Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

EEUU malgastó 60.000 millones de dólares en Irak y Afganistán

In Actualidad, Economía on 3 septiembre, 2011 at 0:01

Los militares estadounidenses han “desperdiciado” entre 31.000 y 60.000 millones  de dólares en Irak y Afganistán por negligencia, incompetencia y mala gerencia, según el informe final presentado este pasado miércoles por la Comisión de Contrataciones de Guerra del Congreso estadounidense.

La Comisión reconoce en sus conclusiones que EEUU “ya no puede llevar a cabo amplias operaciones bélicas sin recurrir a un importante respaldo de empresas privadas“, lo que aumenta el riesgo de malversaciones.

No es la primera vez que el gasto militar es criticado por la Comisión u otras organizaciones, pero el dato promete alimentar la polémica en momentos en el que muchos exigen austeridad al gobierno de EEUU para controlar el gigantesco déficit presupuestario.

En términos relativos, la cifra de lo “desperdiciado” es pequeña frente al billón de dólares gastado en casi una década de guerra en Afganistán e Irak, pero ofrecerá material para quienes cuestionan la administración de la guerra.

El Gobierno estadounidense, asegura Michael Thibault, copresidente de la comisión, en el documento final de 240 páginas, “sabía desde hacía 20 años que los proveedores iban a ser un elemento clave en las respuestas militares o en grandes desastres y, sin embargo, no estaba preparado para actuar en Afganistán en 2001 ni en Irak en 2003 usando muchas empresas privadas.

Thibault afirma que Washington “sigue sin poder gestionar con eficacia todos los gastos en contratos que, a finales de septiembre, superarán los 206.000 millones de dólares” y afirma que “esto tiene que cambiar“.

El informe también augura que el despilfarro podría continuar, ya que EEUU basa su esfuerzo de reconstrucción y muchos de los programas humanitarios en Irak y Afganistán en empresas privadas, que continúan los proyectos (infraestructuras, escuelas, hospitales) puestos en marcha con dinero estadounidense.

260.000 MERCENARIOS

El número de mercenarios (descritos con el eufemismo de “contratistas privados”) en los dos países, más de 260.000 estima el informe, “superó en algunos momentos a los militares a los que tenía por misión respaldar“. La comisión también estima que “algunas de las tareas llevadas a cabo por los operadores externos tenían que haber sido realizadas por empleados federales”. En algunos casos, “esas empresas realizan trabajos demasiado arriesgados“.

Los investigadores aseguran que el despilfarro, más que el fraude o la corrupción, es el principal problema. “Hemos encontrado miles de millones en gastos innecesarios, debido a falta de criterio, escaso conocimiento del personal sobre el terreno, excesiva burocracia, proyectos insostenibles” y una falta de auditoría generalizada, asegura Thibault.

Entre los ejemplos citados figura un proyecto de desarrollo agrícola en Afganistán que empezó en 2009 con 60 millones y creció hasta los 360 millones, en un intento por distribuir semillas y fertilizantes en las zonas más áridas del país. Según informó Associated Press a principios de agosto, el mando militar estadounidense en Kabul piensa que gran parte de ese despilfarro acabó en bolsillos talibanes.

Un reciente estudio de la Universidad de Brown estimaba en 3,2 billones de dólares, el coste total de las guerras de Irak y Afganistán (incluido Pakistán) y en 225.000 las víctimas mortales (entre ellas, los aproximadamente 6.000 soldados estadounidenses).

El Pentágono tiene planes para reducir 350.000 millones de dólares en la próxima década y podría verse forzado a duplicar esos recortes si no se llega a un acuerdo para manejar el déficit fiscal de 14,3 billones de dólares.

Aunque el trabajo no habla muy bien de los procedimientos administrativos del Departamento de Defensa, los responsables del estudio esperan que el Pentágono se sirva de esos planes de recorte de las “quince recomendaciones estratégicas” que le hacen.

POBRE PLANIFICACIÓN

En un artículo en el diario The Washington Post, los autores del informe, el ex congresista republicano Christopher Shays y Michael Thibault, un ex director de la Agencia de Auditoria de Defensa, adelantaron algunos hallazgos.

Pobre planificación, solicitudes vagas y cambiantes, incompetencia, mala gerencia y supervisión, controles laxos, pobre coordinación entre agencias y un desempeño mediocre o simplemente mala conducta por parte de empleados federales y contratistas“, son los puntos que destacan Shays y Thibault.

Los comisionados no insisten tanto en demostrar culpas como en indicar que seguir las quince recomendaciones que hacen en el estudio ofrecerá “grandes oportunidades para ahorrar dinero” y para montar operaciones “más efectivas en futuras hostilidades y en emergencias nacionales”.

Unos 300 millones de dólares en una planta de energía para Kabul que el gobierno de Afganistán no tiene cómo mantener en funcionamiento o los 40 millones de dólares en una prisión que el gobierno de Irak no quería, son puestos como muestra de inversiones mal planificadas.

En total unos 11.000 millones de dólares invertidos en diversos planes, sobre todo en Afganistán, podrían perderse por falta de personal local que los maneje o de fondos para financiar su operación.

RECOMENDACIONES OBVIAS

La comisión hace la obvia recomendación de ser más rigurosos al decidir si un proyecto debe ser ordenado, pero también recomienda la cancelación de todo proyecto que no sea sostenible“, explica la corresponsal de BBC en Washington, Kim Ghattas.

En la lista de sugerencias, los comisionados proponen crear un inspector general permanente para operaciones de contingencia para que el personal de investigación esté listo para desplegarse en lo que se produzca una contingencia y para supervisar la preparación y el entrenamiento.

Además proponen designar un funcionario “dual” que trabaje en la Oficina de Gerencia y Presupuesto y que participe en las sesiones del Consejo de Seguridad Nacional para asegurarse que las agencias involucradas en contratos militares están adecuadamente coordinadas.

Y así como la Comisión dice no querer asumir un tono acusatorio, en el Departamento de Defensa parecen estar en ánimo de aceptar sugerencias, a juzgar por la reacción al informe.

Estamos conscientes de algunas de las deficiencias sobre cómo hemos trabajado con los contratos a lo largo de los años. Hemos trabajado muy duro para tratar de corregir las deficiencias cuando nos topamos con ellas“, dijo el portavoz del Pentágono, David Lapan.

CONTRATOS SIN COMPETENCIA

Junto al trabajo de la Comisión de Contrataciones de Guerra, este lunes se publicó un reporte del Centro para la Integridad Pública, un centro privado de supervisión del gobierno, en el que se sostiene que en la pasada década el Departamento de Defensa ha triplicado la asignación directa de contratos militares.

La competencia es normalmente la piedra angular para mejores precios y mejores productos, pero la urgencia de lidiar con los explosivos improvisados (en Irak y Afganistán) ha sido citada para justificar contratos adjudicados directamente a compañías que prometen soluciones rápidas” , dice el trabajo del Centro.

Usando cifras oficiales, el trabajo indica que el Departamento de Defensa paso de 50.000 millones  de dólares en contratos adjudicados directamente en 2001 a 140.000 millones de dólares.

El trabajo no señala ilegalidades, ya que reconoce que hay “atajos” legales que favorecen la adjudicación de contratos.

También acepta que hay casos en los que posiblemente sólo haya un proveedor o que el gobierno aduzca carácter de urgencia.

Eso se ha dado en muchas ocasiones por las necesidades en tiempos de guerra donde el largo proceso de puja competitiva de contratos no satisface a los que luchan en la guerra“, aseguró el portavoz del Pentágono.






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