 90 millones de yuanes (aproximadamente 14 millones de dólares) de ayuda alimentaria de emergencia para asistir a los países afectados. Al mismo tiempo, el gobierno chino la mantenido comunicaciones bilaterales y con diferentes organismos de la ONU, como el Programa Mundial de Alimentos, para discutir la asistencia urgente a Somalia.

A principios de los años sesenta, el primer ministro Zhou Enlai durante su visita a África propuso los Ocho principios de ayuda china a África. Ese documento establece que, al ofrecer asistencia al exterior, China respetará la soberanía de los países afectados sin ninguna condición adicional y tampoco exigirá ningún tipo de privilegios. El 8 de noviembre de 2009, durante el discurso inaugural de la cuarta reunión de ministros de la Conferencia China-África en Sharm el-Sheij, Egipto, el primer ministro Wen Jiabao reiteró el compromiso: “La asistencia y el apoyo chino a África no ha tenido, ni tendrá nunca ningún tipo de condiciones”.

Frente a las claras políticas intervencionistas de los países occidentales luego de la guerra fría, que ataban la ayuda a la democratización, China subraya la no injerencia en asuntos internos y respeta el camino que los africanos han elegido para su desarrollo. China no impone ningún tipo de condiciones para la ayuda a África. Esto se debe a que China todavía tiene en su memoria la opresión a la que estaba sometida cuando era una semi-colonia (la interferencia occidental la privó de sus más preciados derechos al desarrollo y de disfrutar de sus propios recursos) y además todavía sigue enfrentando los retos y las lecciones que representan el desarrollo sin precedentes de los países en vías de desarrollo.

El éxito de las medidas tomadas en los últimos 30 años de reforma y apertura, no es una copia indiscriminada de ningún modelo de desarrollo económico o político occidental. Sino más bien, oponiéndose a la intervención de occidente, China ha recorrido un camino de desarrollo que es más adecuado a la situación del país. Sólo de esta manera se ha podido mantener la estabilidad política y social y, sobre estas bases, desarrollar la economía.

“Lo que tu no deseas, no se lo hagas a tu prójimo”. La diplomacia china respeta y cree plenamente en la capacidad de los pueblos africanos en encontrar vías de desarrollo que sean apropiadas a sus países, que ellos mismos conocen muy bien. Por eso no hay necesidad de un país extranjero que venga a “dirigir” o “interferir”. Las relaciones entre China y África se basan en la igualdad, el beneficio y el respeto mutuo, en una cooperación de desarrollo conjunto Sur-Sur.

Sin embargo, en los últimos años esta política “sin condiciones” ha sido el blanco de políticos, medios de comunicación y ONG occidentales, pues piensan que este principio en realidad es una forma de apoyo encubierto a los llamados “estados canallas”o “estados fallidos”, y no favorece a los países occidentales que quieren promover la democracia y los derechos humanos en África, a través de movimientos anti-corrupción y en contra de los regímenes autoritarios.

Esta acusación en un primer momento parece tener algo de verdad, pero al analizarla en detalles, vemos que se trata de un razonamiento un tanto forzado. A pesar de todo el esfuerzo que un país pueda hacer para desarrollarse, lo más importante que se debe tener en cuenta es que la “democracia”, los “derechos humanos” y un “buen gobierno” no son espejismos sobre la arena, y no se pueden volver realidad de un momento para e otro, sino más bien debe construirse sobre la base del desarrollo económico y la mejora del nivel educativo del pueblo, del estado de derecho y de una conciencia democrática.

Por esta razón, China ha ayudado al desarrollo en África a través de distintas actividades como el comercio (solo el comercio entre China y África en los últimos años ha representado el 20% del crecimiento económico africano) y la construcción de infraestructura a gran escala. Así se ha elevado el nivel de vida del pueblo, se ha reducido la pobreza y se ha capacitado al personal. Esto en realidad ha servido para sentar las bases económicas y de recursos humanos, necesarias para que la democracia y el buen gobierno se vuelvan una realidad en el continente. Al fin y al cabo, la elección de un camino de desarrollo para África está en la mano del pueblo africano.


(*) He Wenping es investigadora y directora de la oficina de investigaciones sobre África, perteneciente al centro de investigaciones de Asia Occidental y África de la Academia de Ciencias Sociales de China.


[Fuente: Diario del Pueblo]






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