Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

2011 – 2012: El motor de la historia está encendido

In Actualidad on 11 enero, 2012 at 0:01

Pedro Eusse
Secretario Nacional para el Movimiento Obrero y Sindical del Partido Comunista de Venezuela (PCV)

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La agudización de la lucha de clases recorre el mundo, consecuencia lógica de la profunda crisis del sistema capitalista. De Grecia a Portugal, de Italia a Inglaterra, de España al propio Estados Unidos de Norteamérica, han entrado en acción cientos de miles de trabajadores y trabajadoras y amplios sectores populares, en respuesta a las políticas pulverizadoras de derechos impuestas por los gobiernos burgueses, con la finalidad de recuperar las tasas de ganancias de los grandes capitales y afianzar el poder de los monopolios, fundamentalmente, de la oligarquía financiera transnacional.

Si bien son significativas las crecientes manifestaciones de los llamados indignados en diversos países europeos y en EEUU para denunciar al sistema, aunque sin ponerlo en riesgo, la entrada en escena de la clase obrera, con sus organizaciones sindicales y políticas, le da una calidad superior al combate antisistema. Durante el año 2011 se continuaron e incrementaron las movilizaciones y las huelgas que ya antes, durante el 2010, estremecieron a los países europeos. Grecia estuvo a la cabeza del accionar del movimiento obrero clasista, con acciones de gran contundencia, donde el Partido Comunista de ese país ha sido el conductor político fundamental. Pero incluso, el movimiento sindical conservador en algunos países europeos ha tenido que ponerse en acción frente a la fuerte presión ejercida por los reclamos y demandas de las masas trabajadoras ante las agresivas políticas neoliberales, que reducen los salarios y debilitan los sistemas de pensiones en dichos países, tal es el caso, por ejemplo, de la huelga general realizada en el Reino Unido el pasado 30 de noviembre, la más grande huelga ocurrida en esa nación en los últimos 30 años.

Pero la nada pequeña diferencia está en que mientras las centrales sindicales reformistas se baten por “recuperar derechos y defender el estado de bienestar” (verbigracia Comisiones Obreras y UGT en España), el sindicalismo clasista trasciende tales objetivos y apunta contra la esencia misma del problema, contra el sistema capitalista, levantando un programa de lucha por el poder para la clase obrera y el pueblo trabajador en general.

Así lo dejó claro el XIV Congreso de la Federación Sindical Mundial (FSM), realizado el año que termina, precisamente en Grecia. El máximo evento de la FSM trazó orientaciones para el fortalecimiento de las luchas generales y unitarias del movimiento sindical clasista y de los pueblos en todo el orbe, poniendo de relieve la necesidad de defender la independencia del sindicalismo de clase, frente al capital, los Estados, los partidos burgueses y pequeñoburgueses y las entidades religiosas. Esta premisa es esencial para el movimiento de las y los trabajadores, si se quiere estar en capacidad de dar seriamente la pelea, no tan solo en defensa de nuestros derechos, sino para asumir una ofensiva estratégica contra la explotación y la opresión capitalistas.

Expresión del ascenso en la lucha de clases, es también la relativa pero evidente recuperación y fortalecimiento del movimiento comunista internacional, con la heterogeneidad y diversidad que le es propia en la actualidad, principalmente en Europa. En algunos países avanzan en influencia de masas y en votos, particularmente aquellos partidos comunistas y obreros que son consecuentes en la aplicación de la teoría del socialismo científico y, por tanto, se crecen al calor del combate contra el imperialismo, contra el capital y sus gobiernos súbditos.

América Latina, con sus particularidades, no escapa a la tendencia a la agudización de la lucha de clases que se registra en el mundo. El año que termina se caracterizó en general por la lucha entre los procesos políticos y gobiernos progresistas, no subordinados al imperialismo norteamericano, establecidos en un grupo de nuestros países, frente a la contraofensiva desarrollada por la potencia estadounidense para retomar pleno control político y económico en Latinoamérica.

Pero además, al interior de los países donde permanecen gobiernos totalmente al servicio de los capitales imperialistas, continuaron y se incrementaron las luchas de amplios y diversos sectores sociales explotados y oprimidos en defensa de sus intereses, en contra de las oligarquías en el poder. Allí están Chile, Colombia, Honduras y otros países.

¿Pero es que en los países donde están en marcha procesos políticos progresistas o se han instalado gobiernos que, de un modo u otro, reivindican la soberanía nacional, se han cancelado las contradicciones antagónicas entre las clases? En absoluto. Por el contrario, se producen agudizaciones de las confrontaciones de clases en el contexto de una fuerte lucha ideológica y política.

Veamos el caso de Venezuela. La contradicción entre la estrategia imperialista de dominación y la defensa de nuestra soberanía nacional, reivindicada como nunca antes por la llamada Revolución Bolivariana, se desarrolla simultáneamente con la contradicción entre los intereses de los dueños del capital y la burocracia estatal reaccionaria, frente a los intereses de la clase trabajadora, contradicción que tiende a agudizarse en la medida que se cuestiona el modelo capitalista y prende en amplios sectores de la clase obrera y del pueblo trabajador, en general, la conciencia de la necesidad de construir el socialismo.

Por ello, consecuente con la Línea Política acordada en su XIV Congreso, el Partido Comunista de Venezuela se propone, en el 2012, afianzar su trabajo por un cambio en la correlación de fuerzas a favor de los objetivos estratégicos de la clase obrera y del pueblo trabajador en general en el contexto del actual proceso político venezolano, en ese marco se inscriben y se interrelacionan: la batalla política y de masas por la reelección del presidente Chávez, para derrotar el plan de la reacción pro-imperialista; la insistencia en la necesidad de un Frente Amplio Antimperialista, que trascienda la coyuntura electoral; el trabajo por conformar un bloque popular revolucionario, que articule a los factores políticos y sociales consecuentes con el objetivo del socialismo; la lucha por una nueva y revolucionaria Ley Orgánica del Trabajo y por la aprobación de la Ley Especial de los Consejos Socialistas de Trabajadores y Trabajadoras, para avanzar en la lucha por el poder para la clase trabajadora.

Es crucial en esa dinámica el combate ideológico, el deslinde y la derrota de las posiciones reformistas y oportunistas. Es necesario entonces armar al movimiento obrero y popular con la teoría revolucionaria del socialismo científico. Activar y desarrollar la conciencia de clase de las y los trabajadores, elevando su capacidad de movilización y de lucha organizada contra el capital y la burocracia estatal reaccionaria, para ello es preciso fortalecer al sindicalismo clasista y demás expresiones de lucha emancipadora de la clase trabajadora. No dar tregua ni hacer concesiones, ni a la oposición pro-imperialista ni a las tendencias seudorevolucionarias que optan por el colaboracionismo de clase.

El 2012 será un año para profundizar la lucha antimperialista y para abrir los caminos hacia un nuevo poder político: el poder revolucionario de la clase obrera y, en general, del pueblo trabajador.

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