Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Los Familiares de los Fusilados de San Lorenzo exigen al Papa que pida perdón a las víctimas del fascismo

In Actualidad, Comunicado, Represión on 19 agosto, 2011 at 12:49

Plataforma de Familiares de los Fusilados de San Lorenzo


Los Familiares de los Fusilados de San Lorenzo ante la visita del Papa Benedicto XVI a la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra estos días de agosto en Madrid, han exigido en una nota informativa, tras 74 años de impunidad, una condena explícita por la complicidad manifiesta de la Iglesia Católica con los miles de crímenes franquistas en Canarias y resto del estado español, así como una declaración pública de perdón de su máximo representante a las familias de las víctimas de la brutal dictadura fascista (definida por el Vaticano como “cruzada”) encabezada por el sanguinario general Franco.

En las Islas Canarias, la Iglesia Católica tomó partido en la represión premeditada y planificada por los militares golpistas, colaborando activamente en los meses previos al golpe de estado en la elaboración de las famosas “listas negras” de personas republicanas que posteriormente fueron fusiladas o desaparecidas, utilizando en muchos casos el secreto de confesión, delatando en cada parroquia a todos aquellos que consideraran sospechosos de tener ideas de izquierda o simplemente de haberse posicionado en defensa de la democracia.

Entre otros muchos casos, nombrar el caso del cura párroco de Arucas que, pistola en mano, abrió la puerta de la Iglesia de San Juan a los fascistas para colocar una ametralladora en el campanario y disparar contra este Ayuntamiento democrático, donde posteriormente desaparecieron a su alcalde y a 59 aruquenses republicanos en los pozos de este municipio norteño de Gran Canaria. También citar otro caso de clara colaboración con el genocidio franquista protagonizado por el capellán militar que, en el campo de tiro de La isleta, daba el tiro de gracia a los fusilados tras impartir la extremaunción.

Estos miles de crímenes y brutales torturas fueron cometidos contra un pueblo canario que apenas opuso resistencia al golpe fascista, donde no se dieron casos de guerra declarada como en otros puntos del estado. Sólo se trataba de seguir las directrices de una oligarquía compinchada con militares y falangistas, para acabar con la vida de cualquiera que defendiera los derechos de la clase trabajadora y la legalidad republicana.

Los Familiares de los Fusilados de San Lorenzo hacen suyas y se suman a las declaraciones de la Plataforma Contra la Impunidad de los Crímenes del Franquismo, respecto a la colaboración de la Iglesia con la dictadura y sus crímenes que perduró después de 1939 adoptando múltiples formas:

– Proporcionando buena parte de la base teórica e ideológica del Estado totalitario, el llamado nacionalcatolicismo.

– Haciendo uso y abuso del monopolio ideológico en el sistema educativo, dando a éste un carácter adoctrinador, acientífico, castrador, aberrante, idólatra y sexista.

– Colaborando activamente con el estado policial y el control social en múltiples aspectos de la vida cotidiana, ejerciendo una función esencial en el sistema de denuncias y avales, así como de guardianes de la moral pública y privada.

– Formando parte de comisiones de depuración de funcionarios y profesionales, comisiones de censura artística y de publicaciones, de elaboración de listas de libros prohibidos…

– Las congregaciones religiosas y capellanes de prisiones tuvieron un importante cometido en la represión carcelaria, asumiendo competencias anteriormente ejercidas por el cuerpo de funcionarios de la República, y en especial por el de funcionarias de prisiones creado por Victoria Kent, que caracterizó el vejatorio trato recibido por las presas políticas y sus hijos.

– La Iglesia (como otras muchas instituciones y empresas privadas) se benefició materialmente del trabajo forzado de presos políticos por medio, fundamentalmente, del llamado Patronato de redención de penas por el trabajo.

– Miembros de la Iglesia tuvieron un papel central en el robo de niños, no sólo arrebatándolos a las presas en la posguerra inmediata, sino que también empieza a conocerse el fenómeno del robo de niños en hospitales durante los años 60 y 70 (y lo que se sabe a día de hoy parece ser sólo la punta del iceberg).

Los familiares de los fusilados han manifestado que esta visita del Papa a Madrid, puede ser un buen momento para pedir perdón a las víctimas del franquismo y al conjunto de la sociedad canaria y española. Lo que significaría un consecuente y verdadero mensaje evangélico, posicionándose al lado de quienes sufrieron en sus carnes la crueldad del fascismo.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados.” (Mt. 5, 6)






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UGT y CCOO ofrecen al gobierno «moderación» salarial por más años

In Actualidad, Economía, Laboral on 19 agosto, 2011 at 12:29

Dejada atrás toda vergüenza y consumada su traición por treinta monedas de plata (26 millones de euros en la última tacada), UGT y CCOO ofrecen ahora los salarios de los trabajadores del Estado español en el altar de la crisis capitalista. En una carta enviada ayer al presidente del gobierno español, ofrecen mantener «una senda de moderación» en los salarios para «contribuir a contener los precios». Y por supuesto, nada de movilizaciones.

Toxo y Méndez muestran su disposición a ampliar el periodo de vigencia del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) firmado en febrero del año pasado y que fijaba una moderación salarial para los años 2010, 2011 y 2012.

Lo que ambos burócratas se niegan a reconocer, al igual que sus amos de la patronal, es que cuanto menores sean los salarios y más se «moderen», menos consumo habrá y más se agudizará la crisis. Pero a ellos se les da igual.

Asumiendo las fracasadas tesis neoliberales de adelgazamiento del Estado, los jefes de CCOO y UGT arguyen también la necesidad de «acometer reformas para mejorar el uso de los recursos públicos mediante la eliminación de gastos superfluos y la reducción de duplicidades entre Administraciones«.

La carta de los sindicatos subvencionados llega la víspera de que el Consejo de Ministros extraordinario de hoy apruebe, según ha anunciado el gobierno, medidas para lograr 20.000 millones de ahorro hasta final de año, entre ellas el recorte del gasto farmacéutico. Además, el ejecutivo español tiene previsto aprobar la semana próxima una nueva modificación de los contratos temporales y el adelantamiento a septiembre de la regla de gasto que debe pactar con las comunidades autónomas.






A 40 años del fin de Bretton Woods y del origen del caos financiero

In Actualidad, Economía on 19 agosto, 2011 at 0:01

Marco Antonio Moreno


La rebaja en la calificación de crédito para Estados Unidos ha llegado en un momento particularmente delicado que nos ayuda a comprender la actual pandemia financiera, el colapso monetario, y la contracción global en marcha. Si la semana pasada recordábamos el cuarto aniversario de la crisis subprime que desató la actual crisis financiera, hoy debemos recordar el fin del acuerdo de Bretton Woods decretado por Richard Nixon el 15 de agosto de 1971 y que constituye el origen del actual desorden financiero mundial.

Bajo el régimen de Bretton Woods, todas las monedas estaban vinculadas al dólar, el que a su vez estaba atado a un precio fijo en oro. Los bancos centrales tenían el derecho de convertir sus tenencias de dólares en lingotes de oro, a razón de 35 dólares la onza. Pero para 1971, en medio de las dificultades económicas producidas por la guerra de Vietnam, Estados Unidos decretó la inconvertibilidad del dólar en oro, y cerró la ventanilla de cambio a los banqueros centrales del resto del mundo. Con esto llegó la era del papel moneda, del dinero fiduciario, de las tasas de cambio flotantes que alentaron la especulación y la concentración de la riqueza.

El colapso del sistema de Bretton Woods, que alcanzó a durar 27 años, marcó la primera quiebra de Estados Unidos, que, sin embargo, fue perfectamente camuflada por el derecho autogenerado por Estados Unidos de imprimir dólares. Con esta fórmula, Estados Unidos se otorgó el derecho de cubrir todos sus déficit con dólares e inundar de dólares tanto el sistema financiero como a los bancos centrales del mundo. Se calcula que en la actualidad el 60% de las reservas de divisas de los bancos centrales están en dólares, lo que acrecienta el nerviosismo de estos países con la debilidad manifiesta del billete verde.

El fin del sistema de Bretton Woods y la adopción de los tipos de cambio flotantes no fue la panacea para la estabilidad económica. Este quiebre tuvo una serie de efectos colaterales que alentó la especulación masiva y marcó el deterioro de la economía real. Bajo el sistema de Bretton Woods había estrictos controles de capital diseñados para proteger el tipo de cambio fijo, algo que se hizo innecesario con los tipos de cambio flotantes. La extinción de estos controles permitió el masivo aumento de los flujos de capital que comenzaron a desplazarse por el mundo a un ritmo cada vez más vertiginoso y con el sector financiero ganando cada vez más espacio en cada una de las etapas, mientras relegaba el capital productivo a lugares de menor importancia. No es extraño que mientras en este período los salarios relativos de los trabajadores productivos se mantuvieron estables, los salarios de los profesionales vinculados al sector financiero experimentaron constantes aumentos.

Tampoco debe ser extraño constatar que el período de 1945-1971 es uno de los más estables de la historia económica, dado que no existieron burbujas de activos ni grandes crisis financieras como las que se han registrado en los años 80 y 90 del siglo pasado y en los primeros años de este siglo. El mayor registro de pérdidas se registró en 1957 cuando el índice de Wall Street se deslizó un 14,1%. La existencia de una paridad con respecto al oro permitía economías más estables dado que los gobiernos podían hacer ajustes discrecionales (o devaluaciones competitivas) con el tipo de cambio, para mejorar sus exportaciones.

La actual rebaja en la calificación de crédito para Estados Unidos no es una sorpresa, es simplemente la constatación de la decadencia del billete verde y de la quiebra Estados Unidos que esta vez no tendrá mecanismos para evitarla. El final de la era post Bretton Woods no hace más que dar cuenta de este declive económico del cual da cuenta el estado actual de toda la economía mundial.


[Fuente: El Blog Salmón]




La OTAN de espaldas a su misión

In Actualidad, África on 19 agosto, 2011 at 0:00

Thierry Meyssan


En 150 días de bombardeos, la OTAN ha arrasado gran parte de la infraestructura libia sin obtener por ello el menor resultado definitorio en el plano militar. Este fracaso es el resultado de su falta de reflexión estratégica previa. La OTAN creyó poder aplicar en Libia los protocolos preconcebidos para otros escenarios y se encuentra ahora sin respuestas ante un caso particular. La mayor alianza militar de la historia mundial, la misma que había sido concebida para enfrentar a la URSS y que soñó después con convertirse en el gendarme mundial, no logra llenar el nuevo papel que pretende asumir.

La diferencia entre una victoria y una derrota militar se define según los objetivos previamente definidos por el propio beligerante. En el caso de la intervención militar de la OTAN en Libia, existía un mandato de la ONU –garantizar la protección de la población civil– así como un objetivo, también oficial aunque ajeno al mencionado mandato: cambiar el régimen político del país.

Al cabo de casi 150 días de guerra, la OTAN no ha logrado desequilibrar las instituciones libias. Si se tiene en cuenta la enorme diferencia que existe entre las fuerzas de ambos bandos, no queda otro remedio que admitir el fracaso militar y plantear ciertas interrogantes sobre la estrategia aplicada.

La OTAN partió de un análisis erróneo según el cual las tribus del este y del sur de Libia, hostiles a Muammar el-Kadhafi, no tendrían mayores dificultades para tomar Trípoli si disponían de apoyo aéreo. Sin embargo, esas mismas tribus interpretaron los bombardeos como una agresión extranjera y se pusieron del lado del «Hermano Guía » para rechazar «la invasión de los cruzados».

A partir de entonces, la OTAN sólo ha podido contar con dos fuerzas terrestres: los 3 000 soldados que seguían al general desertor Abdel Fatah Yunes y los cientos, quizás miles, de combatientes árabes provenientes de las redes del príncipe saudita Bandar Ben Sultan, también conocidos como la «nebulosa Al-Qaeda».

A raíz del asesinato del general Yunes, ultimado en condiciones particularmente atroces por los yihadistas de Al-Qaeda, se ha producido un derrumbe de las fuerzas rebeldes ya que los soldados de Yunes decidieron unirse al coronel Kadhafi para combatir contra Al-Qaeda y vengar la muerte del general. El mando operativo recayó en Khalifa Haftar, o sea bajo las órdenes de las fuerzas especiales de la CIA. Ante la urgencia, la agencia no ha vacilado en recurrir al reclutamiento de cualquier tipo de personas, incluyendo el uso de niños-soldados.

Este ejército improvisado, cuyos efectivos fluctúan constantemente, anuncia una victoria cada dos días, cuando en realidad no hace más que acumular derrotas. En cada batalla se reproduce el mismo guión: Los bombardeos de la OTAN obligan a la población a abandonar sus casas. Las fuerzas rebeldes se lanzan entonces sobre la localidad en cuestión y anuncian que han ganado terreno. Pero es en entonces que comienza la batalla. El ejército libio entra en la ciudad, acaba con los rebeldes y la población regresa a la localidad parcialmente destruida.

La OTAN pudiera dar a la resolución 1973 una interpretación aún más amplia y considerar, aunque ese texto prohíbe explícitamente el despliegue de fuerzas terrestres, que es legítimo proceder a dicho despliegue si su objetivo es «proteger a los civiles». Pero tendría que enfrentarse entonces a un pueblo armado hasta los dientes y dispuesto a luchar. Y es que la Jamahiria ha entregado un fusil automático Kalashnikov a cada adulto y ha establecido un sistema popular de distribución de municiones. Si bien la población libia carece seguramente del mismo nivel de entrenamiento que los soldados de la OTAN, el hecho es que cuenta con una evidente superioridad numérica y está además dispuesta a soportar grandes pérdidas, mientras que los soldados de la OTAN no están dispuestos a dar la vida por la toma de Trípoli.

Desde el comienzo mismo del conflicto, los estrategas del Pentágono estimaron que nada de lo anterior era relevante en la medida en que son ellos quienes disponen de lo que creían el elemento más importante: la supremacía aérea.

Esa doctrina, indiscutida en Estados Unidos, ha ido extendiéndose por las academias militares de los Estados miembros de la OTAN, donde era anteriormente objeto de severas críticas. Tiene su origen en las enseñanzas que el general Giulio Douhet sacó de la guerra italo-otomana, o sea la guerra de Libia de 1911. En aquel entonces, los italianos realizaron el primer bombardeo aéreo de la historia, en Trípoli. Aterrado ante la nueva arma, el Imperio Otomano cedió sin combatir. Las tropas italianas entraron en Trípoli sin disparar un solo tiro y Douhet llegó a la conclusión de que era posible ganar una guerra sólo con la aviación. Conclusión falsa ya que confunde el hecho de haberle quitado a los otomanos la posesión de Libia con la posibilidad de controlar el país. Los verdaderos combates vinieron después, cuando se produjo la insurrección popular libia.

Algunos no están lejos de creer en la existencia de una maldición libia. En todo caso, es precisamente en tierra libia que se está reproduciendo el mismo error conceptual exactamente un siglo más tarde. El predominio aéreo ha permitido arrancarle a la Jamahiria la representación legal del país y ponerla en manos del Consejo Nacional de Transición, lo cual carece de importancia en el terreno. Para lograr controlar el país, la OTAN tendría que recurrir a sus propias fuerzas terrestres y, al igual que hicieron los italianos en los años 1912-1914, tendría que exterminar a más de la mitad de la población de Trípoli, lo cual está bastante lejos de coincidir con el contenido de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU.

La OTAN había planeado hasta ahora su campaña de bombardeos en función de la doctrina de Douhet y de las mejoras que se habían incorporado a esta, como la teoría de los 5 círculos de John A. Warden III, que ya se había aplicado en Irak. Dicha teoría estipula que el objetivo de la selección de los blancos no debe ser la destrucción de las fuerzas armadas enemigas sino paralizar sus centros de mando, sobre todo mediante la eliminación de los medios de transmisión y de circulación.

La OTAN descubre entonces que la Jamahiria libia no es un lema propagandístico sino una realidad. Los Congresos populares gobiernan el país y Muammar el-Kadhafi redujo la mayoría de las administraciones a su más simple expresión. No hay aquí grandes y poderosos ministerios, sólo pequeñas oficinas. Los ministros no son personalidades de primer plano sino más bien jefes de equipos. El poder está en manos de los consejeros que rodean a los ministros y que son seleccionados únicamente según sus capacidades. El poder se encuentra así diluido y parece imposible saber quién lo ejerce. Lo que fue un verdadero rompecabezas para los hombres de negocios que venían a Libia y que trataban de hallar a los interlocutores adecuados se convierte ahora en un enigma para los estrategas de la OTAN: ¿A quién hay que matar? En 5 meses de bombardeos no han podido hallar la respuesta.

La única cabeza que sobresale es la de Muammar el-Kadhafi. La alianza atlántica está obsesionada con él. ¿No es el padre de la Nación? Eliminarlo sería destruir el principio de autoridad en la sociedad libia. Esta se vería instantáneamente «iraquizada» y caería en el caos. Sin embargo, contrariamente al precedente iraquí, la estructuración tribal y la organización horizontal del poder se mantendrían. Viéndose incluso desgarrada por los conflictos internos, la población libia seguiría siendo una entidad orgánica ante la invasión extranjera. No se resolvería ningún problema militar y, para colmo, la nueva situación acabaría con toda forma de delimitación del teatro de operaciones. La guerra se extendería inevitablemente tanto por el norte de África como en el sur de Europa. Matar a Kadhafi sería, en definitiva, la peor de las opciones.

Al no contar con una estrategia conveniente ante esta situación, la alianza atlántica recurre a los viejos reflejos de la cultura militar estadounidense, aplicados en las guerras de Corea y de Vietnam: hacer la vida imposible para la población para que esta abandone a su «Guía» y lo derroque. Para ello, la OTAN reforzó el bloqueo naval desde el comienzo del Ramadán para así cortar el suministro de gasolina y de alimentos, está bombardeando las centrales eléctricas y las instalaciones de distribución de agua, está destruyendo las cooperativas agrícolas, los pequeños puertos pesqueros y los mercados populares.

En otras palabras, la OTAN está haciendo exactamente lo contrario al mandato que le otorgaron el Consejo de Seguridad de la ONU y los diferentes parlamentos de los Estados miembros: en vez de proteger a la población ante la amenaza de un tirano, la OTAN está aterrorizando a los civiles para que se rebelen contra el líder que respaldan.

Esa estrategia podría durar hasta el fin del Ramadán. La OTAN tendrá entonces otras 3 semanas para tratar de lograr una victoria significativa antes de que suene la campana: el 19 de septiembre, día en que la Asamblea General de la ONU debe reunirse en Nueva York. La Asamblea General pudiera entonces pedir explicaciones sobre la operación en marcha y, ante la demostrada incapacidad del Consejo de Seguridad para restablecer la paz, pudiera decidir imponer sus propias recomendaciones.

En previsión de la reanudación de los combates terrestres que puede producirse a principios de septiembre, la OTAN está armando a los sublevados de Misurata y está tratando de limpiarles la carretera que tendrán que utilizar para tomar Zlitan. Al negarse Francia a entregarles armas una vez más, Qatar ha enviado un avión para realizar las entregas, a pesar del embargo decretado por la ONU. Durante la noche del 8 al 9 de agosto de 2011, la OTAN limpió la colina de Majer, elevación que pudiera servir de posición avanzada para la defensa de Zlitan. La OTAN bombardeó granjas y tiendas de campaña que albergaban a unas 20 familias de personas desplazadas por la guerra, dejando un saldo de 85 muertos entre los que se cuentan 33 niños.


(*) Thierry Meyssan es un intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).


[Fuente: Voltairenet.org]