Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Más de dos millones de empleados públicos británicos secundaron la huelga general

In Actualidad, Laboral on 1 diciembre, 2011 at 11:22

Más de dos millones de empleados públicos secundaron este miércoles la mayor jornada de Huelga en 32 años, que provocó el cierre del 62% de las escuelas del país y la cancelación de 6.000 operaciones hospitalarias.

La huelga general fue convocada para protestar contra la decisión del gobierno británico de que los empleados públicos trabajen más años antes de tener derecho a recibir una pensión y de que aumenten sus contribuciones mensuales para su retiro, planes que forman parte de las medidas de recortes.

Los más de 2 millones de trabajadoras y trabajadores públicos han llevado a cabo la huelga más grande desde la tristemente conocida como el Invierno del Descontento de 1979, que presagiaba la llegada de Margaret Thatcher como primera ministra.

Los manifestantes también criticaron los fuertes recortes al gasto público que el gobierno extendió el martes. Luego de la congelación a los salarios de los empleados públicos el año próximo, los aumentos salariales se limitarán al 1% hasta 2014.

Las tres cuartas partes de las 21.700 escuelas públicas de Inglaterra cerraron. Decenas de miles de personas se manifestaron durante la tarde en el centro de Londres, la mayor del millar de concentraciones llevadas a cabo a largo y ancho del país. La policía realizó 75 detenciones a lo largo de la jornada.

Los huelguistas instalaron piquetes informativos ante numerosos edificios públicos, especialmente hospitales, algunos de los cuales atendieron solo las urgencias tras haber anulado consultas y otras intervenciones aplazables, pero también juzgados, museos, oficinas municipales y hasta el venerable Parlamento.

Medio millón de empleados del sector público hicieron huelga en Escocia y Gales, mientras que en Irlanda del Norte se suspendieron los servicios de tren y guaguas.






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La deuda de EEUU vuelve a amenazar a la economía mundial

In Actualidad, Economía on 1 diciembre, 2011 at 0:01

Vlad Grinquévich


La incapacidad mostrada por el “súper comité” del Congreso de EEUU para diseñar un plan de compromiso con objeto de reducir el gasto público ha provocado pánico en los mercados internacionales. Y no es de extrañar, ya que aún están frescos los recuerdos de la crisis de deuda de finales del verano pasado, cuando el país estuvo al borde de la bancarrota y Standard’s & Poor’s rebajó su calificación de deuda soberana.

“NO HEMOS PODIDO LLEGAR A UN ACUERDO”

El 21 de noviembre, los representantes del llamado “súper comité” – una comisión parlamentaria instituida ad hoc para el recorte del déficit presupuestario de Estados Unidos – declararon no haber podido llegar a un acuerdo. “No hemos podido llegar a un compromiso todavía”, escribieron en una carta conjunta los copresidentes del comité, el senador republicano, Jeb Hensarling y la demócrata, Patti Murray.

Para recortar su deuda pública (que en este mes de noviembre ya ha superado los 15 billones de dólares), Estados Unidos deberá reducir su déficit público en 1,2 billones, recortando los gastos del estado. El “súper comité” debía determinar en qué capítulos habría que aplicar la tijera y, ante todo, cómo repartir el descenso en la financiación entre los ámbitos militar y civil. Los demócratas habían prometido salvar de las reducciones a los programas sociales, manteniendo las ventajas fiscales para la clase media y aumentando los impuestos para los ricos.

El plan del “súper comité” debía estar listo antes del 23 de noviembre, y el Congreso debía ratificar el consiguiente proyecto de ley antes del 23 de diciembre. La ausencia del acuerdo ha sido interpretada por los mercados como una revitalización de los problemas de deuda del verano. El pasado agosto, Estados Unidos evitó la bancarrota técnica de milagro, porque el Congreso no quería aprobar el techo de la deuda pública. Por supuesto que la sangre no llegó al río y el país no entró en bancarrota, pero la fiebre de la deuda le costó a la primera economía del planeta el primer lugar en la clasificación de deuda soberana de Standard & Poor’s.

Ya en la mañana del 22 de noviembre, los mercados de valores y materias primas mostraron una dinámica negativa, mientras que la agencia de clasificación Fitch Ratings amenazó con revisar a la baja la calificación de EEUU antes de finales de noviembre.

UN HACHA O UN BISTURÍ

Mientras tanto, los expertos nacionales y extranjeros señalan que la ausencia de un compromiso no significa que el gasto público no vaya a sufrir rebajas, ya que el problema no se centraba en recortar o no, cosa que ya está decidida, sino en cómo hacerlo. Cómo subrayó en su declaración el presidente de EEUU, Barack Obama, el asunto es cómo hacer que descienda el déficit para ayudar a que la economía tome un curso ascendente.

El meollo del plan era recortar los gastos de una forma racional y no cercenar automáticamente una parte de los presupuestos”, puntualiza el economista del holding AFK “Sistema” Evgueni Nadorshin. Obama lo definió de una forma más metafórica, como “utilizar un bisturí, no un hacha”.

Pero la ausencia de un acuerdo podría redundar en la utilización del hacha para recortar de golpe el presupuesto e igualar la financiación entre los sectores militar y civil. Aunque es evidente que la posibilidad de llegar a un compromiso todavía existe. “Las partes todavía pueden llegar a un acuerdo. Yo creo que los demócratas están dispuestos a hacerlo y supongo que algunos republicanos también estarían interesados en evitar una reducción automática en los presupuestos”, declaró el presidente estadounidense.

En cualquier caso, este incidente no será un factor de riesgo para la economía mundial. Expertos subrayan que el problema de la deuda pública de Estados Unidos conlleva menos peligro que lo que está ocurriendo con las finanzas de la zona euro.

Sobre todo, porque la Reserva Federal de EEUU es capaz de reaccionar de una forma operativa a cualquier cambio: influir en las cotizaciones de divisas o imprimir moneda cuando es necesario.

Según el director del departamento de análisis de los mercados financieros y macroeconomía de la compañía gestora Alfa-Kapital, Vladimir Braguin, “se trata de un simple mecanismo de estabilización, basado en cierto debilitamiento de la moneda que ofrece ventaja en el comercio externo. Además, una devaluación de la divisa nacional con un crecimiento sostenido del PIB da como resultado un descenso en la presión de la deuda”.

Los países europeos con su complejo mecanismo colectivo de toma de decisiones no disponen de este instrumento económico.

EL PELIGRO DE SALIR POR LA PUERTA DE ATRÁS

El pánico en torno al plan de este “súper comité” del Congreso nace de la crisis económica mundial que ha generado una atmósfera general de nerviosismo. Tanto, que en los últimos meses los especuladores financieros reaccionan violentamente ante cualquier descuido de los líderes europeos o estadounidenses.

En este caso, el motivo principal para la intranquilidad ha sido la falta del acuerdo entre las principales fuerzas políticas de EEUU. “Por supuesto, es una noticia negativa. En la antesala de las elecciones hay dos fuerzas políticas que no pueden llegar a una fórmula de compromiso. Esto amenaza con conflictos y problemas”, aclara Evgueni Nadorshin. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la economía de Estados Unidos está lastrada por numerosos problemas. La ausencia de un crecimiento y de un consumo claros ya fueron claves en la crisis de deuda del 2008.

Pero ahora, el principal factor desestabilizador, según Vladimir Braguin, podría ser no ya la deuda pública, sino el excesivo endeudamiento de las empresas, los estados y los ayuntamientos. “Una ola de bancarrotas motivadas por las deudas corporativas y municipales resultaría un golpe muy duro para los bancos y los fondos de pensiones -apunta Braguin-,  mientras que el empeoramiento de la calidad de los activos financieros puede, como ya se ha demostrado, ser fatal para toda la economía”.


[Fuente: RIA Novosti]






La fallida subasta de los bonos alemanes, y la Eurozona en vías de implosión

In Actualidad, Economía on 1 diciembre, 2011 at 0:00

Mike Whitney

La “fallida” subasta de bonos alemanes el pasado miércoles (23-11-2011) fue un verdadero y real punto de inflexión. Significa que la mayor y más poderosa economía de Europa no escapará al contagio que está arrastrando al sur. Los costes del endeudamiento alemán crecerán, y sus finanzas se pondrán bajo la lupa. Pero eso es sólo la mitad del asunto. Lo que está moviendo a los mercados es que los inversores están ahora mismo ponderando la probabilidad de una caída de la eurozona. De aquí la conmoción; el escenario de pesadilla está comenzando a abrirse paso.

Estos son los hechos: de los 6 mil millones de euros ofrecidos en la subasta del miércoles, sólo se consiguieron colocarse 3,6 mil millones, dejando al Bundesbank con los restantes 2,4, que es el 39% del total ofrecido, la mayor proporción jamás registrada.

La subasta fue, en palabras de uno de los agentes de comercio financiero, “un completo desastre”, sobre todo por lo que revelaba: Alemania ha dejado de ser el puerto seguro que tantos pensaban. La deuda alemana se ha convertido de la noche a la mañana en un “activo de riesgo”, como la de Grecia o la de Italia (aunque en grado menor). Los inversores están huyendo todos de Europa y moviendo su dinero hacia los valores de máxima seguridad y la deuda pública estadounidenses. Echen un vistazo a este texto del Wall Street Journal:

Los dirigentes de la Eurozona dicen estar determinados a salvar la moneda común. Pero el dinero inteligente está poniendo pies en polvorosa. Primero, se cerraron efectivamente los mercados de financiación a corto plazo con dólares; luego, cayeron los mercados de bonos viejos no asegurados; luego, el mercado interbancario. Ahora, los clientes empresariales parecen estar retirando sus depósitos de los bancos de algunos países. Con un volumen de financiación estimado de 1,7 billones de euros para los próximos tres años, las tensiones en el sistema bancario de la Eurozona parecen condenados a ir a peor…

“Si los dirigentes de la Eurozona son serios cuando dicen querer salvar el euro, tienen que buscar formas de convencer al dinero inteligente para que se quede.” (“Europe’s Smart Money Votes With Its Feet”, Wall Street Journal)

Así pues, lo que la Eurozona está experimentando es un pánico bancario: sólo que, hasta ahora, el grueso del dinero se había limitado a ir de los países más débiles a los más fuertes. Y eso es lo que está empezando a cambiar ahora. Pero no se engañen; el problema no es la ratio entre la deuda pública y el PIB de Alemania, ni sus perspectivas de futuro. El problema es que está atada a otras deudas soberanas tambaleantes en un pacto suicida de moneda común. Y no hay forma de desligarse. Un extracto del Guardian:

Los inversores globales se lanzaron a salir de la Eurozona el pasado martes luego de que los dirigentes de las tres mayores economías del área destruyeran cualquier esperanza marginal que pudieran poner los mercados en la masiva intervención del BCE para resolver la crisis de deuda soberana…

“Angela Merkel descartó una vez más cualquier posibilidad de que el BCE juegue un papel mayor y echó por tierra las propuestas de unos ‘eurobonos’ que mutualizaran los riesgos de la deuda soberana de la Eurozona. El BCE, dijo, sólo debe ocuparse de la política monetaria…

“La única concesión de Merkel … fue decir que el lanzamiento del fondo de rescate de la Eurozona, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, podría ayudar a resolver la crisis inmediata… Reiteró su idea, expresada en el Bundestag un día antes, de que los eurobonos o la colectivización del riesgo soberano no eran ‘ni necesarios ni adecuados”, y sólo podrían funcionar en una ulterior etapa de la unión fiscal.” (“Fear sweeps markets as Germany rules out ECB intervention”,  The Guardian.)

La negativa de Merkel a los eurobonos y a las trasferencias fiscales es una sentencia de muerte para la Eurozona. También se niega a permitir que el BCE actúe como prestamista de último recurso, lo que frenaría la huída de los bonos públicos. He aquí lo que declaró al Financial Times un veterano trader de un banco estadounidense:

Lo que ahora estamos viendo son fondos y clientes deseosos de huir de cualquier cosa denominada en euros y que incluya bonos, porque no saben qué pasará con la unión monetaria.

¿Lo ven? Ya puede ser Alemania una potencia económica y tener su casa en orden (económicamente), que eso no cuenta para nada, si sigue la fuga de capitales. Tendrá que enfrentarse a los mismos costes devastadores que los demás.

¿Cuál es, pues, la solución?

En verdad, hay sólo dos opciones: o ir rápidamente hacia la integración política y fiscal total (unos EEUU de Europa), o desechar completamente el europroyecto y disolver la unión. Si quienes toman decisiones políticas siguen mareando la perdiz, entonces el mercado impondrá su propia solución, lo que traerá consigo una catarata de quiebras bancarias y empresariales, un desempleo disparado, una agónica deflación y una década de gravísima depresión.

¿Hay alguna posibilidad de que la crisis de la deuda europea termine de una manera positiva? Así respondió a esta pregunta el otro día el gran economista James Galbraith:

No, no lo creo. Para que esto terminara mínimamente bien, tendría que producirse un cambio radical en las ideas que actualmente imperan en Europa. Habría que tener un sentido mucho más grande de solidaridad, una mayor disposición a derivar fondos europeos hacia la periferia de un modo serio y sostenido, y tendría que haber un plan para el crecimientos y el desarrollo de esos países europeos meridionales. No se ve ahora nada parecido a eso.”(Daily Ticker)

Los líderes de la UE no han cambiado sus mentalidades absolutamente sobre nada. De hecho, han rechazado cualquier idea que podría haber ayudado, por lo que la eurozona no se apartará un ápice de su espiral mortífera.

Para el vídeo de Galbraith, éste es el vínculo:

http://finance.yahoo.com/blogs/daily-ticker/europe-crisis-may-end-violent-blow-galbraith-161311592.html


[Traducción para SinPermiso: Miguel de Puñoenrostro]