Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Economía verde, nuevo disfraz del neoliberalismo

In Actualidad, Economía on 18 enero, 2012 at 0:01

Alejandro Nadal

En medio de la más grave crisis de la economía capitalista a escala mundial, el deterioro ambiental ha sido relegado a un plano secundario. Es cierto que algo se habla sobre la pérdida de biodiversidad o el cambio climático. Pero en los hechos el medio ambiente no es prioridad.

Los términos del debate sobre la crisis los ha impuesto la derecha y en su pantalla de radar el problema ambiental siempre ha ocupado un lugar subsidiario. Por eso no sorprende que ahora que los centros de poder castigan con austeridad fiscal y promueven la destrucción de cualquier vestigio del estado de bienestar, el medio ambiente brille por su ausencia. Y cuando se le pretende tratar como tema prioritario, la realidad es que sólo es para mantener el proyecto neoliberal a escala global.

El Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA) promueve desde hace ya tres años una serie de proyectos que se encuadran dentro de lo que ha bautizado como la Iniciativa de Economía Verde (IEV). Este proyecto define a una economía verde como el “resultado de mejoras en el bienestar humano y equidad social, al mismo tiempo que se reducen los riesgos ambientales y la escasez ecológica”. El PNUMA sostiene que el manejo eficiente de los recursos ambientales ofrece oportunidades económicas importantes. Finalmente, afirma que una economía verde debe ser baja en el uso de combustibles fósiles y socialmente incluyente.

Esa retórica puede dar una buena impresión. Pero la realidad es que la iniciativa del PNUMA adolece de grandes defectos que, al final de cuentas, anulan lo que podría aparecer como buenos deseos. Lo que queda es un disfraz mal armado para darle una cara amable al neoliberalismo desde el punto de vista ambiental.

El primer gran problema de la IEV es la incapacidad para examinar las causas de la destrucción ambiental. Ninguna de las fuerzas económicas que provocan el deterioro ambiental es objeto de un análisis cuidadoso. Ni la concentración del poder económico en centros corporativos, ni los procesos de acaparamiento de tierras en grandes regiones de África y América Latina, ni el efecto de la especulación financiera sobre productos básicos, ni el peso enorme de la deuda de los países más pobres del mundo son temas importantes para el PNUMA. En contraste, abunda la retórica sobre instrumentos de política basados en el mecanismo de mercado y la necesidad de alentar la inversión privada.

El PNUMA también ignora las causas de la feroz desigualdad, que es rasgo dominante en la economía mundial. Tal pareciera que esa desigualdad cayó del cielo, como si se tratara de un fenómeno meteorológico. Así, la IEV habla de la necesidad de aliviar e incluso de eliminar la pobreza. Pero siempre que lo hace es en referencia al potencial que ofrece el buen manejo de los recursos. Nunca se menciona la necesidad de corregir el marcado sesgo en contra de los salarios reales. De sobra se sabe que en casi todo el mundo los salarios reales experimentaron una declinación importante a partir de los años setenta. Entre las causas más visibles de ese resultado está la represión salarial impuesta para controlar la demanda agregada y, de ese modo, llevar adelante la lucha contra la inflación (el principal enemigo del capital financiero). A pesar de la importancia de esta variable de la distribución, la palabra “salarios” no tiene cabida en el diccionario de la IEV.

La desigualdad también está fuertemente anclada en una política fiscal regresiva. Sin embargo, cuando se trata de recomendaciones en materia de política fiscal, el documento del PNUMA sugiere que el mejor marco fiscal para el crecimiento debe descansar en los impuestos indirectos y en bajas tasas impositivas para el sector corporativo. Esto debe ir acompañado de “mayor eficiencia en el gasto público”, lo que en la jerga neoliberal se traduce en mayores ajustes y generación de un superávit primario para pagar cargas financieras. Claro, las referencias del PNUMA son la OCDE, el Banco Mundial y la consultora PriceWaterhouseCoopers. Eso sí, se alerta sobre los “riesgos de imponer gravámenes al capital financiero”.

Aunque la iniciativa del PNUMA se basa en la idea de que la crisis ofrece la oportunidad para reencaminar la economía mundial por el sendero del desarrollo sustentable, ningún documento del organismo contiene un análisis serio sobre los orígenes y naturaleza de la crisis. Los lectores pueden corroborar lo anterior en la página de la IEV (www.unep.org/greeneconomy). Por extraordinario que parezca, un análisis serio sobre la crisis y sus ramificaciones no es relevante para hablar de la transición hacia una “economía verde”.

La iniciativa del PNUMA intenta extender la vida del modelo neoliberal. Es también un buen ejemplo de la sentencia de Keynes: no sólo hemos fracasado en el intento de comprender el orden económico en el que vivimos, sino que lo hemos mal interpretado al grado de adoptar medidas que operan duramente en nuestro detrimento.

http://nadal.com.mx


[Fuente: La Jornada]







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Un nuevo intento por mantener el dominio militar

In Actualidad on 18 enero, 2012 at 0:00

Tao Wenzhao

El reajuste de la estrategia de defensa de EEUU define su interés en la región de Asia y el Pacífico, así como la percepción de Washington sobre la amenaza china a sus capacidades de proyección de poder.

La renovada estrategia militar de EEUU la anunció el presidente Barack Obama en el Pentágono el jueves [5 de enero], dando señales de un cambio importante en la prolongada estrategia de defensa estadounidense, lo que sienta las bases para trasladar su énfasis militar de Europa a Asia y el Pacífico, a la vez que consigue una disminución de gastos en la esfera castrense.

Se trata de un cambio al que EEUU ha debido acceder bajo el peso de su crisis fiscal, como tuvo a bien admitir el secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, al introducir la revisión de la estrategia.

La administración del ex presidente George W. Bush lanzó una ofensiva diplomática y militar contra el terrorismo, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York. Sin embargo, las guerras en Afganistán e Irak han agotado los recursos militares y fiscales de EEUU”, de ahí la decisión de impulsar una retirada total de las tropas estadounidenses de Irak, y una salida gradual de Afganistán.

Junto con la retirada de los efectivos, el actual reajuste estratégico es indicativo de la intención de EEUU de poner fin a su campaña antiterrorista mundial. También refleja el intento de Washington de establecer un equilibrio entre su alicaída economía y su creciente gasto militar.

Los egresos militares estadounidenses han alcanzado una cifra récord en la última década. Esta alza y la adopción de recortes de impuestos durante muchos años, han empujado la deuda nacional de EEUU a más de $ 15 billones de dólares. Hoy el país tiene un déficit enorme que, según Panetta, se suma al problema de la deuda para juntos constituirse en un riesgo para la seguridad nacional. El Ejército de EEUU ha superado la capacidad de apoyo que puede darle la economía, por lo que se requiere de urgentes recortes en el gasto militar.

En consecuencia, el país se plantea reducir su fuerza militar, recortando alrededor de $ 489 mil millones durante la próxima década. Pero al mismo tiempo que reduce sus fuerzas en tierra, hará hincapié en desarrollar “la capacidad esencial para su éxito futuro” y para dominar “todos los ámbitos, incluido el ciberespacio”.

“EEUU mantendrá su superioridad militar, con fuerzas armadas ágiles, flexibles y preparadas para toda la gama de contingencias y amenazas”, declaró Obama.

En lugar de su tradicional doctrina de mantener la capacidad de librar dos guerras importantes al mismo tiempo, EEUU aspira ahora a tener la capacidad de asumir una guerra a gran escala, mientras disuade un segundo enfrentamiento.

La revisión estratégica también indica la intención de Washington de reconsiderar su presencia global.

Panetta mencionó las cinco prioridades de EEUU, a saber: el extremismo, la proliferación de armas de destrucción masiva y sus materiales, las fechorías de algunos países, el surgimiento de algunos países emergentes de Asia y los cambios en la situación en Oriente Medio. Entre ellos, Panetta cree que Asia y el Pacífico y el Oriente Medio representan dos de los mayores retos futuros para EEUU.

Es creencia generalizada en el país que se ha prestado una atención excesiva a Oriente Medio en la última década, ignorando otras regiones, especialmente Asia.

Obama hizo hincapié en que EEUU seguirá fortaleciendo su presencia en Asia y el Pacífico y que “la reducción del presupuesto no se hará a expensas de esa importante región.” Tales comentarios son un indicio del cambio hacia el este de la prioridad de defensa de EEUU, así como su intención nada disimulada de contrarrestar la creciente influencia de China en la región.

Durante la presidencia de George W. Bush, el unilateralismo era la palabra de orden, y abundaban los estadounidenses convencidos de que su gobierno podía actuar a sus anchas, ya fuera solo o con aliados. No obstante, Obama insistió en que Washington va a “fortalecer sus alianzas clave para crear asociaciones y desarrollar formas innovadoras de mantener la presencia de EEUU en otras partes del mundo”.

Acontecimientos previos demuestran que EEUU es lo suficientemente fuerte para derrocar a regímenes de países pequeños, pero sigue siendo incapaz de mantener un orden político estable en los países destinatarios. Cada vez queda más claro que Washington necesita de la cooperación de sus aliados para obtener éxito en sus objetivos globales, como lo indica su política hacia Libia. Del mismo modo, EEUU exige un mayor papel a la OTAN en Europa y planea “utilizar métodos innovadores” para sostener su presencia en América Latina y África.

Como parte de su abarcadora transformación, la nueva estrategia de defensa, sin embargo, no afectará el deseo estadounidense largamente acariciado de disponer del ejército más poderoso del mundo. Simplemente revela la intención de Washington de mantener su posición de liderazgo mundial al menor costo posible.

(*) Tao Wenzhao es investigador del Instituto de Estudios sobre EEUU, de la Academia China de Ciencias Sociales.

[Fuente: Diario del Pueblo]