Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Se acabó la “democracia”

In Actualidad on 19 noviembre, 2011 at 0:01

Teodoro Santana


Ya explicaba Lenin que la democracia burguesa no sería lo que es si no poseyera poderosos medios de engaño. Pero es que ya no se molestan ni en mantener el teatrillo. Hay que quitar a esos dirigentes políticos que, temerosos de un suicidio electoral, no se atreven a meter recortes sociales y laborales con la velocidad y el ímpetu que conviene. Y ya tenemos “gobiernos técnicos” impuestos a unos parlamentos acobardados.

Cualquier cosa menos convocar elecciones que, por muy manipuladas que estén, ya se sabe que los votos los carga el diablo. Y estos gobiernos de “concentración nacional” tienen encomendadas más rebajas de las pensiones, más bajadas de salarios, menos prestaciones por desempleo, menos ayudas sociales, menos dinero para sanidad y educación,  más privatizaciones… Y “recapitalizar” los bancos.

Cómo para pedirle la opinión a la gente.

Y como todos esos ajustes no van a traer sino menos consumo, más crisis y más miseria, en una espiral agónica, conviene ir preparando el “encuentro en la tercera fase”, que no será con los extraterrestres sino con tanques de guerra bien terrenos. No en balde, han incorporado al “gobierno técnico” griego al partido golpista LAOS, sin que matemáticamente hiciera falta.

Los capitalistas van desplegando sus tropas. Desarrollan sus planes de batalla. Se aprestan para aplastar cualquier resistencia.

Se acabó la “democracia”, se acabó el paripé. Las cosas se van poniendo cada vez más feas. Y lo que viene es la paulatina eliminación de las libertades democráticas, los estados de excepción y, al poco, la represión pura y dura.

Tras las fantasías sobre el “Estado Democrático y Social de Derecho”, el poder burgués comienza a enseñar su verdadero rostro, sin máscaras y sin zarandajas. Sí, es más soportable para el espíritu pensar que caben reformas, parches, arreglos. Que basta con la “lucha pacífica”. Incluso podemos meter la cabeza en un cómodo agujero, hasta que el culo que vuelen sea el nuestro.

Así que podemos ir a votar, como si eso decidiese algo, o podemos dedicarnos a organizar cuanto antes la fuerza capaz de librar –y vencer– la guerra de clases que apenas comienza.






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