Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Otra vuelta de tuerca (o de Pacto Social en Pacto Social hasta la derrota final)

In Actualidad, Laboral on 9 febrero, 2012 at 0:01

Severino Menéndez
Secretario Político de Asturias del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)

Existe en nuestro país una ecuación en el ámbito de las relaciones laborales que se podría expresar matemáticamente con elementos, que de forma individual, intervienen directa o inversamente proporcionales a la cantidad y calidad de derechos adquiridos por la clase trabajadora. Veamos algunos de ellos:

Negociación: este elemento aparentemente neutro interviene negativamente cuando se produce bajo condiciones de ausencia de presión por parte de uno de los actores.

Plataforma reivindicativa: este elemento es consustancial a toda negociación, si las partes en disputa contraponen sus plataformas será la presión mutua la que irá definiendo los acuerdos. Pero cuando en momentos como el actual la única plataforma que está sobre la mesa es la de la patronal dificilmente podemos esperar un resultado positivo.

Asunción de los postulados político-ideológicos de la contraparte: cuando una parte asume el lenguaje y las reglas de juego de la otra parte como si fueran neutrales y justas renunciando a ser por si misma en función de sus propios criterios e intereses.

Fortaleza de las estructuras de poder de las partes en conflicto: elemento sumamente importante que define la capacidad de generar presión a la vez que blinda las posiciones ganadas con anterioridad.

Una vez vistos algunos de los elementos que intervienen podemos marcar cual es el escenario en el que se están definiendo las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera para las próximas décadas y sacar las conclusiones que impidan que nadie luego diga le pillaron de sorpresa.

Escenario: Destrucción de la Negociación Colectiva, nula intención de juntar las luchas, escasa movilización y falta de una plataforma reivindicativa unitaria asumida por las débiles estructuras de poder de la clase trabajadora. A ello debemos sumar la fortaleza de las estructuras de poder de la burguesía.

Ello no es contradictoria con la realidad de que el sistema puede estar atravesando la mayor crisis de su historia pero si no existe una fuerza antagónica organizada y con un programa claro en dirección a superarlo, el sistema saldrá de su crisis temporalmente sobre los escombros de las condiciones de vida de la clase trabajadora y ahí es hacia donde nos dirigimos.

Como muestra veamos el siguiente punto de la plataforma reivindicativa de nuestro enemigo de clase. El llamado Contrato Único Indefinido.

El contrato único “indefinido” (que no haría desaparecer los contratos eventuales pero sí los indefinidos actuales) con 20 días de indemnización por despido improcedente y un máximo de 12 meses es arrastrar la contratación hacia niveles de precariedad inadmisibles por parte de quienes digan defender los intereses de la clase trabajadora. Y que de producirse tendrá un correlato inmediato sobre las condiciones laborales y de salud de los trabajadores y trabajadoras.

El llamar indefinido a lo que no lo es, se convierte en el único elemento de defensa por parte de una patronal sanguijuela especialista en torcer el significado de las palabras hasta vaciarlas totalmente del mismo. La cuestión no sería demasiado grave si no fuera por que en estos momentos el movimiento sindical mayoritario controlado por una dirigencia totalmente entregada entra en el juego de la negociación asumiendo los criterios de competitividad, productividad y corresponsabilidad en la crisis bajo el paraguas ideológico del sacro santo Pacto Social. Sumándole a ello la nula intención movilizadora convierte a la clase trabajadora en presa fácil de un sistema económico insaciable y que consciente de su crisis estructural busca en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo el aumento de la plusvalía. O dicho de otra forma el sistema capitalista sólo podrá vadear temporalmente su crisis si consigue que la clase trabajadora estemos dispuestos a trabajar más cobrando menos, llegando incluso a percibir como clase una renta global inferior a la necesaria para nuestra propia reproducción como fuerza de trabajo.

El escenario es duro, las condiciones de lucha como hemos visto son difíciles, pero depende de nosotros como individuos contribuir a levantar la respuesta colectiva. Depende de nosotros convertirnos en actores de nuestro propio destino o pasar por la vida como los siervos del patrón que hoy comen y mañana no.






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