Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Sobre la cumbre de la Unión Europea

In Actualidad, Comunicado on 26 diciembre, 2011 at 0:00

Buró Político del Comité Central del
Partido Comunista de Grecia (KKE)


El acuerdo de Eurogrup o (UE de los 17) por un marco de control de disciplina fiscal más estricto no significa fortalecimiento ni del euro, ni del Eurogrupo, ni mucho menos de la Unión Europea.

Se ha logrado un compromiso frágil con los intereses y la voluntad de Alemania dominantes, que no va a mitigar las contradicciones, ni superar la desigualdad, ni tampoco confrontar la crisis económica. En cualquier caso, la adhesión a la gestión fiscal estricta se disputa incluso dentro de Alemania.

La unificación del mercado europeo en el marco de la Unión Europea de 1991 y de 2000 pertenece al pasado. Al menos ahora, los partidos comunistas y obreros o fuerzas en su seno, que se habían rendido a la “inevitabilidad” de la UE, ya es hora de oponerse a su carácter imperialista en su conjunto, llamar al movimiento obrero y popular de romper con la Unión Europea, independientemente de si opera en un país del núcleo principal o en un país cerca o lejos de este.

El movimiento popular en Grecia y en todos los Estados miembros de la Unión Europea no debe atraparse esperando el desarrollo de las contradicciones entre los gobiernos burgueses y los diversos sectores del gran capital sino marcar los acontecimientos. Debe seguir hacia delante para la retirada de la UE con poder popular-obrero.

Hoy en día, se pone cada vez más evidente que la Unión Europea es el guardián del poder y de las ganancias de los monopolios, hoy que se están aumentando las fuerzas centrífugas, que debilitan esta alianza depredadora imperialista, es de importancia particular derrotar la línea oportunista para la búsqueda utópica de una nueva “arquitectura propopular” de la Unión Europea. Esta línea lleva al desarme del movimiento popular. La Unión Europea y el capitalismo no se pueden humanizar.

Los trabajadores y los sectores populares deben preguntarse cuál fuerza política dijo la verdad y cuáles fuerzas intentaron engañarles el periodo anterior.

El KKE, ya desde el primer Memorandum, destacó el carácter antiobrero y antipopular de los Memorandums y de los Tratados de cada gobierno con la UE, el FMI, las organizaciones del capital financiero internacional para la reestructuración o la renegociación de la deuda pública griega.

Todos los Memorandums y sus revisiones constituyen una escalada planificada de la quiebra económica del pueblo, con el fin de una depreciación limitada del capital de los acreedores más antiguos del Estado griego y la evitación de la activación del “credit default swap” (CDS) que traerá ganancias a los grupos que han apostado por la quiebra de Grecia.

El control y los debates del gobierno con la Troika sobre la adecuación de la economía griega a las nuevas exigencias más estrictas de la disciplina financiera en el marco de la zona Euro, en base a la resolución reciente de Eurogrupo, van de mano con nuevas cargas insoportables para el pueblo. Se trata de un nuevo “tsunami” de medidas antiobreras que se combinará con duros impuestos contra el pueblo. El nuevo paquete antipopular incluye: recortes en los salarios mínimos, en los salarios en las antiguas empresas estatales, en las pagas extras de la Navidad y la Semana Santa en las empresas privadas, en las pensiones auxiliares y el finiquito, en las contribuciones del seguro abonadas por el empresario, la implementación de impuestos permanentes sobre la propiedad y otras cargas fiscales.

El control sobre los impuestos para combatir la evasión fiscal de las rentas altas es sólo una cortina de humo, mientras que la intención de nuevas reducciones de impuestos sobre las ganancias empresariales es evidente.

La adecuación de la economía griega en el nuevo marco financiero de la zona Euro es profundamente antipopular, mientras no conducirá ni a la salida de la caída de la producción industrial y de la actividad económica en general, es decir a la salida de la crisis y a la recuperación, ni a la disminución de la deuda pública.

Esta misma receta del FMI y del Banco Mundial había sido implementada en el caso de la crisis en Argentina donde la declaración forzosa de quiebra a sus prestamistas se produjo con la indigencia y el desempleo a nivel de una crisis política peligrosa para el poder capitalista.

Tanto el capital nacional y su poder político como sus aliados imperialistas internacionales nunca están interesados en las necesidades básicas de los obreros y del pueblo. Están interesados siempre en la manipulación de fuerzas obreras y populares. Las diferencias entre sectores del capital, nacional o extranjero, están relacionadas con el objetivo de lograr la mayor ganancia posible y la manipulación de la conciencia obrera.

El sector del capital, nacional y extranjero, que está a favor del regreso de Grecia a una moneda nacional vinculada al dólar o la libra esterlina, no está en ningún caso interesado en abolir las medidas antiobreras-antipopulares incluidos en los Memorandums de los gobiernos griegos con la UE y el FMI o implementados por los gobiernos griegos utilizando el Memorandum como pretexto con la amenaza de no desembolso de los tramos.

Ocultan al pueblo griego el hecho que la moneda de Argentina no fue vinculada con el euro sino con el dólar, mientras que a continuación la desvinculación respectiva no frenó la pobreza ni el desempleo.

Por eso las reivindicaciones y las luchas obreras y populares en Grecia no deben limitarse αl derrocamiento del gobierno actual, sino deben dirigirse en la lucha que creará las condiciones sociales y políticas para el derrocamiento del poder del capital, de los monopolios, para el poder obrero-popular. Por eso es necesario desarrollar el contraataque popular de modo que la crisis la pague el gran capital y para que cambie la correlación de fuerzas a expensas de los funcionarios políticos de la UE y de la clase dominante.

NO es cierto que esta lucha tendrá lugar en una región, en un mundo internacionalizado, donde predominará sólo el interés de los grandes capitalistas, la amenaza de violencia de su poder.

NO es cierto que por esta razón la lucha por el poder popular-obrero en Grecia esté condenada al fracaso y sin salida.

La verdad es que las propias contradicciones, los callejones sin salida en la ejecución de la gestión burguesa, las perspectivas deprimentes en cuanto al trabajo, los ingresos, el nivel de vida es lo que experimentan la clase obrera, los trabajadores asalariados, los demás sectores populares también en muchos países de Europa y en otros continentes, de la vecina Italia a la lejana Australia, de Irlanda al Oriente Medio.

Más aún cuando la competencia capitalista en la región del Mediterráneo Oriental – Oriente Medio toma cada vez más la forma de guerra por el control de los mercados de materias primas, de las rutas de transporte.

El futuro de los pueblos europeos, de la clase obrera y de los sectores populares de las capas medias, está en ruptura con las organizaciones imperialistas, en línea de solidaridad con toda alianza obrera popular de derrocamiento del poder burgués en un país con una economía capitalista más o menos fuerte, en un Estado capitalista que ocupa una posición más alta o más baja en la pirámide imperialista.

Esta línea de lucha es necesaria incluso para la supervivencia de amplios sectores de trabajadores asalariados y autónomos, jubilados y jóvenes de familias populares.

El KKE da y seguirá dando todas sus fuerzas a esta lucha dura, pero la única que da perspectiva al pueblo.


Atenas, 14 de diciembre de 2011





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