Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Tras la resaca del circo electoral: Carta abierta a la militancia de Izquierda Unida Canaria

In Actualidad on 25 noviembre, 2011 at 0:03

Pablo Ojeda Déniz
Militante de base de IUC


Escribo esta carta con el firme propósito de despejar dudas sobre los resultados reales de IU tras el 20-N, señalando las características objetivas del crecimiento experimentado y descartando así triunfalismos exagerados como pesimismos inciertos.

Estas elecciones han supuesto un avance para IU Federal del 3,8% al 6,9% y una progresión de unos 700.000 votos hasta totalizar 1,6 millones con once escaños; la cifra de escaños es mínima por culpa del sistema electoral que premia a las dos primeras fuerzas políticas o a los grupos nacionalistas con cierta implantación territorial. A IU deberían corresponderle, según criterios proporcionales, 24 escaños. No obstante, el crecimiento de IU arroja luces y sombras como podemos constatar a continuación:

1. El PSOE ha perdido poco más de cuatro millones de votos e IU sólo ha podido recabar menos de la quinta parte de ese derrumbe.

2. IU está lejos del techo logrado en 1996, con el 10,5% de los votos (2,6 millones de electores).

3.  UPyD rebasa a IU en Madrid, lo cual es paradójico: un 8% de los votos en esta comunidad autónoma no es un resultado espectacular, porque en los años noventa IU obtenía un 20%; la cuestión es que Llamazares dejó en Madrid el listón tan bajo que cualquier cosa puede parecer buena.

4. IU Federal confeccionó candidaturas en una parte de España que no se sostenían en acuerdos programáticos, sino en acuerdos de tipo instrumental; así Iniciativa per Catalunya firmó simultáneamente con Equo y con IU. De hecho, no todos los escaños obtenidos en las candidaturas vinculadas a IU están comprometidos para el grupo parlamentario de IU, lo cual es absurdo.

Ahondando más en este análisis, la propuesta del coordinador de IU, Cayo Lara, de “vía constitucional al socialismo”, planteada en estos términos y en este contexto histórico es un error. Supone encerrar a IU en la vía del institucionalismo más estrecho, ya superado por lo que IU significó en su momento. Después de la aprobación del Tratado de Maastricht (1992), con los criterios de convergencia que regulaban el cuadro macroeconómico de los países de la UE desde el punto de vista neoliberal, y después de la reforma constitucional reciente, de erradicación del gasto público, se cierra cualquier posibilidad de un uso revolucionario de la Carta Magna y hay que pasar a plantear la ruptura republicana, sin miedo y sin complejos. Junto a esto, la ausencia de instrumentos de democracia directa en el texto constitucional, como el papel que se le otorga a la Corona, de carácter ideológico y con claras competencias ejecutivas, diga lo que se diga; y, por último, que la propia normativa electoral que tanto perjudica a IU esté citada, parcialmente, en la propia Constitución muestra de manera clara que este texto estaba lleno de trampas desde el principio y destinadas a entorpecer el desarrollo de los derechos constitucionales y de una política económica progresista. Las contradicciones del texto constitucional son tan dramáticas que es ya inaplicable.

Junto a la concurrencia electoral, en IU, desde su fundación, siempre fue importante la organización de los movimientos sociales, la militancia en los sindicatos, el hacer permeable nuestra organización, de carácter horizontal, a las propuestas sociales. Por tanto, una huelga general puede ser tan importante, o más, que un proceso electoral. De hecho, las contrarreformas sociales que el PP aplique podrán ser formalmente legales, pero el pueblo tiene derecho a ejercer resistencia; no podemos descuidar esto, porque aquí radica el dilema: la vía institucional (posición de una parte de IU) o la vía de la lucha de clases (posición del PC griego). Si frenamos las luchas o participamos en las mismas con desigual intensidad, el voto útil del PSOE nos arrasará en la siguiente contienda electoral.

Dicho esto, para evitar equívocos, IU ha recabado un voto de protesta contra la actual crisis y por la carencia de propuestas alternativas por parte de otros. Esto debe significar una base de apoyo para relanzar la lucha hasta levantar una alternativa.

Antes de continuar, quisiera hacer un breve recordatorio del debate público que se dio el pasado verano a propósito de la grave crisis de IUC.

Tras la aparatosa política de alianzas sellada para las elecciones locales de mayo pasado, la reunión de cargos institucionales de la coalición X Tenerife (principios de julio), donde se propuso listas conjuntas con Nueva Canarias, dejó al sr. Ramón Trujillo en una posición muy delicada porque la cadena de acontecimientos se cerraba con respecto a sus verdaderas intenciones: la alianza indirecta con Nueva Canarias era el pórtico para una propuesta de coalición electoral. Cuestión distinta es que, como ya se señaló en Crónica de una traición anunciada, esto no pudo hacerse por el retorno de Román Rodríguez a CC: él sigue fiel a los pactos instrumentales; para Román Rodríguez ocultar sus verdaderas intenciones no supone un problema ético: necesitaba el voto de IUC y sus aliados en Tenerife para entrar en el Parlamento de Canarias y necesitaba el voto de CC para entrar en el Congreso. Ha logrado ambas cosas. Le aconsejé, amistosamente, al sr. Trujillo que tuviera cuidado con sus aliados en Tenerife, porque, con la formación de Equo en el ámbito estatal, irrumpió en la opinión pública canaria la posibilidad de un nuevo reagrupamiento progresista sin IUC. La presencia reciente en Tenerife de Jordi Guillot, dirigente de Iniciativa per Catalunya, pidiendo el voto para Equo y sus aliados, en perjuicio de IUC, es una aplicación práctica del modelo de pacto instrumental. Lo que hizo Guillot fue una mala jugada.

Y para evitar sutilezas de enredo, no tengo nada contra el cabeza de lista de IUC al Congreso por la provincia de Santa Cruz, José Pérez Ventura; me consta que es una persona constructiva y valiente, que no es responsable de la situación de crisis interna en IUC y que ha hecho todo lo posible (y más) por salvar la nave en medio de la tormenta. Los resultados electorales en la provincia de Santa Cruz son claros: unos 20.000 votos y el 4,4% de los votos para IUC; de aquí se desprende que:

1. Que amplias alianzas electorales no siempre posibilitan mejores resultados: lo importante es tener un discurso político y una práctica política que el electorado pueda juzgar que es en defensa de los intereses de la mayoría.

2. Que los tacticismos se pagan caros, tal como se ha demostrado con la alianza Sí Se Puede/Socialistas por Tenerife/Equo, que ha cosechado un fracaso electoral (2,22%), cuestión ya adelantada en Crónica de una traición anunciada.

Estos hechos remarcan la posición errónea que se impuso en IUC hace siete meses. Espero que se comprenda de una vez por todas que el discurso político, el proyecto político, la política de alianzas, el modelo organizativo, etc., deben guardan una coherencia entre sí, particularmente si nuestra identidad es de izquierda alternativa. Por ejemplo, si Equo defiende la intervención de la OTAN en Libia eso por si sólo dificulta mucho un pacto para unas elecciones legislativas.

Ahora queda, como tarea prioritaria para la izquierda, organizar un frente sociopolítico de resistencia contra las políticas neoliberales que el PP va a implementar en todo el Estado, siguiendo la estela de recortes de derechos del Gobierno de Rodríguez Zapatero; la propia praxis política del PP en la Comunidad Autónoma de Madrid, de completa erosión de los servicios públicos, es una muestra de la determinación de la derecha españolista por salvar el capitalismo a cualquier precio.

Cuestión distinta es la coordinación de los cargos de la coalición X Tenerife, y los de ASSP, tras el 20-N, aspecto que se presenta como problemático particularmente por los giros bruscos y la inconsistencia estratégica de nuestros potenciales aliados, cosa que IUC trató de ignorar. El tiempo dirá qué va a pasar. Hará falta mucho respeto, diálogo y compromiso real de lucha. Entender los resultados electorales que se han dado en el sentido de justificar todo lo pasado o de ajustes de cuentas en el ámbito interno de IUC sería una grave irresponsabilidad. Y no beneficiaría a IUC.

Con respecto a la situación irregular del sr. Manuel Rodríguez Hernández, seré breve porque sobre él pesa una serie de cuestiones que hacen prácticamente imposible compartir militancia política con su persona, por su ambigüedad destructiva:

1. Su protagonismo en el golpe de estado interno en IUC y su defensa, por acción u omisión, de los pactos con Nueva Canarias y PIL; la presencia de estos grupos en el Parlamento de Canarias es la prueba de verdad de mi argumentación. El sr. Rodríguez ocultó información clave a la militancia.

2. Su intento de instrumentalización del Movimiento 15-M y de otras fuerzas políticas de la izquierda, por acción u omisión, ha sido lamentable, como se podrá constatar documentalmente cuando se me reclame.

En cuanto a claridad en el discurso político y respeto a los movimientos sociales, incluido el 15-M, personalmente me quedo con la demostración de fuerza dialéctica que el candidato Pérez Ventura, en nombre de IUC, realizó en la TVAC: fue una grata sorpresa y puede ser un punto de entendimiento al interior de IUC, porque los planteamientos de Pérez Ventura nada tienen que ver con los vaivenes electoralistas que hemos sufrido en IUC en los últimos meses. Su discurso fue claro y de ruptura.

Es sorprendente que se haya intentado articular una coalición de izquierdas en Canarias, particularmente en la provincia de Las Palmas, sin tener en cuenta la posición del Partido Comunista de Canarias (PCC); seré directo:

1. No se ha tenido en cuenta la posición comunista en la coalición al no considerarse a la democracia directa como instrumento autónomo de lucha; se la toma, en todo caso, como subordinada al circo electoral y eso es propio de la socialdemocracia más vulgar.

2. No se ha tenido en cuenta la posición comunista porque la política de alianzas ha sido tan ambigua que es incompatible con una estrategia de tipo anticapitalista: Nueva Canarias, PIL, Partido de los Empleados Públicos…

3. No se ha tenido en cuenta la posición comunista porque ha primado el posibilismo ideológico: las declaraciones y los actos apuntaban a que todo vale para tocar poder; se ha obviado la necesidad de la lucha de clases, la necesidad de organizar al pueblo de manera autónoma y la necesidad tener un proyecto político que sea coherente. Sé, de primera mano, que la influencia de estas posiciones entre los más jóvenes es negativa: alimentarlos con el posmodernismo más rancio tiene sus consecuencias más dramáticas: el libre juego de ideas políticas sin tener en cuenta la necesidad de construir una ciudadanía y una alternativa de Estado, como también que todas las ideas políticas son válidas y son democráticas.

4. No se ha tenido en cuenta la posición comunista al despreciar los estatutos de IUC. Es más, un supuesto militante de IUC amenazó a los firmantes de Crónica de una traición anunciada con la cuestión de las cuotas y con la cuestión del voto. ¿Es esto un comportamiento honesto? ¿Alguien quiere que le devuelva la acusación al sr. Joaquín Sagaseta, respecto a quién ha votado en los últimos quince años para medir su compromiso real con IU? ¿Es justo el modelo de cuotas de IU Federal? Vamos, vamos…

Si alguien tanteó la posibilidad de fijar como objetivo de la campaña de IUC obtener dos diputados por ambas provincias canarias, qué lejos de la realidad debe de andar. Con siete diputados a repartir por Santa Cruz y ocho por Las Palmas, hay que aproximarse al 15% de los votos y eso es muy difícil.

Sé que se me reprocharán los cuarenta mil votos que ha obtenido IUC. Contestaré por adelantado: el PSOE en Canarias pierde más de ciento cincuenta mil votos e IUC apenas recoge unos treinta mil. ¿No merece esto una reflexión atenta?

Pero esos cuarenta mil votos no nacen de seis meses de trabajo errático y ambivalente; nacen de la esperanza de muchas personas que han depositado su confianza en unas siglas que algunos, incluso entre nuestras filas, decían que ya estaban quemadas. IUC, a día de hoy, sigue dividida: ¿se tomará el resultado electoral como la victoria de una parte de IUC frente a la otra?

Si afirmo que IUC debe subordinar la lucha institucional a la lucha social o la táctica a la estrategia en el escenario de  lucha de clases que se avecina, ¿qué se me responderá? ¿Se debe insistir, acaso, con el tacticismo electoralista? Quisiera recordar que el sr. Joaquín Sagaseta declaró en las asambleas de IUC, a mediados de los noventa, que obtener cincuenta mil votos y más del 8% de los votos en Canarias era un “fracaso”. ¿Por qué este análisis que valía para el pasado no es aplicable para la actualidad? ¿Cuál es la certeza científica? ¿Qué condiciones de la realidad han cambiado?

Intentar un reagrupamiento de la izquierda canaria sin el PCC, y otros componentes ideológicos progresistas, tendrá su coste a medio y largo plazo, porque se perderá por el camino cuadros experimentados, capacidad de análisis y coherencia ética: recursos políticos necesarios más que nunca para IUC. Y no conviene olvidar que los crecimientos electorales inestables, como ocurre con los crecimientos desequilibrados en el terreno económico, terminan estallando en mil pedazos. No quisiera que nadie se dañara… Aferrarse a la flor de un día puede ser peligroso, porque a lo mejor esa flor arderá en la mano de quien la tome como suya en exclusiva…

En este medio espero a cualquiera, tanto del plano autonómico como estatal, que tenga una posición distinta a la mía y quiera confrontar los hechos aquí expuestos. Yo, al menos, con mis limitaciones, doy la cara.





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