Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Carta abierta a José Francisco González Naranjo: Cuando las mentiras se imponen como verdades

In Actualidad, Opinión on 2 noviembre, 2011 at 0:03

Pablo Ojeda Déniz
Militante de base de IUC


Sorprendido y ofendido por su carta haré derecho de réplica en este medio, por no poder ejercerlo en el interior de IUC tras el golpe de Estado que usted ha defendido: sus ataques, su virulencia, su falsificación de los hechos es lamentable. Escribe estas líneas un parado, para su información: el victimismo social sobra.

Le resumiré los hechos: hace siete meses, la dirección insular de IUC en Tenerife, en connivencia con la dirección federal de IU, impuso al conjunto de IUC unos vergonzosos pactos no sólo con los escindidos del PSOE liderados por Santiago Pérez, que esto era ya era problemático, sino también con Nueva Canarias y el PIL, probando para ello varias opciones tácticas. La dirección nacional de IUC sólo pudo responder con dignidad y coherencia ante la violenta, y antiestatutaria, intromisión federal, presentando la dimisión de sus cargos para evitar una crisis aún mayor. Fue la salida más digna y más constructiva que se pudo haber hecho, y la menos dañina, electoralmente hablando. Si usted tiene oportunidad de repasar el debate acaecido en Canarias Semanal, sabrá que esta secuencia no ha podido ser rebatida. Comprobemos su entereza real, su información previa y lo que en realidad usted está defendiendo:

  • ¿Aprueba usted que Román Rodríguez y Fabián Martín ocupen sus asientos en el Parlamento de Canarias, gracias a los casi veinte mil de votos de IUC y sus aliados en Tenerife?
  • ¿Considera legítimo que IU Federal viole el principio de federalidad con IUC y avasalle los derechos de los/as militantes?
  • ¿Es serio que usted defienda que se acose a los disidentes a los pactos impuestos en Canarias, con amenazas de expulsión por las cuotas? ¿Es legal exigir unos de 120 euros al año, como se ha hecho en mi caso, según los estatutos nacionales de IUC y federales de IU?
  • ¿Sabe usted que un coordinador general de IUC sólo se puede elegir en una Asamblea Nacional de IUC, en un Consejo Político Nacional de IUC o en un Consejo Político Federal de IU, convocados en tiempo y forma?
  • ¿Es ético que Manuel Rodríguez Hernández haya intentado ocultar tres documentos clave para el debate de la militancia sobre los pactos electorales: el artículo de Ramón Trujillo Pacto por la Democracia en Canarias, donde se justifican los pactos con Nueva Canarias y el PIL; el ejemplar del BOC donde Santiago Pérez, candidato de IUC a La Laguna, aparece también como candidato de Nueva Canarias al Parlamento de Canarias, y el Estatuto de Autonomía de Canarias donde se expresa claramente que hay un doble acceso al Parlamento de Canarias (insular y autonómico)?

Quien siembra basura en todo caso es quien no puede entrar en el debate en términos de seriedad, rigor y una mínima coherencia en lo que escribe. La cuestión es si usted puede contestar a estas preguntas, o no; lo demás cae por su propio peso.

Otra cuestión también es clara: la unidad de la izquierda no se impone desde el oportunismo electoral o desde el autoritarismo. Y los datos apuntan a que IUC está más aislada que nunca: la dirección ilegal en IUC ha intentado suplantar a otras fuerzas políticas progresistas, y al mismo movimiento del 15-M, y ha provocado rechazo y más rechazo. La política de alianzas desde la perspectiva de la lucha de clases para usted es mala; lo que debe primar es el oportunismo, al defender la obra política de Manuel Rodríguez Hernández. Los potenciales aliados de IUC han cometido errores también y, por eso, los/as firmantes de la carta que usted rechaza criticamos lo que nos pareció que eran graves incoherencias. Consagrando un golpe de Estado en IUC e imponiendo candidatos no se logra la unidad de izquierdas.

Por último, su propia defensa de la legitimidad de la elección de Manuel Rodríguez Hernández como coordinador es patética. A lo mejor, usted considera que una persona no deba explicar cómo y dónde fue elegida para ostentar un cargo; para usted es una situación normal; para mí, que soy demócrata, no es así: quien no pueda responder de su legitimidad de origen con respecto a la responsabilidad que ocupa es que tiene un grave problema que resolver. Quisiera aclararle que los estatutos son importantes: la norma escrita es una conquista revolucionaria, destinada a que los más poderosos no abusen de los más humildes. ¿Va a discutirme esto también?





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