Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Cuba: pequeño paseo con realidad y magia

In Actualidad, Economía on 20 octubre, 2011 at 0:00

Elsa Claro


Muchas empresas estatales, sobre todo del sector servicios, comienzan a entregarse en arrendamiento a sus actuales empleados u otros que se interesen. La opción comienza ya y algunos la asemejan a la experiencia puesta en práctica con salones de belleza y barberías o bases de taxis y microbuses que han venido funcionando, de hecho, con carácter de empresas privadas. El estado les entregó los recursos materiales y las instalaciones y los trabajadores asumen gastos, aportan fuerza de trabajo y se reparten los beneficios.

El tema dará que decir y no es el único a desplegarse antes de concluir el 2011, pero hay temas de trascendencia particular y un viaje fortuito desde la capital hasta la zona central de la Isla, permitieron a esta columnista tomar contacto directo con una de las realidades que mayor importancia tienen para Cuba y su futuro, el de ahora mismo y el de luego, para ser algo precisos.

Desde la carretera o camino adentro, son visibles los plantones de cañas muy erguidas y en apretados cuadros. No son muy altas, pero tienen un evidente buen hacer en su aspecto. Algo que va a quedar demostrado dentro de poco, al comenzar la zafra en diciembre. Existe preocupación por romper estereotipos, entre ellos la chapucería y el gigantismo de metas insostenibles.

Se buscan mayores rendimientos (aproximadamente 90 toneladas por hectárea, quizás por encima), y el sentido práctico establece que se esté pagando más a los productores, pero siempre que la calidad se conjugue con la cantidad. Se ha sembrado y se piensa continuar haciéndolo en el último trimestre del año, tanto para moler ahora como mirando hacia la próxima zafra y, sobre todo, buscando recuperar suelos y renovar cepas, darle vida a campos sanos y fecundos, que de eso mucho se ha perdido.

En Villa Clara, con larga y exitosa tradición en la materia, tienen plantada buena parte de las 18 000 hectáreas que, como mínimo, se propusieron para la actual campaña. Preguntando aquí y allá supe que no se cultiva una sola variedad para no exponerse a un puntaje bajo de sacarosa ni a otras contingencias, y se va a permitir que la gramínea llegue a su óptima madurez para cortarla.
En este momento existe la convicción de que la industria azucarera villaclareña cuenta con mayores volúmenes para moler en 7 centrales, pues a semejanza de otras provincias, esta vez son más los puestos a funcionar. De 61 aptos a escala nacional, entrarán en actividad 46 en diciembre y se les suman otros 10 posteriormente.

Como recién se anunció que desaparecía el Ministerio del Azúcar y en su lugar funciona un grupo empresarial para esa esfera, uno que otro interpreta la determinación como si no fuera a rehabilitarse la que en su día fue la primera industria cubana.

–Para mí, no son ministerios los que hacen falta sino recursos y tierra—Me lo dice José, campesino del Escambray, que tenía una finca y pidió más tierra. Se la dieron y está alegre con aumentar la plantación de café (otro renglón que se rescata), y ver crecer el rebaño de reses y cabras o los frutales y viandas, con las que abastece a la amplia familia y le queda sobrado para la venta directa.

Por estos rumbos se ven las cercas alambradas delimitando el territorio de cada cual y me cuentan que se recibió muy bien la rebaja de los insumos agrícolas. Insistir en estos detalles y en todo lo agropecuario no es ocioso, pues “el sector cooperativo y campesino sobrepasa ya el 50% en la mayoría de las producciones”, según informe reciente dado por el viceministro Ramón Frómeta, quien estimó que en los próximos años, con la entrega de más tierras, será superior la cifra.

No es todo cuanto se necesita y quisiera pero en el primer semestre ya vencido la producción del agro (sin contar la caña) aumentó en un 7% y la ganadería un 4%. Algunos agrónomos consideran que estos porcentajes también deben crecer en los meses siguientes y sería debido al estímulo material actuante y a que se liberaron una cantidad apreciable de cosechas que pueden ser comercializadas por los campesinos de forma directa.

No faltan expertos en la materia asegurando que no es momento todavía de lanzar campanas al viento. Arguyen que reparar lo abandonado o mal hecho tiene dificultades añadidas a la norma o lo eventual y que hasta tanto no se repueble el campo, ampliando facilidades para vivir cerca de donde se trabaja la tierra, y mientras no se eliminen restricciones que persisten, no se alcanzará el objetivo de acercarnos a la suficiencia alimentaria.

Me entretuve en la caña, los plátanos y el café, pero vi en tierras matanceras inmensos y bien sembrados terrenos con cítricos. No tengo noticia de que haya un plan de restauración para esa rama, pero alegra la vista ver esos campos que parecieran trazados por un gigante dado su exquisito alineamiento.

Es evidente la reforestación y causa gracia que se deje un poco del dañino marabú como cortina rompevientos o cerca protectora de tramo en tramo.

Cualquier ciudad está más limpia que esta Habana mágica y especial. En el interior se disfruta de un pan con todas las de la ley. Según me dijeron, es bueno todos los días, no de vez en cuando.

Casas recién pintadas, nuevos comercios, industrias que, como la santaclareña IMPUD de electrodomésticos o la de tejidos matancera, recuperan viejos laureles, o ese bendito fruto de la tierra que parece enfilado a consolidarse más en lo real que en lo maravilloso, se me juntan en la memoria y las fotos con el paisaje irrepetible del Salto del Caburní y la cordillera toda, arropada de nubes coquetonas que mojan los bosques de pino y eucalipto y se han vaciado sobre presas y ríos al cabo de una larga sequía. Eso también tiene mucho que ver con lo que te alivia el alma y con cuanto se lleva a la mesa.


[Fuente: Progreso Semanal]






Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: