Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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“El Gran Dictador” y neonazismo actual en Europa y Estados Unidos (2)

In Actualidad on 29 agosto, 2011 at 0:01

Manuel Trujillo Artiles
[Pollo de la Barranquera 1º]


De ese gran pensamiento nos trae hoy lo siguiente:

 Un millón trescientos mil civiles asesinados en Irak tras la invasión  yanqui, 57 mil 200 desaparecidos en los últimos 25 años en Colombia,  Afganistán 53.000 civiles muertos, la cifra de muertos civiles en Pakistán, por los aviones no tripulados yanquis, pueden sobrepasar de quince mil según informes pakistaníes, en  Libia hasta ahora van más de 850 muertos y 4580 heridos por los ataques salvadores y humanitarios de la OTAN. En Colombia se consideran hay más de 4 millones 500 mil desplazados y despojados de sus tierras, son más de cien mil aborígenes asesinados en la región sur del continente, sobre todo en Chile, Perú, Brasil, Panamá, Colombia. En Haití 8.7 millones, viven en condiciones de necesidades desesperadas y dependencia de la ayuda humanitaria según UNICEF.

Estados Unidos cuenta con 47,4 millones de pobres, siete millones más de lo anunciado en septiembre por la Oficina del Censo, que ha revisado algunas de las variables de sus estadísticas como el incremento de los costes médicos.

Los estadounidenses mayores de 65 años en todos los grupos demográficos experimentaron el mayor incremento, que se duplicó al 16,1 por ciento, esto se debe al alza de los costos médicos y de otros rubros. Según el Censo, un 26 por ciento de los indios americanos, un 25 por ciento de los afroamericanos y un 22 por ciento de los hispanos vivieron bajo los índices de pobreza entre 2005 y 2009, mientras la media nacional se sitúo en un 13 por ciento.

A finales del año 2007 el ministerio de Agricultura de Estados Unidos publicó un informe donde advertía que 35 millones de ciudadanos, casi trece millones de niños pasaron hambre en el 2006. Es un dato escalofriante en un país que pretende ser el más rico y poderoso del planeta. Por eso, perder el trabajo o caer enfermo es, cada más sinónimo de caer en la pobreza, tal vez de la definitiva marginación social.

Según el propio Buró del Censo Norte americano, en 2007 el número de pobres se acercaba los 40 millones de personas, muchas de ellas hacinadas en peligrosos ghettos urbanos y en las zonas degradadas de las grandes ciudades. La Sanidad es otro problema despiadado. En todo el país hay unos 45 millones de personas que no tienen acceso a la sanidad. Hay situaciones desesperadas, en el Estado de Oregón, por ejemplo, se organizó un sorteo (una lotería) para conceder 10,000 seguros médicos gratuitos, aunque, solos en ese Estado, hay más de 600 mil personas sin ningún tipo de cobertura sanitaria. La cifra del 15% de la población sin cobertura médica, o unos 47 millones de personas. El modelo sanitario de estados Unidos es nefasto y lo más lamentable es que país más fuerte de la tierra se gaste elevadísimo presupuestos en partidas como las militares y tantos años el capitalismo no se ha preocupado por disponer de un buen sistema de salud, de cobertura universal y gratuita de libre accesibilidad como existe en la Unión Europea.

MIL BASES MILITARES Y UN SIGLO DE TERROR EN AMÉRICA LATINA

Por ejemplo, el mismo gobierno norteamericano no oculta que sigue teniendo casi 1,000 bases militares regadas por casi toda nuestra Madre Tierra, en cuyos sitios de asientos esas bases militares cuentan cada una con centenares aviones artillados con armas mortíferas, barcos de guerra de la misma  naturaleza, decenas o centenares de miles de soldados u hombres, todos “listos para atacar en cualquier rincón oscuro del mundo”, según las concepciones mortales y siniestras de George Walker Bush.

¿Cuántos centenares de millones de dólares diarios le cuestan a Estados Unidos mantener estas bases militares, incluyendo el centro de torturas de Guantánamo, robado a Cuba desde 1903?

Ese mismo Senado yanqui y el expresidente George Walker Bush confesaron públicamente que entre marzo del 2003 y marzo del 2007 la agresión militar y matanza de centenares de miles de seres humanos en Irak le había costado 755 mil millones de dólares al gobierno de Estados Unidos.

¿Qué cantidad de billones de dólares le han costado al Estado Federal Norteamericano las agresiones ya de casi 30 años a Afganistán y Pakistán? ¿Cuántos seres humanos han matado allí y en qué porcentaje han destruido la economía, el medio ambiente en general, los recursos naturales y culturales de estas naciones asiáticas, con el pretexto de perseguir a los talibanes, a Osama Bin Laden y a los “comunistas”?

Según algunos especialistas en el tema del gobierno imperialista yanqui, entre otros Luis Suárez Salazar, autor de “Un Siglo de Terror en América Latina”, el régimen gubernamental de Estados Unidos ha protagonizado casi 300 agresiones e invasiones militares en América Latina, África y Asia, mediante las cuales ha matado a más de 23 millones de seres humanos, robado colosales cantidades recursos naturales y financieros, e impuestos tiranías militares mortales como las que hubo, por ejemplo, en Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, Cuba, República Dominicana, Haití, Venezuela, Colombia, Chile, Bolivia, Ecuador, Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, etc.

Ha quedado evidenciado con estas agresiones e invasiones militares que el Pentágono (Ministerio de Guerra o agresiones), la Central de Inteligencia (CIA) y el gobierno norteamericano invaden un país, como Irak, por ejemplo, y detrás de los militares van los integrantes de los Clubes Bush, Clinton, Rockefeler, etc., para apoderarse ellos, estos clubes, de los recursos petroleros y otros recursos naturales y culturales. Es decir, el Estado Federal de Estados Unidos gasta centenares de miles de millones de dólares en estas agresiones militares (dinero de los contribuyentes estadounidenses), mientras los oligarcas, propietarios de empresas trasnacionales petroleras de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, etc., se apoderan de las riquezas mencionadas.

¿Cómo saldrá el imperialismo yanqui de esta nueva crisis general del capitalismo parasitario, decadente y ya podrido ante la Humanidad que busca alternativas para cambiarlo?

Otro país imperialista que tiene una deuda pública enorme es Japón. Debía, al 2009, la bicoca de  2 billones 135 mil millones de dólares. Al ocurrir el tsunamii mortal de hace pocos meses, la situación económica-financiera se les ha complicado.

Francia, también país imperialista agresor, asimismo tiene una deuda pública de 5 billones 2l mil millones de dólares. En Francia, en Grecia, en Turquía, y otros países capitalistas europeos, sus crisis económicas y financieras internas han sido dramáticas en los últimos meses.

A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de 30 años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y “expertos” varios.

Población mundial: 6 800 millones, de los cuales

· 1 020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)

· 2 000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)

· 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)

· 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)

· 1 600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)

· 2 500 millones sin sistemas de drenajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)

· 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)

· 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)

· 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como sirvientes (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)

· Entre 1988 y el 2002, el 25 % más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92 %, mientras que el opulento 10 % más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1 % de la riqueza mundial. El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.

· Solo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70 % de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y el 2002 del 10 % más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.

Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social.

Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres.

Hegel decía: “Lo único que aprendemos de la historia es que nunca aprendemos de la historia”.

En cambio, Chesterton afirmaba: “La desventaja del que no conoce el pasado es que no conoce el futuro”.

Y Santayana declaraba, precisamente hace un siglo: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.

Va seguir……

¡¡¡LIBERTAD PARA LOS CINCO HEROES CUBANOS PRESOS EN LAS CARCELES DE LOS ESTADOS UNIDOS POR LUCHAR CONTRA EL TERRORISMO!!!

Saludos Republicanos,


La Habana,  24-08-11


 “El Gran Dictador” y neonazismo actual en Europa y Estados Unidos (1)






No a la intervención en Siria

In Actualidad on 29 agosto, 2011 at 0:00

Editorial de
Diario del Pueblo


Ahora que parece cercano el fin de la crisis en Libia, no es de extrañar que los ojos del mundo se concentren en Siria. El país de Asia occidental ha experimentado turbulencias similares desde mediados de marzo, y ya se especula en el sentido de que la victoria de la oposición libia otorgará nuevos impulsos a las protestas contra el Gobierno de Siria, lo que a su vez se traducirá en un incremento de las tensiones regionales, propiciando que las potencias occidentales adopten medidas más drásticas contra Damasco.

La pasada semana, EEUU y los países europeos intensificaron las sanciones contra Siria y sus llamamientos a la renuncia del presidente sirio, Bashar Al-Assad. También han tratado de buscar una resolución de condena al régimen de Al-Assad en Naciones Unidas.

Todas estas medidas, que parecen similares a las adoptadas por Occidente antes de lanzar su intervención militar contra Libia, han despertado la preocupación de que Siria pronto podría correr la misma suerte del país norafricano. De ser así, la región no hará más que hundirse en un torbellino de inestabilidad prolongada.

En comparación con Libia, aunque mucho más pequeña en tamaño, Siria tiene una población tres veces mayor. Meses de intervención militar en Libia, dirigida por las potencias occidentales, han causado graves desastres humanitarios. Si una situación similar se repite en Siria, las consecuencias serán inimaginables.
Un vacío político ha surgido en varios países del norte de África y Asia occidental a raíz de los cambios de régimen ocurridos allí desde finales del año pasado. Nada garantiza que el orden social y la estabilidad se restaurarán pronto en Libia tampoco.

Bajo tales circunstancias, la mediación internacional y las iniciativas destinadas a resolver la crisis siria deben ser un objetivo primordial, con vistas a asegurar la estabilidad regional y el bienestar del pueblo sirio. Es preciso consolidar el consenso de que el futuro de Siria sea determinado por su pueblo, no por fuerzas externas.

China es un firme partidario de las soluciones pacíficas. A este tenor, insiste en que un proceso político dirigido desde adentro con espíritu incluyente sea la única manera de salir de la crisis actual.

Para evitar una escalada de violencia y derramamiento de sangre, y para restablecer la estabilidad y el orden en el país lo más pronto posible, hacemos votos por que todas las partes de Siria muestren el máximo de moderación y se abstengan de ejercer la violencia, a la vez que buscan una solución política mediante el diálogo y la consulta.

También instamos al Gobierno sirio a cumplir con las prometidas reformas.






Una reflexión sobre el impacto negativo de la guerra en Libia

In Actualidad, África on 28 agosto, 2011 at 0:01

Editorial de
Diario del Pueblo


Después del ataque armado de los rebeldes de Libia en el área de Trípoli, la guerra está llegando a su fin. Sin embargo, la lucha que duró más de cinco meses tendrá un impacto sobre la situación en el Asia occidental y África del Norte durante un largo tiempo.

El resultado directo de esta guerra es la llegada de la era post-Gadafi. El fin de la acción militar no indica que Libia haya llegado a una nueva era libre y democrática. El gran desafío es un intento de superar las luchas tribales y las contradicciones internas en el campamento de los rebeldes. Además, los problemas de la destrucción de la infraestructura debido a la guerra y un número creciente de refugiados están estrechamente vinculados con el apoyo externo. El desarrollo histórico nunca es un proceso lineal y el nuevo ciclo político en Libia está lleno de incógnitas.

La guerra forzó a cambiar un montón de factores que influyen en la situación de Asia occidental y África del Norte. Las causas de los disturbios de principios de este año fueron nacionales: el pueblo exigía democracia, las manifestaciones estaban en contra de la dictadura y la desigual distribución de los ingresos.

La guerra que se inició como consecuencia de la intervención occidental, no respondió plenamente a las necesidades originales del pueblo libio, y los rebeldes fueron sólo una ficha de los países occidentales en el logro de sus objetivos estratégicos. Por un largo tiempo los países miembros de la OTAN no eran conscientes de la constitución de los rebeldes y cuál era su opinión, pero todo esto no impidió que la OTAN les ayudara con refuerzos militares. Los factores externos han complicado la ya difícil situación en la región.

Esta guerra tuvo un efecto negativo más que positivo. En 2003, Muammar Gadafi abandonó las armas de destrucción masiva, además siguió una posición de capitulación en la política y la economía, pero aún así fue sometido a los ataques militares por parte de Occidente. El supremo líder espiritual de la República Islámica de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, dijo recientemente en público que el comportamiento de Irán de no abandonar su programa nuclear es absolutamente correcto.

Putin también ha declarado públicamente que la guerra de Libia demuestra que Rusia sí necesita hacer esfuerzos para desarrollar armas y fortalecer la seguridad nacional. Esto refleja el lado negativo de las operaciones militares en Libia. Este modelo ha transmitido una señal fuerte a los países hostiles a Occidente: en el caso de oponerse a Occidente hay que o elegir un compromiso temprano, o recurrir al otro extremo. Lo único que se puede hacer es el desarrollo de su propias armas, sólo entonces será posible garantizar su seguridad. Esta segunda opción, refleja una tendencia creciente. Por lo tanto se ve el riesgo de retomar la “política de la jungla”.

Las diferentes partes implicadas tienen que estudiar los efectos negativos de la guerra de Libia. Algunos medios dicen que dentro de la OTAN se usa el término “éxito catastrófico” para describir la victoria. Evitar la guerra habría sido mucho mejor que pagar tanto precio por la victoria. Era necesario prestar la debida atención a los llamados de los distintos países para buscar una solución política al conflicto antes y durante la guerra. Es necesario reflexionar. A pesar de que no se puede reescribir la historia, podemos aprender de esta crisis para resolver problemas similares en el futuro.






Gobernabilidad de la globalización: Crisis política y advertencias

In Actualidad on 28 agosto, 2011 at 0:00

Juan Francisco Coloane


Cada vez que surge una vanguardia para el cambio se corre el riesgo de motearla de aislada y no representativa. Si fuera así, la historia (historiografía, como historia real) formaría parte de pensamientos aislados como fórmulas de conocimiento funcional a la elite dominante, y se vería como una rueda de madera astillada para el placer estético.

La demanda social por un cambio de régimen económico que se manifiesta en Chile a través de grupos de vanguardia, es global. Exhibe rasgos propios del contexto local, y aunque está repartida con desigual intensidad por los cuatro costados del planeta, la naturaleza del fenómeno es la misma y es de orden político.

La representatividad del movimiento estudiantil en Chile – aunque a muchos no les plazca- es ese reclamo de la sociedad sobre un régimen económico instalado arbitrariamente sin participación ciudadana. Es contra el auto golpe que se infringió el estado liberal en su núcleo de justicia social. Los teóricos neoclásicos pueden sentirse satisfechos del caos generado al desmantelar sistemas productivos y de protección social con participación del Estado.

Aun así, el tema central de fondo es el rechazo a un régimen político excluyente, con un altísimo nivel de concentración de poder. Armado por la nueva dirigencia proveniente del capital transnacional -que es donde se maneja la liquidez en el sistema económico del planeta-, el modelo político disfrazado de democracia enfrenta la primera gran crisis de gobernabilidad en la globalización lanzando sus advertencias.

Sin embargo en todo esto hay una trampilla que apunta a una fragilidad que se percibe en el dominio de lo que se llama el Estado.

En Estados Unidos el reclamo de las fallas en la gobernabilidad de la globalización se percibe también a través del “Tea Party” del partido republicano argumentando algo cercano a la extinción del Estado. El tipo actual de gobernabilidad exhibe falencias notorias porque los sistemas políticos que la sustentan perdieron legitimidad. Es probable que hasta en la añosa Inglaterra, -enmascarando bajo una democracia monárquica su eterno cuño imperial de Reino Unido-, los problemas de legitimidad en la representación son el corazón de las protestas. En esa perspectiva, el Estado, tal cual lo conocemos ahora sería el responsable del caos.

El sociólogo estadounidense Roberto Zuban nos describe la cruzada de las redes del neoconservadurismo global implantado durante la administración de George W. Bush para terminar con el rol nefasto del Estado para la iniciativa privada. “Primero fueron las dos guerras en Irak y Afganistán, que han sido excesivamente onerosas. Ahora es una guerra silenciosa, sin armas que matan, y un costo económico marcadamente inferior. La guerra es contra el Estado, en un “ahora a nunca”. Se trata de liquidar al Estado, a través de un expediente no totalmente nuevo, pero sí original en cuanto al objetivo: Se coloca a ciudadanos contra ciudadanos para que decidan si se necesita el Estado como lo hemos visto hasta ahora”.

En su World Economic Outlook de 2007, antes del estallido de la crisis, el FMI planteó la necesidad de mantener mercados de empleos más flexibles, y programas sociales que no obstruyan los cambios económicos. Fue la advertencia para regular menos, y no incitar a mantener el estado de bienestar con reformas tributarias y medidas afines.

El fenómeno de la virtual desintegración del Estado a partir de la crisis financiera, significa el paso restante en la reforma institucional (estatal y pública). Este es el imperativo para que el Ajuste Estructural a las Economías (privatizaciones, desregulación, máxima flexibilidad en el empleo y apertura de mercados), inyecte nueva liquidez en el sistema.

Si en la década de 1980 se inicia la era del primer Ajuste, esta década de 2010, es la del segundo Ajuste, producto de una crisis económica similar pero de naturaleza diferente.

El informe del FMI de 2011 reitera la política de 2007 de no regular, deslizando anuncios para contener el gasto fiscal, especialmente el que impacta en el sector social.

Toda esta dinámica social encarnada en las protestas repartidas por el mundo, responde al malestar generalizado con el actual sistema de administración que la globalización ha adquirido centrado en un gobierno uniforme para una fábrica planetaria.

Si observamos lo de Chile en un contexto global, más allá del “ombliguismo” nacional, las demandas por el cambio de régimen (económico al menos) adquieren cada cual su propia característica o naturaleza y nivel de aspiración. Sea esto los indignados en la Europa Mediterránea, las asonadas por gobiernos democráticos en el medio oriente y el Norte de África, así como en situaciones extremas como la intervención militar en Libia, son indicadores de una globalización amparando sistemas políticos que sostienen un régimen económico caro, de mala calidad de vida y cruel. Así de simple.

El síndrome del “ahora o nunca” para liquidar al Estado es el mismo del aplicado para ganar más dinero como sea. El sueño de muchos jerarcas de las 100 compañías transnacionales más poderosas consiste en una gobernabilidad sin repúblicas añosas con aparatos institucionales obsoletos. El sistema político que ampare el dogma que la felicidad empieza y termina en el consumo espera su turno.


[Fuente: Argenpress]




El golpe

In Actualidad, Economía on 27 agosto, 2011 at 0:02

Paco Arnau


La ministra de Economía Elena Salgado ha declarado con motivo de la reforma constitucional en ciernes que apoyan PSOE y PP que se trata, fundamentalmente, de un mensaje claro a los inversores en el sentido de que las reformas económicas en España van en serio y de que el déficit público no aumentará en el futuro.

La reforma constitucional (propuesta por un agónico gobierno del PSOE cuyo presidente ni siquiera se presenta a la reelección) es la primera de gran calado desde la aprobación de la vigente Constitución Española en 1978 (en 1992 se modificó el artículo 13.2 para otorgar derecho a voto a los residentes extranjeros en elecciones locales a propuesta de todos los grupos parlamentarios y en votación unánime) y pretende introducir en su texto un techo de endeudamiento para el conjunto de las administraciones públicas del Estado español…

Precisamente un precepto legal similar, el llamado “techo de la deuda”, ha sido una de las causas por la que Estados Unidos ha estado recientemente al borde del colapso económico con un Estado federal en el límite de la suspensión de pagos durante varias semanas del mes de agosto de este año en un país, EEUU, con una mortalidad infantil muy superior a la de Cuba y con decenas de millones de súbditos sobreviviendo gracias a los cupones alimenticios. La ministra de Economía ha añadido que limitando el techo del déficit del Estado español, los inversores (léase los “socios capitalistas” que compran deuda estatal) son situados en un rango legal de primer nivel, el constitucional.

Esta reforma, cuyos defensores en la derecha del espectro político —ya sea desde el gobierno o desde su “oposición”— nos venden también como una especie de designio fatal del los tiempos que corren (una imposición de la Unión Europea o de su eje franco-alemán), confirma algo que ya venían avanzando lo más destacados economistas de izquierdas desde el estallido de la burbuja financiera-especulativa en EEUU en 2008: que esta crisis implica en realidad un golpe del poder económico capitalista en Occidente cuyo fin es eliminar los últimos restos del Estado del bienestar surgido en Europa Occidental tras la Segunda Guerra Mundial, para así dar rienda suelta a un capitalismo especulativo desbocado desde el momento histórico que dio inicio a la actual etapa: la disolución de la URSS hace dos décadas. Un acontecimiento que —de seguir así las cosas, esperemos que no— podría ser definido por los historiadores del futuro como el principio del fin de la Edad de los derechos del hombre y del ciudadano que se inició en 1789 con la Toma de la Bastilla de París.

EL GOLPE CONSTITUCIONAL

Si algo define esta segunda legislatura del PSOE con gobiernos formados en torno a Zapatero es el desmantelamiento de las últimas bases del Estado del bienestar en España: drástica disminución de la renta de la clase trabajadora en forma de recortes de salarios y pensiones, ataque a la negociación colectiva con una reforma tendente a su supresión en la práctica (la “línea de flotación” del movimento obrero organizado en las empresas y sectores productivos) y la eliminación de todo rastro garantista para los trabajadores en la legislación laboral española (ya de por sí una de las menos garantistas de Europa) bajo la coartada de una mayor “flexibilidad” en la contratación y en los despidos para los empresarios (en un país con una de las legislaciones ya de por sí más flexibles en su entorno).

Todo ello ha venido siendo acompañado con una serie de medidas económicas cuyos fines no han sido otros que inyectar dinero público a la banca privada y proseguir un proceso de concentración del capital (capitalismo monopolista privado) en beneficio de la Gran Patronal representada por la CEOE y en detrimento de las pequeñas y medianas empresas.

La reforma constitucional —hurtando la posibilidad de refrendo popular— que se anuncia por parte de un gobierno que ha promovido a su vez la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones, es más importante de lo que a simple vista pudiera parecer. Algunos ya han comparado este “golpe constitucional” con el intento de Golpe de Estado de utraderecha de 1981. El objetivo es el mismo: acabar con preceptos básicos que establece una Constitución que fue fruto de un pacto que establecía cesiones tanto por parte de la derecha como de la izquierda. Algunos de quienes aún consideran de izquierdas al PSOE —lo que es mucho considerar a estas alturas del partido— han definido esta reforma constitucional como “un suicidio político de la izquierda”.

Volviendo a las declaraciones de la señora Salgado, principal valedora y fuerza de choque de las políticas de derecha extrema que viene aplicando el gobierno de ZP, efectivamente esta reforma sitúa al capital especulativo en el primer rango legal, el constitucional, y ataría de pies y manos cualquier iniciativa parlamentaria tendente a asegurar el llamado “gasto social” (inversiones públicas redistributivas de la riqueza y el bienestar) ya sea en tiempos de crecimento o de crisis, poniendo en primer plano la estabilidad de los mercados especulativos sobre las necesidades inversoras estatales (centrales o autonómicas) en Sanidad, Educación o infraestructuras… e incluso la posibilidad de renacionalizar sectores estratégicos como la banca, la energía o las telecomunicaciones de forma constitucional, por mucho que en su articulado y espíritu la Constitución actual establezca la primacía del interés público sobre el privado.

No se trata, por tanto, sólo de una cesión de soberanía nacional bajo el diktat de Alemania o Francia. En el plano interno esta reforma supone en la práctica ceder la soberanía del pueblo al capital especulativo y a los oligopolios privados locales, que son quienes —en última instancia— marcan los ritmos de las reformas y las decisiones de los gobiernos y oposiciones de turno desde los inicios del régimen bipartidista actual en 1982. La llegada al gobierno del PSOE poco tiempo después del Golpe de 1981 tuvo su letra pequeña y ahora la estamos leyendo con trazos muy gruesos. Tan gruesos que ese mismo partido, con el apoyo de su alter ego bipartidista, está proponiendo ahora culminar su legislatura con la ruptura del pacto constitucional de 1978, la base de la llamada “paz social” durante más de tres décadas.

‘NEGRAS TORMENTAS AGITAN LOS AIRES’…

En estas condiciones, indignarse soñando con rebeliones de clases medias que ni lo fueron ni lo serán (la clase media es un concepto tan metafísico como el centro político) o jugar a ser diana de la represión policial con repetitivas convocatorias minoritarias e insuficientemente preparadas o con debates paralizantes en los que nos dedicamos a “descubrir el Mediterráneo” de forma sucesiva ya no basta. Hay que pasar de la indignación a la acción masiva, consciente y organizada por todos los medios al alcance de la mayoría social. En justicia algunos podrían proponer que rueden cabezas, depurar responsabilidades políticas, pero eso sería irreal sin capacidad para llevarlo a cabo. En realidad tenemos ante nosotros un horizonte de sucesos mucho más amplio frente al poder real, que no es otro que el económico: reconstruir el movimiento obrero (cautivo y desarmado en la actualidad), transformar el clamor popular contra las políticas de derecha extrema en voto útil, consciente y organizado y, al mismo tiempo (sólo votando no se alcanzan objetivos plenos), proseguir en la construcción de un movimiento de oposición real por medio de asambleas de base territorial realmente representativas de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos, único camino para asegurar la continuidad del movimiento y su incidencia real en los acontecimientos para detener el avance del único contendiente —hasta ahora— en esta lucha de clases que nos arrastra porque todos estamos inmersos en ella.

Sólo un 10% de diputados de izquierdas podría haber impuesto la celebración de un referéndum sobre esta reforma constitucional que muy posiblemente hubiera sido rechazada en tal caso. No ha sido así porque no hay un 10% de diputados de izquierdas en el Parlamento español. Llegados a este punto, la izquierda no debe seguir considerándose comprometida con el pacto social que dio lugar al régimen actual por el sencillo motivo de que lo han roto sus dos principales facciones políticas; de la misma forma que quienes voten al PSOE o al PP o aseguren sus hasta ahora amplias mayorías absteniéndose, blanqueando o anulando su voto forman parte del problema, no de su solución.



[Fuente: Ciudad Futura]





Spanischen Verfassung

In Actualidad on 27 agosto, 2011 at 0:01

Teodoro Santana


¿Qué las políticas económicas de extrema derecha capitalista no funcionan? Pues las elevamos a rango constitucional, de manera que se pierda toda esperanza de que algún día pudieran haber políticas de izquierda. A toda prisa y corriendo, se rehace la Constitución española para que sirva mejor a los intereses de Angela Merkel, del Deutsche Bank y de la plutocracia financiera europea.

No deberíamos sorprendernos. Cuando querían vendernos el llamado “Tratado Constitucional Europeo”, al comprobar el rechazo popular que suscitaban, suspendieron referéndums y, en un auténtico golpe de Estado, impusieron lo sustancial de la “constitución europea”  simplemente cambiándole el nombre. Ahora se llama “Tratado de Lisboa”, y está en vigor sin consultas populares ni otras zarandajas.

A medida que han recortado salarios y derechos laborales y sociales, los Estados europeos se han ido despojando de la  máscara democrática y enseñando cada vez más el verdadero rostro de la dictadura burguesa. No es casual el acelerado aumento de las medidas represivas y la violencia policial. Hasta en la “democrática” Gran Bretaña, el primer ministro Cameron ha amenazado con sacar el ejército a la calle.

La socialdemocracia española no se ha quedado atrás. Empezó el año con una reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General que impide en la práctica que partidos que no sean del stablisment puedan presentarse a las elecciones. Después asistimos a la implantación, por primera vez desde la muerte de Franco, de un Estado de excepción, en el grado de “Estado de Alerta”, contra un colectivo de trabajadores. Y han terminado lanzando a los antidisturbios a apalizar adolescentes y periodistas.

Y el año aún no ha terminado.

La verdad es que no les queda otra. Si se lleva a la gente al borde del hambre, hay que apretar las tuercas no sea que se rebelen y pongan en peligro los beneficios del Banco de Santander, del BBVA, de Telefónica, de FCC, de Repsol, de todas las grandes corporaciones oligárquicas. Los recortes conllevan necesariamente la represión y la eliminación de las “tonterías democráticas”.

Tomando como fuente del derecho español las imposiciones del imperialismo franco alemán, se trata ahora de amarrar las políticas de ajuste del gasto público hasta el “déficit cero”, por mucho que los problemas económicos no estén en el déficit del Estado sino en la deuda privada, fundamentalmente la de los bancos.

Aún más: dado que para reformar el engendro constitucional español se precisan tres quintos del Congreso (y al menos la mayoría absoluta del Senado), revertir esta reforma necesitaría del apoyo del PP. Mientras tanto, subordinación absoluta a los dictados y las cifras de la burocracia europea y renuncia a la soberanía española.

Se cercena así la posibilidad, al menos teórica, de políticas de inversión pública que relanzasen la producción y el consumo, por mucho que, por lazos del diablo, triunfase un gobierno verdaderamente de izquierdas.

Por si fuera poco, se establece como prioridad del gasto para todas las administraciones públicas el devolver los créditos, es decir, primero pagar a los bancos y después ya veremos.

Lo que son incapaces de comprender, pues les ciega su ideología, es que lo que consiguen con eso es que, cuando la gente se decida a cambiar las cosas, queda definitivamente descartada cualquier “reforma constitucional” pacífica, y que todas sus leyes y conchabos, todas sus instituciones y monarquías, irán directamente a la basura.

Eso sí: hay que agradecerles que, a traición y como las ratas en las “alcantarillas del Estado”, acaben definitivamente con cualquier ilusión reformista. Ahora, señores capitalistas y lacayos, solo nos dejan la vía revolucionaria.

Ustedes mismos.