Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Que no sólo los derrotados paguen por la guerra

In Actualidad on 7 diciembre, 2011 at 0:00

Zhong Sheng


Cada vez es más probable que EEUU y sus aliados de la OTAN apliquen el modelo de Libia para involucrarse en una intervención militar en Siria. Washington y París han amenazado con recurrir a la fuerza, e incluso hay informaciones de que un portaaviones estadounidense navega hacia aguas cercanas al país árabe. El desarrollo de la situación no sólo concierne al destino del Poder sirio, la estabilidad regional y el estatus quo del mundo árabe, sino que también está estrechamente ligado a los intereses de toda la comunidad internacional.

En comparación con las informaciones que solían pulular en los medios informativos cuando se produjeron las agresiones a Afganistán e Irak, durante los ataques de EEUU y la OTAN a Libia pudo notarse una menor presión diplomática y moral. Prácticamente ningún país occidental expresó dudas sobre la legalidad de la guerra contra Gadafi. En el ámbito mundial, tampoco aparecieron similares manifestaciones antibélicas. ¿Se debió acaso a la indignación pública que se volcó contra Gadafi? ¿O a que la situación económica no permitía deparar demasiada atención a la guerra? ¿Acaso las ya prolongadas y sangrientas guerras de Afganistán e Irak han entumecido la sensibilidad de las sociedades?

Después de todos estos años, lo que sí queda claro es el porqué de la impunidad que hoy protege a los responsables de las guerras.

El precipitado involucramiento de EEUU, Francia y sus aliados en la situación siria llega de la mano de su satisfacción por los resultados de la rapiña practicada en Libia. Como dice un dicho occidental, “con el martillo en la mano, todas las cabezas nos parecen clavos”, el cual encarna a la perfección la urgencia occidental por desencadenar un guerra contra Siria.

Sin embargo, los martillazos pudieran no resultar tan efectivos como desean. Al desencadenar la guerra de Libia, la OTAN creyó alcanzar su meta en pocos días. Inesperadamente, la guerra duró más de ocho meses y hubo disensiones internas en el seno de la OTAN. No en balde se habla de una victoria pírrica sobre Trípoli.

Siria, considerada el “corazón latente” del mundo árabe, limita geográficamente con Israel. La persistencia de su animosidad mutua, derivada en buena medida de la ocupación israelí de las Alturas de Golan, suponen la existencia de un polvorín regional a punto de estallar. Puesta contra la pared, Siria bien podría lanzarse a una guerra contra Israel, lo que generaría un caos generalizado en el Medio Oriente. Siria ya ha declarado que atacará a Israel en caso de que Occidente perpetre una intervención militar.

Siria es el aliado más importante de Irán en el mundo árabe. Un grupo de analistas estadounidenses comenta que los esfuerzos por presionar a Siria están destinados a desbrozar el camino para atacar a Irán. Por eso, no se puede excluir la posibilidad de que Irán intervenga en el conflicto. Esto conllevaría el desafío para EEUU de encarar dos guerras simultáneas.

El Medio Oriente es como un inmenso pantano, en cuyas traicioneras aguas habitan todo tipo de crisis encubiertas. Como demuestra la historia, esta región ha obligado a las superpotencias a gastar fabulosos recursos y pone al mundo en quiebra con notoria facilidad.

No hay espacio para armonizar la guerra y la paz, ni para incorporarlas simultáneamente al destino de la humanidad. Aunque los conflictos sean regionales, no sólo serán los derrotados quienes paguen los platos rotos de las conflagraciones armadas. Imposible menospreciar su impacto en la configuración mundial.

El problema sirio debe resolverse dentro del marco de la Liga Arabe, impidiendo la intervención militar foránea, como forma de garantizar respeto para los intereses comunes de Siria, los demás países árabes y la comunidad internacional.


[Fuente: Diario del Pueblo]






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