Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Contra la verdadera corrupción y sus causas

In Actualidad, Comunicado on 11 octubre, 2011 at 11:37

Comisión Política Nacional del
Partido Comunista Brasileño (PCB)

Las recientes manifestaciones callejeras “contra la corrupción”, que vienen ocurriendo, principalmente, en las grandes ciudades, han recibido una amplia difusión de los medios de comunicación y el apoyo de diversas personalidades. Los actos públicos, muy bien organizados, con soportes y equipos de sonido, escobas (colocadas como símbolo de la campaña, al igual que el ex presidente y alcalde de São Paulo, Jânio Quadros) distribuidas generosamente, no dejan ninguna duda acerca del carácter no espontáneo del movimiento.

Los “líderes” se muestran bien afinados en sus intervenciones, haciendo, sin excepción, un discurso anticorrupción sesgado claramente moralista, que recuerda el perfil de la UDN. Para ellos, las causas de la corrupción que asola el país son las personas sin “moral” o principios éticos, y los objetivos son claros: los “políticos” en general y algunos miembros del gobierno. En las manifestaciones no está permitida la presencia de partidos –sobre todo, por supuesto, de las opciones de izquierda.

En ningún momento, los hechos del movimiento y las declaraciones de sus líderes, se habla de los grandes empresarios, los corruptores beneficiados por licitaciones y favoritismo fraudulentos –y ahora, debido a la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, por obras contratadas sin licitación–. Se trata de que, a través de la financiación privada de las campañas, compran los mandatos de los políticos, algunos incluso de origen popular, para que ejerzan al servicio de los intereses capitalistas.

Si una acción de un líder público o parlamentario despierta sospechas, la Fiscalía es puesta en marcha inmediatamente (lo cual es correcto) y de hecho gana, inmediatamente, gran relieve en la prensa. Si un diputado “comprado” para votar por la aprobación de un proyecto de ley que beneficia privilegiadamente a una empresa privada es denunciado, pasa a darse, en los medios de comunicación, la visión de que sólo él es el corrupto, como si la empresa que le “compró” no existiese –cuando el delito del corruptor es tan innoble como el del corrompido.

No se habla de las perennes relaciones entre el Estado y los intereses de las empresas privadas, existentes en este gobierno y en los anteriores, porque el Estado, en el sistema capitalista, tiene como función básica atender las necesidades de los empresarios y patrones, dañando directamente a la gran mayoría de la población, la clase obrera. Incluso en la hipótesis de la eliminación de toda forma de corrupción formal, porque el Estado seguiría favoreciendo los intereses de la burguesía. Pero esta hipótesis no existe. porque el capitalismo es intrínsecamente corrupto.

El “combate contra la corrupción”, en la forma manipulada con que es anunciada y dirigida por este movimiento, responde claramente a las exigencias de la derecha, de los sectores más retrógrados de la sociedad brasileña que, en 1964, se manifestaron en favor del golpe empresarial-militar y que, hoy, se articulan para restringir, todo lo que pueden, el poco espacio democrático del que disponemos en Brasil, conquistado a costa de mucha lucha en las décadas pasadas. El objetivo principal es eliminar los trabajadores y los sectores populares de los partidos políticos y de la propia política, para que el ejercicio de ésta sea privativo de hombres y mujeres de “bien”. La prensa burguesa buscará siempre la defensa de la supuesta “neutralidad” del Estado, al mismo tiempo que justifica, muchas veces de forma descarada, una opción preferencial de gobiernos para la defensa de los intereses de los empresarios y atribuir la corrupción a “desvíos de conducta” de individuos o de grupos “incrustados” en el aparato estatal.

Es evidente que la corrupción debe ser combatida: el PCB condena cualquier tipo de corrupción en el poder ejecutivo, legislativo, judicial o en el sector privado. Si bien no tenemos ilusión de que sea posible eliminar la corrupción en el sistema capitalista, entendemos que, para mitigarla, debemos luchar para que haya presión organizada de los trabajadores sobre el Estado, buscando conquistar la más amplia libertad de organización partidaria, de información y de expresión, el fin de la impunidad de los crímenes cometidos por los dueños del capital y del poder, la democratización del acceso a la justicia y el control social sobre los medios de comunicación.


Octubre de 2011






Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: