Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Wadah Khanfar, Al-Jazeera y el triunfo de la propaganda televisiva

In Actualidad, Cultura on 4 octubre, 2011 at 0:01

Thierry Meyssan

El 20 de septiembre de 2011, el canal de televisión qatarí Al-Jazeera anunció la renuncia de su director general, Wadah Khanfar, y su reemplazo por un miembro de la familia real qatarí, Cheikh Hamad Ben Jassem Al-Thani. Cheikh Hamad es un cuadro de Qatargas. Trabajó durante un año en la sede parisina del gigante francés del petróleo Total y fue presidente del Consejo de Administración de Al-Jazeera.

La prensa atlantista ha presentado la noticia de tres maneras diferentes: como una renuncia forzosa y una recuperación del control del canal por parte del Estado, como una venganza de la Autoridad Palestina por la difusión de los documentos conocidos como Palestinian Papers y, finalmente, como una consecuencia de las filtraciones de Wikileaks que revelan ciertos contactos del señor Khanfar con Estados Unidos.

Si bien todas esas interpretaciones pueden ser parte de la verdad, lo cierto es que esconden la razón fundamental de lo sucedido: el papel de Qatar en la guerra contra Libia. Llegados a este punto, un breve recuento se hace indispensable.

EL ORIGEN DE AL-JAZZERA: UN DESEO DE DIÁLOGO

El canal de televisión Al-Jazeera fue concebido por dos personalidades franco-israelíes, los hermanos David y Jean Frydman, a raíz del asesinato de Yitzhak Rabin, de quien eran muy amigos. Según David Frydman [1], el objetivo era crear un medio de difusión en el que israelíes y árabes pudiesen debatir libremente, intercambiar argumentos y aprender a conocerse entre sí en momentos en que aquello era imposible a causa de la situación de guerra, lo cual bloqueaba toda posibilidad de alcanzar la paz.

Los hermanos Frydman tuvieron a su favor una serie de circunstancias que los ayudaron a crear el canal de televisión: la compañía saudita Orbit había firmado un acuerdo con la BBC con vistas a la creación de un noticiero de televisión en árabe. Pero las exigencias políticas de la monarquía absolutista de Arabia Saudita rápidamente resultaron ser incompatibles con la libertad de trabajo de los periodistas británicos. El acuerdo fue anulado y la mayoría de los periodistas de la BBC vinculados al mundo árabe se encontraron bruscamente sin trabajo. Y fueron a parar a Al-Jazeera.

Los hermanos Frydman querían que su nuevo canal de televisión fuera visto como un canal árabe. Ambos lograron convencer al nuevo emir de Qatar, Hamid ben Khalifa al-Thani, quien –con el concurso de Londres y Washington– acababa de derrocar a su padre –acusado de ser proiraní.

Cheikh Hamad ben-Khalifa comprendió rápidamente las ventajas que podía procurarle el convertirse en eje de las discusiones entre Israel y el mundo árabe, conversaciones que han durado ya medio siglo y que parecen destinadas a prolongarse aún. Hamid ben Khalifa al-Thani autorizó de paso la apertura en Doha de una oficina del ministerio israelí de Comercio, a falta de poder abrir una embajada. Lo más importante es que percibió que aquello ayudaría a Qatar a competir con los ricos medios de difusión panárabes de Arabia Saudita y que el emirato dispondría así de un medio de difusión que critica a todo el mundo… menos a él.

El montaje financiero inicial preveía simultáneamente un aporte de fondos de los hermanos Frydman y, por parte del emir, un préstamo de 150 millones de dólares por 5 años. El boicot, organizado por Arabia Saudita, por parte de los anunciantes y la ausencia de ingresos importantes por concepto de publicidad determinaron una modificación del esquema inicial. En definitiva, el emir se convirtió en el proveedor de fondos del canal y, por consiguiente, en su dueño de facto.

PERIODISTAS EJEMPLARES

Durante años, Al-Jazeera se hizo de una gran audiencia gracias a su pluralismo interno. El canal se enorgullecía en dar a conocer los argumentos de todas las partes. Su pretensión no era decir la verdad sino hacerla surgir del debate. Su programa principal, el del iconoclasta Faisal al-Qassem, titulado «La Opinión contraria», se daba el gusto de arremeter contra los prejuicios. Todos podían encontrar razones para alegrarse de la existencia de ciertos programas y deplorar la de otros.

Lo importante es que aquel continuo debate interno acabó prevaleciendo ante el carácter monolítico de sus competidores y cambió el panorama audiovisual del mundo árabe.

El heroico papel de los reporteros de Al-Jazeera en Afganistán y durante la tercera guerra del Golfo, en 2003, así como su ejemplar trabajo, en contraste con la propaganda de los canales satelitales proestadounidenses, transformaron la imagen del canal que, de ser considerado una televisión polémica, pasó a convertirse en un medio de referencia. Sus periodistas pagaron un alto precio por su valentía: George W. Bush estudió la posibilidad de bombardear los estudios de Doha, y finalmente renunció a hacerlo, pero en cambio propició el asesinato de Tareq Ayyub [2], el arresto de Tayseer Aluni [3] y el encarcelamiento de Sami el-Hajj en Guantánamo [4].

LA REORGANIZACIÓN DE 2005

Sin embargo, incluso las mejores cosas tienen un final. En 2004-2005, después del fallecimiento de David Frydman, el emir de Qatar decidió emprender una reorganización total de Al-Jazeera y crear nuevos canales, como Al-Jazeera English, en momentos en que el mercado mundial se hallaba en plena transformación y en que todos los grandes Estados estaban dotándose de canales televisivos de información vía satélite.

El objetivo era, evidentemente, dejar de lado la efervescencia y las provocaciones del comienzo y capitalizar una audiencia que se eleva hoy en día a 50 millones de telespectadores para posicionarse como un actor del mundo globalizado.

Cheikh Hamad ben-Khalifa recurrió entonces a una firma internacional que le proporcionó a él mismo una formación personalizada en materia de comunicación. La agencia JTrack se había especializado en enseñar a los líderes del mundo árabe y del sudeste asiático a hablar la lengua del foro de Davos, o sea en cómo ofrecer a los occidentales la imagen que ellos quieren ver. Desde Marruecos hasta Singapur, JTrack entrenó así a la mayoría de los responsables políticos respaldados por Estados Unidos e Israel –a menudo simples títeres hereditarios– para convertirlos en personalidades respetables en el plano mediático. Lo importante no es que tengan algo que decir sino que sepan manejar la retórica global.

Sin embargo, al ser llamado a ejercer altas funciones gubernamentales en el norte de África, el presidente-director general de JTrack dejó su cargo antes de terminar el proceso de transformación del Al-Jazeera Group y puso la continuación de esa operación en manos de un ex periodista de la Voz de las Américas que ya trabajaba desde hacía varios años para el canal qatarí y era miembro de la misma cofradía musulmana que él: Wadah Khanfar.

Competente en el plano profesional y políticamente seguro, Wadah Khanfar se dio a la tarea de dar color ideológico a Al-Jazeera. Así que dio la palabra a Mohamed Hassanein Heikal, el ex vocero de Nasser, al mismo tiempo que convertía Cheikh Yusuf al-Qaradawi –cuya nacionalidad egipcia fue anulada precisamente por orden de Nasser– en «consejero espiritual» de Al-Jazeera.

EL VIRAJE DE 2011

Fue con las revoluciones del norte de África y la península arábiga que Wadah Khanfar modificó bruscamente la línea editorial de su redacción. El Grupo tuvo un papel protagónico en la consagración del mito de la «primavera árabe» según el cual los pueblos, deseosos de vivir al estilo occidental, se sublevaron para derrocar dictadores e instaurar democracias parlamentarias. Según ese mito, no hay diferencia alguna entre lo sucedido en Túnez y Egipto y los acontecimientos de Libia y Siria. En cuanto a los movimientos de Yemen y Bahrein, simplemente no son de interés para los telespectadores.

La realidad es que los anglosajones han tratado de navegar entre las revueltas populares para volver a servirnos la vieja cantinela de la «primavera árabe» que ellos mismos organizaron en los años 1920 para apoderarse de las antiguas provincias otomanas e instalar en ellas democracias parlamentarias títeres bajo su tutelaje.

Al-Jazeera acompañó entonces las revueltas de Túnez y Egipto para marginar así la tentación revolucionaria y legitimar nuevos gobiernos favorables a Estados Unidos e Israel. En Egipto se produjo incluso una verdadera manipulación que permitió explotar los acontecimientos en provecho de un solo componente del movimiento: la Hermandad Musulmana, representada precisamente por… el predicador-estrella de Al-Jazeera, Cheikh Yusuf al-Qaradawi.

Indignados ante la nueva línea editorial y el uso cada vez más frecuente de la mentira [5], periodistas como Ghassan Ben Jedo abandonan el canal qatarí.

¿QUIÉN MANEJA LOS HILOS DE LA NOTICIA?

En todo caso, hay que esperar hasta el episodio libio para asistir a la caída definitva de las máscaras. En efecto, el jefe de JTrack y mentor de Wadah Kanfhar no es otro que… Mahmud Yibril (la J de “JTrack” corresponde a la transcripción de su apellido en inglés). Este administrador amable, brillante y fatuo llegó hasta Muammar el Kadhafi recomendado por los nuevos amigos estadounidenses del coronel para manejar la apertura económica de Libia después de la normalización de sus relaciones diplomáticas.

Bajo la supervisión de Saif al-Islam Kadhafi, Mahmud Yibril fue nombrado simultáneamente ministro de Planificación y director de la Autoridad de Desarrollo, convirtiéndose así de hecho en el segundo personaje en importancia del gobierno libio, con autoridad sobre los demás ministros. Aplicó una desregulación acelerada de la economía socialista de Libia y la privatización de sus empresas públicas.

A través de la labor de entrenamiento que realizaba JTrack, Mahmud Yibril había forjado vínculos personales con casi todos los dirigentes del mundo árabe y del sudeste asiático. Disponía de oficinas en Bahrein y Singapur. Yibril había creado también empresas dedicadas a los negocios, entre ellas una que se dedicaba a la comercialización de madera en Malasia y Australia, con el francés Bernard-Henri Levy como socio.

Mahmud Yibril había cursado sus primeros estudios universitarios en El Cairo, donde conoció a la hija de uno de los ministros de Nasser y se casó con ella. Prosiguió después sus estudios en Estados Unidos, donde se convirtió en adepto de las tesis libertarianas que posteriormente trató de introducir en la ideología anarquista de Kadhafi. Lo más importante es que Mahmud Yibril se unió además a la Hermandad Musulmana en Libia y posteriormente introdujo a dos miembros de la Hermandad, Wadah Kanfhar y Yusuf al-Qaradawi, en Al-Jazeera.

Durante el primer semestre de 2011, el canal qatarí se convirtió en el instrumento preferido de la propaganda prooccidental. Se esforzó en negar el aspecto antiimperialista y antisionista de las revoluciones árabes y escogió en cada país a los protagonistas que había que apoyar y a los que había que rechazar. De forma nada sorprendente apoyó al rey de Bahrein –otro alumno de Mahmud Yibril–, quien ordenaba disparar contra el pueblo mientras que al-Qaradawi utilizaba las transmisiones para exhortar a la Yihad contra Kadhafi y Bachar al-Assad, ambos falsamente acusados de estar masacrando a sus propios pueblos.

Al convertirse Mahmud Yibril en primer ministro del gobierno rebelde libio se llegó al colmo de la mala fe con la construcción en Doha de escenarios que reproducían la Plaza Verde y Bab al-Aziziya, escenarios que se utilizaron para filmar imágenes falsas de la entrada de los «rebeldes» proestadounidenses en Trípoli. ¡Cuanto me insultaron cuando predije esa manipulación en Voltairenet.org! Sin embargo, Al-Jazeera y Sky News transmitieron las imágenes falsas durante el segundo día de la batalla de Trípoli, sembrando así la confusión entre la población libia. No fue en realidad sino 3 días más tarde que los «rebeldes» –casi exclusivamente los Misrata– lograron entrar en Trípoli, ya devastada por los bombardeos de la OTAN.

Lo mismo sucedió con el anuncio que transmitió Al-Jazeera sobre el supuesto arresto de Saif al-Islam Kadhafi y con la confirmación de su captura por el fiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo. Fui el primero en desmentir, a través de las ondas de Russia Today, aquella falsedad. Y nuevamente fui blanco de burlas en ciertos diarios, hasta que el propio Saif al-Islam en persona vino a despertar a los periodistas encerrados en el hotel Rixos y los llevó a la verdadera plaza de Bab al-Aziziya.

Al ser interrogado sobre esas mentiras durante las transmisiones en árabe del canal satelital France24, el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafa Abdul Yalil dijo que se había tratado de una argucia de guerra y se jactó de haber precipitado así la caída de la Yamahiria.

¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DE AL-JAZEERA?

La transformación de Al-Jazeera en instrumento de propaganda de la recolonización de Libia no se produjo a espaldas del emir de Qatar, sino bajo su dirección. Fue el Consejo de Cooperación del Golfo el primero en llamar a la intervención armada en Libia. Qatar fue el primer miembro árabe del Grupo de Contacto. Transportó armas para los «rebeldes» libios y más tarde envió militares al teatro de operaciones, específicamente durante la batalla de Trípoli. Obtuvo a cambio de ello el privilegio de controlar todo el comercio de hidrocarburos realizado a nombre del Consejo Nacional de Transición.

Es demasiado pronto aún para saber si la dimisión de Wadah Khanfar es el fin de su misión en Qatar o si anuncia una voluntad del canal de recobrar la credibilidad que se había ganado a lo largo de 15 años y que perdió en sólo 6 meses.


NOTAS

[1] Entrevistas con el autor.

[2] «La prensa árabe en el punto de mira», Red Voltaire, 06 de octubre de 2003.

[3] Ver artículo sobre el control de la información y su manipulación en: «Guerra y Mentira» el control político y militar de nuestras sociedades de Giulietto Chiesa, Red Voltaire, 15 de enero de 2008.

[4] Ver nuestro archivo sobre Sami Al-Hajj, Red Voltaire.

[5] Ver: Al-Jazeera manipula una supuesta gigantesca manifestación en Moscú contra el presidente sirio, Red Voltaire, 11 de mayo 2011.


[Fuente: Voltairenet.org]






China tiene derecho a nobles ambiciones

In Actualidad, Cultura on 2 octubre, 2011 at 0:01

Zhong Sheng


La exitosa puesta en órbita del módulo espacial Tiangong-1 (Palacio Celestial) ha atraido la atención del mundo, incluso había espectadores extranjeros contemplando junto con los chinos la transmisión televisiva directa del lanzamiento de la nave. El acontecimiento ha despertado gran repercusión en la opinión pública internacional, con comentarios objetivos, votos por el progreso chino en la ciencia y tecnología y deseos de ampliar la cooperación con China, pero también hay algunos que han expresado su preocupación por el desafío que China plantea a su superioridad.

La preocupación proviene principalmente de Estados Unidos. En una audiencia del Comité de Supervisión de la NASA, el ex director del departamento, Michael Griffin, dijo que China “es una competidora con fuerza casi igual que la nuestra. Si no se nos considera el líder del mundo, me preocupa el porvenir de EEUU”.

Es imposible que el mayor país en vías de desarrollo cuente con una fuerza igual que la del mayor país desarrollado. Al considerar el asunto desde el ángulo tecnológico, la exploración espacial china no es nada amenazante para la posición de EEUU en el terreno.

Los estadounidenses, aprensivos, están acostumbrados a animarse exagerando la fuerza de su rival. Sin embargo, esto no viene al caso para China, aunque es un país tan extenso y con una tradición cultural y sistema político diametralmente diferentes de los estadounidenses y en vertiginoso desarrollo. Estos factores más el exitoso lanzamiento del Tiangong-1 son gran noticia, que incluso configura la evolución mundial. De esta manera, el espejismo de “la incertidumbre por China” ha sido inventado con segundas intenciones.

La invención de una amenaza imaginaria es peligrosa para EEUU. Considerar el desarrollo normal de China como un desafío a EEUU y tergiversar el intento de desarrollo chino solo produce un efecto negativo. Como afirman algunos expertos estadounidenses, si EEUU tiene a China por el enemigo, es muy posible que ésta se vea obligada a serlo.

China siempre abriga la noble ambición de hacer mayores contribuciones a la Humanidad, ni siquiera cuando se encontraba asediada por la pobreza y el atraso. Como país grande, es lógico que China busque un desarrollo multifacético. Tiene su propio plan de exploración espacial y el lanzamiento del Tiangong-1 es un acondecimiento normal. Para resolver el importante problema de cambiar el modelo de desarrollo económico, China presta especial atención a las innovaciones científicas y tecnológicas y destinará más inversiones a este terreno. Inevitablemente China alcanzará más adelantos en el sector de alta tecnología.

El nivel de fuerza constituye un criterio para evaluar a China, pero lo más importante es en qué se usa esa fuerza. Realmente es insensato evaluar el poderío de China en el espacio tras el lanzamiento del módulo espacial. China se opone decididamente al armamentismo y la carrera armamentista en el espacio exterior, lo que está calzado por su estrategia de no procurar la hegemonia y persistir en la estrategia de desarrollo pacífico. Aún cuando disponga de su propia estación espacial, China jamás cambiará su posición de principios de uso pacífico del espacio exterior. Occidente está profundamente imbuído de la teoría de que “al hacerse poderoso, un país procurará la hegemonia”. Esta lógica resulta errónea para el desarrollo pacífico chino.

En una nota publicada hace 40 años sobre la diplomacia del tenis de mesa entre China y EEUU, la revista Newsweek citó a un experto de la Asociación Americana de Educadores Universitarios, para decir que “cuando estemos conscientes de que al igual que otras naciones China también tiene sus dificultades y ambición, las relaciones entre EEUU y China podrían volver a la realidad”. Esta afirmación sigue teniendo un profundo realismo.


[Fuente: Diario del Pueblo]






Revolución Sí

In Actualidad, Cultura on 26 septiembre, 2011 at 0:00

Pedro el Gasio


El independentismo canario, como todo el mundo sabe, fue siempre un movimiento de carácter popular, enraizado en los intereses de la mayoría de los habitantes del país canario. Bebía de la lucha obrera y campesina, de la causa de los desfavorecidos. Ese siempre fue nuestro movimiento, entre otras cosas porque somos un país de pobres, y porque la oligarquía y burguesía canaria siempre fue una vendida al colonialismo.

Sin embargo, en los últimos tiempos, vemos como esta surgiendo un independentismo que ya no es simplemente derechista, sino que es abiertamente reaccionario, y cuenta en sus filas con una caterva de personajes filofascistas, para los que todo símbolo y propuesta de izquierda es eliminable.

No me siento identificado con un movimiento tan peligroso como este. Yo tengo dos lealtades bien claras. Una es el país canario, que es una colonia explotada, y otra mi clase social, la de la mayoría de los habitantes de este país. No quiero pelear por una Canarias en la que manden los mismos,y el resto de los isleños continuemos lamiendo la laja. Menos aún por una Canarias que sea esclava de las multinacionales, y del capital internacional. Que lo tengan bien claro aquellos para los que la independencia es un fin en si mismo, sin proyecto social, o de país alguno, abriéndonos de patas ante los grandes del planeta. No vayan de verdaderos patriotas, ustedes que quieren vender este suelo al primer postor, con tal de ver una simple bandera ondear. Su proyecto es caduco,temible, y será la venta del país a otro colonialismo, si cabe peor que el actual.

Hoy más que nunca, los canarios tienen que pelear por un país más justo, por un país sin explotadores ni explotados, en el que valgan las personas, y no sus posesiones materiales, o su estatus. Un país que respete el medio ambiente, que produzca para comer, y coma para producir. Una Canarias Libre, Socialista, Verde, Comunitaria, Feminista, LGTB, atea, creyente, o librepensadora. En definitiva, un verdadero país de libertad, sin nuevos amos, perdiendo de vista los viejos. Hemos de saber porque luchamos, y elegir los verdaderos aliados. No todo el que lleve una tricolor es un amigo, ni un compañero. Solo serán compañeros nuestros, aquellos que deseen la libertad para Canarias, la verdadera libertad para todos, y no en manos de una minoría.

Nos gritan por la unidad,
con personajes siniestros,
aunque tiren más por diestro,
anuncian calamidad.
La mala fatalidad,
unida con la inconciencia.
Nos gritan ¡independencia!
para ver una bandera,
pa sentar una quimera,
con gente como Plasencia.

Es tremenda incoherencia,
si me gritas libertad,
y lo que quieres en verdad,
es quitarnos sin clemencia.
Es fuerte nuestra creencia,
Y eso lo saben bien.
Pues somos aquellos quien,
prefieren la calidad,
¡Antes que mil en cantidad
prefiero curtidos cien!

Pues hay que meternos juntos,
para tener un asiento,
arreglando un esperpento,
de este vil y sucio asunto.
Situados en el punto,
cual los borrachos de anís.
Como encapotado día gris,
estos que van de patriotas,
son en realidad idiotas,
que nos venden el país.

Ellos van donde los muevan,
perdidos y sin memoria,
detrás de la zanahoria,
como un burro el carro llevan.
Sin pensar en que les llueva
porque son los responsables.
Más bien los irresponsables,
por jugar con nuestra gente,
no pa ser independientes,
¡Se le cruzaron los cables!

Perdidos estos hermanos,
sin comprender el pasado,
sin ver ahora lo acabados,
que están países africanos,
también los americanos,
aunque cambian complacientes,
no como estas pobres mentes,
que envueltas en ceremonias,
prefieren ser neocolonia,
antes que independientes.

Continuando a regañadientes,
buscando siempre una base,
temiendo porque fracase,
su camino insuficiente,
de beneficio al pudiente,
y fustinga al desgraciado,
de más paro pal parado,
y control de minorías,
jodiendo a la mayoría,
pues están equivocados.

En risible persistencia,
hablando de la unidad,
cantan su futilidad,
su pésima inconsistencia.
Ya me colman la paciencia,
y me resultan pesados.
Reconocerse acabados,
es lo mejor que les queda,
pues se les pico la rueda,
y persistir seria pecado.

Nos tratan hoy de matados,
en la marginalidad,
sin originalidad,
ellos si son retratados,
de lo que han acusado,
a la gente en rebeldía.
Metidos en porquería,
solo ven unos colores,
no piensan estos señores,
nunca con cabeza fría.

Sumidos en maresías,
y sin ahogarse bastante,
recurren a insultantes,
prototipos de Mesías.
Buscando infames vías,
terribles hasta el sopor.
Se encadenan al dolor,
falsamente libertario,
venden como mercenarios,
su tierra al mejor postor.

Subastar con emoción,
en mercados financieros,
en abierto desespero,
por mercar nuestra nación.
¿Canarios de Corazón?
no pasan de folcloristas.
Cavando su propia cista,
abriendo la puerta al diablo,
yo se bien de lo que hablo.
¡Diablo ultracapitalista!

Sin procurar ya pensar,
solamente por arrojo,
se quedarán hasta cojos,
por su poco analizar.
Tienen bien a procurar,
pregonando con cinismo,
Escondido en optimismo,
lograr la liberación,
más lo que hacen sin razón,
es el neocolonialismo.

Si esconden un patriotismo,
que ame a su población,
pondrán mente y corazón,
para luchar sin cainismo.
Lo otro es escepticismo,
y confundir la misión.
Lo digo con gran pasión,
antes que aguantar caciques,
que nadie sano se pique,
por gritar ¡REVOLUCIÓN!


¡VIVA CANARIAS LIBRE DE CUALQUIER FORMA DE EXPLOTACIÓN! Dedicado a todos aquellos que luchan por una Canarias Libre, sin explotadores, ni explotados, en la que todos los seres humanos sean válidos, y no carroña en manos de caciques y de multinacionales.


[Fuente: Resistencia (Poemario patriótico)]






Por unos impuestos solidarios

In Actualidad, Cultura, Opinión on 25 septiembre, 2011 at 0:00

DESDE LO ALTO DEL PALMERAL


Félix M. Arencibia

Aquí amigos y amigas todos tenemos que aprender, muy rapidito, de todo y hasta de economía. Los ciudadanos de a pie no podemos dejar nuestros asuntos en manos de los especialistas interesados y  los políticos que han perdido el norte de los intereses de la mayoría en beneficio de una minoría. Por mi parte recibo informaciones desde diferentes fuentes,  las voy filtrando y estudiando. Tenemos la suerte de apoyarnos en la sabiduría profesionales que además de ser economistas competentes son personas solidarias.

Muchas cosas oigo por ahí, concretamente el otro día me enredé con un conocido que tenía una empresa con dos socios y un trabajador, que a su vez dicha sociedad estaba subcontratada con una gran empresa de seguros. Se quejaba de los gastos que le ocasionaba el trabajador, pero no de la miseria que le abonaba dicha sociedad seguros por sus servicios. El conocido microempresario daba la sensación de sentirse de otra casta, que formaba parte de la gran clase empresarial, incluida en ella la macroempresas. Por mi parte pienso que los pequeños y medianos empresarios son importantes para la creación de empleo, pero que el trabajador también es básico para que su negocio vaya a buen puerto, para crezcan sus rentas. Aquí todos somos piezas claves como lo es un tornillito en la estructura de un automóvil.

Bueno, amigos, quería hablarles de los impuestos, de la justicia y la solidaridad que suponen cuando están bien distribuidos. Recuerdo que me decía ese pequeño empresario que las grandes empresas pagaban el impuesto de sociedades que era de un 30%. Este porcentaje es inferior al 40 %  que se recauda de media europea. Además, ateniéndonos a la realidad no se paga ese 30% ni mucho menos, se queda, gracias a desgravaciones, como la RIC en Canarias y otros amaños fiscales, en una media de 9,9% de los beneficios. Tanto por ciento inferior al que se abona en algunos paraísos fiscales como Irlanda (12,5%). Esto me trae a la mente la declaración de un empresario estadounidense que dice que pagaba menos impuestos que su secretaria. Ya se ve que en todos los lugares se hacen potajes y existen esas injusticias en las que muchos políticos son colaboradores decisivos para fortalecer dicho abusivo sistema.

De este desfase fiscal no se libran los autónomos y las microempresas declararon el 2009, 11.036 euros. Según ello se deduce que ganan menos que los trabajadores y los pensionistas (19.354 de media anual). A pesar de que algunos lo han pasando mal, las cifras demuestran que existe un fraude general, pues han venido declarando desde 1993, 10.260 euros, hasta que se ha producido esta catástrofe económica, y que apenas aumentado la cantidad.

Por si acaso alguien creía que me iba a olvidar de los trabajadores asalariados, según los datos que constato estos aportan prácticamente lo mismo que en el resto de Europa. Creo que no deben seguir sufriendo esta falsa crisis y pagando sus costos los menos responsables y los más humildes de nuestra sociedad. ¿Será mucho pedir que esto cambie?

Les dejo estos versos que espero que les aporte una poco de aire fresco de alisios: “No quiero dormir /espero que me inunde la noche / me filtre, traspase mi piel”. Mientras,  el otoño, amigos, sigue titubeando en llegar con sus lienzos de matizados colores y sus maguas.

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http://doramas1924.blospot.com






China explora opción de las “ciudades inteligentes”

In Actualidad, Cultura on 18 septiembre, 2011 at 0:00

En la exposición de 2011 de tecnología e inteligencia artificial de China, el anciano Li conoció, en apenas unos segundos, su estado de salud, mediante un electrocardiograma, así como su presión arterial y otros datos que aparecieron en la pantalla de un aparato de examen físico sistemático inteligente. El equipo también permite a los doctores realizar diagnósticos a distancia.

Este es uno de los múltiples ejemplos del uso de la tecnología e inteligencia artificial. Actualmente, en China hay unas 100 ciudades que se han propuesto utilizar la tecnología e inteligencia en la administración urbana. De ellas, 28 han adoptado el Internet de las Cosas (The Internet of the Things) como proyecto prioritario. Se trata de un nuevo empeño en pos del desarrollo y administración municipales.

“El concepto de ‘ciudad inteligente’ supone hacer más inteligente una urbe”, explica Chen Jianglan, director del Centro de Estudios del Gobierno Electrónico, subordinado al Instituto de Informaciones de la Academina Municipal de Ciencias Sociales de Shanghai.

Las ciudades inteligentes combinan la tecnología de información con el avanzado concepto de la administración y servicios urbanos y prestan servicios de administración pública más rápidos y efectivos mediante Internet.

“La ciudad inteligente es producto de la combinación de la industrialización, urbanización e informatización en un periodo histórico específico, y también muestra la inevitable demanda que caracteriza al proceso de reestructuración económica”, explicó Yang Xueshan, viceministro de Industria e Informatización de China.

En 2011, Beijing, Shanghai y otras ciudades llevaron se situaron a la vanguardia nacional en la creación de ciudades piloto en los servicios nacionales de computación de nube. Además de la zona piloto de Wuxi de la Red Sensor a nivel nacional, China ha comenzado las obras de construcción de otros 252 proyectos de esta índole. El ministerio de Industria e Informatización de China planea cumplir la elaboración de 10 proyectos referentes a la construcción de ciudades inteligentes hasta finales de septiembre del año, los cuales completará a finales del presente año.

En el Foro sobre el Desarrollo de Ciudades Inteligentes de China, celebrado el 28 de agosto de 2011, un grupo de expertos presentó, por primera vez en el país, la propuesta de utilizar los índices de felicidad, administración y responsabilidad social como criterios para evaluar el nivel de desarrollo urbano. Se trata de las primeras pautas para la construcción de ciudades inteligentes en el país.

Al comentar el hecho de que más de 200 ciudades del mundo estén llevando a cabo sendos proyectos de ciudad inteligente, el economista Gu Shengzu dijo que el desarrollo de ciudades inteligentes requiere del diseño y planificación ante todo, y que es imperativo prevenir la práctica precipitada y la impaciencia por el éxito rápido. Aunque China tiene ciertas condiciones para el proyecto de ciudad inteligente, carece todavía de una planificación unificada, criterios tecnológicos y jurídicos pertinentes, suficientes recursos técnicos y fondos respectivos, agregó.

De acuerdo con el 12º Plan Quinquenal, en lo referente al desarrollo de tecnología de la información, China elaborará y aplicará su propio sistema de programas, avanzará en la investigación de tecnologías clave y de carácter universal, establecerá las bases de una cadena de producción, preparará empresas competentes en el sector de Internet de las Cosas a nivel internacional y se esforzará por dominar las tecnologías clave y sentar las bases para el establecimiento de ciudades inteligentes.


[Fuente: Diario del Pueblo]






El socialismo en Viet Nam: estudios e investigaciones

In Cultura, Opinión on 5 agosto, 2011 at 0:00

Nguyen Quang Hung y Nguyen Anh Tuan


Desde que Ho Chi Minh (1890-1969) introdujera, en el decenio de los años 20, las ideas marxistas en Viet Nam y creara el Partido Comunista de ese país (PCV), en febrero de 1930, los movimientos nacionales vietnamitas se convirtieron en un desafío para las autoridades coloniales francesas. No caben dudas de que los comunistas desempeñaron un papel de primera línea en la lucha por la independencia nacional, que condujo al establecimiento, en 1945, de la República Democrática de Viet Nam.1

Desde entonces vio la luz un gran número de obras monográficas respecto al socialismo, incluso durante la guerra; las que se llevaron a cabo de un modo más intenso tras la unificación, en 1975, y no se interrumpieron siquiera a raíz del colapso del bloque comunista en 1989.

Pero, ¿qué logros han resultado de los estudios e investigaciones respecto al socialismo en Viet Nam? ¿Se basan realmente los autores vietnamitas en metodologías científicas objetivas, o solo en meras y subjetivas regulaciones ideológicas? Hay varias cuestiones que resulta preciso aclarar.

Los estudios e investigaciones del socialismo tienen una historia de casi un siglo desarrollada en tres períodos: los tiempos coloniales, la etapa poscolonial y las dos últimas décadas que siguieron al colapso del campo socialista.

LOS TIEMPOS COLONIALES 

Desde fines del siglo XIX, Viet Nam era una colonia francesa. Durante ese tiempo hubo muchos movimientos nacionalistas en pro de la independencia, incluidos los de Phan Boi Chau y Phan Chau Trinh, pero todos ellos fracasaron ahogados en baños de sangre. En el momento de crisis de los movimientos nacionales, Ho Chi Minh había entrado en contacto con las ideas socialistas desde los años 20, cuando se dedicaba a la búsqueda de una ideología para combatir a los colonialistas franceses. En 1919, escuchaba, ocasionalmente, hablar sobre Vladimir I. Lenin en reuniones de socialdemócratas franceses en Tours. Entonces viajó a Moscú, en donde deseaba conocer al líder bolchevique. Permaneció varios años en la Unión Soviética estudiando las obras de este, participó en algunos movimientos obreros y campesinos rusos, y pasó a ser miembro del Comintern.2

Bajo una fuerte influencia de las ideas leninistas, Ho Chi Minh planteó en 1925, en su obra Lenin y las naciones coloniales:

Lenin abre una nueva época revolucionaria para todos los países coloniales. Fue el primero en criticar la falsedad de los criterios de algunos revolucionarios europeos y norteamericanos respecto al problema colonial. Son bien conocidos todos los planteamientos del Comintern en cuanto al problema colonial. En todos los congresos del Comintern, de la organización sindical internacional o de la unión internacional de juventudes, los temas coloniales siempre eran los primeros. Lenin fue el primero en comprender el importantísimo papel de las movilizaciones de masas en pro de movimientos revolucionarios en los países coloniales.3

En otra obra, Lenin y las naciones orientales, opina que:

Lenin fue la primera persona que estableció la apertura de una nueva y verdadera época revolucionaria para los países coloniales […] Para todos los países coloniales y explotados, Lenin marca un punto de viraje en su trágica historia de colonización. Lenin es el símbolo de una nueva felicidad futura para esos países.4

Además de estas, algunas otras obras de Ho Chi Minh, como Mi camino hacia el Leninismo y Sentencia sobre el colonialismo francés, tuvieron una fuerte influencia sobre todas las generaciones de nacionalistas vietnamitas.

Sin embargo, en el decenio de los años 30 existían dos tendencias políticas en los movimientos comunistas de Viet Nam: los dogmáticos, entre ellos Tran Phu, Le Hong Phong, Ha Huy Tap, etc., verdaderos seguidores del estalinismo, que fueron dirigentes claves del PCV en esa década. Tran Phu (1904-1931) fue el primer Secretario General del PCV y adolecía de una fuerte dependencia respecto al estalinismo y el Comintern, dirigido por Jorge Dimitrov. Su sucesor, Le Hong Phong (1902-1942), estudió varios años en la Universidad para las Naciones Orientales de José Stalin. Estos dirigentes eran estalinistas en extremo que hicieron énfasis en el papel del internacionalismo proletario y la teoría marxista de la lucha de clases. Ellos fueron los autores del primer programa político del PCV, aparecido en octubre de 1930, cuyo propósito no solo era abolir a los terratenientes y al campesinado rico, sino incluso a la intelligentsia. En esos años tuvo una amplia difusión su lema político para la movilización de masas: «Extirpar desde la raíz a la intelligentsia, el campesinado rico y los terratenientes». Por ejemplo, Ha Huy Tap (1906-1941) consideraba a Ho Chi Minh prácticamente como su opositor político.

La otra tendencia estaba constituida por comunistas antidogmáticos, también bajo la influencia del marxismo, pero que mantenían una mente abierta; algunos de ellos habían adquirido una buena educación en universidades francesas y estaban influidos no solo por la doctrina marxista-leninista, sino también por algunas de las ideas de pensadores franceses como Charles de Montesquieu, Juan Jacobo Rousseau y los socialistas franceses. Entre esos marxistas se contaba Ho Chi Minh, quien había tenido la oportunidad de estudiar a los pensadores europeos. Según él, aunque el marxismo-leninismo es una ideología revolucionaria, es resultado de la historia europea; y Europa es apenas una parte del mundo. Los vietnamitas deberían agregar los hechos de las sociedades orientales para desarrollar la teoría marxista. En 1927, criticó al gobierno chino y se interesó por los valores del confucionismo. En esa oportunidad, estimó que, para el pueblo vietnamita, el leninismo no era una teoría exclusiva.5

Resulta interesante el hecho de que Ho Chi Minh se viera a sí mismo como un verdadero seguidor de Carlos Marx y Lenin, así como de Buda, Confucio y Cristo; porque todos ellos eran humanistas. Algunos autores dedicados a los estudios y la investigación de su pensamiento, como Yosiharu Tsuboi, opinan que experimentaba más la influencia de la revolución y los pensadores franceses que del comunismo.6 Según Pierre Brocheaux, otro experto en el líder vietnamita, este se hallaba más influido por el confucionismo que por el comunismo.

Otro marxista de esa misma tendencia, Nguyen An Ninh, había traducido algunos fragmentos del Contrato social de Rousseau y de Crítica de la razón pura, de Emmanuel Kant. En 1926-1927, era editor de un periódico, La Cloche Jêlée, e inició la propaganda marxista en Saigón. Mientras que los comunistas dogmáticos propagaban de manera intensiva el concepto marxista de la violencia revolucionaria como un modo necesario para combatir a los colonialistas, Nguyen An Ninh la contemplaba solo como una de las formas de lucha por la independencia nacional. Además, la violencia no siempre era una necesidad, sino que dependía de la situación concreta. Consideraba que la idea de Mahatma Gandhi sobre la desobediencia pacífica de los nacionalistas indios con respecto a los colonialistas británicos era otra forma de lucha, igualmente válida.

En 1932, Nguyen An Ninh publicó Religión para presentar a los vietnamitas un concepto materialista y ateo al respecto. En su opinión, no existe ningún dios como ser supremo. Tanto el Dios de los cristianos, el Cielo de los confucionistas y el Tao para los taoístas son apenas fantasmas:

El hecho de que existan muchos puntos de vista diferentes sobre el creador indica que las personas no coinciden en sus conceptos sobre el ser supremo. Todos esos conceptos son apenas fantasmas, porque todo el mundo desea hallar la causa última de todas las cosas en el universo.7

Hasta las religiones tradicionales vietnamitas, como el budismo, fueron fustigadas por las críticas de Nguyen An Ninh. Según él, el budismo no tiene idea alguna sobre el Cielo, y el Nirvana budista es una idea idealista y equivocada. Para todas las perspectivas idealistas, la mente humana es lo que prima, y la intelligentsia es más importante que los artesanos. Debido al idealismo, es la intelligentsia la que gobierna, y eso resulta erróneo desde el punto de vista de la ciencia moderna.8

Es cierto que Nguyen An Ninh le reconoce al budismo algunos elementos positivos. En su opinión, su filosofía tiene algunos valores humanistas. Él mismo incluso se convirtió durante algunos años en monje, cuando se le sentenció a prisión como consecuencia de sus actividades nacionalistas contra las autoridades coloniales. Pero, en general, veía la religión desde una posición materialista y atea, y la consideraba como algo negativo. Nguyen An Ninh contempla las religiones y todas las demás formas de conciencia social, como la ciencia, las artes, la moral, la política, etc., como partes de la superestructura social, y según la teoría marxista, todas ellas están determinadas por las condiciones y el nivel de desarrollo económico; pero se equivocaba en su obra al pensar que «la crítica de la religión es la primera de todas las críticas».

Otro marxista, Phan Van Hum, estudió filosofía en la Universidad de La Sorbona. Es autor de Dialéctica pública, donde subraya el papel de la dialéctica marxista para los movimientos de masas y las actividades prácticas revolucionarias. Aparte de esta, tiene otra obra sobre la filosofía budista.

La lucha entre esas dos tendencias dentro de los movimientos comunistas en Viet Nam fue muy encarnizada; incluso Ho Chi Minh perdió su puesto en la dirección del PCV, a principios de los años 30. Debido a su nacionalismo, fue blanco de agudas críticas por parte de los comunistas dogmáticos, que promulgaban el papel de la lucha de clases y del internacionalismo proletario. Según su criterio, los intereses nacionales medulares resultan más importantes que los de ninguna clase o estrato sociales. Casi todos los líderes comunistas dogmáticos del PCV fueron arrestados y muertos a manos de las autoridades coloniales en esa misma década, por lo que Ho Chi Minh retornó a la dirección del PCV y pudo establecer, en 1941, la Liga Nacional para la Independencia (Viet Minh), que desempeñó un papel relevante con vistas a la Revolución de Agosto y la fundación de la República Democrática de Viet Nam (RDV) en 1945.

La tendencia antidogmática salta a la vista en la Declaración de Independencia de Ho Chi Minh en 1945: «Todos los hombres son creados iguales. Son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». Esta sentencia inmortal aparece en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América en 1776. En un sentido más amplio significa: todas las personas de la tierra son iguales por nacimiento y tienen derecho a la vida, a ser felices y libres.9

No por casualidad Ho Chi Minh citó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en lugar del Manifiesto comunista. También hallamos las ideas de pensadores franceses en la primera Constitución de Viet Nam, de 1946, que considera a la nación vietnamita un Estado perteneciente no a estrato ni clase algunos, sino a todo el pueblo. Aquí la posesión de propiedad privada es contemplada como un derecho humano fundamental.

Los estudios e investigaciones sobre el socialismo durante la primera guerra de Indochina no se interrumpieron, a pesar de la disolución temporal del PCV entre 1945 y 1951. El Grupo de Estudios Marxistas, bajo la dirección de Truong Chinh, siguió difundiendo la ideología marxista-leninista como lineamiento para todos los que luchaban por la independencia nacional.

Pero, en cualquier caso, podría decirse que esos estudios, en tiempos coloniales, no fueron sino un comienzo en un contexto en el cual los nacionalistas vietnamitas estaban a la búsqueda de una ideología para su lucha contra las autoridades coloniales. Gracias a Ho Chi Minh y a aquellos primeros marxistas vietnamitas, el marxismo-leninismo fue introducido en Viet Nam.

LA ETAPA POSCOLONIAL

Según los Acuerdos de Ginebra, de 1954, el país asiático quedó temporalmente dividido. Viet Nam del Norte (República Democrática de Viet Nam) tenía el propósito de construir una sociedad socialista de acuerdo con el modelo soviético, al tiempo que Viet Nam del Sur (República de Viet Nam) era apoyado por los Estados Unidos. En el escenario de la guerra, todos los estudios e investigaciones sobre el socialismo tenían que regirse por las fuertes regulaciones ideológicas y los censores del PCV, por lo que quedaron dogmatizados casi de manera automática. Autores como Dao Duy Anh (1904-1988), Nguyen Khac Vien (1913-1997), Tran Van Giau (1911-), etc., aportaron relevantes estudios sobre el país. Dao Duy Anh fue historiador, experto en folclor, cultura y literatura vietnamitas, también fue el autor del diccionario de la historia de Kieu, famosa poesía tradicional vietnamita. Tran Van Giau fue un historiador marxista y comunista clave en Viet Nam del Sur. Antes de 1945, era dogmático y opositor de Ho Chi Minh, pero pasó a ser su verdadero seguidor tras la Revolución de Agosto. Escribió algunas monografías sobre la historia del pensamiento tradicional marxista y vietnamita. Nguyen Khac Vien (1913-1997) fue doctor en medicina y experto en cultura vietnamita. Todos ellos fueron revolucionarios profesionales en tiempos coloniales y después los primeros profesores de la RDV. De hecho, desempeñaron un importante papel en el desarrollo de las ciencias sociales y humanidades vietnamitas contemporáneas.

No obstante, resulta lamentable que estos profesores tuvieran fuertes influencias solo en los terrenos educativos y académicos, ya que ninguno resultó una figura clave en la dirección del Partido después de 1954. Por aquellos tiempos, el PCV seguía los cursos políticos trazados por Le Duan (1907-1986) y Truong Chinh (1907-1988). Le Duan asumió la jefatura del PCV a fines de 1956. Oficialmente, devino su primer secretario en 1960, y su jefe máximo cuando Ho Chi Minh falleció, en 1969. Condujo al Viet Nam unificado desde 1975 hasta su muerte en 1986. Como teórico comunista, seguía la frase de Lenin: «La propiedad privada da nacimiento al capitalismo en cada oportunidad». Rechazaba cualquier papel de esta y no estaba libre de estalinismo. Fue también el iniciador del nuevo concepto sobre la llamada «propiedad colectiva del pueblo», que eleva las propiedades estatal y colectivizada como característica fundamental de una sociedad socialista. Tras la unificación, Le Duan se consideró a sí mismo un héroe nacional y segunda figura, solo sobrepasado por Ho Chi Minh. Bajo su dirigencia, Viet Nam, la ciudad de Saigon al igual que el PCV tomaron nuevos nombres. Fue, de hecho, el artífice del IV Congreso del PCV en 1976, el cual no prestó suficiente atención a las dificultades de la construcción socialista.

Otro teórico comunista del PCV, Truong Chinh, se desempeñó por primera vez como Secretario general del PCV en 1953-1956. Perdió su cargo como consecuencia de los serios errores del Partido durante la reforma agraria, pero volvió a ocuparlo en 1986. Por mucho tiempo fue una figura teórica clave del PCV. Algunas de sus obras son: El problema campesino (conjuntamente con Vo Nguyen Giap, 1938); Lineamientos de la cultura vietnamita (1943); Marxismo y cultura vietnamita (1948); Comunismo y catolicismo (1948); Sobre la revolución vietnamita (1951), etc. En su opinión, la cultura humana siempre tiene características clasistas, por lo que no existe ninguna sociedad o cultura humana común; estas solo pueden ser feudales, burguesas o comunistas. De ahí que no existan valores culturales comunes para toda la sociedad. Según él, únicamente la ideología marxista-leninista es ortodoxa y debe ser difundida con intensidad entre las masas. Todas las demás visiones filosóficas del mundo, incluso la de Confucio-Mencio o las de René Descartes, Kant, Friedrich Nietzsche, etc., deberían ser limitadas o prohibidas. Solo la cultura socialista es revolucionaria. Todas las culturas feudales o burguesas son conservadoras y reaccionarias.10 Truong Chinh fue un ferviente seguidor de la teoría marxista de la lucha de clases, aunque eso causó serios errores del PCV durante la reforma agraria en Viet Nam del Norte, y, por consiguiente, Ho Chi Minh pidió excusas por ello a todo el pueblo, en nombre del PCV.

Dos puntos deben quedar claros hasta aquí: en primer lugar, en el contexto de la Guerra fría y la Guerra de Viet Nam, se consideraba la lucha de clases como una característica de suma importancia en la construcción socialista; de hecho, la teoría marxista sobre ella fue magnificada en extremo, bajo la influencia del estalinismo y del maoísmo. En segundo, el PCV veía la propiedad estatal como la característica más significativa de las sociedades socialista y comunista. Cualquier papel de la propiedad privada en el desarrollo de la sociedad era considerado un producto de la explotación del hombre por el hombre y mayormente negado.

También se hicieron otras cosas en este período. En el decenio de los 60, algunas obras de Marx, Engels y Lenin fueron traducidas al vietnamita, entre ellas el Manifiesto comunista. El gobierno envió a cientos de jóvenes a estudiar Filosofía marxista, Economía política y Socialismo científico a países del campo socialista, principalmente a la Unión Soviética. Los estudios sobre el socialismo fueron retomados con gran intensidad tras la reunificación vietnamita, en 1975. Como consecuencia del bloqueo impuesto por los Estados Unidos, Viet Nam ingresó de lleno al bloque soviético y hacia 1978 se convirtió en miembro del CAME, y enviaba cada año a millares de jóvenes a estudiar algunas de las disciplinas ideológicas a los países de Europa oriental, en especial a la Unión Soviética. Entre otros, fueron Nong Duc Manh, Tran Duc Luong y Phan Van Khai.

En tal escenario, todos los estudios e investigaciones relacionados con el socialismo se fueron dogmatizando cada vez más. Las llamadas disciplinas marxista-leninistas podían difundirse de manera desbalanceada en todas las universidades e instituciones vietnamitas. Podría decirse que en la etapa poscolonial los líderes del PCV estaban más bajo las influencias del leninismo, el estalinismo o incluso el maoísmo, que del marxismo. Seguían más la teoría marxista sobre la lucha de clases, la revolución socialista y la dictadura del proletariado, que su dialéctica materialista. Incluso en el IV Congreso del PCV, y el V realizado en 1982, el gobierno de Viet Nam se consideraba una dictadura del proletariado.

De modo general, antes de la Renovación (Doi Moi), el PCV contemplaba seis características en una sociedad socialista. En primer lugar, la liberación humana de toda desigualdad social, de la explotación del hombre por el hombre, y ese es el más importante propósito del socialismo. Además, bajo el socialismo cada persona tiene todas las condiciones para la plena realización de sus habilidades y ambiciones. Esta característica fue considerada como prioridad principal sobre cualquier sociedad capitalista.

En segundo lugar, una sociedad socialista alcanza un alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y se basa en la propiedad común de todo el pueblo; está dotada de una administración efectiva y una alta productividad. La distribución de todos los productos y servicios sociales debe basarse en los resultados del trabajo, de modo que el pago será proporcional a la cantidad de trabajo realizado.

En tercer lugar, en el socialismo existe la democracia, así como determinadas prioridades. El Estado socialista está para servir a los intereses de todo el pueblo, especialmente los de los trabajadores y campesinos; y para velar por el cumplimiento de todos los derechos humanos fundamentales. Es bien conocida la frase: «El socialismo es un millón de veces más democrático que el capitalismo».

En cuarto lugar, tiene una cultura altamente desarrollada, heredera de los valores culturales humanos nacionales e internacionales.

En quinto, establece la igualdad entre todos los grupos étnicos, los cuales conviven en amistad y fraternidad en un país.

Y por último, es una sociedad armónica entre los intereses nacionales e internacionales. Esa es una sociedad de obreros y campesinos.11

Por aquellos tiempos, el PCV no le prestó suficiente atención a las dificultades para desarrollar el «paraíso en la tierra». Le Duan y algunos otros líderes del Partido estaban muy orgullosos de las victorias sobre el colonialismo francés y el imperialismo norteamericano. Desde sus puntos de vista, la construcción pacífica del socialismo debía constituir una labor más fácil que combatir el colonialismo y el imperialismo. Según los documentos del IV Congreso del PCV en 1976, Viet Nam requería solo de un período de entre veinticinco y treinta años para construir una sociedad socialista; entonces podría comenzar a edificar la infraestructura comunista.

La crisis en el desarrollo socioeconómico de Viet Nam en el decenio de los 80 fue la consecuencia de las motivaciones y especulaciones subjetivas de los dirigentes del PCV, así como de sus movimientos de colectivización. Esta crisis se volvió más seria luego de que el déficit en la balanza de los intercambios financieros, en 1986, causara una inflación galopante de 780% solo en 1988. Esto escapó totalmente al control del Estado y motivó intranquilidad sociopolítica en todos los estratos.

Por primera vez, Viet Nam se vio obligado a importar más de cien mil toneladas de arroz, debido al desinterés del campesinado sudvietnamita en cultivar en el delta del río Mekong. Tras el colapso del campo socialista esteeuropeo, hacia fines de los 80, el Estado comunista de Viet Nam se hallaba enfrentado al dilema de «ser o no ser». Fueron amargas experiencias para los dirigentes vietnamitas en cuanto al desarrollo de una economía nacional.

Es cierto que no todos los autores del período poscolonial estuvieron parcializados. Tran Duc Thao (1917-1993) fue un filósofo reformista. Estudió en Francia bajo la supervisión de Paul Ricoeur, y en respuesta al llamamiento de Ho Chi Minh regresó al país en 1951 y fungió como profesor en la Universidad Nacional de Viet Nam. Tiene algunas monografías sobre la fenomenología de Husserl y el marxismo: Marxismo y fenomenología (1946), Existencialismo y materialismo dialéctico (1949), Fenomenología y materialismo dialéctico (1951), Historia del pensamiento anterior a Carlos Marx (1995), etc. También estuvo entre el puñado de autores vietnamitas que desplegaron estudios e investigaciones sistemáticos sobre las obras de Marx y Lenin. Divergiendo de marxistas dogmáticos, vio errores serios en la construcción socialista en Viet Nam y escribió ensayos críticos sobre el estalinismo como desviación extrema del marxismo. Además, llamó al Partido a respetar la libertad en las actividades científicas, así como en la vida literaria vietnamita.

Opuestas a las de Jean Paul Sartre, las ideas de Tran Duc Thao podrían compararse con las de Georg Lukács en Hungría. Desafortunadamente, estas y las de algunos otros autores vietnamitas fueron, en aquel entonces, consideradas heterodoxas. En los 60, hasta Ho Chi Minh fue, en muchos casos, privado del respeto de sus seguidores.

1990-99: ¿CRISIS DE LA TEORÍA SOBRE EL SOCIALISMO EN VIETNAM?

Desde los años 90, Viet Nam disfruta de un buen desarrollo económico; los niveles de vida han ido mejorando paso a paso. Para fines del siglo XX, el país había vencido una crisis económica, consecuencia de las décadas en las que el PCV siguió el modelo soviético. En la actualidad, el Partido sigue contemplando de manera formal el marxismo-leninismo como la guía ideológica de la construcción socialista. Junto a ello, se atribuye un papel de importancia creciente al pensamiento de Ho Chi Minh, algo novedoso en comparación con lo que ocurría antes de 1990. Pero desde el colapso del socialismo en la Unión Soviética y en Europa oriental, el PCV tuvo que configurar su concepción, nueva y especial, sobre el socialismo. Desde entonces, los autores vietnamitas se propusieron realizar estudios e investigaciones sistemáticas respecto a las obras de Marx y Lenin, y dejar atrás las especulaciones unilaterales que existían antes de 1990. Surgen demandas para reconsiderar algunos valores marxista-leninistas.

En primer lugar, gracias a los científicos soviéticos casi todas las obras de Marx y Engels, que totalizan unas cuarenta mil páginas, fueron traducidas de manera sistemática al vietnamita y publicadas. Lo mismo sucedió con todos los textos de Lenin, entre 1970 y 1989, unas cuarenta y cinco mil páginas. Pero estas traducciones no podían vencer las perspectivas parcializadas de la lucha ideológica durante la Guerra fría. En el marco de las relaciones soviético-vietnamitas, muchos autores de la URSS también fueron traducidos en Viet Nam, pero hasta el momento los lectores vietnamitas no han tenido oportunidad de conocer a filósofos soviéticos como A. P. Asmus, I. S. Narski, V. V. Sokolov, E. V. Ilienkov, T. O. Oizerman, etc. La situación es similar en otros terrenos de la ideología.

El programa aprobado por el PCV en 1991 y los Congresos del VII al X, continuaron desarrollando las cuestiones teóricas de la construcción socialista en Viet Nam. Cada congreso aportó nuevas especulaciones y maneras de entender el socialismo; por ejemplo, acerca de la propiedad estatal, la igualdad, la democracia, los derechos humanos, etc., para adecuarlos a la vida cotidiana actual. Los vietnamitas hablan hoy de una economía socialista de mercado; existen nuevas interpretaciones sobre la explotación del hombre por el hombre; los miembros del PCV pueden desarrollar negocios privados; la enseñanza del marxismo-leninismo en instituciones educacionales se ha reducido, tal como ocurrió en China.

Con el propósito de conformar el trasfondo teórico de la construcción socialista, se fundó un Comité de Teóricos Centrales del PCV, integrado por expertos vietnamitas en marxismo-leninismo. Pero, en realidad, dicho Comité desempeña más bien un papel de asesor pasivo, en lugar de constituirse en teóricos para los dirigentes del Partido, por lo que, en muchos casos, resulta conservador.

Ahora Viet Nam se apresta a la celebración del XI Congreso del PCV; de hecho, el desarrollo económico de la nación tiene más que agradecerles a las actividades privadas y a las inversiones extranjeras para el desarrollo (IED), que a las de la producciones estatal y colectivizada. Algunas corporaciones estatales tienen pérdidas en sus negocios; por ejemplo, solo Vinashin, dedicada a la construcción y el transporte navieros, ha perdido cuatro mil millones de dólares. Los autores vietnamitas sostienen largas discusiones sobre el papel de las propiedades estatal y colectivizada para la economía nacional y se revisan algunos de los conceptos de Marx y Lenin.

En lo que respecta al sector económico, el VI Congreso del PCV había reconocido, por primera vez, la legitimidad de los sectores privados, estimulados —y esto resulta importante— por determinación del Estado socialista. En la economía nacional existen seis sectores: el estatal, el colectivizado, el personal y familiar, el capitalista privado, el capitalista estatal, y uno de economía natural. Estimulado por los documentos del VIII Congreso del PCV, en 1996, el papel del sector natural para el desarrollo económico socialista quedó fuera de la mira del PCV y, en lugar de «economía capitalista estatal», los documentos del PCV hablan ahora de las IED.12

Existe cierto avance en los puntos de vista del Partido sobre el socialismo. El VII Congreso y el Programa del PCV en 1991 brindaron una nueva concepción con las seis características mencionadas. Pero el VIII Congreso estableció algunas nuevas: en la sociedad socialista todo el pueblo es rico y el Estado es fuerte; es una sociedad igualitaria con un alto nivel de democracia; es civilizada; un Estado socialista se rige por la ley y no pertenece a ninguna clase o estrato social en particular, sino a todo el pueblo y es para todo el pueblo, gobernado por un partido comunista.

El X Congreso introdujo nuevos cambios en su concepto sobre el socialismo. Por primera vez, el papel de la propiedad común fue considerado muy importante, pero no siempre decisivo en la economía nacional. Un Estado regido por la ley y gobernado por un partido comunista es una necesidad para una sociedad socialista.13 Debe subrayarse que fue en 1992, en el contexto del colapso esteeuropeo y de la pérdida del papel gobernante por parte de los partidos comunistas en la ex Unión Soviética y Europa oriental, cuando el carácter rector del PCV en Viet Nam fue reconocido en la Constitución.

Pudiera decirse que la renovación teórica del PCV es lenta; dicho de otro modo, los líderes comunistas contemporáneos son relativamente conservadores. Por ejemplo, el VIII Congreso del PCV ofreció una fórmula sintética del socialismo en un lema: «Pueblo rico, nación fuerte, sociedad igualitaria y civilizada». Pero cinco años después, el IX Congreso consideró —nunca antes lo había hecho— que la democracia es el principal propósito del socialismo. Ahora este podría ser sintetizado del siguiente modo: «Pueblo rico, nación fuerte, sociedad igualitaria, democrática y civilizada». Las actividades del Comité de Teóricos Centrales del PCV no son efectivas.

Existen varios problemas para la investigación sobre el socialismo en Viet Nam. En primer lugar, muchos autores adolecen de antecedentes sistemáticos y originales, incluso en lo que respecta al marxismo-leninismo; hay millares de vietnamitas capaces de leer bien el ruso y el alemán, pero muy pocos de ellos se interesan por la investigación de las obras de Marx, Engels y Lenin. Irónicamente, algunos que tuvieron la oportunidad de estudiar en la Unión Soviética y la República Democrática Alemana, carecen de ambición en cuanto al estudio de las obras clásicas de estos filósofos en sus lenguas originales. En segundo lugar, la mayoría de los autores vietnamitas no tienen estudios ni investigaciones sobre las ideas de otros pensadores socialistas como Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, León Trotsky, Nicolai Bujarin, Karl Kautsky, Edward Bernstein, etc.; de modo que no les resulta fácil vencer las interpretaciones parcializadas.

De máxima importancia para la propaganda marxista entre las masas resulta la traducción de las obras de Marx y Engels. Sin embargo, las llevadas al vietnamita no son buenas, a pesar de que el Estado invirtió mucho dinero en ello. Una de las razones es el hecho de que no eran traducciones directas del alemán, sino a partir de las rusas. Además, no se trataba de las que los propios Marx y Engels tuvieron la oportunidad de examinar, sino las del Instituto Soviético de Marxismo-Leninismo, que datan de 1930 y 1961, y que, incluso, contienen algunas modificaciones a los textos originales, realizadas por autores soviéticos, cosa que se aprecia en La ideología alemana. De hecho, esto constituye un obstáculo para el estudio del marxismo en sus orígenes.

Aunque, formalmente, el PCV sigue considerando el marxismo-leninismo y el pensamiento de Ho Chi Minh como su guía ideológica, existen al menos tres factores que inducen a la reducción del papel de esa ideología en la sociedad vietnamita contemporánea. En primer término, el desarrollo de una economía de mercado exige cambios en el aparato administrativo y en las instituciones políticas. De acuerdo con la doctrina marxista, un Estado socialista (superestructura) no puede basarse en una economía nacional capitalista privada (infraestructura), por tanto, resulta inevitable que se abra una brecha entre ellas.

En segundo, en un mundo globalizado de posguerra fría, vemos florecer el nacionalismo en lugar del internacionalismo proletario marxista. Hasta la teoría de la lucha de clases, que antes ejerciera gran influencia en la política internacional, es apenas uno de los aspectos del desarrollo en las sociedades modernas: la coexistencia pacífica y la cooperación en las relaciones entre las naciones son ahora la prioridad. En muchos casos, no son los intereses de clase o la ideología de un partido político, clase o estrato social, sino el nacionalismo, lo determinante en la política internacional.

En tercero, la concepción marxista sobre la religión es limitada. Ahora se ha producido una explosión de actividades religiosas en todos los estratos sociales vietnamitas. La caída del bloque comunista demandó del gobierno, a partir de 1990, la conducción de una política más abierta en relación con la religión. En noviembre de 1990, el Buró Político del PCV dictó la Resolución Especial número 24, concerniente a los asuntos religiosos, la cual fue un punto de viraje en su política sobre este tema. Por primera vez, el PCV percibe en la religión algunos valores culturales y éticos para el desarrollo de la sociedad vietnamita. Algunas pagodas y templos, destruidos durante la Guerra de Viet Nam y los movimientos de colectivización, han sido reparados o reconstruidos. No caben dudas de que los dirigentes actuales del PCV no son tan materialistas ni tan ateos como lo fueron los del período poscolonial. En cualquier caso, el papel de la ideología marxista-leninista en la sociedad vietnamita moderna no se encuentra precisamente en una etapa dorada, como lo estuviera antes.

No resulta exagerado decir que, en la actualidad, Viet Nam está sumido en una crisis teórica para proseguir su desarrollo sociopolítico. El PCV ni siquiera tiene ideas ni puntos de vista claros sobre el socialismo. Muchas características de este no están detalladas, en muchos casos son apenas copias de las teorías sociofilosóficas y políticas occidentales. De un lado, los dirigentes del Partido comprenden que la ideología marxista-leninista no puede ser una teoría o guía universal, apropiada para cualquier contexto histórico. De otro, en este momento el PCV no está en condiciones de procurar otras teorías, debido a la cuestión de la legitimidad. El incremento de la relevancia del pensamiento de Ho Chi Minh en el curso de la política del PCV en las últimas décadas no puede mejorar la situación.

El Congreso del PCV, celebrado en enero de 2011, introdujo algunos cambios conceptuales. Aunque se continúa por el camino de la construcción del socialismo, por primera vez se admite dentro del Partido a empresarios privados. La propiedad estatal ha dejado de considerarse un rasgo característico necesario del sistema socialista. Hasta ahora, el gobierno les otorga determinadas ventajas a las empresas estatales respecto a las privadas; en lo adelante, las políticas gubernamentales hacia los sectores estatal y privado serán las mismas.14 Si bien estos cambios resultan importantes en el contexto económico actual de Viet Nam, parece que el gobierno del país se aparta gradualmente de la doctrina marxista. Introducidos por el Congreso, no contribuyen a superar la crisis teórica existente. Entre los dirigentes del PCV, algunos no tienen una idea clara sobre el tipo de sociedad que quieren construir.

CONCLUSIÓN 

En resumen, la mayoría de los autores vietnamitas no pueden dejar atrás sus unilaterales y acríticos puntos de vista sobre el socialismo. Bernhard Dahm, profesor de la Universidad de Passau en Alemania, dijo en una oportunidad:

Desde los años 80 visito Viet Nam. Me alegra que los vietnamitas deseen estudiar y revalorizar el marxismo. No obstante, ¡vuelvan a pensar si han entendido bien el marxismo! En China ocurre lo mismo. Pero les advierto: ¡van por rumbos equivocados! Para entender bien el marxismo, es necesario leer también a algunos de los que elogiaban y criticaban a Marx, tales como Rosa Luxemburgo, Kart Liebknecht, Leon Trotsky, Nicolai Bujarin, Karl Kautsky, Edgard Bernstein, etc.15

Además, los estudios e investigaciones sobre el socialismo en Viet Nam ya tienen una historia de casi un siglo, pero se basan en las regulaciones ideológicamente limitadas y subjetivas que causaron serios errores en la perspectiva del PCV acerca del socialismo y la construcción de una sociedad socialista antes de la Renovación en 1986. Solo la globalización les brinda a los autores vietnamitas buenas oportunidades para desarrollar y revisar sus estudios e investigaciones respecto a estos temas.


NOTAS 
1. Hoy en día República Socialista de Viet Nam. 

2. La Tercera Internacional, fundada por Lenin en 1919. 

3. Ho Chi Minh, «Lenin y las naciones coloniales», Obras completas, v. 2, Verdad, Hanoi, 1981, p. 1. 

4. Ho Chi Minh, «Lenin y las naciones orientales», Obras completas, ed. cit., pp. 32-4. 

5. Ho Chi Minh, Sobre Confucio, en Ngo Phuong Ba, comp., Ho Chi Minh sobre religiones y creencias, Editorial de Ciencias Sociales, Hanoi, 1998, pp. 140-2. 

6. Yosiharu Tsuboi, «¿Republicano o comunista? Otro punto de vista sobre Ho Chi Minh», Discurso principal en la III Conferencia «Viet Nam: Integración y desarrollo en el contexto de la cooperación», Hanoi, 2008. 

7. Nguyen An Ninh, «Religión», Colección de obras de Nguyen An Ninh, Juventud, Ciudad Ho Chi Minh, 1995, p. 262. 

8. Nguyen An Ninh, «Crítica del budismo», Colección de obras…, ob. cit., p. 387. 

9. Ho Chi Minh, «Declaración de Independencia», Obras completas, v. 4, ed. cit., p. 1. 

10. Véase Truong Chinh, «Lineamientos de la cultura vietnamita», en Partido Comunista de Viet Nam, Colección completa de documentos (1940-1945), v. 7, Editorial Nacional, Hanoi, 2000. 

11. Nguyen Quoc Pham, «Nueva perspectiva sobre el socialismo y la construcción socialista en Viet Nam» (Proyecto KC.04-06/06-10), Programa de investigación política 2006-2010, Hanoi, 2010, pp. 11-9. 

12. Ibídem, pp. 96-7. 

13. Ibídem, pp. 89-91. 

14. Véase Partido Comunista de Viet Nam, Documentos del XI Congreso del PCV, Verdad, Hanoi, 2011. 

15. En alemán en el original. [N. del T.]. 


(*) Nguyen Quang Hung y Nguyen Anh Tuan son profesores de la Universidad Nacional de Viet Nam, Hanoi.


[Fuente: Revista Temas.Traducción del inglés: David González.]